De 0 a 3.718 metros

Algún lector veterano recordará que he publicado aquí mis impresiones personales de viajes, desde Israel a Buenos Aires. Es un vestigio de aquellos tiempos en que escribía un blog personal, aunque siempre he mantenido la esperanza de que algún día haré un viejo que me aporte experiencias relevantes a la reflexión sobre las Guerras Posmodernas. Es de los pocos off-topic que me permito aquí. Y hoy voy a permitirme otro aún mayor.

Si alguno ha curioseado mi galería de fotos de Flickr verá la extraña paradoja de que la URL incorpora el nombre “Guerras Posmodernas” pero su contenido tiene poco que ver con ellas. La creé cuando mostrar fotos en el blog era complicado. En aquellos tiempos había que hacer “hotlinking” o recurrir a Imageshack. Luego, la tarea se vio facilitada por la evolución del motor de WordPress y la galería perdió el sentido con el que fue creada. Así, últimamente mi galería de Flickr alberga principalmente las fotos de mis viajes desde 2003 y las fotos de las rutas de senderismo que he hecho en estos últimos tres años.

Y si hoy cuento esto es porque el pasado día 12 de octubre realicé una de las rutas más especiales que se puedan hacer en España: La “0-4”, que consiste en ascender desde el nivel del mar en la Playa del Socorro (Los Realejos) al pico del Teide (3.718m.) en un solo día.

Mi aventura arrancó con otros ocho senderistas a las 06:20 de la mañana. El grupo de cabeza llegamos a la Cruz de Fregel en la montaña de la Fortaleza (2.088m.) a las 11:38 minutos. Es el punto en el que la línea naranja desaparece durante un segmento corto en la imagen anterior. Allí fuimos recibido por tres amigas que se encargaron del reavituallamiento y nos despedimos de tres compañeros que se habían marcado como reto llegar desde la Playa del Socorro al Parque Nacional del Teide. Continuamos la marcha los seis restantes. A las 15:08 comenzamos la ascensión al Teide desde su base por el sendero que arranca en Montaña Blanca. Sólo hicimos una parada seria en el Refugio de Altavista (3.270m). El primero del grupo hizo cumbre a las 18:11 y yo lo hice en torno a las 18:45.

Pero tras 12 horas 25 minutos de ascenso, la jornada no había llegado a su fin. Tocaba descender hasta el aparcamiento al pie de Montaña Blanca. Se hizo la oscuridad poco después de la ocho, cuando en mi descenso llegué a la altura del Refugio de Altavista. A partir de ahí usé frontal en lo que a ratos era un camino de cabras. El recorrido se hizo muchísimo más fácil al llegar a la base del Teide, donde arranca una pista que conduce al pie de Montaña Blanca. Llegué al aparcamiento a las 22:05, terminando así una aventura de 15 horas y 45 minutos que dejé inmortalizada en el siguiente vídeo.

En Canarias hace frío, ¿y yo me río?

Creé la sección “Cuaderno de Viaje” el verano pasado, cuando me dediqué a deambular por Eslovenia con Nastja y Natasha. Aquellos apuntes a vuelapluma sobre mi viaje atrajeron bastantes visitas. Muchas veces te encuentras que a la gente le atrae más esos pequeños detalles que los grandes soliloquios.

He desempolvado el cuaderno de viajes, y me he venido a Tenerife. Ya saben, el paraíso y tal. Y me he encontrado con frío. ¡Pero que frío! Brrr… Uff… Húmedo y agarrotador. Las casas aquí no están preparadas para el frío. Nada de cristales gruesos, marcos de ventana aislados con goma, calefacción. Amanezco con la garganta irritada. Ando con los hombros doloridos por ese gesto de encogerlos, tensos, por el frío.

La gente se ríe al oírme que paso frío, cuando me suponen en la playa. La razón de todo es que la humedad en el aire aquí, a cierta altura y distancia del mar, es mucho mayor que en Madrid. Una humedad que parece que se te mete en los huesos y no te suelta. Algo así debían sentir en la sede del obispado, una casa señorial en la ciudad de La Laguna, para estar con una estufa eléctrica. Un edificio histórico, con vigas de tea, oficinas llenas de archivadores de papel. ¿Un cortocircuito? Fuego. Un incendio fulminante.

Mi amigo Juanjo, el autor de la cabecera de este blog, hizo una foto aquella misma noche.

obispado de Tenerife

El escenario de paseos interminables en la madrugada de los fines de semana. Calles perpendiculares, con edificios señoriales, en lo que fue un ensayo renacentista de la urbanización de América. Una sociedad ensimismada con una vida política caciquil. Canarias daría para muchos blogs. Muchos.