La letra pequeña

El lunes 1 de este mes un terrorista suicida palestino mató en Tel Aviv a tres personas e hirió a varias decenas. Como se ha sabido ahora, el terrorista en cuestión tenía 16 años.

Si hubiéramos estado hablando de otros conflictos ahora mismo estaríamos leyendo algún que otro soliloquio moral sobre el empleo de menores como terroristas suicidas. Y sobre qué podríamos esperar de una sociedad en la que sucede algo así.

El domingo 17 de octubre, El País hablaba en su página 2 de “La silenciosa destrucción de Gaza“. Hablaba de las milicias de Hamas, Yihad Islámica y las Brigadas de Al Aqsa, y de como sus miembros disparaban desde las esquinas sin molestarse en apuntar. “Un enjambre de niños, muchos descalzos, los siguen donde vayan“. Una foto de agencia, hace ya meses, mostraba una de esas escenas. No cuesta mucho imaginar qué pasa cada vez que soldados israelíes disparan en dirección de donde les viene las balas: Un titular.

Afortunadamente estas cosas no pasan en el lado contrario. Cuando el pasado día 5 de octubre un oficial israelí vació un cargador de fusil de asalto en el cadáver de una niña palestina de 13 años, a la que habían disparado y rematado previamente tras entrar en una zona de acceso prohibido cerca de la frontera de Gaza con Egipto, hubo una investigación. Según un soldado testigo de los hechos, y que denunció luego el hecho a un periódico, “how do you spray a girl from close range? He was hot for a long time to take out terrorists and shot the girl to relieve pressure“.

La conclusión: El capitán había hecho disparos al suelo en respuesta a un ataque de francontiradores en el momento en que él y sus soldados habían abandonado el puesto donde estaban para revisar el cádaver. En ningún caso se excedió. De todas formas se le retiró del mando por falta de liderazgo entre sus hombres. ¿Volverá pronto a mandar soldados? ¿Se le habrá retirado el mando “por falta de liderazgo” al palestino responsable de mandar un crío de 16 años a la muerte? Es la letra pequeña del conflicto. ¿A quién le importa?