La factoría de bulos

El otro día me encontré que alguien había compartido en Menéame, una noticia del 15 de noviembre del canal público iraní en español HispanTV que “demostraba” el apoyo de Estados Unidos al Estado Islámico. La prueba en cuestión era un vídeo publicado en Liveleak donde se veía a un convoy de todoterrenos Toyota Land Cruiser HZJ79. Al final del vídeo aparecía un helicóptero que HispanTV identificó como un AH-64 Apache. No lo era. Era un Mil Mi-24, un helicóptero diseñado en la Unión Soviética con el que cuentan las fuerzas armadas de varios países árabes, desde Argelia a Iraq. El vídeo podría haber sido grabado en cualquier sitio porque los Toyota Land Cruiser HZJ79 abundan en el Norte de África y Oriente Medio.

Mi-24 ucranianos. Foto: Michael Esspe
Mi-24 ucranianos. Foto: Michael Esspe

Publiqué un tuit incluyendo el nombre de usuario de HispanTV, para que les llegara una notificación, comentando que les habían colado un bulo. No tuve respuesta. Y al rato alguien me comentó que había comprobado que los comentarios señalando el error en la página web de HispanTV eran borrados. La noticia fue hundida a negativos en Menéame, que a veces tiene estas cosas. Y me olvidé del asunto.

Al día siguiente me encontré una noticia con fecha del 16 de noviembre sobre el helicóptero de marras en la página web en español de Al Manar, el canal de TV de Hebzolá. Ofrecían la noticia “Helicóptero de EEUU visto dando protección a caravana del EI en Siria” sin el vídeo pero ilustrándolo con un montaje fotográfico algo cutre:

 helicoptero eeuu ei

Y entonces me encontré que la noticia ya circulaba por ahí. Estaba vez era el medio on-line Voltairenet, el que con fecha 16 de noviembre ofrecía en su edición francesa: “Un hélicoptère US escorte un convoi de Daesh”. Buscando en Google veo que la noticia salió en español con fecha del 15 de noviembre. Eso es, el mismo día que HispanTV. El cuerpo de la noticia dice:

Imágenes subidas a Internet muestran una caravana de unos 200 Toyotas Hilux del Emirato Islámico en Siria escoltada por un helicóptero militar Apache estadounidense.

Según un informe de este domingo de la agencia emiratí de noticias Hour News, como se ve en el video publicado hace una semana, el helicóptero estadounidense vuela a muy baja altura sobre la caravana, sin que ninguno de los vehículos del Emirato Islámico, equipados con armamento pesado, dispare contra el aparato.

No sé bien la secuencia de publicación. No sé qué medio recogió primero el vídeo publicado en Liveleak, pero la cuestión es que en 24 horas Voltairenet en francés, Voltairenet en español, HispanTV y Al Manar en español publicaron la misma noticia que no es más que un bulo.

Y cuando ya tenía claro que iba a publicar en el blog sobre el tema, un colega me pasó el enlace a una noticia de RussiaToday en árabe que muestra el vídeo publicado en Liveleak presentando lo que se ve como un helicóptero Apache estadounidense que escolta un convoy de todoterrenos Toyota del Estado Islámico. La fecha de publicación es del 13 de noviembre, así que es previa a las que había encontrado hasta aquel momento.

No es el primer bulo ruso o iraní sobre el apoyo de Estados Unidos al Estado Islámico que veo circulando en blogs, muros de Facebook y perfiles de Twitter españoles. Pero no me había molestado en documentar la propagación de uno de ellos desde medios de comunicación públicos rusos e iraníes, además de un medio de Hezbolá. Evidentemente comparten agenda política en Oriente Medio.

Sería divertido dedicarse a trazar la propagación de bulos como las supuestas revelaciones de los “papeles de Snowden” sobre el apoyo de EE.UU e Israel a ISIS que publicaron medios de propaganda prorrusos como Global Research para luego ser desmentidos por el abogado de Snowden. O ese scoop de la iraní Fars News sobre un coronel israelí capturado en Siria en las filas de ISIS. Pero lo que sí sería divertido es documentar la propagación de la propaganda rusa e iraníes entre medios, blogs, páginas de Facebook y perfiles de Twitter presuntamente críticos y alternativos en España. Por no hablar de las simpatías que despiertan las ideas de la ultraderecha francesa en la izquierda española en el contexto de la Nueva Guerra Fría. Ahí sí que nos echaríamos unas risas.

Siria, tablero geopolítico regional

10341552_10152073862296689_2762793447197036193_nMi colaboración de esta semana para Sesión de Control se titula “Lo que está en juego en Siria”. En ella explico como la guerra civil que sufre el país se ha convertido en el terreno de juego de los poderes regionales. Mientras la atención occidental se ha centrado en los grupos yihadistas y sus voluntarios extranjeros, Irán ha intervenido decisivamente junto con Hezbolá y milicias chiitas iraquíes. Es la internacionalización extrema de un conflicto que ahora parece quedar olvidado.

“Hizbullah. El brazo armado de Dios” de Javier Martín

Suelo esperar a finalizar los libros para hacer una reseña en el blog. Aunque a veces haya excepciones. Y hoy tendremos una de ellas.

Estoy leyendo estos días, entre otras cosas, la edición de 2005 de “Hizbullah. El brazo armado de Dios” de Javier Martín. Los autores españoles no aportan casi nunca nada nuevo porque se limitan a hacer refritos que sirven de ligeras introducciones al tema en cuestión, pero puestos a profundizar en un tema hay que leerlo todo aunque sea para estar al tanto del estado de la cuestión en España y así, al menos, poder criticar. Así que empecé con el libro de Javier Martín antes de pasar a otros en inglés.

Al poco de empezar a leer me encontré el término “ejército judío” para hablar del ejécito de Israel. Gobierno galo, ministro teutón, economía helena, artista nipón… Es un recurso para no reiterar en un texto un gentilicio. Pero el término se repetía siempre en cada referencia al ejército israelí. ¿Alguna vez leí “armada sintoísta” para referirse a la de Japón o “fuerza aérea shií” para hablar de la de Irán?

Resulta además que el “ejército judío” entró en el Líbano “hollando” su suelo. “Hollar” según el diccionario de la Real Academia Española es “pisar, dejando señal de la pisada” pero también “abatir, humillar, despreciar”. Se menciona en el libro también la presencia del ejército sirio en el Líbano, pero no se trata de un “ejército musulmán” ni sus soldados “hollan” el suelo libanés. Los sirios, cualquiera diría, pasaban por allí.

La cosa se pone interesante cuando llegamos a la descripción de los atentados contras las fuerzas israelíes en el Líbano.

“El 4 de noviembre de 1983, un joven partisano de 20 años arrancó un automóvil rojo que un vecino había aparcado delante de su puerta y repartió besos y bendiciones a los cuatro hombres que le miraban de frente, con las pupilas cuajadas de orgullo” (pág. 58)

¿Era un coche rojo y no azul o verde? ¿Cuatro hombres y no cinco o seis, que además miraban de frente? ¿Cómo puede saberlo Javier Martín? No lo sabemos porque no cita las fuentes (Ay, las fuentes. Qué diferencias con el mundo anglosajón). Pero que dé datos tan precisos es el resultado de asumir el papel de narrador omnisciente capaz de penetrar en la mente de aquellos cuatro testigos de la partida del pronto mártir de la causa y así poder saber que en su mirada había orgullo.

Tenemos aquí un recurso literario y un relato novelado de algo que no podemos saber más que por fuentes del grupo que ayudó a perpetrar un atentado terrorista suicida. Y que por tanto, no es más que una pieza de propaganda islamista presentada como relato periodístico. Pasemos a otro atentado.

“Aquel día, se subió a un Mercedes blanco, se abrochó el cinturón de seguridad y recitó la fatiha (primera oración del Corán). Con la mano firme, la mente en Alá y una letanía permanente entre sus labios, recorrió los intrincados caminos del sur libanés hasta llegar a la puerta principal del cuartel, que las tropas israelíes ocupaban en la ciudad meridional libanesa de Tiro” (pp. 74)

Si en el caso anterior cabía un margen de duda sobre que la fuente directa sobre la despedida del terrorista suicida pudo ser uno de los testigos de la despedida que elaboraró un relato idealizado en este caso tenemos nuevamente al narrador omnisciente contándonos ¡qué hizo y pensaba un terrorista suicida poco antes de morir! “Mano firme” y “mente en Alá” suena a expresiones sacadas directamente de un martirologio. Aquí entramos en el terreno donde se confunde relato periodístico con la recreación novelada que nuevamente se hace al servicio de una causa.

¿Mantuvieron la “mano firme” y la “mente en Yahvé” los soldados judíos en sus acciones? En la página 76 nos cuentan la muerte de Raghab Harb a manos de “un grupo de pistoleros de élite israelíes” que le “esperaban emboscados”. “Pistolero”, según el diccionario de la RAE, es “hombre que utiliza de ordinario la pistola para atracar, asaltar, o, como mercenario, realizar atentados personales”.

El término mercenario, por cierto, aparece para señalar a un personaje que Javier Martín encuentra “inquietante”: Imad Mughniyeh. El libro que tengo en mis manos es de 2005 y dudo mucho que en aquel entonces, tres años antes de su muerte, se tuviera dudas sobre la afiliación de Mugniyeh. Sin embargo Javier Martín lo presenta como un personaje ávido de sangre sin excesiva formación ni ambición política cuya vinculación con Hizbullah era “difícil de demostrar” (pág. 82).

Estamos ante un recurso típico de los relatos épicos y heroicos de las organizaciones armadas. Cuando una acción o un personaje resulta especialmente reprobable se le pone bajo la sombra de la duda. (Esa es la fuente de todas las teorías conspiranoicas sobre el 11-S lanzadas por simpatizantes de la yihad islasmista). La cuestión es que Mughniyeh no se trataba de un oscuro personaje cuyas vinculaciones fueran difíciles de trazar. Hasta la Wikipedia en inglés lo identifica como “a senior member of Lebanon’s Hezbollah organisation”. Si antes sabíamos por mano de Javier Martín hasta los últimos pensamientos de un terrorista suicida ahora resulta que las vinculaciones con Hizbullah de uno de sus miembros más destacados es un dato discutible e indemostrable.

A Mughniyeh se le responsabiliza del atentado contra las fuerzas internacionales (estadounidenses y franceses) en Beirut el 23 de octubre de 1983. Javier Martín nos proporciona qué pasaba por la cabeza de uno de los conductores de los atentados suicidas camino de su muerte.

“[V]olvió a pensar en Hur al-Ayan, la ninfa de insuperable belleza que le aguardaría a la entrada del paraíso de Alá con los brazos abiertos, dispuesta a lamer sus heridas de mártir” (pág 83).

También nos proporciona los pensamientos de otro terrorista suicida que murió al año siguiente.

“[T]odos su recuerdos pasaron deprisa y la imagen de Alá y del paraíso prometido atoró sus sentidos” (pág. 77).

No digan que no parece sacado de “Más allá de la vida”, ese programa de la televisión donde una mujer habla con los muertos. Y todo esto en las primeras 89 páginas de un libro de unas 250 páginas. Lo que me queda…