Entrevista sobre Rusia

La semana pasada Jorge Rozemblum, director de Radio Sefarad, me entrevistó sobre la crisis de Ucrania. Como viene siendo habitual, mostré una visión un tanto contracorriente de los profetas del apocalipsis y me centré en las debilidades y contradicciones del poder ruso que han quedado a la vista.

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En Radio Sefarad han titulado la entrevista “Rusia: un imperio sin sex-appeal” y me ha parecido un acierto porque esa es una de las claves que ya señalaba Zbigniew Brzezinski en su El gran tablero mundial. Que Rusia tiene poder para coaccionar pero carece del poder para convencer y atraer (“soft power” que diría Joseph Nye).

El dilema egipcio

En mi entrevista para Radio Sefarad, Galimatías de lealtades en Siria, el pasado 15 de junio dije casi al final que tendríamos pronto que hablar de Egipto. Poco más de dos semanas después se produjo el golpe del estado contra el gobierno de los Hermanos Musulmanes.

Desde su llegada al poder los Hermanos Musulmanes se habían mostrado incapaces de mejorar la mala situación económica del país, lo que estuvo en la raíz de las protestas contra el régimen de Mubarak, pero sobre todo había mostrado su rostro autoritario y delirante ante las protestas de los sectores de la sociedad para los que el cambio de sistema político no les había resuelto sus problemas. Los líderes de los Hermanos Musulmanes sacaron el mismo guión que Mubarak: Acusaciones a los manifestantes que eran agitadores pagados desde el extranjero, denuncia de una conspiración internacional contra Egipto (a saber, la CIA, el Mossad, los masones e Irán), represión violenta y promulgación de leyes que blindaban el poder del gobierno. Egipto era un país con un gobierno y una sociedad en rumbo de colisión. Fue el ejército, la columna vertebral del país, la que dio el paso. Un golpe de estado para “savlar la democracia”. Ahí reside el terrible dilema de Egipto: Un partido de ideología autoritaria que alcanzó el poder de forma legítima enfrentado al ejército que ha hecho un acto de fuerza antidemocrático en nombre de la democracia.

La pasada semana hablé con Jorge Rozemblum, director de Radio Sefarad, sobre el dilema egipcio. Esta vez la bola de cristal me resultó bastante turbia y juraría, sin haberme escuchado, que mi voz sonó dubitativa. Más que tratar de adivinar qué pasará en Egipto, traté de presentar los caminos que se abren: Guerra civil a la argelina, una nueva generación de terrorismo yihadista o un arreglo bajo mesa entre los poderes fácticos del país. La esperanza nos llega desde Túnez, donde ante la deriva de los acontecimientos en Egipto se han producido negociaciones discretas para evitar el desastre.