Blackwater, mito periodístico de la Nueva Guerra Fría

Blackwater ya no existe. La empresa original primero cambió de nombre a Xe en 2009, ante los problemas de imagen que acumulaba. Finalmente, su dueño y fundador, Erik Prince, vendió la empresa, que fue desmembrada. Presidential Airways fue absorbida por AAR Corp. El centro de formación en Carolina del Norte, que había dado origen a la empresa, fue comprado por un grupo de inversores para crear en 2010 la empresa Academi. Más tarde, Academi se fusionó en 2014 con Triple Canopy para formar el Constellis Group, que luego fue absorbiendo más empresas en un signo de los tiempos. El sector se reorganizaba, lejos de los tiempos de crecimiento explosivo durante la ocupación de Iraq.

Mientra tanto, Eric Prince emprendió otros proyectos empresariales. Primero creó Reflex Response (R2) en Emiratos Árabes Unidos, al servicio de las autoridades de ese país. Al parecer se desvinculó cuando el asunto salió a la luz o ya estaba fuera por aquel entonces. Luego creó Frontier Services Group, al servicio de intereses chinos en África. Prince alcanzó notoriedad recientemente por su propuesta de privatizar la guerra de Afganistán y por su papel en la conexión entre la campaña de Donald Trump y los círculos del poder ruso.

Blackwater es historia. La empresa no existe. Fue desmembrada. Su fundador creó otras empresas al servicio de gobiernos distintos al de Estados Unidos.  Hablar en 2019 de Blackwater es como hacerlo de Galerías Preciados, la aerolínea TWA o el califato Omeya. Entonces, ¿por qué me sigo encontrando titulares que mencionan que Blackwater se prepara para intervenir en tal país o Blackwater ha desplegado fuerzas en tal otro? La respuesta es evidente. Pero primero veamos cómo surgió el mito de Blackwater.

Miembros de la empresa sudafricana “Executive Outcomes” en Angola.

Blackwater no fue la primera empresa militar privada compleja y con recursos avanzados, tal como las conocemos actualmente. Podemos decir que ese hito corresponde a la sudafricana Executive Outcomes. Blackwater tampoco fue la empresa con el mayor volumen de contratos en los años de auge del sector durante la ocupación de Iraq. Ese hito correspondió a la británica AEGIS. Blackwater se hizo célebre porque ganó el contrato más sensible y difícil de todos: proteger a Paul Bremer y al personal de la Autoridad Provisional de la Coalición en Iraq. Esto es, proteger al cabeza de la administración de ocupación estadounidense en el país y a sus funcionarios.

Blackwater en Bagdad.

Las tácticas de Blackwater seguían el principio de poner la seguridad del VIP a proteger por encima de todo. Sus vehículos blindados circulaban a gran velocidad por Bagdad, saltándose semáforos y abollando los vehículos que no se apartaban. Si un conductor iraquí no atendía los gestos de frenar que un contratista de Blackwater le hacía con la palma de la palmo, su coche se llevaba varios tiros en la parrilla. Estoy seguro que más de un conductor inocente se llevó un tiro.

El coronel T. X. Hammes, uno de los desarrolladores del concepto de Guerra de Cuarta Generación, visitó Bagdad y se movió por la ciudad de incógnito, manteniendo un perfil bajo. Cuenta que se cruzó con convoys de Blackwater y que su actitud amenazadora le pareció totalmente contraproducente para el esfuerzo de ganar “corazones y mentes” de la población local. Blackwater se convirtió así en el símbolo de todo lo que estaba mal en la ocupación estadounidense. La prensa occidental se llenó de artículos sobre los “pistoleros a sueldo” y los “perros de la guerra”, explicando que el fenómeno era la aplicación de la lógica neoliberal de privatización de servicios públicos hasta sus últimas consecuencias a la guerra, en el contexto de la hegemonía neocón en Washington.

El senador Obama y personal de Blackwater en Iraq.

En realidad el boom de los contratistas durante la ocupación en Iraq fue el resultado de una mala planificación de la reconstrucción postbélica. Donald Rumsfeld había insistido en que la fuerza invasora fuera lo más pequeña posible, aprovechando las ventajas de unas fuerzas armadas estadounidenses altamente tecnificadas como resultado de la Revolución de los Asuntos Militares de la sociedad de la información. El problema es que esa fuerza reducida resultó insuficiente para mantener la paz y el orden tras la caída del régimen de Saddam Hussein. Pronto, la protección de lugares, convoyes y personas fue puesta en manos de empresas privadas. La necesidad urgente disparó el precio de los contratos y los sueldos.

Durante unos pocos años, Iraq fue El Dorado de las empresas militares privadas occidentales. Fue una brutal competición empresarial darwiniana que fue dejando por el camino vidas y empresas. Luego vino la concentración y la reducción de costes con la contratación de contratistas de lugares como Fiyi, Uganda y Nepal. Y el asunto pasó a un segundo plano en los medios, mientras los países de la Unión Europea encargaban la seguridad de sus embajadas a empresas privadas mientras que China y Rusia desplegaban empresas militares privadas para proteger sus explotaciones de petróleo y minerales en lugares como Iraq, Sudán y República Centroafricana. Por aquel entonces, los periodistas occidentales ya no tenían interés en escribir sesudos artículos sobre el neoliberalismo y la guerra. En República Centroafricana, tres periodistas críticos con el Kremlin murieron en una emboscada mientras investigaban la conexión entre los negocios mineros rusos en la explotación de diamantes locales y la empresa militar privada Wagner.

Personal de Slavonic Corps en Siria.

Los sesgos de los periodistas occidentales biempensantes explican el interés por unos temas que son tratados hasta que se instalan en el imaginario colectivo, mientras otros pasan inadvertidos. Pero queda por explicar por qué Blackwater se sigue colando en los titulares en 2019.  Se trata de una razón muy sencilla. Blackwater es el monstruo terrible que agitan los enemigos geopolíticos de Estados Unidos allí donde hay un conflicto de intereses.

Blackwater aparece siempre oportunamente que hay un conflicto de intereses entre EE.UU. y sus rivales de la Nueva Guerra Fría. ¿Conflicto de intereses en Ucrania?

Aparece video que confirma la llegada de mercenarios de Blackwater a Ucrania” (RT, 9 de marzo de 2014)

Si Russia Today en español lanzaba una afirmación taxativa, meses más tarde dudaba.

¿Hay mercenarios de Blackwater en Ucrania?” (RT, 11 de mayo de 2014)

Y entonces, 24 horas después entró en tromba la prensa crítica, rebelde, alternativa y libreprensadora a repetir como loros.

¿Hay mercenarios de Blackwater en Ucrania?“(Geopolítico.es, 12 de mayo 2014).

Mercenarios yanquis de Blackwater ya combaten en Ucrania” (Canarias Semanal, 12 de mayo de 2014)

También encontramos, cómo no, a Voltairenet:

Despliegue de mercenarios estadounidenses en el sur de Ucrania” (4 de marzo de 2014).

Y por supuesto, a HispanTV:

Informe: Mercenarios de Blackwater operan en Ucrania” (19 de mayo de 2014).

Paradójicamente, mientras las filas ucranianas se llenaron de voluntarios, fueron las prorrusas de Ucrania oriental las que se llenaron de contratistas rusos y personal militar ruso. Eso no impidió a la prensa rusa hablar de la funesta presencia de mercenarios en el país o de injerencia externa en los asuntos ucranianos.

Seguimos. ¿Conflicto geopolítico entre EE.UU. y Rusia+Irán en Siria? ¿Adivinan quién se desplegó allí?

Diario turco: Blackwater entrena a terroristas en Siria” (Voltairenet, 6 de agosto de 2012).

Y a la fiesta no podía faltar Nazanin Amanian, recogiendo la misma noticia en su blog personal por aquellas fechas con el título “Los mercenarios de Blackwater en Siria“.

El vicepresidente del Partido del Trabajo de Turquía, Bulent Aslanoglu, confirmó que cerca de seis mil personas de diferentes nacionalidades árabes, afganos y turcos, han sido reclutados por los EE.UU. Agencia Central de Inteligencia (CIA) para cometer actos terroristas en Siria.

El blog “Cuestiónatelo todo”, parte de la “Red de Blogs Comunistas” se hacía eco de una noticia de Al Manar, medio de comunicación de Hezbolá, el 31 de mayo de 2012.

La empresa Blackwater tiene a 6000 mercenarios en Siria“.

Podemos seguir buscando. Por ejemplo, con Yemen.

Ejército yemení acaba con tres agentes de ‘Blackwater’ en Taiz” (HispanTV 9 de enero de 2016).

Mercenarios de Blackwater se van derrotados de Yemen” (TeleSur, 11 de febrero de 2016).

Si leemos las noticias vemos que Russia Today, HispanTV, TeleSur, Al Manar, etc. van triangulando enlaces y citas de tal forma que ninguno se pueda hacer verdaderamente responsable de la veracidad de lo publicado con la excusa de “nos limitamos a recoger lo que otros medios publican”.

Y si miramos noticias más antiguas, encontrarnos este refrito de la iraní PressTV.

Potencias occidentales abren las puertas a Blackwater en Libia” (Agencia Matriz del Sur, 13 de abril de 2011)

Sé que muchos se acogen a la excusa de que donde se lee “Blackwater” hay que leer “Academi” o “empresa que alguna vez tuvo algún tipo de vinculación con Eric Prince”. Es la respuesta más habitual que me encuentro en Twitter cuando señalo a alguien que está dando una noticia sobre las acciones de una empresa que no existe desde hace años. Pero incluso cuando en el cuerpo de una noticia se habla de que ya no existe una empresa con ese nombre, se insiste en mencionar a Blackwater en el titular. Por ejemplo, Leandro Albani publicaba en enero de 2018:

Blackwater: el ejército del terror del Pentágono” (Revista Sudestada, diciembre 2017).

Dice Albani:

Una multinacional militar se abre paso en el mundo desde hace dos décadas. Blackwater, la empresa de seguridad más poderosa del planeta, acumula denuncias por crímenes cometidos en Medio Oriente y por casos de corrupción en Estados Unidos.

En pleno enero de 2018 decía de Blackwater que es la “empresa de seguridad más poderosa del planeta” y que “goza de muy buena salud”. Varios párrafos más abajo cuenta que ahora se llama Academi, que se preparó para invadir Qatar y que participó en la guerra de Yemen.  Es decir, aquí se está mezclando el nombre de la difunta Blackwater con Academi y la trayectoria personal de Eric Prince tras desvincularse de la empresa. Lo de resucitar a Blackwater para convertirla en líder del sector también es cosa de RT, que en enero de este año también resucitaba a Blackwater para llamarla “la empresa militar privada más grande del mundo”.

El asunto ha vuelto a saltar porque Eric Prince ha afirmado que él arregla lo de Venezuela en dos patadas con una fuerza de 5.000 contratistas. Desde su empresa, Frontier Services Group (FSG), han dicho que “tiene una solución para Venezuela igual que la tiene para otros muchos sitios”. Pero como recoge el diario madrileño El Mundo, resulta que  “[l]a Casa Blanca ha declarado que no apoyaría el plan”. Las declaraciones de Prince, como también apunta el diario,  proporcionan munición dialéctica al régimen chavista, que ahora dará la turra con la amenaza de los mercenarios yankis mientras se multiplicarán los análisis sobre el regreso de Blackwater.

Blackwater busca crear un ejército de 5000 mercenarios para Guaidó” (HispanTV, 30 abril de 2018).

Si HispanTV dice que se trata de un plan de cara al futuro, Galicia Press dice el 2 de mayo de 2019 que ya están preparándose.

Blackwater (EE.UU) entrena mercenarios para desalojar a Maduro de Venezuela“.

¿Dónde entrenan? ¿Alguien lo sabe? ¿Hay pruebas? ¿Quién paga el sueldo de 5.000 contratistas esperando la aprobación de un plan que no tiene la aprobación de la Casa Blanca? En realidad, alguien ha tomado una noticia con un titular erróneo para deformarla más y crear algo grotesco.

En definitiva, resulta evidente que Blackwater es un monstruo que la propaganda rusa, iraní y procedente de otros aliados geopolíticos del bando contrario a Occidente en la Nueva Guerra Fría agitan en cualquier conflicto como una forma de deslegitimar cualquier acción de Estados Unidos porque estaría protagonizada por sanguinarios mercenarios a sueldo del imperialismo.

El ridículo lío del submarino S-80

El pasado día 18 de julio el diario El País publicó una noticia donde daba a entender que en la Armada Española habían caído sólo ahora en la cuenta de que tras la reforma del diseño del submarino S-80, que supuso alargarlo 10 metros, no iba a caber en los fosos de atraques de la base de submarinos del Arsenal de Cartagena. La noticia fue traducida inmediatamente por la edición inglesa y fue captada por la BBC. Rápidamente prensa generalista de Estados Unidos a Australia publicó la noticia del submarino que era “demasiado largo”, pasando por los tabloides británicos que hablaron de humillación y vergüenza para España. Sin olvidar a medios on-line especializados en temas navales, marinos o de tecnología.

El asunto me llamó la atención. Resulta que la Armada Española ya tenía prevista obras en el Arsenal de Cartagena para adaptar la base de submarinos a los futuros S-80. Para colmo, en el pasado la Flotilla de Submarinos contó con modelos de mayor eslora y nunca hubo problema. Lo que había publicado El País parecía un maletendido convertido en titular escandaloso. Ciertamente, el programa S-80 ha tenido muchos problemas y no se han depurado las responsabilidades debidamente. Véase al respecto la sexta parte de la revista Ejércitos dedicada al S-80: La Edad Oscura 2013-2016. Pero destacar de todos los problemas uno menor e inventando era cuanto menos extraños. No pude dejar de pensar que Navantia es una empresa que participa actualmente en dos importantes programas de fragatas (EE.UU y Canadá). Y la rapidez con la que la noticia circuló en el mundo anglosajón fue inusual. A lo mejor se trata de que estamos en un verano sin muchas noticias en el ámbito de la defensa. O quizás algún gabinete de prensa decidió darle un empujón a su difusión.

Decidí hacer un repaso de la noticia, su difusión y los desmentidos posteriores en mi primera colaboración en la versión on-line de la revista Ejércitos: “Maletendido periodístico”.

Hillary Clinton y el Estado Islámico

Estos días he estado debatiendo en las redes sociales con unos cuantos putinbots y conociendo los argumentos con los que ellos sustentan la teoría conspirativa de que el Estado Islámico fue creado por Estados Unidos, un enemigo mortal y declarado. Uno de los argumentos más repetidos y de los que primero sale en toda conversación es que Hillary Clinton lo confesó todo en una entrevista de televisión. Es un tema confuso porque si Hillary Clinton contó que el Estado Islámico fue creado por Estados Unidos imagino que tuvo que ser un escándalo nacional. Alguien pudo haber tirado del hilo y ganar un Pullitzer. Y seguro que una película como “The Post” o “Spotlight” estaría en producción. Sin embargo, la información de que Hillary Clinton destapó un secreto tan sucio del gobierno de Estados Unidos parece que sólo la maneja la gente que se nutre informativamente con cierta clase de medios de comunicación. Así que tenía que ir a la fuente.

TeleSur, el consorcio público de varios países hispanoamericanos, ofrece el vídeo titulado “Hillary Clinton admite que EE.UU. creó Al Qaeda”. Se trata del fragmento de una entrevista a Hillary Clinton en Fox News el 18 de julio de 2010.

En los archivos de la página web de la Secretaría de Estado aparece la transcripción de la entrevista. El fragmento seleccionado por TeleSur es el siguiente:

QUESTION: So you think if we walked away from this, didn’t give them money today, it would be worse for us from a security standpoint?

SECRETARY CLINTON: I do. I do. We’re building a relationship that just did not exist. I said in our last trip when you were with me that we had a huge trust deficit, in part because the United States had – to be fair, we had helped to create the problem we’re now fighting.

QUESTION: How?

SECRETARY CLINTON: Because when the Soviet Union invaded Afghanistan, we had this brilliant idea that we were going to come to Pakistan and create a force of mujaheddin, equip them with Stinger missiles and everything else, to go after the Soviets inside Afghanistan. And we were successful. The Soviets left Afghanistan. And then we said great, goodbye – leaving these trained people who were fanatical in Afghanistan and Pakistan, leaving them well armed, creating a mess, frankly, that at the time we didn’t really recognize. We were just so happy to see the Soviet Union fall and we thought, okay, fine, we’re okay now, everything’s going to be so much better. Now you look back; the people we’re fighting today we were supporting in the fight against the Soviets.

La entrevistadora habla de las relaciones con Afganistán y Pakistán. Hillary Clinton dice que no es tan sencillo como mandar esos países a la mierda y desentenderse del problema porque en el fondo Estados Unidos tiene una responsabilidad histórica. Cuenta que Estados Unidos apoyó a los muyahidines hasta que los soviéticos se retiraron de Afganistán, para luego desentenderse del país. [Hace el gesto de limpiarse las manos]. Afganistán quedó en manos de milicianos fanáticos y armados que crearon un desastre. [Recordemos que tras la caída del gobierno comunista de Kabul en 1992, los muyahidines empezaron una guerra civil]. En aquel entonces la satisfacción por la derrota soviética hizo que no se prestara atención a la situación del país. Y así dice “the people we are fighting today, we were supporting in the fight against the Soviet”. Está claro que habla de los antiguos muyahadines, que luego se fragmentaron en diferentes bandos. Unos terminaron en la Alianza del Norte, como Ahmed Shah Masud. Y otros en los talibán, como Gulbuddin Hekmatyar. Está claro que no habla de Al Qaeda, habla de Afganistán. Pero atención a cómo tradujo y subtituló TeleSur la primera pregunta:

TeleSur traduce la pregunta “So you think if we walked away from this, didn’t give them money today, it would be worse for us from a security standpoint?” por “Ud. dice que si no hubiéramos financiando a Al Qaeda, hoy sería peor para nosotros en materia…?” Han metido un Al Qaeda con calzador para que luego parezca que cuando habla de milicianos fanáticos está hablando de terroristas de Al Qaeda. La gracia es que la presentadora de TeleSur remata “¿Qué tal? Ahí lo tienen, clarito”.

Curiosamente el discurso de Hillary Clinton en la anterior entrevista es muy parecida a su testimonio como Secretaria de Estado en 2009 ante el Congreso.

La explicación de Hillary Clinton en 2009 de cómo Estados Unidos se implicó en la Guerra de Afganistán y luego le dejó un problema a Pakistán es muy parecida. Incluye hasta el gesto de lavarse las manos. Pero hay un detalle interesante. Habla de ISI, el servicio secreto pakistaní: el Inter-Services Intelligence. La pregunta es si alguien poco conocedor del contexto pakistaní entendió ISIS y aquí tenemos el origen de la “confesión” de Hillary Clinton.

Los dos vídeos anteriores al estallido de la guerra civil siria. Así que la mención a Siria y el Estado Islámico tiene que haber tenido lugar en una fecha posterior. Por ejemplo, el diario británico The Guardian publicó esta entrevista el 4 de julio de 2014.

En la entrevista le preguntan a Hillary Clinton qué haría para derrotar al Estado Islámico. Y entra a hablar de su auge tras la retirada estadounidense en diciembre de 2011, contando cómo la población árabe sunní de Iraq se sintió marginada por el gobierno chií del primer ministro Al Maliki. Luego la entrevistadora le pregunta por un plan para entrenar rebeldes sirios y cuenta que ella estaba a favor de filtrar y entrenar a combatientes sirios para luchar contra el gobierno de Al Assad. Pero que el plan fue desechado y que en el momento de la entrevista estaba claro que de un plan así no podían garantizarse resultados en un contexto donde se había hecho fuerte el Estado Islámico y otros grupos “aspirantes a Al Qaeda”.

Jeffrey Goldberg, el actual director de la revista The Atlantic la entrevistó un mes después. En la introducción cuenta que había hablado con el presidente Barack Obama y le había expresado su escepticismo sobre un programa de entrenamiento de rebeldes sirios. Mientras que Hillary Clinton sí pensaba que Estados Unidos debió implicarse más en Siria.

JG: Do you think we’d be where we are with ISIS right now if the U.S. had done more three years ago to build up a moderate Syrian opposition?

HRC: Well, I don’t know the answer to that. I know that the failure to help build up a credible fighting force of the people who were the originators of the protests against Assad—there were Islamists, there were secularists, there was everything in the middle—the failure to do that left a big vacuum, which the jihadists have now filled.

They were often armed in an indiscriminate way by other forces and we had no skin in the game that really enabled us to prevent this indiscriminate arming.

La postura de Hillary Clinton es que, al no implicarse Estados Unidos en apoyar a la oposición siria, su debilidad permitió que los yihadistas alcanzaran la hegemonía dentro de las fuerzas de oposición. Y lo que es más importante, tal como especifica en la última frase, eso permitió a otros países que sí se implicaron en Siria armar a los yihadistas.

Esta entrevista fue reseñada por Russia Today en español:

En este sentido, Clinton también dijo en la entrevista que la situación en Siria podría estar desarrollándose de un modo muy distinto “si hubiéramos tardado menos en entrenado y equipar al grupo central del Ejército Libre de Siria”. De haber sido así, EE.UU. “por un lado habría tenido un mejor conocimiento de lo que estaba pasando en el terreno y, por otro, habría ayudado a poner en pie a una oposición política creíble”.

“En este tipo de conflictos son los hombres duros y armados los que tienen más posibilidades de convertirse en los principales actores de una transición, y no aquellos que solo hablan desde el exterior”, afirmó la exsecretaria del Departamento de Estado en referencia a “un grupo de sirios que pretendieron erigirse como la oposición política en el exilio” mientras los insurgentes “luchaban y morían” en el país.

“Por tanto, era necesario averiguar cómo podíamos apoyarlos [a los insurgentes] en el terreno, equiparlos mejor”, dijo. Sin embargo, EE.UU. no empezó a aplicar el plan en el momento apropiado, perdió tiempo y su ‘lugar vacante como patrocinador’ fue ocupado por los yihadistas. Los grupos radicales ‘convirtieron’ a los rebeldes en sus aliados y actualmente están ganando más terreno en Oriente Medio, concluyó Clinton.

La propia revista The Atlantic publicó un artículo valorando la entrevista en el que se incide en las críticas  a las políticas para Siria de Barack Obama porque para el autor es destacable que Hillary Clinton pensara que la tibieza y las excesiva prudencia impidiera frenar a tiempo la expansión del Estado Islámico.

A Hillary Clinton la encontramos en abril de 2016 entrevistada por la CNN. Le preguntan por las acusaciones de algunos políticos, como Bernie Sanders, de que su actuación al frente del Departamento de Estado fue responsable del auge del Estado Islámico.

Tenemos una transcripción de la entrevista aquí.

JAKE TAPPER: Jeff Weaver, Sen. Sanders’ campaign manager said that your foriegn policy, and you support a foreign policy that helped give rise to ISIS

HILLARY CLINTON: That is beyond absurd. They’re saying a lot of things these days, and I’m just going to let them say whatever they choose to say.

ISIS was primarily the result of the [power] vacuum in Syria caused by Assad first and foremost, aided and abetted by Iran and Russia.

Supongo que podría pasarme más tiempo buscando en Internet otras entrevistas a Hillary Clinton donde hable del Estado Islámico. Pero hemos podido conocer su punto de vista sobre Afganistán y Siria. No hay nada que indique que un día confesó que el Estado Islámico fue una creación o fue apoyado por los Estados Unidos. He de confesar que me imaginaba que si encontraba el dichoso vídeo la frase iba a estar sacada de contexto o el vídeo iba a estar editado. No imaginaba que fuera algo tan tonto. Si uno busca, encuentra en Internet un montón de titulares escandalosos como lo siguientes:

Oficial: Gobierno de Estados Unidos de América confirma que creó y entrenó a ISIS.

EE.UU. creó el Estado Islámico y planeó la caída de Mosul.

Secret Pentagon Report Reveals US “Created” ISIS As A “Tool” To Overthrow Syria’s President Assad.

Estados Unidos confiesa oficialmente que apoyó a los terroristas en Siria: secretario de estado John Kerry.

Exagente de CIA reconoce el obvio papel de EEUU en la creación del EIIL.

Como ven, un putinbot podría pasarse la vida saltando de página web en página web leyendo cómo antiguos Secretarios de Estado, informes desclasificados o antiguos agentes de la CIA demuestran el papel de Estados Unidos en “crear” el Estado Islámico (que ya había sido creado antes de la guerra de Siria, pero él no lo vio). Una auténtica realidad paralela de bulos, que cuando se rascan te llevan a medios de comunicación como Russia Today, HispanTV, TeleSur, Al Manar, etc. Sin embargo, nuestro putinbot tendrá la sensación en todo momento de ser un mente librepensadora que se informa en medios de comunicación críticos e independientes lejos del rebaño de borregos que sigue la actualidad por los medios de masas.  Por eso son tan pensados e insufribles.

Cómo Rajoy compró a Trump y salvó la industria de defensa estadounidense

Tras el encuentro de Rajoy y Trump en la Casa Blanca, aparecieron en Twitter comentarios ridiculizando la supuesta compra de cazabombarderos de quinta generación F-35 Lightning II acordada a cambio del apoyo del gobierno estadounidense a la unidad de España. Los datos que se aportaban era muy específicos: se trataba de un contrato de 3.500 millones de euros por 24 aparatos. Los comentarios se repartían entre el tono jocoso, señalando los sabidos problemas de desarrollo del avión, y la indignación por el despilfarro en un país donde los niños pasan hambre y no hay dinero para pagar las pensiones. Tenemos un ejemplo en este tuit de David Arrabalí, analista político y miembro de Izquierda Unida:

Los detalles que se aportaban sobre el caso variaban entre que había sido una promesa hecha por Rajoy a Trump y que la ministra había firmado allí la compra. El usuario de  Twitter “Jaime” compartió varias capturas de tuits en los que la gente añadía detalles de cosecha propia como que eran los “más viejos de la flota”. Todo fue muy marciano, porque la verdad es que en España la toma de decisiones sobre la compra de sistemas de defensa suele ser bastante larga y por el camino se conocen los entresijos del proceso de selección, por muy amañados que estén los contratos: se crea una comisión técnica, aparecen artículos debatiendo las alternativas en las publicaciones del Ministerio de Defensa (Ejército, Revista General de Marina, Revista Española de Defensa, etc), se comparten en foros y redes sociales informaciones y diapositivas de conferencias sobre el tema, etc. Es decir, entre que se decide comprar un cacharro y se firma la compra pasa tiempo. Mientras tanto, los que estamos en este mundillo nos enteramos de lo que se cuece. Por ejemplo, sabemos que España está abocada a comprar F-35 sí o sí algún día. Además, las exportaciones de armamento de Estados Unidos se anuncian públicamente en la página web de la Defense Security Cooperation Agency mientras que las compras españolas de armamento aparecen en la página web del gobierno español, tras aprobarse en la reunión del Consejo de Ministros de los viernes. Para colmo, la noticia de la supuesta compra tampoco apareció en los portales defensa.com o infodefensa.com En definitiva, la noticia resultaba inexistente para los profesionales.

F-35. Foto: USAF vía Wikipedia.

Al día siguiente de encontrarme la noticia los 3.500 millones de euros que el gobierno español se comprometió a gastar para asegurar que el presidente Donald Trump hablara en contra del Procés habían subido a los 6.000 millones. Por ejemplo, apareció en un artículo en Menéame del usuario “anmarmor”: “Rajoy gastará más de 6.000 millones en F35 – el mayor fiasco de la aviación militar moderna”. El autor se centra en todos los problemas de desarrollo del F-35, pero comete errores que se hubiera ahorrado de haber leído un poco la Wikipedia. Curiosamente el artículo termina diciendo que los modelos equivalentes de Rusia y China están mucho más desarrollados, cuando la realidad es que el año pasado la fuerza aérea estadounidense incorporó su ejemplar nº100 del F-35 mientras que del J-31 chino sólo hay dos prototipos y el Su-57 ruso entrará en servicio el año próximo. Este último está en la categoría del F-22 Raptor, no del F-35, y su desarrollo ha sido también problemático. Supongo que son la clase de sesgos que incorporas cuando te pasas el día leyendo “información alternativa” en Russia Today.

Aviones de 5ª Generación en servicio y desarrollo. El T-50 ruso recibió el nombre definitivo Sujoi Su-57.

El siguiente paso fue la aparición de esta  no-noticia en El Salto Diario: “Rajoy ‘compra’ a Trump con un pedido de 6.000 millones en aviones”. El autor, Yago Álvarez (“Economista Cabreado” en Twitter), dice: “Desde el Gobierno se anunció que se comprarían entre 60 y 65 unidades”, con una partida de “unos 6.000 millones de euros” para sustituir a los F-18 del Ejército del Aire y los AV-8B Harrier II de la Armada. En realidad, son los datos de una noticia dada el 5 de junio de este año por el diario El País: “Ejército del Aire y Armada apuestan por comprar 60 cazas F-35 estadounidenses”.  En ella aparece la cifra de los 6.000 millones. Dos días más tarde el mismo diario titulaba: “Defensa se desmarca de la apuesta del ejército por el caza F-35 estadounidense”.  La primera hacía referencia a los deseos de los militares y la segunda la posición del Ministerio. Y es que como dije antes, desde que se plantea la necesidad hasta que se firma la compra van filtrándose informaciones.

Yago Álvarez hace un repaso rápido en su artículo a los problemas del F-35 fabricado por Lockheed Martin, a la que llama LockHeed. Según él, esos problemas han hecho que “la sostenibilidad de la empresa de armas más grande del mundo sea una duda constante” pero “el apretón de manos de Rajoy y Trump ayudará mucho a la subsistencia de esta empresa y de la industria militar americana”. Aquí pueden ver la evolución en bolsa de la empresa:

Datos: Google.

Como ven, el valor en bolsa de la empresa lleva aumentando desde 2013. En esta noticia de Reuters sobre el balance del segundo trimestre del año se dice que las perspectivas de la empresa son buenas desde la llegada de Donald Trump al poder, que el año pasado las exportaciones sólo supusieron el 27% de los negocios de la empresa y que recientemente el Departamento de Defensa estadounidense decidió añadir su pedido de F-35 a 2.456 aparatos. Como ven, ni la empresa está en apuros ni el pedido español sería el negocio del siglo para el complejo militar-industrial estadounidense.

Todo este asunto no es más que una anécdota más del Procés y sus fake news desde ambos “bandos”. Pero adivinen quién se lo ha tomado en serio.