La hipsterización del dolor

Dice Pablo Iglesias que en España la gente ahora milita en los medios de comunicación y no en los partidos políticos. Quiere decir que la gente se identifica más con las ideas y visión del mundo de determinados medios de comunicación que con la de un partido político. El hecho es que el ratio de afiliados en partidos políticos y sindicatos ha sido tradicionalmente muy bajo en España. Así que yo añadiría que las “redes sociales” se han convertido en el espacio de acción política en España.

Ahora la principal actividad política de la gente es emitir opiniones y compartir cosas en sus muros de Facebook y perfiles de Twitter. Para mí ya no se trata de una cuestión política sino identitaria. Mientras muchos buscan sentirse el sentimiento de pertenecencia a un grupo y el aplauso de los demás, hay quien comparte memes políticos para definirse ante sus conocidos como parte de una minoría selecta rebelde, radical y libre pensadora.

Víctor Lenore explicaba magistralmente en Indies, hipsters y gafapastas: Crónica de una dominación cultural la práctica del elitismo cultural en un país donde para una generación ya no es posible aspirar a la exclusividad en el consumo material. En España vivimos el colapso de las expectativas vitales de los hijos de la clase obrera que fuimos a la universidad para encontrarse un mercado laboral de precariedad y sueldos bajos. Hablamos de todos los licenciados en universidades públicas que hicimos postgrados y manejamos idiomas pero terminamos pasando por trabajos mileuristas a la espera de que saliera “algo de lo mío”. Según datos del CIS de este año, el 40,3% de los españoles gana entre 300 y 1.200 euros al mes. Así que, explica Lenore, debido a que la distancia de ingresos entre el nuevo precariado y las clases bajas se acorta, el gusto cultural se ha convertido en una herramienta de distinción social, tal como nos mostró Pierre Bourdieau.

Antes, la distinción se alcanzaba en España mediante el acceso a los productos culturales. Los privilegiados eran aquellos que podían viajar a Londres y París para volver cargados de vinilos y libros que en España no se conseguían. Pero ahora, como descargar películas, series de televisión y música sale gratis en Internet, la distinción se obtiene en torno a qué ves y escuchas. Se trata de huir de todo aquello masivo y popular para mostrar interés por lo “alternativo” e “independiente”, que si se populariza permite decir la famosa frase que todos conocemos de “yo ya era fan de ese cantante/director/actor/cineasta/grupo/autor antes de que se hiciera famoso”. La identidad se construye por negación del Otro. Y las élites, por negación de la masa. Por lo tanto, parte de la creación de esa precaria “élite cultural” consiste en el desprecio de las clases bajas y los productos culturales que consumen.

Volviendo a la política, en una época en que el activismo ha sido sustituido por el ciberactivismo de compartir en el muro de Facebok. retuitear, darle al “Me Gusta” y los hashtags el coste de entrada es también cero. Así no hay forma de alcanzar distinción compartiendo contenido político en Internet cuando todo el mundo lo hace. Así que la búsqueda de la distinción lleva a alejarse de la mayoría y buscar mensajes únicos y originales que lanzar. Si todos dicen Je suis Charlie” contra la barbarie del terrorismo, para sentirse único y especial habrá que decir otra cosa. Así en enero de este año y esta última semana circularon por las redes sociales los mensajes de los aspirantes a rebeldes y radicales contrarios a la comunión solidaria con Francia. “¿Qué hay del atentado en Beirut?” preguntaban quienes no sabrían responder si Hezbolá es un partido islamista sunní o chií. “¿Qué hay del dolor de las víctimas nigerianas?” reclaman quienes serían incapaces de situar el país en un mapa.

No se trata de despreciar el dolor de las víctimas del Líbano y Nigeria, sino entender que la proximidad geográfica, cultural y emocional nos hace empatizar más con las víctimas francesas. Además, cómo señala Brian J. Phillips en el Washington Post, el ciclo de noticias se alimenta de lo impactante y novedoso. Otro coche bomba estallando en un mercado de Bagdad pasa más desapercibido que un ataque a una sala de conciertos en París. Además, sospecho, que las objeciones a solidarizarse con París tiene menos que ver con las emociones que provoca Líbano y Nigeria que con el rechazo a sentirse parte de la masa. De no haber sucedido masacres terroristas en fechas cercanas a los ataques a París, todo esa gente se las habría apañado para buscar otras excusas para no participar en el sentimiento colectivo de horror y solidaridad con Francia.

22 thoughts on “La hipsterización del dolor

  1. Yo personalmente dije lo de Beirut y Nigeria y te puedo asegurar que los se colocar en el mapa y te puedo hacer una historia detallada y minuciosa de Hezbollah, Boko Haram y otros. Sencillamente como internacionalista no me siento partícipe del eurocentrismo cultural de solo empatizar con víctimas de mi raza y cultura, especialmente cuando nuestros propios países son causantes de primera de las desgracias del tercer mundo (por ejemplo: ¿acaso el problema maliense no se basa en una división territorial hecha por Francia con la intención de castigar al pueblo tuareg siempre rebelde a la colonia y premiar al sur siempre sumiso al imperio?) ¿Alguien recuerda a los 1,5 millones de argelinos asesinados a mediados del siglo XX por un régimen moribundo francés?

    Y sí, pudiera y hay un fuerte hipsterismo en las reacciones rebeldonas, pero lo ha habido (y me atrevería a decir que en un grado mayor) en las reacciones de condolencias, personalmente he visto hasta perfiles de Grindr (red de relaciones gays) con la bandera de Francia y una enorme cantidad de bulos, temores y prejuicios circulando por doquier.

  2. No estoy de acuerdo con tu identificación **total** entre hipsterización y rechazo a mostrar solidaridad. La idea en sí es valiosa, pero diría que hay un hecho al menos tan importante, y probablemente muy relacionado: Mostrar solidaridad es “estar de acuerdo con los fachas”

    ¿Simplista?

    Recuerdo ese “fachas de mierda” eruptado por una ad-later del líder de la novísima formación en pleno minuto de silencio frente a la embajada francesa. Tampoco se puede despreciar el apoyo al líder **tras** su enésima metedura de pata, esta vez respecto al pacto antiterrorista.

    Mostrar solidaridad con el dolor es acercarse demasiado a estar de acuerdo con el presidente Hollande bombardeando de nuevo al EI tras los atentados. Esa solidaridad significaría, también, aceptar que no se vive en el alegre país de Oz, sino en un mundo con amenazas. Finalmente, probaría que **no todo** se *soluciona* deseándolo, o mencionando que vas a negociar, o…

    La desconexión de parte de la población europea respecto a la realidad del mundo nos pone a todos en la picota. Como sociedades, estamos listas para la cosecha

    1. evidentemente hay que mostrar solidaridad y es evidente que hay una unidad frente al terrorismo, pero no podemos confundir esto con un consenso respecto a las medidas a tomar. El que uno cuestione la forma de los gobiernos de abordar estos temas no supone romper la unidad y ser un cercano al yihadismo. No es la primera vez que actuamos en caliente y el resultado es latente, tras 25 años de guerras frente al terror (desde los atentados a las embajadas de los 90) la situación va empeorando exponencialmente. No niego que sea necesaria una acción militar, pero esta debe tener unos objetivos claros y partir de la reflexión, no de un calentón revanchista que es precisamente lo esperado por las fuerzas negras del ISIS.

      Respecto a la población europea, vivimos en una burbuja de impunidad y superioridad moral, cuando somos corresponsables de lo que ocurre en el Tercer Mundo, donde nuestros gobiernos aplican nuestros intereses sin dudar. Aquellos que llaman a Occidente civilizado cambiarían de opinión si leyeran algo sobre la represión colonial en los 50-60-70… Nuestra burbuja nos hace tan débiles que un simple atentado hecho por 8 individuos (en otros países esto es pan nuestro de cada día, y si se viaje a Latinoamérica y se cuenta la inseguridad agárrense los machos) nos pone de rodillas

      1. En 2015, tanto fustigamiento a Europa me parece calificable como de narcisismo masoquista. Nos fustigamos o, mejor, os fustigáis, por lo importantemente malvados que somos como causa única de los males de este mundo. A veces me recordáis a los inmortales “siniestro total” con aquel tema de “Pueblos del mundo, extinguíos”, pero cambiando pueblos por europeos

        Después, la unidad ante el terrorismo es una muestra más del double thinking o de la falta de arrestos para reconocer una postura que el resto identifica como inmoralmente errónea. En primera derivada se critica, se pide que no se caiga en una venganza inexistente, se trata de comprender al asesino… pero hay unidad frente al terrorismo.

        En España no se sabe lo que es la unidad, ni siquiera frente a algo como una amenaza creíble a la colectividad. Sólo tranquiliza saber que el buenismo ajeno a la realidad internacional es un pecado no exclusivamente español.

        Finalmente, lo que más triste me pone es constatar que vuestra empatía por vuestros semejantes o vecinos es inexistente. La solidaridad y derivados van siempre hacia el Otro altermundista, no hacia el francés, alemán o belga. Esta vez habría preferido que los ojos se abrieran o, cuanto menos, que los reflejos acompañaran y aconsejaran el silencio prudente a la boca vomitando insensateces. Desgraciadamente, ocurre que hay creencias políticas (creencias en el más puro sentido religioso) tan preciosas que se anteponen a consideraciones humanas y cívicas elementales

        1. usted considera que todo aquel que no acepte a pies juntillas las decisiones de los gobiernos europeos (o no) rompe la unidad contra el terrorismo. No tiene nada que ver la unidad frente al terrorismo con aceptar ciegamente las medidas propuestas por gobiernos que, realmente, solo tienen una visión electoralista y geoestratégica, basada en intereses de partido o económicos. Como ciudadano europeo considero que nuestros estados deben ser morales y actuar con mesura y cálculo. O aprendemos de los errores pasados o estaremos condenados a repetirlos una y otra vez. Hay que intervenir militarmente, pero con claros objetivos factibles y no como una intervención extranjera, sino como un plan claro con fuerzas nativas (y que estas no sean Jabbat Al Nusra por favor)

          Respecto a lo que le dije de los crímenes europeos a mediados del XX (y antes), casi ninguno juzgado ni reconocido… imagine que el ISIS fuera un estado configurado dentro de 30 años, ¿le pediría usted responsabilidades por sus actos de 2004-2015? La identidad europea / occidental debe ser consciente de sus luces y sus sombras, no solo de sus luces generando una falsa superioridad moral (de hecho sin analizar el pasado críticamente nunca jamás la tendremos)

          ¿seguiremos aliandonos con regímenes que violan sistemáticamente los derechos humanos? Y no me refiero a Venezuela encarcelando a Leopoldo López, sino a países que ejecutan, torturan y hacen desaparecer gente por su condición sexual, sexo extra-marital, criticar al gobernante… La misma superioridad moral de un aliado del ISIS lo tiene un aliado de Arabia Saudí.

          La única solución es una legislación internacional supranacional que supere los intereses de las grandes potencias impidiéndo sus intervenciones unilaterales actuando ella misma. Esta organización esta boicoteada y secuestrada por estas potencias, conscientes que sería el fin de sus ansias imperialistas

  3. un apunte, hace poco preguntaban por la banderita de mali en facebook.
    Suelo responder que el significado de la badnera de Francia no es el mismo que el de la de Mali, Beirut, Nigeria, etc, no sólo por conocerla, si no por sus implicaciones culturales.

    1. ¿qué importancia tienen las implicaciones culturales cuando hablamos de 130 muertos? era una muestra de pésame y, esa bandera y ese himno, tan revolucionarios y jacobinos, son enarbolados por Sarkozy, Le Pen…. y enarbolaron un proyecto imperial nefasto para la humanidad

  4. Debe ser muy frustrante para un yihadista islámico que sus puntos de vista y motivos no sean tomados en cuenta por las sociedades que aterroriza, incluso después de haberlos declarado de forma explícita y en repetidas ocasiones. Peor aún, los de la izquierda reaccionaria, en su infinita capacidad para el masoquismo y el odio a sí mismos, han tratado traspasar la culpa a sí mismos, negándole a los yihadistas incluso la satisfacción de reclamar responsabilidad.

    Es como un guión malo de Monty Python:

    “Hicimos esto porque nuestros textos sagrados nos exhortan a hacerlo”.

    “No, no lo hicieron por eso”.

    “Espera, ¿qué? Sí lo hicimos…”

    “No, esto no tiene nada que ver con la religión. Ustedes están simplemente usando la religión como una fachada por razones sociales y geopolíticas”.

    “¿¡QUÉ!? ¿Leíste siquiera nuestra declaración oficial? Damos una justificación coránica explícita. Esta es la yihad, una cruzada santa contra los paganos, blasfemos, y no creyentes”.

    “No, esto definitivamente no es algo musulmán. Ustedes no son verdaderos musulmanes, y difaman una gran religión al decir eso”.

    “¿Ehh? ¿Quién eres tú para decirnos que no somos verdaderos musulmanes? El islam está, literalmente, en el centro de todo lo que hacemos, y hemos implementado la interpretación más literal, más fiel y honesta de sus textos fundadores. Es nuestra razón de ser”.

    “Noup. Nosotros los creamos a ustedes. Instalamos un sistema social y económico que los enajena y margina, y por eso hicieron esto. Lo sentimos”.

    “¿Qué? ¿Por que te estas disculpando? Nosotros acabamos de masacrarlos sin piedad en las calles. Nos enfocamos en civiles desprevenidos – ¡la marginación ni siquiera tiene que ver en esto!”

    “Escucha, es culpa nuestra. No los culpo por sentirse incómodos y atacar”.

    “En serio, ¡dejen de atribuirse el crédito por esto! Hemos trabajado muy duro para sacar esto adelante, y no vamos a dejar que ustedes nos lo arrebaten”.

    “No, nosotros alimentamos su extremismo. Aceptamos toda la culpa”.

    “Dios mío, ¿cuántas personas tenemos que matar por aquí para finalmente hacer llegar nuestro mensaje?”

    -Querido yihadista, es usted un islamofóbico…

    1. Si, algo así está pasando con cierta izquierda.
      Para los que acusan a Jesús de derechista, decirles que nada más lejos de la realidad, el sería algo así como un socialdemócrata escandinavo. Eso si, pasado por el realismo geopolítico.

      1. Yo diría que los socialdemócratas nórdicos, entre los que ideológicamente me hallo, ya son realistas. Y si no que se lo pregunten al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

  5. Cinco años de guerra en Siria, más de 700.000 muertos y la gente no se escandaliza en las redes sociales hasta que alguno de esos muertos es a causa de un bombardeo “de Occidente”. Sin duda, hay muertos de primera y segunda. Los de primera son las “víctimas de Occidente”; que moros y negros se maten entre sí a nadie le importa. Nadie se ha acordado de los muertos en Mali hasta que otros lo han hecho de los de París. Algunos que, hasta hace bien poco, ansiaban ver a los tanques rusos desfilar por las calles de Kiev, ahora citan a Gandhi y enarbolan palomas blancas.

    Existe un eurocentrismo antisistema, que ignora sistemáticamente la realidad histórica, cultural, política y social de los países no-occidentales y atribuye todo lo que allí ocurre a las decisiones de Occidente. Sin embargo, no creo que sea una cuestión indentitaria, sino de instrumentalizar una tragedia para culpar de ella a unos gobiernos de un sesgo ideológico. Y de recurrir a una serie de discursos precocinados en una pretensión de ser moralmente superior al resto. El pacifismo de las redes sociales ha llegado a unos niveles de violencia verbal insoportables, fruto de la incapacidad de algunos de asumir su frustración de que otros no piensen igual que uno mismo.

    1. Magnífico comentario, que suscribo punto por punto y desde la biografía: los años me han llevado a una perspectiva descrita pulcramente en esas líneas.

      A tono con el blog, sólo me restaría mencionar la vieja guerra fría. Ésa que se libró en junglas lejanas y en propagandas cercanas. Lo que no saben hoy los narcisistas masoquistas es que su visión del mundo la tejieron para sus padres políticos en los 70, con abundantes recursos por parte de distintos organismos soviéticos, como parte del esfuerzo de agit-prop de la época. Tan eficaz fue el esfuerzo que sus actuales víctimas ven como cercana a una Rusia en absoluto izquierdista y sí muy autoritaria, y tan buenos resultados dio que Irán o Venezuela la han empleado sin recato y sin ocultarlo… aunque han cometido el error de externalizarlo.

      La agit-prop de los 70 y 80 tenía genios detrás, grandísimos profesionales que sacaban partido a sus ingentes presupuestos. Obviamente, no sólo rusos: de hecho, el equivalente más allá del telón de acero fue a campo más abonado y preparado, como muestran las fronteras actuales y el ganador de esa guerra fría. Pero el fin de la historia fukuyamante, esa victoria ensorbecida y la aparente falta de enemigo, permitió que la parte occidental de la guerra de propaganda muriera de inanición, por innecesaria. Mientras, la antigua propaganda soviética cobró vida propia y en 2015 y en internet encuentra reflejos una y otra vez.

      Como última derivada, resulta delicioso que los memes oscuros, cargados de odio y mentira a partes iguales, nazcan de Rusia y enraícen como hiedras invasoras en otras tierras. Pensad en los Protocolos de los sabios de Sión de tiempos de los zares, o en esta “venganza francesa” mientras los Tu-22 sueltan bombas “tontas” sin recato.

  6. No estoy de acuerdo con eso etiquetar a todo el que vaya a contracorriente,por decirlo de alguna manera, en esto de las redes sociales como un hipster, ignorante o buenista con ganas de protagonismo, creo que ahí te has pasado de frenada.

    En lo que sí que estoy de acuerdo es en que muchos de esos supuestos críticos en realidad padecen el mismo mal que achacan a los receptores de su crítica, puesto que en el fondo también son víctimas de una moda, con sus propios bulos, simplismos y discursos prefabricados. Sin embargo no creo que todo se deba a un afán por “marcar la diferencia”, creo que por sus características sociales, culturales y formativas están más expuestos a este tipo de discurso, me explico, el otro día un conocido mío me decía: “no se quienes son peores, si los que se creen las manipulaciones de los medios de masas occidentales sin cuestionarse nada, o los que, por huir de ellas, se acaban creyendo los discursos de medios extranjeros todavía más manipulados sin contrastarlos (en referencia a medios como Russia Today, Hispan TV etc..) , pero al menos estos se toman la molestia de buscar la información en la otra orilla”, creo que esto también tiene mucho que ver con ese fenómeno, la disponibilidad de todo tipo de canales de información, hace que la gente más predispuesta a buscar visiones alternativas acabe más expuesta a este contradiscurso”.

    Dicho esto, a mí me parece que aquellos discursos que reducen toda crítica a una fragelación en forma de autoculpa occiental, al buenismo y la inacción también pecan mucho de simplistas si no de chovinistas, el otro día leía un artículo que acusaba a los intelectuales de izquierdas (o no tan de izquierdas) que se oponen al discurso oficial, de irresponsables y de romper la unidad contra el terrorismo, yo no lo veo así, no se puede decir que toda aquel que plantee analizar las cuestiones de fondo de determinados conflictos sea un buenista y esté culpando de todo occidente, de la misma manera que no se puede decir que para entrar en el consenso antiterrorista haya que dejar de considerar las responsabilidades y errores de occidente de manera más o menos acertada, porque tan importante como solucionar el problema es que no se vuelva a repetir. Más preocupante que eso me parece la histeria colectiva y la propaganda que muchos medios de opinión están generado con este serio problema, en mi opinión no ayudan nada.

  7. Al hilo de el acertado comentario acerca de la “histeria colectiva”, aprovecho para comentar lo siguiente:

    Aprovechando los trágicos sucesos de París, una panda de burócratas bruselenses quiere tramitar por procedimiento de urgencia un paquete de medidas que pretende desarmar totalmente a la población civil europea, que ya tiene bastante restringida esa libertad fundamental.

    A efectos prácticos supone la prohibición de gran cantidad de armas empleadas por cazadores, tiradores deportivos o pertenecientes al patrimonio de coleccionistas. Supone también un durísimo golpe a la industria armera europea, lo que supondrá sin duda el cierre de numerosos negocios y empresas relacionadas. Estas medidas ahora anunciadas llevan tiempo planeadas esperando la oportunidad y se ha querido aprovechar el momento de dolor y miedo de la opinión pública para tratar de imponerlas.

    Las armas legales que NADA han tenido que ver en los trágicos sucesos de Francia. Los atentados se han cometido con armas ILEGALES. Los criminales NO tienen licencia de armas, NO son tiradores deportivos, NO son cazadores, NO son coleccionistas de armas. Los terroristas NO compran sus armas en las armerías, NO las guían en las Intervenciones de Armas. Las medidas propuestas en NADA van a afectar a los delincuentes que se abastecen de armas en el mercado negro. Mercado y rutas de abastecimiento conocidas perfectamente por EUROPOL, sea dicho de paso.

    Si queréis echarnos una mano, hay dos cosas para hacer:

    Primero firmar en la recogida de firmas

    https://www.change.org/p/council-of-the-european-union-eu-you-cannot-stop-terrorism-by-restricting-legal-gun-ownership

    Y segundo mostrar vuestro desacuerdo en la web de la Comisión Europea

    http://bit.ly/1NpaIvy

    Aunque no seáis usuarios de armas, recordad aquello de “primero vinieron a por los tiradores y, como yo no era tirador no dije nada….”

    O cuando vengan a por los vuestro, no quedará nadie para defenderlo.

    Disculpas al propietario del blog si considera que el comentario no se ajusta del todo al tema del hilo.

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