Bibliografía urgente sobre activismo en red

Conversaba hace poco con una persona implicada en las asambleas del 15-M en un barrio de Madrid y me comentaba lo novedoso de “los valores del ciberactivismo que salen a las calles y plazas” en asuntos como “copyleft y liderazgo distribuido”. ¿El 15-M como experiencia pionera del activismo en red? Ay. Sentí mis canas agitarse.

Formé parte de un grupo que se sumó a la campaña 50 Años Basta en 1994, cuya BBS fue el origen de Nodo50.org. Seguí los preparativos vía el boletín de Z Magazine de las protestas durante la reunión en Seattle de la Organización Mundial de Comercio en 1999. Recuerdo una charla informal dada por un grupo de amigos que habían acudido a las protestas durante la reunión en Praga de la Organización Mundial del Comercio en 2000. Por aquel entonces seguía a Fronteras Electrónicas España (FrEE) y recuerdo artículos en El Viejo Topo que relacionan el software libre con La ayuda mutua de Kropotkin.

Parte de todo aquello ocurrió antes de que estudiara Sociología. Pero incluso durante los años de la carrera me hubiera sido imposible interpretarlo de la forma que lo hago ahora. Lo viví con el entusiasmo inocente de quien asiste al nacimiento de algo nuevo que creíamos iba a cambiar las cosas para siempre. Luego vino la decepción, la revisión crítica de las utopías y un futuro orwelliano.

Veo preocupante el adanismo en un movimiento que ha llegado cuando todo estaba hecho. Desde el desarrollo teórico al de las infraestructuras de comunicación. Por no hablar de quejas como “se nos están colando gente ajena al 15-M a saco en una asamblea” que harían sonrojar a un trotkista. Así que he decidido plantear la bibliografía básica que alguien que acaba de aterrizar en el activismo en red debería conocer.

1968. El año que conmocionó al mundo de Mark Kurlansky.
Puestos a buscar el momento en el que activismo político rompió con los viejos esquemas de los grupo marxistas-leninistas en todas sus variantes, es inevitable retroceder hasta 1968. En España se ha generado un folklore ridículo en torno al “yo estuve allí” para hablar del mayo francés. Pero Kurlansky hace un recorrido global por Estados Unidos, México, Francia y Praga bastante ameno. Me parece interesantísimo su retrato del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, que aportó al acervo del activismo social cosas que hoy nos parecen ridículamente cotidianas como las sentadas o montarla para salir en las noticias de la tele.

Networks and Netwars. The Future of Terror, Crime, and Militancy de John Arquilla y David Ronfeldt (ed.).
Arquilla y Ronfeldt empezaron a estudiar la transformación de la guerra a partir del uso de las nuevas tecnologías tras la Operación Tormenta del Desierto. Intuyeron que las tecnologías de comunicación y sensores permitirían unidades combatientes con una jerarquía más horizontal y altamente interconectadas que podrían, de forma fluida, compartir información y coordinar acciones. Aquel modelo no sólo iba a ser útil para futuras guerras en el desierto sino que iba a ser aplicable en toda clase de conflictos, desde el activismo político a la ciberguerra. Previamente, David Ronfeldt, John Arquilla, Graham Fuller y Melissa Fuller habían estudiado las redes internacionales de apoyo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional en The Zapatista “Social Netwar” in Mexico.

Multitudes inteligentes de Howard Rheingold. Hay una nueva edición en español más económica que subtitula “Las redes sociales y las posibilidades de las tecnologías de cooperación”.
Antes de que todo el mundo tuviera un móvil, Rheingold hace un recorrido que le lleva desde Suecia a Japón para explorar los más variados usos que la gente le da esa nueva tecnología, desde la movilización política al entretenimiento. Rheingold atisba las posibilidades de un nuevo tipo de organización, redes horizontales convocadas de forma ad hoc capaces de aparecer en cualquier lugar de una ciudad mediante el empleo de móviles.

Después de Arquilla, Ronfeldt y Rheingold vinieron otros muchos autores a explicar la realidad presente del mundo que los primeros anticiparon. Pero ellos fueron los primeros que trazaron entre los noventa y el principio de la pasada década las líneas por la que discurriría el futuro.

La devaluación de la información sólo lleva a la desinformación

Cuando me puse a trabajar con otros en desmontar la conspiranoia en torno al 11-M una de las primeras cosas que descubrí fue que a los amantes de las teorías conspirativas les importa poco la verdad. De hecho, la ciencia ha encontrado que son capaces de creer algo y su contrario para reforzar su versión distorsionada de la realidad. Leyendo sus blogs y sus foros llegué a la conclusión de que su principal motivación era de tipo personal. Los conspiranoicos vivían su particular fantasía adolescente de ser Luke Skywalker luchando en la Alianza Rebelde contra el Imperio. Soñaban con ser Neo tras tomarse la pastilla roja y haber despertado a la cruda realidad del mundo. De hecho los conspiranoicos españoles hacían muchas referencias a Matrix en su discurso. Recuerdo el comentario de uno diciendo “algún día nuestros nietos se sentarán en nuestras rodillas y nos pedirán una vez más que les contemos cómo descubrimos la conspiración y salvamos la democracia”.

Pero los conspiranoicos jugaban a su propio juego de las conspiraciones, sociedades secretas y acceso a conocimientos herméticos. Los conspiranoicos creen formar parte de una minoría elitista de mentes brillantes que han destapado un perverso plan maquinado por poderosas fuerzas ocultas que pasan desapercibidos a la masa dócil e ignorante. Recuerdo que alguien usó en un foro de temas militares en el que participo casi a diario la expresión “ah, ¿pero tú eres de esos borregos que todavía cree que en el 11-M se empleó Goma 2 ECO?” . El conspiranoico no es por tanto únicamente un heroico e incomprendido defensor de la verdad y la justicia luchando en minoría, sino un ser dotado de una inteligencia superior que ha sabido ver lo que para las mentes torpes y sencillas ha quedado oculto tras una muro de patrañas oficiales. Me lo definió perfectamente alguien que me contó con orgullo que el 11 de septiembre de 2001 frente a la pantalla de su televisor se dijo “¡Estos de la CIA se creen que soy tonto!”. Evidentemente la CIA no contaba con su astucia.

Creo que afortunadamente las teorías conspirativas del 11-M han quedo relegadas a los márgenes de la arena política tras haber el Partido Popular usado y desechado a sus defensores. Pero en cierta forma el discurso conspiranoico lo impregna todo en estos tiempos de crisis en los que Internet ha democratizado los canales de comunicación. Todo el mundo juega a ser editor de samizdat en la Resistencia. Los muros de Facebook, los perfiles de Twitter, las cadenas de correo, las noticias publicadas en Méneame.net están llenas de noticias que pretenden ser un guiño. “Te lo cuento a ti para que seas tan especial como yo”. “Te lo cuento para te sientas parte de algo importante y minoritario”.
-¡Lo que nadie te quiere contar de la crisis!
-¡Las noticias que los medios ocultan sobre Islandia!
-¡Lo que ningún medio se atreve publicar sobre los bancos!
-¡La huelga de la que nadie habla!
-¡Las alternativas al sistema que funcionan y nadie te cuenta!

Cuando la gente de izquierda salió a la calle para protestar contra la situación del país, tratando de no dañar al gobierno de Rodríguez Zapatero dirigiendo su indignación contra el Sistema, sucedió algo divertido. Algunos chiflados se sumaron a las acampadas montando talleres de biodanza o pegando sus carteles pidiendo “la verdad” sobre el 11-S. Pero los profundamente conspiranoicos no pudieron soportar verse parte de una masa que recibía el aplauso de diarios como El País. Afortunadamente descubrieron que había motivos para no querer formar parte de aquel movimiento. ¡El 15-M fue obra del capital judío internacional y think-thanks neoliberales estadounidenses!. Un suspiro de alivio colectivo recorrió una parte de la blogsfera. Habían encontrado motivos para poder distanciarse de la masa y poder sentirse de nuevo minoritarios, especiales y contracorriente.

En los temas que atañen a este blog ya conté mi idea de que detrás de las teorías llamativas y contrarias al parecer general de lo que sucede en el mundo está el buscar diferenciarse en un mercado saturado de analistas y opinadores profesionales para de paso parecer que se manejan discretas fuentes especializadas. También conté cómo el catastrofismo apocalíptico es otra técnica para lograr atención mediática y parecer interesante. Así llegamos a noticias como esta:

China liberará imágenes de alta resolución tomadas por el orbitador lunar Chang’e-2, que muestran claramente edificios y estructuras en la superficie de la luna. También afirma que la NASA ha bombardeado deliberadamente zonas importantes de la luna, en un esfuerzo para destruir los artefactos antiguos y las instalaciones. Las fotos que publicará muestran claramente los cráteres de impactos nucleares y los residuos de construcción causados por las explosiones en un esfuerzo de la NASA para destruir la verdad. China se está moviendo hacia la plena revelación de la realidad extraterrestre y liberará todos los datos e imágenes de la sonda Chang’e-2 en las próximas semanas y meses.

En un ámbito más pedreste he perdido la cuenta de artículos y noticias que prometen contarte la verdad oculta sobre los rebeldes sirios y lo que pasa en Siria. Gente que habla del “conflicto vasco” y jamás definiría a HAMAS como organización terrorista hablan de “las operaciones militares del gobierno contra los terroristas en Alepo”. Gente que alerta de los intereses ocultos de las grandes agencias internacionales (Associated Press, Reuters y Agence France-Press principalmente) además de los intereses particulares de los gobiernos te reproduce noticias sobre Siria procedentes de agencias de noticias de Moscú, La Habana y Damasco. Gente que ante unas declaraciones del gobierno de Mariano Rajoy sobre la crisis te dice convencida “yo nunca me creería nada que venga de un gobierno” te reproduce alegremente las noticias de la Syrian Arab News Agency. Y no olvidemos las bastardizaciones del materialismo histórico-dialéctico tan a mano en estas situaciones. ¡El petróleo! ¡Los oleoductos! ¡Los minerales! Van siempre de la mano de la fobia a Estados Unidos que sirve siempre de brújula moral. “Yo me fijo a quién critica Estados Unidos para saber quién son los buenos” decía alguien en unos comentarios en Menéame.net al comienzo de la crisis Siria.

Con esos mecanismos de análisis de la realidad, La guerra civil libia provocó un fenómeno hilarante. Tras los acontecimientos del 17 de febrero de 2011 aparecieron un buen puñado de analistas que señalaban la hipocresía occidental de haber aceptado de nuevo a Gadafi en la comunidad internacional. Rescataron las fotos de Gadafi con Tony Blair, con José María Aznar y con Jose Luis Rodríguez Zapatero. Los recursos energéticos de Libia eran la gran diferencia entre Túnez, Egipto y Libia. Francia había aceptado al final el cambio de régimen en Túnez. Estados Unidos había pedido a Hosni Mubarak para que renunciara. Pero los países occidentales iban a permitir que se masacrara al pueblo libio en armas luchando por su destino porque el régimen de Gadafi estaba vinculado a Occidente por los hidrocarburos. Entonces las bombas Armement Air-Sol Modulaire francesas salvaron in extremis a los rebeldes cuando las fuerzas gubernamentales rompieron el frente en Ajdabiya y se lanzaron en tromba hacia Bengazi. No recuerdo si el humo del ataque a aquella columna gubernamental se había disipado cuando los mismos analistas se ofrecieron, sin despeinarse, a explicarnos qué estaba pasando. Occidente se había lanzado a ayudar a los mismos rebeldes que dos semanas antes estaba dejando machacar para quedarse el petróleo libio. Todo era por el petróleo. Claro. Cristalino.

15-M, una torpe insurgencia

Decidí no dedicar una línea más al 15-M en este blog. Pero hoy me he encontrado con una “autocrítica” al movimiento en el blog La Gran Casualidad” donde lamenta la insistencia en tomar la Puerta del Sol, convertida en un espacio simbólico y donde el movimiento sólo tiene las de perder frente a la policía. ¡Qué error tan tonto! ¡Qué fallo tan básico!

De toda la vida, las insurgencia se han caracterizado por sólo concentrar fuerzas para golpear allí donde el enemigo es más débil. Nunca se entabla una batalla convencional porque el enemigo es siempre más fuerte en términos convencionales. Nunca se lucha por el control del territorio porque el objetivo nunca es dominar un espacio geográfico sino ganar legitimidad popular. Si la policía blinda la Puerta del Sol ante la visita del Papa y los quincemistas podían haber elegido otra plaza para manifestarse. La prensa simplemente los hubiera seguido hasta allí.

Hay que leer más a Lawrence de Arabia.