Copia-pega nacional y popular

Ya les he contado aquí que soy un desastre recordando cosas cotidianas como dónde solté las llaves al llegar a casa. Y sin embargo, guardo en algún rincón de la memoria un montón de cosas que sólo me vienen a la mente cuando conectan con algo que tengo en frente. Me pasó ayer, lunes. Vi comentarios sobre un tuit de Sofía Castañón, la poeta, escritora y realizadora audiovisual que es diputada y miembro del Consejo Estatal de Podemos. Se había grabado leyendo un texto que le había inspirado el Festival Aéreo de Gijón, celebrado el domingo 23 de julio.

Resulta que el sobrevuelo de “aviones bélicos” sobre la bahía de Gijón le evocaba el bombardeo llevado a cabo por la aviación del bando franquista durante la Guerra Civil. Me pareció una conexión de ideas bastante retorcida. Supongo que hay que estar hecho de una pasta especial para pensar en el Franquismo y la Guerra Civil española a la menor excusa. Pero la cuestión que saltó en mi cabeza es que ya había escuchado esto antes.

La asociación de ideas de Sofía Castañón no era ni nueva ni original. Resulta que el pasado mes de mayo a la abogada y periodista Julia Mengolini, argentina y kirchnerista, un desfile aéreo en Buenos Aires le evocó el bombardeo de la Plaza de Mayo de 1955, sucedido en un fallido golpe de estado contra el presidente Perón. Hacía más de veinte años que no se celebraba un desfile aéreo durante las celebraciones de la Revolución de Mayo y evidentemente la afirmación de Mengolini se convirtió en más munición de la guerra mediática que trata de equiparar al presidente Macri, el primero no peronista en décadas, con la dictadura.

No sé si estas coincidencias son casuales o, como tantas otras cosas, son un copia pega de los guiones del populismo sudamericano. Véase lo del tic-tac de Hugo Chávez copiado por Pablo Iglesias. En España se ha insistido mucho en señalar los vínculos del núcleo duro de Podemos con Venezuela, pero la Revolución Bolivariana nunca ha podido presumir de su producción intelectual. El referente intelectual lo proporcionó el kirchnerismo y su intelectual orgánico, el plúmbeo Ernesto Laclau.

Curiosamente, los simpatizantes de Podemos se irritan mucho cuando se señalan los vínculos del partido con los populismos sudamericanos, como si se tratara de una teoría conspirativa de la prensa conservadora española para desacreditar el partido. No podrán decir que se esconden mucho. El bloque de partidos europeos de izquierda en el Parlamento Europeo al que pertenecen Podemos e Izquierda Unida invitó a Cristina Fernández de Kirchner a dar una charla en el Parlamento Europeo el pasado mes de mayo.

La eurodiputada española Marina Albiol con el símbolo de la corrupción argentina en Bruselas, mayo de 2017.

Será curioso ver qué pasará el día que las causas judiciales que se acumulan en Argentina contra Cristina Fernández de Kirchner den luz a la ultracorrupción que sufrió el país. Supongo que sus fans españoles dirán que las causas judiciales fueron montadas por el gobierno de Macri, fingiendo desconocer la verdadera naturaleza del proyecto nacional y popular (nac & pop) de los Kirchner.

Hace muy poco, el Banco Mundial condenó a Argentina a pagar una compensación millonaria por la expropiación de Aerolíneas Argentinas, que se convirtió luego en un agujero negro de presupuesto público en manos de miembros de la agrupación La Cámpora. Así que resulta interesante rescatar hoy los piropos lanzados desde España a Cristina Fernández de Kirchner cuando expropiaba empresas españolas

La conexión euroasiática

Ayer martes 16 de septiembre, tanto el parlamento ucraniano (rada suprema) como el Parlamento Europeo firmaron un acuerdo de asociación. La dimensión económica del acuerdo se ha dejado pendiente para 2016. Recordemos que la oposición rusa a tal acuerdo llevó al Kremlin a lanzar el año pasado una guerra económica contra Ucrania, como magnificamente explicó Andres Rodríguez en su blog “Ciencia y cosas”. El presidente ucraniano se vio empujado a reconsiderar la decisión y el rechazo de una parte de la ciudadanía ucraniana a su marcha atrás generó una importante movilización popular. El resto, ya saben ustedes, es historia.

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“Paris-Berlin-Moscou-Pékin : vers l’alliance continentale?”, artículo en el primer número de la revista francesa Voltaire, vinculada con el régimen sirio, el Frente Nacional y la Nouvelle Droite francesa.

En el Parlamento Europeo, 535 eurodiputados sobre 697 votaron a favor. “Oritxupolite” tuvo el detalle de llamar mi atención sobre el listado con el sentido del voto. En el apartado de votos en contra encontré una combinación jocosamente previsible: Los partidos de la eurodiputada Le Pen, el eurodiputado Iglesias, el eurodiputado Papadakis (Partido Comunista de Grecia) y el eurodiputado Epitideios (Asociación Popular – Amanecer Dorado) votaron lo mismo. Lástima no haber apostado con alguien cuando vaticiné que veríamos a Le Pen e Iglesias votando a menudo en el Parlamento Europeo lo mismo, porque hoy habría bebido unas cuantas cervezas gratis.

Cuando el otro día hice mi primera aproximación a la Nueva Guerra Fría, afirmé que el eje tradicional izquierda-derecha no nos sirve para ubicar la posición de gobiernos y fuerzas políticas en este nuevo conflicto global. Uno de los bandos se caracteriza por gobiernos autoritarios con retórica nacionalista-populista que mantienen un fuerte culto al líder. Y esas características las encontramos en gobiernos “socialistas” como los de Siria y Venezuela, en gobiernos de “centroizquierda” como el de Argentina, “centro” (sic) como el de Rusia y “conservadores” como Irán en tiempos de Ahmadineyad. Las simpatías y vínculos tanto personales como intelectuales del núcleo duro del partido Podemos (recordemos, por ejemplo, las repetidas referencias de Pablo Iglesias a Ernesto Laclau) hacía fácil anticipar su posicionamiento en el conflicto de Occidente con Rusia y sus aliados. Está de más recordar en qué canal se emite el programa “Fort Apache” y la función con la que nació (This new Spanish network will have a major role in reflecting the ideological legitimacy of our system to the world”).

41yNqnIPRvLEl euroasianismo renació como ideología en Rusia en el vacío político producido por la disolución de la Unión Soviética. En aquellos días, el belga Jean-François Thiriart visitó Moscú, donde conoció a Alexander Dugin. Thiriart era el autor de la idea de una Europa que rompiera vínculos con Estados Unidos para unirse de “Dublin a Vladivostok”. En los últimos años de su vida había ido evolucionando hacia posiciones cercanas al naciente nacional-bolchevismo ruso. Mientras tanto, en España, se publicaba en 1992 El Sueño Eurosiberiano de Jorge Vestrynge, que retomaba el sueño de De Gaulle de “una Europa entera con Rusia”. Vestrynge, por lo general un personaje bastante incomprendido aunque se haya explicado de forma meridiana en su obra (Memorias de un maldito, Rebeldes, revolucionarios y refractarios), pasó de ser dirigente en Alianza Popular a militar en el Partido Socialista Obrero Español precisamente por su incapacidad de encajar en los partidos tradicionales. Sus posturas estaban cercanas a quienes derivaron del gaullismo al nacionalismo económico (bolchevique-bonapartistas). De ahí que Vestrynge encontrara encaje en la Venezuela chavista y finalmente entrara en Podemos, para escándalo de quienes no han leído a Vestrynge y/o no han entendido la verdadera naturaleza de Podemos.