Cómo el fundador de Blackwater y un puñado de contratistas redujeron la piratería en Somalia

oil_resources_1085549ePuntland es una región autónoma de Somalia de la que partían la mayoría de los piratas somalíes. En el año 2010 las autoridades locales crearon la Puntland Maritime Police Force (PMPF) con la intención de combatir a la piratería en tierra, una de las medidas que gobiernos y expertos apuntaban como imprescindible para solucionar el problema. Pero las autoridades de Puntland no tenían recursos suficientes para convertir a la PMPF en una fuerza eficaz y con medios suficientes. En esto, en Emiratos Árabes Unidos llegaron a la conclusión de que era necesario combatir a la piratería en tierra y se recaudaron varios millones de dólares para llevarlo a cabo. El dinero fue destinado a la PMPF. El entrenamiento de sus miembros fue llevado a cabo primero por una empresa sudafricana que había formado parte del conglomerado empresarial en torno a la ya mítica Executive Outcomes y luego por una empresa con sede en E.A.U. a la que estaba vinculado el mismísmo Erik Prince, fundador de Blackwater.

PMPF-training

La PMPF demostró ser eficaz y realizó operaciones arriesgadas, como el rescate a cañonazos de los tripulantes de un carguero que llevaba tres años en manos de los piratas. Pero la presencia de contratistas privados en el país resultó ser inaceptable para Naciones Unidas y ejerció presiones. Como en otras ocasiones, Naciones Unidas prefirió la inacción ante un problema que la solución que proporcionan las empresas militares privadas.

Las historia de la Puntland Maritime Police Force y la reducción de la piratería en Somalia es mi historia de esta semana para Sesión deControl: “El ocaso de la piratería somalí”.

17 thoughts on “Cómo el fundador de Blackwater y un puñado de contratistas redujeron la piratería en Somalia

    1. ¿Dónde está el problema de la soberanía? Existen elecciones en la región autónoma de Puntland. De hecho hubo alternancia política a principios de este año. Aquí tratamos de un gobierno regional que recibe una donación extranjera para crear una fuerza equivalente a una gendarmería con elementos aéreos y navales. El uso de instructores extranjeros está muy extendido.

      1. Se refiere a que los piratas son una reacción natural al expolio de las aguas somalíes.

        1. El simple hecho de llamarlos piratas no es casual. La propaganda del establishment es cada día más eficaz.

        2. Los piratas somalíes han terminado atacando barcos en aguas de Yemen y Kenia, aparte de ser detenidos por los guardacostas de India. Si el problema tuvo que ver con pescadores sin medio de vida se transformó rápidamente en otra cosa.

      2. Sí, al hecho de que “países del primer mundo” han contribuido al estado tan lamentable en que se encuentra Somalia, y el que ahora pretendan “ayudarlos” como si fueran sus benefactores, es una tremenda hipocresía, mientras las petroleras transnacionales continúan apropiándose de la riqueza que por derecho debería pertenecer al pueblo somalí. Y si a esto añadimos su importancia geoestratégica, al tener acceso directo al océano índico, pues no sorprende el interés que suscita entre las potencias. Y en cuanto a los piratas, si bien dudo que sean gente inocente y con las mejores intenciones, es obvio que el problema interesa a los extranjeros, porque desde siempre ha interferido con sus actividades comerciales.

  1. Soy nuevo en tu blog y aunque considero tus aportaciones muy interesantes y hasta críticas, esto no me impide ver que has caído en la ilusión creado por la propaganda del uso de la violencia para resolverlo todo. Es increíble que defiendas la privatización de la guerra y el uso de mercenarios para ponerle fin a un problema que esta arraigado en la pobreza, la explotación y la perdida de los medios de producción de una población nativa que ha sido empujada durante años a una posición de postración e inanición. Supongo que los pobres y los oprimidos siempre serán los más fáciles de matar, y por eso la miseria de su existencia no posee ningún valor. Por supuesto, no digo que los piratas se han inocentes o no cometan ningún crimen, pero el que es un villano para uno es un héroe para otro, y así como tu condenas a las Naciones Unidas y defiendes el rescate de civiles a manos de fuerzas privadas, deberías entender que para otros es una atrocidad.

    Y por cierto, como veo que te quejas mucho de la falsa democracia rusa, me parece que aquí no haces justicia a la democracia en general. Defiendes una empresa como Blackwaters fundada por un príncipe árabe como la mejor solución contra la piratería, pero no te veo reclamar mucha democracia para los Emiratos Arabes Unidos, incluso pensando que estas compañías privadas son sus ejércitos de reserva para mantener sus controles anti-democráticos en sus respectivos países y en las campañas militares que tal vez se sucedan en el Medio Oriente, tanto ahora como en un futuro.

    1. La cuestión es que sin seguridad no hay desarrollo, y sin desarrollo no se solucionan los problemas que citas de miseria. Así primero hace falta conseguir una situación de seguridad y podrá venir lo demás. Para conseguir esa seguridad no importa si el gato es negro, rojo o blanco, lo importante es que cace ratones.

      1. Es cierto, pero dudo mucho que a Occidente le interese el bienestar del pueblo somalí, que para eso están las ONG´s y las declaraciones de la ONU: para santiguarse ante el mundo y mostrar el lado amable del imperialismo.

        1. Es que no es tarea de Occidente ni de la ONU o menos de las ONG’s Es tarea de esos países; primero seguridad y estabilidad y luego desarrollo. La ONU, Occidente, y las ONG’s podrán echar una mano (a veces al cuello), pero mientras esos países no se decidan a hacerlo por si mismos no habrá remedio.
          Pero si te fijas en la acción que se comentó en el blog; lo primero es que esa entidad seminacional decidió que quería más seguridad. Luego pidió apoyo a países amigos. En una tercera fase se contrató a una empresa privada, no para conseguir la seguridad directamente, sino para formar a las fuerzas locales. Y después es cuando se consiguen los resultados.
          Más adelante la ONU se mete por medio y la lía, pero al final dejan las cosas más o menos como estaban.

          1. Pues sí, pero habría que preguntarse quienes son los verdaderos piratas:

            “Pero las desgracias no terminan ahí. Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.

            Un reportaje de Al Yazira informa de que grupos de somalíes trataron de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas Voluntarios de Somalia”, reuniendo dinero con el que pagar a la empresa estadounidense Hart Security, que se dedica a entrenar y formar luchadores y mercenarios por todo el mundo –y que, años más tarde, ha actuado como mediadora para el cobro de rescates en aquellas mismas aguas: ¡negocio redondo!–. Al parecer, hubo intentos de esos guardacostas voluntarios de negociar con los buques de pesca extranjeros para que dejaran de faenar o pagaran un impuesto para seguir haciéndolo, intentos que resultaron fallidos. El desenlace final fue lo que hoy se califica como piratería somalí. En un país plagado de armas, desgarrado por bandas rivales y sometido a una situación económica desesperada, un desenlace así no debería sorprender. A la vista de lo anterior es legítimo preguntarse: ¿quiénes son, en esta historia, los verdaderos piratas?”

            Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93962

      2. La tan manoseada seguridad democrática para el desarrollo es una falacia, el desarrollo no va de la mano de la violencia organizada. La política de los países industrializados no es la de asegurar la vida y las condiciones de vida de los pobladores civiles de un país como Somalia, sino la de proteger sus inversiones en estos territorios. Esta política de proteger las inversiones extranjeras en los países receptores de capital y exportadores de materias primas fue la causante de las acciones contrarrevolucionarios en Chile y en Guatemala, de que el napal y los boinas verdes fueran utilizados en Vietnam, de que el terrorismo sea patrocinado en Siria y de que se estén bombardeando los países de Medio Oriente y el Norte de África para asegurar el control sobre los yacimientos de petróleo. El uso de fuertes dosis de violencia por parte de los Estados miembros de la OTAN y sus aliados va dirigido a obtener los resultados que desea: la completa sumisión de las víctimas. Después de todo, lo que se busca es mano de obra barata para explotar, o deshacerse de poblaciones molestas que impiden los proyectos de grandes multinacionales: sus habitantes son irregularidades en el territorio.

    2. La definición legal de “mercenario” no se aplica a esta situación. Y además, Puntland tiene un gobierno, elecciones y alternancia política. Contrataron a una empresa que proporcionó instructores, de la misma manera que la policía de Brasil ha contratado formación en el extranjero.

      Los problemas de Somalia no provienen de la intervención extranjera. Todo lo contrario. Somalia era un estado cliente durante la Guerra Fría. Cuando acabó su importancia geoestratégica desapareció y el flujo de recursos externos desapareció, peleándose los somalíes por el poder de un Estado que se había quedado convertido en un cascarón vacío.

      Yo lo que defiendo es que la ONU cuando quiera desplegar una fuerza de cascos azules pueda contratar empresas privadas porque hasta ahora depende de la voluntad de los países que estén dispuestos a aportar tropas. Y por lo general, los países aportan tropas tarde, de forma insuficiente y de baja calidad. De hecho, la ONU ya ha externaliza sus servicios de transporte y logística a empresas privadas. Y mejor no hablar del uso de empresas privadas por partes de ONGs…

      1. La definición de mercenario establecida por la ONU no se les aplica, no porque no sean mercenarios al pie de la letra, sino porque las compañías de seguridad privada, como Blackwaters, han sabido aprovecharse de una zona gris en el derecho internacional para proveer sus servicios de protección y entrenamiento militar como si se tratasen de contratistas civiles mientras empuñan armas bélicas de alta potencia en zonas de conflicto armado, tal y como los guardaespaldas de Karzai en Kabul son llamados fuerzas de seguridad cuando son combatientes extranjeros. Lo lamento, pero me gusta llamar las cosas por lo que son y no por una retahíla de leyes y definiciones legales que terminan diciendo que lo blanco es negro y lo negro es blanco. Ya conozco esta estrategia de intentar legalizar lo que, desde el punto de vista del derecho internacional, no es consecuente debido al uso de un doble lenguaje: primero nos roban las palabras y luego nos roban el significado. Las víctimas civiles se llaman “daños colaterales”, los golpes de estado “cambios de régimen”, la tortura es conocida como “técnicas de interrogación avanzada”, el terrorismo de estado es monopolio de la fuerza, etc… solamente para no herir las susceptibilidades de un público liberal y democrático que no entiende por que perviven estas prácticas “arcaicas” en un mundo moderno. Prefiero la exactitud y literalidad a las trampas creados por los banqueros para estafar.

        Ahora bien, el uso de compañías armadas para responder a conflictos bélicos en la forma en que la ONU, la OTAN y demás estados internacionales, o el uso de estas por Organizaciones No Gubernamentales, me parece una aberración que solo demuestra la perdida de soberanía de los Estados frente a multinacionales cada vez más deslocalizadas, que se apoderan hasta del negocio de la defensa y el uso de la fuerza. La utilización de tales fuerzas armadas es para mí una aberración, especialmente cuando se usa sin consideración, sin hablar de que es una humillación para los militares profesionales, quienes los ven con un enorme escepticismo, no por nada ya eran denunciados por el brigadier general Horst durante el primer año de la ocupación de Irak, y no por nada eran criticados por Maquiavello, quién decía que eran inconstantes y poco eficientes. En mi opinión, aunque se pueden seguir solicitando instructores extranjeros, no se debe depender de compañías de seguridad privada que ya ni siquiera respetan la soberanía nacional.

        En cuanto a Somalia, su descomposición como estado es el resultado de sus propios problemas internos sumados a su entrada en la globalización mercantil. El hecho de que colapsara por la falta de ayuda solo demuestra su dependencia de mecanismos internacionales que, cuando le cerraron el grifo, se vino a abajo. Los piratas y demás combatientes son la reacción a los intentos de imponer una modernización forzosa a un país que no esta hecho para tal cosa.

        1. ¡Qué gran comentario! Sobre todo recalco el punto de la apropiación del discurso, que no es otra cosa que querer tapar el sol con un dedo.

  2. Si es que estos de la ONU no solucionan un problema ni por casualidad, eso si, suscitar problemas, en eso son unos maestros.

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