Tiempos Bárbaros

Con un hombro roto no estoy ahora para muchos trotes y el tiempo que me veo obligado a pasar sin hacer mucho lo he empleado en ir rescatando una larga lista de películas pendientes de ver. Una de las primeras ha sido “Der Baader Meinhof Komplex”. La película narra la historia del grupo terrorista de ultraizquierda alemán “Fracción del Ejército Rojo” al que la policía bautizó como “Banda Baader-Meinhof” por el apellido de dos de sus principales miembros. Conté su historia aquí hace ya bastante tiempo porque me pareció interesante reflexionar cómo a pesar de la conmoción social que provocaron jamás lograron objetivo alguno de provocar revuelta o revolución alguna. Algo que debería hacernos pensar en estos tiempos inquietantes.

En alguna parte leí que la película con su pretendida asepsia presentaba al grupo terrorista bajo una luz excesivamente positiva. No sé si algún estudiante perroflauta simpatizará con el terrorismo de ultraizquierda tras ver la película. Yo no pude evitar pensar que si era esa intención del director flaco favor hizo a la causa porque es difícil no pensar en los personajes como una pandilla de cretinos. Andreas Baader es representado como un egocéntrico vanidoso y Ulrike Meinhof como una histérica maníaco-depresiva. Ambos resultan en pantalla igual de insoportables. Como sucede en muchas películas el discurso político que los guionistas ponen en boca de los personajes resulta más bien verborrea infantil. Aunque algo me dice que los discursos originales de Rudi Dutschke o los artículos de Ulrike Meinhof me parecerían igual de aburridos.

El terrorismo de ultraizquierda resulta tan de otro tiempo como una máquina de escribir Olivetti o una casette de música. Cuesta creer que hubiera gente dispuesta a matar y morir por aquellas ideas. Que hubiera gente que aplaudiera a las dictaduras comunistas. Suena a que aquellos fueron tiempos bárbaros. Supongo que llegará el día en que miraremos atrás y nos horrorizaremos ante el ensimismamiento tan español y la complacencia de tantos ante tantos verdugos de nuestro días.