El asunto resurgió otro año más con la celebración del 12 de octubre. Y me lo volví a encontrar en un tuit en español, que ahora no localizo, de alguien que afirmaba ser armenio. Decía que no había civilización más genocida que Occidente. Me llamó la atención esa persona porque en otro momento defendía que el cristianismo ortodoxo y el socialismo debían ser aliados. Se trata, por tanto, de alguien que percibe el mundo en términos en la Nueva Guerra Fría. Pero a eso volveremos luego.

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Alexander Zaldostanov (alias “El Cirujano”) líder de los “Lobos de la Noche”, una banda de moteros pro Putin. Vía Principia Marsupia.

Decía Samuel P. Hungtinton en El Choque de Civilizaciones que Occidente había llegado a dominar el mundo mediante el uso implacable de la violencia y que eso era un detalle que mientras en Occidente se pasaba por alto en el resto del mundo no. Inmediatamente a la mente vienen esos exploradores que desembarcaron en América, África, Asia y Oceanía, para someter violentamente a las poblaciones locales. La lista de imperios, reinos, civilizaciones y culturas que fueron cayendo y desapareciendo ante el avance por varios continentes de las avanzadillas de los imperios europeos debe ser bastante larga. Pero puestos a buscar la singularidad de Occidente, un debate viejo, dudo que esté en una maldad intrínseca. Por qué Occidente se impuso al resto de civilizaciones es una pregunta que Jared Diamond trató de responder en su libro Armas, gérmenes y acero. Diamond es un determinista geográfico que pone énfasis en la orografía y el clima. Según él, en Europa se produce la confluencia de un clima que permite el cultivo de cereales y la cría de ciertos animales (el caballo, la vaca, el cerdo, la cabra y la oveja). Esto permitió el desarrollo de la agricultura y la ganadería, así como la acumulación de excedentes que derivan en la especialización del trabajo y en una mayor complejidad política. A partir de ahí, Diamond añade que la geografía de Europa permitió la aparición de numerosos reinos independientes cuya competencia generó el incentivo para una carrera tecnológica y militar. Sería interesante debatir por qué en Europa se produjo la revolución científica de la Modernidad (de la publicación de la teoría heliocéntrica de Copérnico en 1543 a la publicación de los Principia de Newtown en 1687).

Carga del 21º de Lanceros en Ombdurmán. Entre ellos el teniente Winston Churchill.
Carga del 21º de Lanceros en Ombdurmán, del que formaba parte el teniente Winston Churchill. Cuadro de Edward Matthew Hale.

El desarrollo científico-tecnológico colocó a Europa por delante del resto del mundo hasta alcanzar la disparidad vista en momentos como la Batalla de Omdurmán (1898), donde el ejército anglo-egipcio sufrió menos de cien baja mortales frente a la cerca de decena de miles de muertos entre las filas mahdistas. El impulso de expandir sus dominios estuvo presente en innumerables imperios de los cuatro continentes. Del imperio asirio al mexica, pasando por los mongoles. Y no se puede decir que fuera de Occidente las expansiones territoriales estuvieran exentas de masacres, genocidios y destrucción de culturas, por no hablar del trato a los prisioneros de guerra. Uno de los episodios traumáticos de la historia árabe es la caída de Bagdad a manos de los mongoles en 1258. La pérdida de vidas humanas fue tan colosal como la destrucción de bibliotecas. Bagdad jamás volvió a ser un centro político relevante en el mundo árabe-musulmán. La expansión rusa hacia Sibiera incluye episodios clasificables como genocidio. Y décadas antes de ser sometido por el imperio británico, el reino zulú de Shaka en el África meridional se expandió a mediados del siglo XIX violentamente, devastando otros pueblos. El gobierno brutal y despótico del militarista Shaka llevó al magnicidio por parte de miembros de su propia familia.

20 años sin la Unión Soviética borraron de la imaginación colectiva la idea de una súper potencia que no fuera Estados Unidos, convertida en “hiperpotencia” al vivir desde la desaparición de un par competidor su “momento unipolar”. Estados Unidos encarnó el mal absoluto para varias generaciones de adolescentes que llegaron a la política en el mundo posterior a la Guerra Fría. Ni siquiera el 11-S motivó algo de simpatía en ciertos sectores de la población occidental. Así, tras el 11-S, Jean-François Revel escribiera L’obsession anti-américaine (2002) y Fernando Iglesias le dedicara al tema un capítulo titulado “El antiamericanismo, etapa superior del antimodernismo” en Twin Towers: El colapso de los estados nacionalesDe ahí que llegáramos a las teorías conspiranoicas del “trabajo interno” para seguir odiando a EE.UU. La ironía es que uno de las tesis de los argumentos conspiranoicos es que el gobierno Bush organizó el 11-S para tener una excusa con la que intervenir en Asia Central y Oriente Medio, cuando precisamente Bush había llegado al poder con una agenda más aislacionista que pretendía ser un golpe de péndulo al “intervencionismo humanitario” de Clinton. Luego, llegó Obama y su simple declaración de intenciones de dejar atrás la doctrina Bush le valió el más ridículo de los Premios Nobel de la Paz jamás concedido. La intervención en Libia en 2011 a regañadientes, arrastrado por Reino Unido y Francia, junto con las dudas en 2013 sobre intervenir o no en Siria, marcan los vientos de cambio en Washington. Los problemas del Gran Oriente Medio ya no podían resolverse de forma unilateral y por la fuerza. Por eso coincido con Juan Cole en fechar el cénit del imperio estadounidense en 2011.

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Paracaidista de la 173ª Brigada Aerotransportada en el norte de Iraq durante la invasión del país (2003).

La reciente reaparición en la arena global de países como Rusia y China nos permite ya vislumbrar cómo será un mundo “post uni-polar”. Más potencias en la arena no llevará necesariamente a un mundo más en paz gracias a los equilibrios y contrapesos. Cada cual usará la fuerza según sus capacidades y la impunidad que disfrute. El compartimento de China en Tíbet o de Rusia en Chechenia nos dan una pista de cómo se comportan los gobiernos de otras culturas. No esperen un comportamiento benévolo de unas potencias, que vuelven a asumir una naturaleza imperial, simplemente porque se trata de países ajenos a la “malvada” cultura occidental. Y los movimientos de Putin en Europa y Oriente Medio no son el resultado de una ruptura en la política exterior rusa o un enloquecimiento súbito del líder ruso. Rusia actúa porque por fin puede.

9 thoughts on “Occidente y el imperialismo del que puede

  1. Pero hombre, como puedes decir eso. Si China es una nación confuciana y nunca ha salido de sus fronteras. Si ellos van a África a hacer carreteras y otras infraestructuras sin meterse con los gobiernos locales…………
    Eso es lo que te dirá alguno. En fin, vienen tiempos interesantes.

  2. Que Bush llegó bajo una agenda más aislacionista que Clinton y sus fracasos? De boquilla puede. Pero olvidas cosas como el New American Century, expresión de una nueva formulación de imperialismo americano (Nueva, tras casi medio siglo de competición determinada por la Guerra Fría en la que la contención fue la idea dominante), determinada por la consciencia de su propia superioridad y del mundo unipolar. De aquí a pasarse el forro la legalidad internacional con intervenciones unilaterales dando a la ONU como cosa del pasado solo hay un paso.

  3. En mi opinión personal, en el caso de China y Rusia, además de los componentes expuestos en el artículo, también veo una huida hacia adelante como otro factor de su comportamiento. Rusia es un país con una falta acuciante de modernización, tanto en sus estructuras económicas como políticas. Esta falta de modernización puede acarrear problemas de índole interna que Putin intenta prevenir con las políticas que estamos viendo: aumento del nacionalismo, creación de una narrativa en la que Rusia es atacada por el malvado, corrupto y decadente Occidente, culto a la imagen del líder, etc.

    Con China sucede algo parecido. Durante décadas ha gozado de un crecimiento económico impresionante, ahora ese crecimiento parece ralentizarse e incluso estancarse en un corto plazo. En el plano político se puede dar el caso de que las clases medias creadas durante el crecimiento económico de las pasadas décadas, reclame reformas políticas de un importante calado, algo que no tiene que agradar a élite dirigente del Partido. Por no hablar de problemas como el Tíbet y Xinjiang. Ante estos desafíos la dirigencia china actúa de manera parecida a Putin: aumento del nacionalismo y de una política exterior expansiva.

    En el caso concreto de Rusia, siempre en mi opinión personal, veo que si no se acometen pronto modernizaciones en sus estructuras económicas y políticas, acabará siendo un país relegado en el medio o largo plazo. Lo único que salva a Rusia de no estar ya en esa situación que comento es su enorme tamaño, en muchos aspectos, y que tiene armas nucleares, como dice Putin cada vez que tiene oportunidad.

  4. El artículo es ponderado, pero creo que llegó a leer un poco de apología, al imperialismo, y en particular al imperialismo occidental. Es decir, bueno si EUA y Occidente somos los malos de la película, pero es fácil señalar a los que están arriba. Pero si los chinos pudieran, se tragaban a todo los niños de occidente crudos.
    Me gustó la explicación citada de Diamond sobre el porqué de la ventaja técnica y militar de Europa Occidental sobre otras regiones. Pero creo que hace falta comentar que esta ventaja técnica, que podría ser menor, no generó una industrialización ni derivó en el poderío comercial que luego sería la base del imperialismo. Esta ventaja técnica y militar, permitió que occidente conquistara América, y esta conquista y su posterior explotación fue lo que dio base material a su desarrollo. La industrialización de Inglaterra, Francia y Flandes, se dio gracias al oro y la plata americanos, y no se dio en España, entiendo yo, por errores en la política monetaria de la corona. Mi punto es, citando al propio artículo, que la dominación y el desarrollo occidental se sustenta en la violencia sobre otros pueblos.
    Por ello no entiendo bien el objetivo del texto. ¿El objetivo es decir, bueno muchachos no vean con tan buenos ojo a Putin o a Li Keqiang que ellos también son malos? Y ya conocen el dicho, más vale malo por conocido que bueno por conocer.

    1. El oro traído de América era como el dinero que hoy imprimen los bancos centrales o generan mediante créditos sin soporte. Sólo sirvió para crear inflación. Portugal tenía grandes colonias, ¿es rico?

      Los países más ricos de a tierra hoy son Dinamarca, Noruega, Suecia, Suiza, Canada, Australia, Nueva Zelanda… ¿que colonias han tenido? ¿O han sido colonias?

      Las colonias cuestan más de lo que se gana con ellas. Observa la evolución de India tras su independencia y la evolución del Reino Unido. Los países occidentales prosperaron a pesar de las colonias, no gracias a las colonias.

  5. Pues sí, y dos más dos son cuatro. Al que quiera ver maldad intrínseca en Occidente no le vas a abrir los ojos, y para cualquier otro la idea central de esta entrada es más que obvia. Vamos, que la intención es buena, pero si alguien cuestiona esto creo que ya debe quedar fuera de cualquier debate.

  6. ¿Entonces Rusia no es un país occidental? Ese seria un buen tema sobre el que reflexionar: hasta que punto Rusia puede considerarse parte de Occidente, si es que lo es. No creo que sea conveniente dar por sentado este asunto como ocurre en el artículo.

    1. No es occidental en el sentido que Samuel Hungtinton entendía la occidentalidad. Y esa es la verdadera pregunta que habría atrás. ¿Qué es ser occidental? Hungtinton hablaba de cultura, y si partimos de esa definición, puesto que ortodoxos no son occidentales. Los occidentales son cristianos protestantes en general. Además está el extra del sistema económico que perduró durante 70 años. La pregunta es también si esta propuesta de Hugtinton y que se ha repetido es la mejor para entender al mundo.
      Es decir la propuesta sale una vez que el muro de Berlín a caído e intenta comprender el mundo que yo no es bipolar. Fukuyama, antes que Hungtinton hace una propuesta diferente. Pero creo que el artículo justo sobre el que debatimos deja ver que el mundo nunca debió de dejar de entenderse en términos imperiales. En la diferencia entre países centrales y países periféricos, la propuesta de la dependencia.
      Rusia no es occidente, pero es imperialista, y por eso se parece más a los Estados Unidos y a Europa Occidental que a Grecia, también nación ortodoxa. Porque es la economía, el nivel de desarrollo económico lo que marca las distancias entre los pueblos, no su pertenencia cultural.

  7. Buenas noches Jesús, llevo siguiendo tu trabajo bastante tiempo. Me gustaría realizar mi proyecto de fin de carrera sobre la Nueva GUerra Fría y me querría saber si tendrías algún problema en recomendarme bibliografía y más blogs sobre el tema.

    Muchas gracias de antemano y perdona las molestias

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