Pequeñas noticias terribles

Pensaba titular esta entrada “Los tomates del islamismo” o “Islamismo y tomates”, muy en mi línea de encabezados llamativos. Pero recordé una película de Stephen Frears del año 2002: “Dirty pretty things”. Porque nuestro mundo se construye a golpe de pequeñas sucias realidades que pasan desapercibidas.

Mientras afilaba el lápiz (¿o el cuchillo?) para hablar de las negociaciones con ETA caí en la cuenta de una de esas noticias aparentemente intranscendente que hablaba de tomates marroquíes. La encontré en la sección de economía de la edición del lunes del diario El País. Ahora mismo no encuentro el recorte (cabía en la palma de mi mano). Pero vía Google News la veo reproducida en diarios locales y espeicalizados.

La cuestión es que asociaciones de agricultores protestan y el gobierno español ya se ha quejado porque Marruecos ha inundando el mercado del tomate haciendo bajar los precios. No entraré en detalles. Esta es una semana en la que no puedo dedicar mucho tiempo al blog. Pero la situación es la misma de siempre. Países no desarrollados producen más y más barato productos que entran en directa competencia con los del mundo desarrollado. Pero tienen problemas para acceder a ese mercado por las medidas proteccionistas que promueven los lobbys agrícolas.

Sé que en la ecuación entran zonas de España que a día de hoy más allá de la agricultura subvencionada o protegida de la competencia sólo tienen al cemento por alternativa. Pero la próxima vez que busquemos las causas del auge de tantos -ismos deberíamos mirarnos por una vez el ombligo.

3 thoughts on “Pequeñas noticias terribles

  1. algunas pequeñas realidades, apenas mayores que la palma de tu mano, molan.

    pero son pequeñas y hay que aceptarlas.

    tan observador y atento al aleteo de la mariposa… no se te escapa una, tío.

  2. Vivo en Almería. Aquí sale mucho el tema de la competencia exterior. Siempre lo enfocan desde el punto de vista del agricultor o de la provincia: ¿Cómo hacer para seguir con la actividad? La respuesta es que no podemos competir salvo con medidas de protección. La agricultura intensiva española es muy productiva si vemos la producción por hectárea cultivada, muy “tecnificada” (pero con una tecnologia facilmente exportable y aplicable). La agricultura sigue siendo una actividad intensiva en mano de obra y esto es lo que más cuenta y con mucha diferencia en el precio final del producto. Asi que la única solución si se quiere seguir produciendo es mantener un sistema que encarece el producto al consumidor, hace que se destinen grandes cantidades de dinero (en el caso del tomate y la hortalizas no tanto) que se podría aprovechar en otras cosas; y, además, mantiene una constante inmigración legal e ilegal. Vienen a cultivar o recoger tomates aquí porque no les dejamos que lo hagan en su país, porque es un trabajo duro y mal pagado que no queremos hacer, porque es facil trabajar sin papeles en España, sobre todo en estas zonas.

    Por otra parte Argelia y Marruecos tienen un factor limitante muy importante: no tienen agua. La posible competencia de Turkia es mas “preocupante”

  3. Ahí esta una de las cuestiones. Para ser competitivos, manejarnos en España con un nivel salarial propio del Norte de África con trabajadores de allí.

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