¿Importa el terrorismo?

Hoy Timothy Garton Ash cuenta en El País algo en la misma línea de lo que yo viví viajando a Holanda. La era del terrorismo global implica sufrir incomodidades y restricciones sobre las que uno no puede evitar preguntarse su utilidad.

Dada la naturaleza cambiante del terrorismo las medidas se asemejan a esos rituales perpetuados por la tradición pero de los que se ha olvidado su significado original. Quizás la impresión de que toda esas medidas tienen algo de teatral e inútil nos lleva a pensar que la amenaza yihadista ha sido exagerada.

Me atrevería a decir que el punto de vista sobre la cuestión varía según la ideología. Hay una cierta afinidad electiva a la hora de elaborar el discurso, siempre predecibile. Como acudir al kiosko cada mes y jugar mentalmente a adivinar los titulares de la edición española de Le Monde Diplomatique. Como abrir RedLiberal en la ventana del navegador y echarse una risas con la colección de falacias sobre el Islam que de vez en cuando nos deleitan algunos (*).

¿Cuántos de los que critican las relaciones del gobierno español con el régimen cubano abrieron la boca cuando Aznar apareció junto a Gaddaffi? (Y de paso se llevó de regalo un cabalo llamado “El rayo del líder? ¿Dónde andará?) ¿Cuántos de los que critican tan ruidosamente el realismo político de la administración Bush aliándose con regímenes como el saudí o pakistaní han elevado una sola vez la voz para una sola vez ponerse en la piel del pueblo cubano? Simplemente obviamos las cuestiones complicadas. La blogosfera está llena de diatribas de ese tipo.

Pero el mal de muchos no puede servirnos de tonto consuelo. En el fondo lo fácil es dedicarse a hablar de cuestiones cuyas respuestas no nos resultan incómodas o inquietantes. Así pasa que ante la cuestión del terrorismo yihadista la izquierda esté tan perdida. Es hablar del asunto en un foro público y enseguida alguien pregunta por qué cuando hablamos de terrorismo nos referimos a grupos yihadistas y no a EE.UU. o Israel. El tiempo pasa, concluye el debate y el asunto a tratar no ha sido ni rozado.

Una de las cosas que llamaba la atención al leer sobre la amenaza yihadista en el Reino Unido es que los portavoces y expertos de la policía británica daban por seguro que se cometería un atentado yihadista en Londres tarde o temprano. Así de crudo y directo.

¿Qué pasará en España cuando suceda el próximo 11-M? ¿Nos volveremos a culpar a nosotros mismos? ¿Seguiremos creyéndonos a salvo siempre que vendamos un poco de nuestra alma al diablo?

La izquierda necesita una discurso al respecto. Y el pacifismo no es la respuesta.

[*] Mis dos falacias favoritas:

-Coger suras del Corán y largar una perotata en el blog a partir de ellas sobre la naturaleza intrínseca perversa y maligna del Islam. Lean el Levítico y asústense. No me responsabilizo de las iglesias que resultan quemadas.

-Explicar con alarmismo la naturaleza agresivamente expansionista del Islam. Ni punto de comparación con las potencias coloniales europeas, que como todos sabemos expandieron el budismo y el zoroastrismo por América, África y Asia a base de mucho talante.

8 thoughts on “¿Importa el terrorismo?

  1. Muy bueno. Pero no te mojas tampoco. A ver, da tu opinión desde la izquierda y yo la daré desde la derecha. Igual sacamos algo en claro.

  2. Me parece estupendo leer algo de critica realista a la posicion irresponsable, o al menos demasiado comoda, del pensar que se puede apaciguar a los terroristas, no creo que fuera la intención del PSOE, pero he oido de gente eso de “ahora se que estamos seguros, sin miedo” por haber quitado las tropas de Iraq.

    Vale que la mayoría de los españoles no querian la internvención exterior y vale que entonces se enfadaron mucho por encajar esos muertos, tanto como para cambiar el gobierno, me parece bien. Pero… ¿hasta donde puede llegar esto? Lo digo con motivo de que el PSOE ha hecho campaña con la guerra… todavia… Creo que juegan esperando tener la suerte de que no les ocurra un chantaje similar a ellos. vamos que no haya un bombazo por afganistan.

    Pero hay algo mas grave de fondo, es la sensación de haber claudicado a los terroristas… No se merecía ganar el PP (y menos despues de mentir tan ridiculamente), pero la idea queda ahi, España se deja. En España pueden votar los terroristas…

    No es nada simple pero no creo que el PSOE este comportandose a la altura tampoco.

  3. A riesgo de meter la pata, porque tampoco es que sepa mucho del tema, tengo la sensación de que tanto desde la izquierda como desde la derecha ven una parte importante del problema pero se ciegan a la otra. Me explicaré, la izquierda se centra en el problema social, la falta de oportunidades de la juventud de los países árabes y en sus dirigentes corruptos y autoritarios. La derecha, por otro lado, se fija en la agresividad y en las posturas más fanáticas de los islamistas. Ambos tienen razón para la pierden al desestimar la mirada del “adversario ideológico”.

    Pero en mi opinión creo que el mayor problema es que seguimos tratando a Arabia Saudí con guantes de seda cuando es ese país el mayor exportador del “wahabismo”. Pero claro, es que con el petróleo no se juega.

  4. Pero hay algo mas grave de fondo, es la sensación de haber claudicado a los terroristas…

    ¿Por qué? Si lo dices por la retirada de Iraq… Aquello fue una demostración de soberanía por parte de un pueblo -el nuestro- que no deseaba esa guerra, y que se sintió estafado por sus gobernantes.

    Y respecto al tema…

    Las guerras se nutren básicamente de tres tipos de personas: los idealistas -que creen sinceramente que lo que hacen tiene sentido-, los cínicos -que ven el conflicto bien como una oportunidad de conseguir poder, bien como una necesidad para conservar el que ya tienen- y los desesperados. Ben Laden, Lenin o Ho Chi Minh pertenecen a la primera categoría; uno puede discrepar de sus fines y sus métodos, pero lo cierto es que creyeron en sus respectivas causas y sacrificaron mucho por ellas -Ben Laden, sin ir más lejos, podría haber llevado una vida lujosa y cómoda en Arabia Saudí, y en lugar de ello escogió malvivir en Afganistán, siempre bajo la amenaza de que un misil lo envíe definitivamente al paraíso-. Saddam Hussein o Rashid Dostum entrarían de lleno en la segunda categoría; para la gente como ellos la guerra tiene razones más mundanas, véase dinero, poder o prestigio…, o petróleo -ejem…-.

    Ben Laden, y como él muchos cabecillas islamistas, lucha no por desesperación sino por un profundo sentimiento de ultraje moral. Pero la mayoría de sus seguidores no se han criado en acaudaladas familias saudíes, y aceptan su mensaje radical porque da cierto sentido y propósito a su sufrimiento. La predicación de al-Qaeda siempre encontrará más oyentes entre los empobrecidos refugiados afganos que entre las familias burguesas de Damasco. Por ejemplo, Gaza es una cantera inagotable de mártires, y tiene su lógica; si yo viviese en ese agujero superpoblado, caótico y miserable probablemente también tendría prisa por alcanzar el paraíso.

    Decir que el terrorismo islámico no es más que una lucha de clases barnizada con religión es simplificar demasiado las cosas… Pero parte de eso hay. Con islamistas o sin ellos, la situación en Gaza o en los campos de refugiados del Líbano y Paquistán sería igualmente explosiva.

  5. “Es hablar del asunto en un foro público y enseguida alguien pregunta por qué cuando hablamos de terrorismo nos referimos a grupos yihadistas y no a EE.UU. o Israel.”

    Quizá porque hablar de encontrar solución al primero sin tratar el segundo, a algunos nos parece o cinismo o desmemoria.

    Así de previsibles y repetitivos somos algunos… y así sigue la cosa sin resolverse, por cierto. ¿Por qué será?

  6. Senecio, creo que no me he explicado bien o no me has entendido.

    Me refiero a que toda esa gente que saca el tema de Israel o EE.UU. cuando se trata el terrorismo yihadista prefier entretenerse en cuestiones semánticas. “Terrorismo” se ha convertido en una palabra con tal carga peyorativa que les lleva a preguntarse por qué sólo se aplica a la violencia que ejercen determinados grupos. Algunos sí tratan de buscar una supuesta relación causa-efecto. Que ya es otra cuestión. Y aún así. Se equivocan.

    El problema de la izquierda es que elabora su análisis dejando totalmente a un lado la hipotésis de que el salafismo yihadista sea una ideología totalitaria. Y mete con calzador el esquema centro-periferia o lucha antiimperialista, etc. Y no. Bin Laden no es el Che Guevara (ya de por sí un personaje lamentable). Hay más cosas que considerar.

    Para anállisis chirriantes de la realidad nos sobra la derecha. Hace falta algo más.

  7. No sé, hay cosas contra las que pelear genera mucha frutración. El otro día me pasó con una conocida legionaria -precisamente- tuve visita y un nene que es de donde yo soy (Pais Vasco) le dijo agur en la despedida. “Agur, no, hijo qu estamos en España”. Es una cuestión altamente frustrante y tratar de explicar que nada tiene que ver el tocino con la velocidad, en algunos casos, no trae más que problemas (jaja) a mí ese día me los trajo. hay gente incapaz, mediocre y con pocas ganas de crecer y de apertura (no lo digo desde la superioridad en algunas cuestiones tbn me creeran a mi incapaz, mediocre poer con pocas ganas de crecer, eso sí, ni de coña).
    Total que el terrorismo fundamentalista es una mierda dañina pero lo cierto es que dentro del islam hay cosas maravillosas. Muchos de los hadiz que se atribuyen al rasul son muy bonitos, si quieres ya como literatura y también hay escuelas islámicas y corrientes,entre otras la sufí que tienen cosas chulísimas. Incluso para las pastelonas como yo hay poesia rechuli, la de Rumi. Pero hay no pueden llegar ciertos ojos, ni ciertas consciencias. ¿Por qué?. Pues ni puta idea.
    Ess muss sein!
    Qué se yo.

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