Una yihad atomizada y nihilista

No sé si la última ola de violencia contra la población judía en Israel supone una nueva Intifada. Ya hubo una ola previa de violencia en 2014 donde los atropellos fueron la principal forma de atentado que también generó preocupación por su posible deriva en una Intifada. Lo que sí podemos señalar es que la dinámica de ataques aislados es una campaña terrorista que responde perfectamente al modelo de terrorismo de lobos solitarios. Aunque se presente a los atacantes como individuos aislados y desesperados, la presente ola terrorista se da en un contexto de incitación a la violencia por parte de personalidades palestinas que nos llevaría a un largo estudio de los mensajes lanzados en los medios palestinos. Y es que esa es la esencia misma del modelo. Por un lado, hay unos líderes y predicadores que a través de los medios de comunicación lanzan las directrices. Incluso hay quienes publican material informativo de tácticas, técnicas y procedimientos para realizar ataques. Por otro lado están los individuos que recogen el mensaje y atentan. Es un modelo, por cierto, que nació con el nombre de “resistencia sin líderes” en la ultraderecha estadounidense y forma parte de los temas de la guerra en red al que me referí en “El regreso de la yihad atomizada”.

Si el terrorismo es una forma de violencia política organizada, la pregunta es ¿cuál es el objetivo político de esta campaña terrorista en Israel? Señala Gabriel Albiac que se producen pocas víctimas israelíes y que la mayoría de los atacantes terminando abatidos. Así que no hay un cálculo racional, sino la satisfacción del “placer de la venganza”. Albiac interpreta que es una ola de violencia que no hay que entender en términos  de lucha nacionalista sino religiosa. Y esa es una idea que he defendido al tratar con españoles que defendían el modelo de “paz por territorios”. Siguen entendiendo el conflicto palestino-israelí como una lucha de liberación nacional cuando se convirtió en una yihad que aspira a la destrucción del Estado de Israel y no a la creación de uno palestino que conviva en paz.

El desfase entre lo que los activistas españoles bien intencionados creen sobre el conflicto y lo que los palestinos realmente piensan es el tema de mi último artículo en la revista El Medio: “Los payasos españoles y la calle palestina”.

Intifada en el Sáhara Occidental

En 1987, tras 20 años de ocupación israelí, un accidente de tráfico en el que murieron varios palestinos provocó disturbios en la franja de Gaza. En ellos murió un adolescente palestino por las balas israelíes haciendo que estallara la revuelta popular que conocemos como la primera Intifada.

La primera Intifada pilló por sorpresa a la dirección de la OLP en su exilio tunecino. La percepción en los Territorios Ocupados era que el ciclo de la lucha armada organizada desde el exterior estaba agotado y la situación social bajo la ocupación israelí insostenible. La legitimidad de aquellos líderes que vivían con sus familias exilios dorados era escasa frente a los nuevos líderes surgidos de entre los palestinos que vivían la ocupación israelí. Fue en ese contexto (“la mujer de Arafat despilfarra dinero en París mientras los islamistas fundan orfanatos”) en el que apareció HAMAS.

El próximo año se cumplirá el 20º aniversario del alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario. Nada ha avanzado en la causa saharaui. Del referendum de autodeterminación nunca más se supo. Más o menos abiertamente desde países que pretendían jugar un cierto papel de negociador neutral como España y EE.UU. se le ha dejado claro al Frente Polisario que acepte el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental y pasemos a otra cosa.

Dice Ignacio Cembrero en “Vecinos Alejados” que el gobierno de Rodríguez Zapatero asumió la tesis de que las ambiciones de soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental eran un pilar fundamental de la monarquía alauita y en aras de la sagrada estabilidad política de Marruecos se abandonó al Frente Polisario.

El nuevo ciclo de protestas en el Sáhara Occidental arrancó en 2005. Al igual que la Intifada palestina surgió como reacción a unos hechos puntuales. Pero reflejan la frustación de la población de un territorio ocupado que toma el protagonismo y una ruptura con la lucha armada organizada desde el exilio.

Siguiendo con el paralelismo con la Intifada palestina será interesante ver la evolución política del pueblo saharaui. ¿Por cuánto durará la legitimidad del Frente Polisario y su particular modelo político-económico de socialismo árabe en los campamentos de Tinduf?

Cuenta David Alvarado en “La yihad a nuestras puertas” que jóvenes saharauis se han pasado a las filas del islamismo radical en Argelia y que las autoridades argelinas incautaron material suministrado al Frente Polisario en manos de terroristas islamistas. Se trata de casos aislados y particulares. Pero llevan apareciendo un tiempo informaciones que especulan con vínculos del Frente Polisario con Al Qaeda en el Magreb Islámico. También han aparecido análisis de cómo el Sáhara Occidental independiente podría convertirse en un estado fallido y en un santuario para los terroristas del Magreb, concluyendo que la soberanía marroquí es la mejor garantía de estabilidad en la zona. Basta ver qué medios en EE.UU. se hacen ecos de esa clase de informaciones para saber una agencia de lobby y comunicación política está haciendo muy bien su trabajo en Washington a sueldo de Rabat. Queda saber la capacidad de respuesta del Frente Polisario.