Vicenç Navarro sobre el derribo del vuelo MH17

Cuando el asunto había desaparecido de las columnas de opinión, aparece Vicenç Navarro para hablar del vuelo MH17 de Malaysia Airlines derribado en Ucrania oriental. Al profesor Navarro le debemos varios artículos de opinión donde denuncia la manipulación en los medios españoles sobre lo que sucede en Ucrania, la demonización del presidente Putin y la creación de un clima de Nueva Guerra Fría. Resulta curioso leer ese tipo de artículos porque estoy en cierto forma de acuerdo con ellos. De acuerdo, pero en el sentido contrario al profesor Navarro.

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Estoy de acuerdo con el profesor Navarro en que ha habido mucha desinformación en España sobre el conflicto de Ucrania. Basta leer toda la propaganda agitada por el Kremlin que han reproducido medios de izquierda que en su confusión ideológica,han llegado a publicar textos procedentes de la Nouvelle Droite francesa, por no hablar de la infatigable ayuda de numerosos tontos útiles que desde su blog o Twitter llamaban a la lucha contra el fascismo y a la solidaridad con los grupos de ultraderecha rusos en Ucrania. Claro está que por el camino ha habido un proceso de demonización de Putin. Parece que sólo tras la invasión rusa de Crimea se haya empezado a hablar en Occidente de la naturaleza del régimen ruso (recomiendo libros como Words Will Break Cement y Mafia State al respecto). Son cosas que respondieron seguramente a los imperativos geoestratégicos del momento. Y durante un tiempo, Rusia fue aliado útil en la Global War On Terror  y Putin sólo un tipo pintoresco que le gustaba retratarse sin camisa en medio de la naturaleza. Lo que ha cambiado es que estamos en una Nueva Guerra Fría, fenómeno del que el profesor Navarro opina es una construcción mediática y yo en cambio opino que es una realidad geoestratégica.

¿Y qué nos cuenta el buen profesor sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre el espacio aéreo de Ucrania oriental? Pues que “no se ha presentado ninguna evidencia de que fueran los llamados pro rusos los que dispararan el misil”. Evidentemente no existe nada de eso que en inglés se llama “cañón humeante” como para establecer una acusación formal, pero se manejan bastantes datos que en su momento repasé aquí. También hay que decirlo, no existe ninguna evidencia que apunte a lo contrario, que fuera el gobierno de Kiev el que realizó el derribo.

El profesor Navarro hable de que el vuelo MH17 “se desvió de su recorrido normal”, cuando ese y otros vuelos usaban aquella ruta con normalidad como ya vimos en su día. También dice el profesor Navarro que el vuelo MH17 “iba seguido peligrosamente de cerca (a unos 3 ó 5 kilómetros) por un avión militar del ejército ucraniano”. Ese es un dato que publicaron las autoridades rusas en una rueda de prensa celebrada varios días después del derribo. Identificaron al avión como un avión de ataque a tierra Sujoi Su-25. Suponiendo que efectivamente por allí se movía aquel día un Su-25 ucraniano, es interesante señalar que es un modelo de avión sin radar, que no se emplea como caza y cuyo techo de vuelo es inferior a la altura a la que se desplazaba el vuelo MH17. Es decir, difícilmente pudo derribar el Boeing 777 de Malaysia Airlines. No sé qué quiso decir el profesor Navarro con “seguido peligrosamente”, pero a lo mejor implícitamente está reconociendo que quizás las milicias pro rusas derribaron el vuelo MH17 confundiéndolo con un avión militar ucraniano.

Es interesante, por su parte, cómo el profesor Navarro argumenta que las fuerzas prorrusas en Ucrania oriental no tienen vínculos con Moscú, aunque sepamos que la integran ciudadanos rusos de toda condición (militares profesionales de unidades de fuerzas especiales, conscriptos que cumplen el servicio militar obligatorio, voluntarios que acuden por el sueldo, militantes de ciertos grupos políticos etc.).

Son fuerzas autónomas, con una gran capacidad de movilización, pues la mayoría de la población los apoya, y, como es fácil de ver, tampoco son apéndices de Putin, pues en las imágenes televisivas se ve que muchas de sus banderas tienen la hoz y el martillo, símbolos del comunismo, que el Sr. Putin y su gobierno no han hecho suyos desde hace tiempo.

Su argumento, como ven, es bastante ridículo. El buen profesor ha visto que los milicianos prorrusos exhiben la hoz y el martillo, por lo que ha concluido que no pueden estar vinculados con el Kremlin. Estamos ante la prueba definitiva de que estamos ante alguien que no ha seguido de cerca la crisis ucraniana y no tiene la más mínima idea del largo listado de grupos de ultraderecha rusos que han pasado por Ucrania Oriental, desde los euroasianistas de Alexander Dugin a los monárquicos tradicionalistas del ROVS. Aunque en la permanente confusión ideológica que se vive en este conflicto, he llegado a ver a milicianos pro rusos luciendo en su hombro una bandera que combina la bandera de la URSS con la imperial de la Rusia zarista de 1858–1883 (lástima no encontrar la foto) y que emplean en Rusia monárquicos y ultraderechistas.

Viñeta que llama a la superación de las diferencias entre nostálgicos de la URSS y ultraderechistas para luchas por "Nueva Rusia"
Viñeta que llama a la superación de las diferencias entre “prosoviéticos” y ultraderechistas para luchas por la Madre [Patria]”

Pero si el desconocimiento de la naturaleza ideológica de los grupos que luchan contra el gobierno de Kiev en Ucrania oriental ya sería argumento suficiente, resulta que el profesor Navarro se equivoca sobre la total disociación entre Putin y el símbolo de la hoz y el martillo. Vean en la siguiente foto el símbolo que preside en la Plaza Roja de Moscú el 9 e mayo el desfile de celebración del fin de la [Gran] Guerra Patriótica (Оте́чественная война́ / Otéchestvennaya voyná). Se trata simplemente de otro símbolo nostálgico del antiguo imperio que ha sido reciclado por el nuevo nacionalismo ruso en cuyo panteón conviven los zares y Stalin.

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Detalle ampliado
Detalle ampliado

Me parece bastante ingenuo, como hace el profesor Navarro, demandar que se hable a estas alturas del papel de los grupos de ultraderecha ucranianos en la crisis del país, cuando ya se han celebrado dos elecciones en el país que han despejado la incógnita de su verdadera base social y tenemos Internet lleno de propagandistas que repiten la consigna rusa de “junta golpista neonazi de Kiev”. Y digo que me parece ingenuo por su parte, porque él parece ignorar la composición ideológica de los grupos de ultraderecha rusos y el papel de Moscú en la crisis ucraniana. La duda es si habla sobre Ucrania desde el desconocimiento o el suyo es un silencio interesado.

[Actualización]
Me recuerda @AbraxasSpa que @juancarlospinov compartió conmigo la imagen de la bandera combinada de la URSS y la Rusia zarista.
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