Streit Fighter: la Armada necesita un refuerzo en el Estrecho de Gibraltar

En una de sus sucesivas reorganizaciones la Armada eliminó su estructura territorial de Zonas Marítimas, Sectores Navales, Provincias Marítimas y Distritos Marítimos (a excepción de Baleares, Ceuta, Melilla y Canarias). Y por el camino fue dando de baja sus pequeños patrulleros que uno encontraba en sitios como el muelle pesquero de Santa Cruz. Aquella transformación de la Armada se debió, entre otras razones, a que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil fue asumiendo la vigilancia del litoral mientras iba creciendo en medios.

Aquella reforma de la Armada tuvo lugar en el año 2002. Dos años después se creó el Mando de Acción Marítima que reunió a todo aquello que no eran los buques de combate que formaban el núcleo del poder naval español (las fragatas, los buques de asalto anfibio y los buques de aprovisionamiento de combate). Estos últimos pasaron a constituir la Fuerza de Acción Naval.

Estructura del Mando de Acción Marítima.
Imagen: Armada.

Bajo el nuevo Mando de Acción Marítima quedaron las fuerzas de seguridad marítima (patrulleros litorales y oceánicos), buques hidrográficos, Centro de Buceo de la Armada, etc. El periodo 2002-2004 coincide con los comienzos de lo que en Estados Unidos se llamó Guerra Global contra el Terrorismo. España participó en fuerzas multinacionales en el Cuerno de África y también asumió misiones de seguridad marítima en lugares como el Golfo de Guinea. Para ello la Armada encargó unos patrulleros oceánicos que se denominaron Buques de Acción Marítima.

La Armada ya contaba por aquel entonces con cuatro patrulleros oceánicos, los modestos patrulleros de la clase «Serviola». Con casi 1.200 toneladas de desplazamiento, esos patrulleros oceánicos estaban dotados con plataforma de vuelo pero no hangar. Y su armamento principal era un cañón Mk.22 de 76mm con tecnología de la Segunda Guerra Mundial que los tripulantes del buque apuntaban dándole a una manivela expuestos a las rociadas del mar, la lluvia o el aguanieve.

Pieza manual Mk.22 de 76mm.
Imagen: Fotograma del canal A7 vía Noticias Oriente Asturias.

Sólo recientemente los patrulleros de la clase «Serviola» han sido modernizados sustituyendo la pieza principal por un montaje Sentinel 30 de Escribano (EM&E Group) con cañón automático de 30mm y sistema electroóptico Oteos.

Comparado con los buques de la clase «Serviola», la entrada de los BAM fue todo un salto. Se trata de patrulleros oceánicos de 2.670 toneladas a plena carga y altamente automatizados. Cuenta con plataforma de vuelo y hangar. Además se diseñó con suficiente espacio en la toldilla para trincar en ella contenedores estándar con material para misiones específicas. Pensar que tanto los patrulleros de la clase «Serviola» y los BAM han servido en el mismo tipo de misiones de seguridad marítima en el Golfo de Guinea debe hacer muy interesante la comparación por quienes han estado desplegados allí en ambos tipos de buques.

Patrullero P-46 «Furor».
Foto: Armada.

Hasta la fecha seis BAM han entrado en servicio. Que la llegada de los cuatro primeros a la Armada (2011-2012) coincidiera con años de vacas flacas y recortes generó malos entendidos. Los BAM no llegaron como sustitutos de las corbetas clase «Descubierta», a las que se les retiraron equipos para convertirlas en meros patrulleros oceánicos. Pero en la cabeza de muchos no cabía la idea de que un buque de más de 2.500 toneladas sólo contara como armamento principal un cañón OTO Melara de 76mm y dos piezas auxiliares de 25mm.

Profesionales y profanos se dedicaron a explicar al vulgo con más o menos éxito que no eran buques de combate. Obviamente, nadie esperaba que un BAM entrara en el Golfo Pérsico escoltando un petrolero frente a la amenaza asimétrica de Irán. Pero que en la Armada se aceptara la necesidad como virtud y se planificara una armada de sólo diez fragatas y nada menos que diez BAM tampoco ayudó a calmar los ánimos.

Los planes de futuro de la Armada en enero de 2014.
Imagen vía Libertad Digital.

El paso del tiempo le quitó la razón a aquellos planificadores que daban por hecho un mundo sin conflictos internacionales dónde sólo podía esperarse el enfrentarse a actores irregulares. Un mes después del encuentro del AJEMA con la prensa en enero de 2014 donde se usó la diapositiva anterior, Rusia invadió Ucrania y los conflictos de alta intensidad volvieron a la arena internacional. La realidad es que hoy la Armada está estudiando cómo dotar de medios antiaéreos a los BAM y los dos siguientes BAM encargados tendrán medios de exploración submarina que unos interpretan como medios de guerra antisubmarina y otros simplemente identifican como medios para inspeccionar infraestructura crítica.

Opinar con el beneficio de la perspectiva del tiempo es fácil. Y ahora me atrevo a decir que la Armada se equivocó con los BAM. Eligió el modelo Avante 3000 de Navantia, un diseño que ningún país ha comprado, cuando la misma empresa contaba con el Avante 2200 en su catálogo. Un diseño que se vendió como patrullero oceánico a Venezuela y como corbeta a Arabia Saudita, prueba de su versatilidad y capacidad de crecimiento. Pero eso ya es tema para otro momento.

Avante 2200 Patrol.
Foto: Navantia

Sin duda, para los altos mandos de la Armada la entrada de los BAM fue un paso positivo porque significó avanzar en convertirse en una fuerza oceánica y dejar atrás la vigilancia del litoral con unidades como aquellos pequeños patrulleros Aresa PVC-160 basados en un yate civil y repartidos por cada esquina de España.

Patrullero Aresa tipo PVC-160.
Foto: Editorial San Martín vía «En Visita de Cortesía».

Mientras la Armada fue incorporando BAM y modernizando los clase «Serviola» fue dando de baja sus patrulleros más pequeños. Si acudimos a la Lista Oficial de Buques de la Armada (LOBA) de 2025, encontramos que ya sólo quedan:

-Tres patrulleros Clase «Anaga».

Los P-22 «Tagomago», P-26 «Medas» y P-28 «Tabarca» destinados respectivamente en Málaga, Cádiz y Marín. Se trata de tres buques que entraron en servicio en 1981 y son los últimos supervivientes de la clase «Anaga», conocidos popularmente como «los Tacañones» por los pocos recursos empleados en su construcción. Basta decir que su armamento principal es la pieza manual Mk.22 que encontrábamos en los patrulleros clase «Serviola».

El patrullero P-27 «Ízaro» tras la recuperación del islote de Perejil.
Foto vía «Sobre Historia».

–Dos patrulleros clase «Toralla»

Los P-81 «Toralla» y P-82 «Formentor» destinados en Cartagena. Dice la Wikipedia en español que «[t]an solo se construyeron dos ejemplares […] debido a los pobres resultados que se obtuvieron con los dos primeros que entraron en servicio». No veo fuente que respalde tal afirmación, pero el hecho de que tan sólo existan dos unidades quizás sea prueba suficiente.

Patrullero P-81 «Toralla» desde el P-82 «Formentor».
Foto: Armada.

En cualquier caso, considerando que se trata de embarcaciones que entraron en servicio en 1987 y 1989 no les debe quedar muchos años de servicio. Y es habitual leer que la retirada de este tipo de unidades menores de la Fuerza de Acción Marítima se verá compensada por la entrada en servicio de los nuevos BAM, el séptimo y octavo de la serie.

– Dos patrulleros para la vigilancia de las aguas fronterizas con Portugal.

La Armada cuenta con el patrullero P-201 «Cabo Fradera» para vigilar el Tramo Internacional del Río Miño (TIRM). Se trata de un patrullero de casco de madera botado en 1961 y es la segunda unidad más antigua de la Armada tras el buque escuela «Juan Sebastián Elcano».

La Armada cuenta además con el patrullero P-114 con base en Ayamonte (Huelva). Se trata de la última unidad de la veintena de patrulleros costeros PVC-160 que sigue cumpliendo funciones como patrullero. Antes estuvo destinado en Ceuta.

–Dos patrulleros en Ceuta y Melilla.

La Armada tiene destacada en las dos ciudades españoles del Norte de África dos patrulleros de reciente adquisición . Se trata del P-83 «Isla de León» y del P-84 «Isla Pinto». Ambas unidades fueron construidos por el astillero español Rodman Polyships, correspondiendo a los diseños Rodman 101 y Rodman 66. Aunque se trata de unidades algo más grandes y modernas que el P-114 no dejan de ser dos embarcaciones ligeras con una ametralladora M2 de 12,7mm como armamento principal. El P-83 «Isla de León», construido en 2003, fue comprado de segunda mano al servicio de guardacostas gallego mientras que el «Isla Pinto» fue encargado directamente al fabricante.

P-84 «Isla Pinto» en primer plano, detrás el P-83 «Isla de León» y al fondo el Peñón de Vélez de la Gomera.
Imagen: Armada vía Infodefensa.

La brecha marítima de la Armada en el Estrecho de Gibraltar.

Yo veo un problema. La Armada en su afán de dotarse de patrulleros oceánicos y ser una fuerza relevante en la acción del Estado allende los mares ha dejado una brecha entre los pequeños patrulleros y los Buques de Acción Marítima. Evidentemente la Armada cuenta con fragatas y submarinos. Pero no estamos hablando de la movilización de unidades de combate ante una rápida escalada de hostilidades. Me refiero a que la Armada tiene que ser capaz de modular la respuesta entre enviar una patrullera ligera con diez tripulantes y enviar un patrullero oceánico de más de 2.500 toneladas.

Si repasamos los medios de la Armada a ambos lados del Estrecho de Gibraltar nos encontramos al patrullero P-114 con base en Ayamonte (Huelva), destacado allí por ser el río Guadiana «frontera natural» con Portugal. Tenemos el patrullero P-83 «Isla de León» en Ceuta y al P-84 «Isla de Pinto» en Melilla. Y luego contamos con unidades de más porte. En Cádiz contamos con el patrullero P-26 «Medas» y en Málaga con el patrullero P-22 «Tagomago». Aunque hay que recordar que ambos están al final de sus vida operativa. No habría que olvidar la existencia de los remolcadores A-101 «Mar Caribe» y A-52 «La Graña» destinados en Cádiz, que llegado el caso podrían servir para mostrar el pabellón o advertir a una embarcación que dé la vuelta. Pero son buques de origen civil carentes de armamento.

Imagen: Elaboración propia a partir de Google Maps.

Siempre habrá alguien para decir que, dada las distancias, la Armada puede destacar uno de los dos BAM con base en Cartagena en caso de crisis en el Estrecho. O incluso, como sucedió recientemente, enviar el par de fragatas desde la base de Rota en Cádiz. Pero insisto en que se trata de poder enviar unidades mayores que una patrullera con una ametralladora de 12,7mm y un BAM, que no es un buque que esté pensado para patrullar el litoral y que el ojo del profano lo percibe como un buque de combate.

Imagen vía El País.

Si tomamos como referente la crisis del Islote de Perejil en 2002, habría que recordar que por allí pasó un patrullero clase Osprey 55, un buque marroquí de unas 500 toneladas de desplazamiento cuyo armamento principal es una pieza Bofors de 40mm. La reciente crisis de Ceuta nos tiene que hacer pensar en la amplia variedad de escenarios por debajo del umbral del conflicto abierto que pueden requerir el despliegue de unidades de la Armada de un tamaño y armamento más contundente que sus unidades ligeras (P-83, P-84 y P-114) y que tengan unos medios y capacidades mucho más puestos al día que las dos unidades, P-22 y P-26, de la clase «Anaga».

Imagen: Armada vía revista Ejércitos.

Afortunadamente la Armada parece que tiene previsto encargar ocho patrulleros costeros que sustituyan a la veterana clase «Anaga». No tenemos muchas noticias sobre el programa, aunque un oficial de la Armada reflexionó sobre la «Adquisición de patrulleros de pequeño porte» en un artículo publicado por la Revista General de Marina allá por marzo de 2024. El artículo es interesante por dar a conocer algunas de las limitaciones de los patrulleros clase «Anaga» y clase «Toralla». Y en él se proponen cuatro alternativas procedentes de la industria nacional:

Patrullero H35 en servicio en la Guardia Civil.
Foto: Astilleros Armón.

El sustituto ideal que allí se propone se trata de un buque de menos de 300 toneladas de desplazamiento, menos de 40 metros de eslora, con tripulación reducida y con dos montajes Sentinel 2.0 de Escribano con ametralladora de 12,7mm como armamento principal. De los cuatro modelos propuestos, el autor del artículo se decanta por el diseño de Astilleros Armón. Y aquí es donde yo me distancio por completo de esa visión de patrulleros costeros de capacidades limitadas.

Creo que la Armada debería dotarse con una serie de buques de cierta entidad y ciertas capacidades para la zona del Estrecho de Gibraltar. No sólo tiene que ser un buque capaz de patrullar alegremente las costas españolas, tiene que enseñar el pabellón frente a islas, islotes y peñones con unas ciertas capacidades ofensivas y defensivas. Hablamos de buques pensando en la Zona Gris. (Véase mi artículo «Conflictos en la zona gris: Origen y desarrollo del concepto«).

Considerando además, que esas islas, islotes y peñones tienen que ser abastecidas regularmente, esos buques deberían contar con sollados y espacio para llevar tripulantes adicionales, que bien puede ser personal que realiza el relevo, pero también un estol de la FGNE o un Equipo Operativo de Seguridad de la Infantería de Marina para Misiones de Interdicción Marítima.

Hay un diseño que responde a lo que yo tengo en mente, pero no se trata de que la Armada compre ese diseño específico. La industria española es perfectamente capaz de diseñar y construir un buque semejante. Se trata del patrullero oceánico OPV 45 de Israel Shipyards.

Foto: Naval News.
Foto: Naval News.

El OPV-45 es un buque de 45,7 metros de eslora, algo má de 300 toneladas de desplazamiento y con una dotación de entre 16 y 24 personas, con espacio adicional para 24 personas (desde personal militar a civiles rescatados). Cuenta con espacio en la cubierta detrás del puente para dos contenedores estándar en los que llevar material para misiones específicas, aunque yo tengo en mente también el transporte de material para las islas y peñones españoles en el norte de África.

Helicóptero CH-47 del Ejército de Tierra disponiéndose a cargar a la eslinga material desde la cubierta del buque A-101 «Mar Caribe» en el norte de África.
Foto: Armada.

Hasta ahora hemos visto que cuando se ha debido llevar a cabo el traslado de material pesado a las islas y peñones españoles en el norte de África se ha contado con el buque auxiliar A-101 «Mar Caribe», un remolcador desarmado de origen civil con base en Cádiz.

Hay que destacar también que el diseño original OPV-45 cuenta con rampa trasera para una embarcación tipo RHIB, lo que permite lanzarla y recuperarla en navegación. Y sin olvidar el espacio a proa del puente para un sistema de armas que puede ser en el buque de diseño español un montaje Sentinel 30 de Escribano.

No habría que olvidar que en los tiempos que corren un buque de este porte debería contar con ciertas medidas C-UAS ante la proliferación de drones FPV que pueden hacer un buen roto a los equipos más complejos simplemente con la energía cinética. Y sin olvidar sistemas de protección como el montaje Mistral Sinbad-RC, como los encargados por la Armada como defensa de punto para las veteranas fragatas de la serie F80. El misil Mistral en sus últimos versiones es además capaz de destruir embarcaciones rápidas, así que cumpliría una doble función antiaéreo y antisuperficie.

Dotar a este diseño de buque de un sistema de misiles, junto a los necesarios sistemas de comunicación por satélite para estar en contacto con el Mando de Operaciones o el cuartel general de la Fuerza de Acción Marítima cuando se está en primera línea de una crisis, encarecen el precio final del buque. Pero tenemos que tener en cuenta que este diseño no pretende ser excluyente de que la Armada encargue esos futuros ocho patrulleros costeros. Y que se trata de un buque con cierta capacidad de combate, de ahí que lo denomine «Streit Fighter» (un homenaje al concepto «Street Fighter» de la U.S. Navy).

Una serie de cuatro buques como yo tengo en mente tendrían su base en Cádiz. Un mes cualquiera podríamos ver a uno de ellos la primera semana de patrulla alrededor de la isla de Alborán, la segunda semana sacando a navegar en prácticas a los alumnos de la Escuela de Suboficiales (ESUBO), la tercera haciendo una colaboración con la Compañía de Reconocimiento del «Tercio de Armada» embarcando sus RHIBs y la cuarta acompañando a un carguero ruso a su paso por el Estrecho de Gibraltar.

Interpretación sui-generis de Grok de la OPV 45 española.

En esta época de presupuestos expansivos en materia de Defensa todo es posible. Pero tengo mis dudas de que alguien tome en serio mi propuesta porque lo más apremiante es una estrategia nacional para Ceuta, Melilla y la bahía de Algeciras. Y si algo falta en las altas esferas de España es preocupación por las amenazas a la soberanía nacional y planes estratégicos en el largo plazo. Ojalá me equivoque.

Comments

Una respuesta a «Streit Fighter: la Armada necesita un refuerzo en el Estrecho de Gibraltar»

  1. Avatar de MDII
    MDII

    Tú propuesta me parece un diseño estupendo. Ojalá se materializase.

    Me ha sorprendido que todavía haya una embarcación con casco de madera, además del Juan Sebastián Elcano.

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