Pecadillos

Estos días en TV se han visto las imágenes de un marine rematando a un combatienente iraquí que aparentemente se hacía el muerto.

Ahora sabemos que las imágenes las grabó un cámara free lance llamado Kevin Sites que trabaja para la cadena NBC. El Pentágono intentó sin éxito que la cadena NBC emitiera las imágenes de tal forma que no se pudiera reconocerse la identidad del soldado Erick J. Anderson, al que por lo visto lo van a empapelar por «crímenes de guerra». Sin duda todo ello producto del impacto mediático de las imágenes. Queda en el aire cuántos crímenes de guerra más se habrán producido y que quedarán impunes por no haber una cámara delante grabándolos.

Pronto saldrán voces del lado oscuro diciendo «¿y qué?» ante cosas así. Pero es que los crímenes de guerra son una figura jurídica curiosa. Rara vez se juzga por ellos a un soldado de un ejécito vencedor.

Israel, por ejemplo, ha demolido la casa de los terroristas suicidas en los Territorios Ocupados. Siendo normalmente gente joven que vive con sus padres, significa que una familia entera se queda sin hogar. El Protocolo II adicional de 1977 a los Convenios de Ginebra prohíbe explícitamente los castigos colectivos (por no hablar del artículo 3, común a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, que establece el derecho a un juicio justo), pero no he oído en los medios de comunicación nunca a nadie utilizar el término «crimen de guerra». Lo dicho, curioso.

[Esta entrada fue publicada originalmente en el blog Lobo Estepario de Zona Libre]

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