2002: El mundo que no pudo ser.

El incidente de Blackwater me ocupó la semana pasada distrayéndome de lo que había planeado contar. Hace un par de semana se cumplía el sexto aniversario del 11-S y me pareció que era hora de hacer balance. A estas alturas tiene ya poco sentido escribir la socorrida entrada sobre qué hacía yo mientras dos Boeing 767 se estrellaban contra las torres del World Trade Center (dormía) o qué supuso para mí el mundo post-11S (sentir reivindicado el papel de las Ciencias Sociales).

La primera pregunta a hacernos al mirar atrás es si Bin Laden ha logrado lo que se proponía. Por la bibliografía que ha trazado la trayectoria del personaje y su círculo parece ser que él esperaba una debacle política en EE.UU tras el 11-S. Su referencia era la retirada estadounidense de Somalia tras la batalla en Mogadiscio que inmortalizó Mark Bowden en Blackhawk Down.

Tras los atentados simultáneos contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania y el posterior ataque terrorista contra el destructor U.S.S. Cole en aguas de Yemen los atentados del 11-S serían un tercer y gran golpe demoledor. Sin embargo la reacción en la sociedad estadounidense fue diferente de lo que parece Bin Laden esperaba.

Si acertó en el siguiente paso del gobierno de EE.UU.: La invasión de Afganistán. Bin Laden llevaba tiempo esperándolo. Deseaba luchar en su terreno contras las tropas estadounidenses y que EE.UU repitiera el camino de la U.R.S.S. en Afganistán. Bin Laden se anticipó con el atentado contra Ahmed Shah Massud dos días antes del 11-S. La Alianza del Norte era el único aliado previsible de EE.UU. en una hipotética aventura afgana. Asesinar al líder más carismático y capaz de los señores de la guerra enfrentados a los talibán causaría la suficiente incertidumbre y desmoralización para dejar a la débil alianza de uzbekos y tayikos sin capacidad de enfrentarse a los talibán. Pero el desarrollo de la campaña afgana seguro sorprendió a Bin Laden tanto como a los estadounidenses.

EE.UU. infiltró a un puñado de agentes de la C.I.A. con millones de dólares en efectivo y a un grupo reducido de equipos A del 5th Special Operation Group con designadores láser y equipos de comuncicación satélite. Los unos forjaron alianzas. Los otros a iluminar objetivos para la aviación. En poco tiempo el régimen talibán se desplomó. Tan inesperado fue el resultado que si Bin Laden escapó a Pakistán fue porque nadie previó que Kabul y Kandahar caerían tan pronto, obligando a los dirigentes talibán y de Al Qaeda a huir. Bin Laden descubrió lo que un militar estadounidense años después resumiría en la frase: “La voluntad de los afganos no se compra. Sólo se alquila”.

Conviene pensar en el camino que pudo haber tomado los acontecimientos en el año 2002. La comunidad internacional pudo haberse volcado en la pacificación y reconstrucción de Afganistán contribuyendo a que los talibán quedaran convertidos en un grupo marginal exiliado en Paquistán. El terrorismo yihadista pudo haberse convertido en una cuestión policial combatida con las armas de la justicia en democracia. Podríamos habernos preguntado en Europa por qué en EE.UU. no han aparecido células yihadistas locales formadas por musulmantes nacidos o criados allí.

Bin Laden hubiera seguido siendo una figura carismática lanzando consignas estratégicas a través de sus vídeos, la investigación de ONG musulmanas por su presunto papel en las transfencias de dinero del terrorismo hubiera igualmente soliviantado a musulmanes piadosos preocupados porque los occidentales impidieran las labores de caridad, Oriente Próximo hubiera seguido igual…

Pero de todas las decisiones posibles se tomó la peor: Invadir Iraq. La guerra no ha terminado y aún no hemos empezado a pagar el precio.

[Continuará]

3 thoughts on “2002: El mundo que no pudo ser.

  1. Podríamos habernos preguntado en Europa por qué en EE.UU. no han aparecido células yihadistas locales formadas por musulmantes nacidos o criados allí.

    Es cierto. Eso no ha pasado. Mientras en Europa ha habido atentados y más aún muchos intentos de atentado, o si preferimos llamarlo así, “conspiraciones”. Mientras que en USA no he oido nada parecido. Aunque igual se me ha escapado.

    ¿Por qué será? ¿Será porque el modelo de integración de inmigrantes norteamericano funciona mejor que los europeos?

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