La ley de Murphy del periodismo español

El pasado miércoles 28 de enero el grupo libanés Hezbolá lanzó un ataque contra fuerzas militares israelíes. Lanzó varios misiles anticarro Kornet de diseño ruso y presumiblemente suministradas por Irán contra dos vehículos militares israelíes, un Isuzu D-Max y un Citroën Berlingo que se desplazaban por una carretera a 2 kilómetros de la frontera. En el ataque, murieron dos militares israelíes. El ataque de Hezbolá fue acompañado por el disparo de proyectiles contra posiciones militares israelíes en una repetición de la táctica empleada en el ataque que dio lugar a la guerra del verano de 2006. Mientras atacaban a los vehículos los disparos contra posiciones militares distraía y fijaba a las tropas israelíes. El ejército israelí respondió al ataque desde territorio libanés. Un disparo impactó en un puesto de observación elevado en la posición 4-28 de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL). Murió un casco azul español, el cabo Francisco Javier Soria Toledo. Era su segunda misión en el Líbano y esperaba el nacimiento de su primer hijo. Estaba destinado en la Brigada de Infantería Mecanizada “Guzmán el Bueno” X.

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Con toda probabilidad el disparo que mató al cabo Soria fue lanzado desde territorio israelí. Según el ministro de Defensa español, “las autoridades israelíes han trasladado al Gobierno sus condolencias y disculpas por lo sucedido”. Si me preguntan mi opinión les diré que el asunto pinta nada bien. Si suponemos que el impacto fue de un arma de tiro indirecto (artillería o mortero) habría que creer que un soldado israelí apuntó erróneamente contra una posición permanente de Naciones Unidas. Si el impacto fue de un arma de tiro directo o un arma guiada, como los misiles Tammuz que Israel ha usado en los Altos de Golán contra disparos desde Siria, tenemos que hablar de un disparo deliberado.

Hasta aquí los hechos. Ahora hablemos de algo completamente diferente, como es el periodismo español. En seguida circuló un vídeo grabado por unos soldados españoles desde el interior de un vehículo, probablemente un IVECO Lince como el que se ve en la primera foto. Aquí podemos verlo en el canal de Youtube de El Confidencial TV.

Creo que podrán estar de acuerdo conmigo que en el vídeo, quitando algunas palabras ininteligibles, se oye claramente:

-¿Están cayendo EN Israel, tío?
-Parece que están cayendo DENTRO de Israel ahora.-
-Esto…
-Espera, calla, calla…-
-Están cayendo DENTRO. ¿Cómo puede ser? No, no puede ser eso. ¿Eh?
-Yo creo, mi sargento, que vienen de la vaguada de El Meri?
-¿De El Meri?
-Sí. De ahí es normal que Hezbolá tire.
-Hezbolá está tirando.
-Porque no se les ve, ¿no?
-Pues por eso digo. Porque es una vaguada grande y no se les ve.
-¡Otro!
-¿Dónde, dónde, dónde…?
Hostiá

Creo que en la conversación queda claro que los soldados españoles aprecian que están cayendo proyectiles de Hezbolá DENTRO de Israel y especulan que Hezbolá podría estar lanzándolos desde una vaguada en El Meri. La converación queda interrumpida por el impacto contra la posición y los soldados abandonan el vehículo rumbo a un búnker.

¿Qué encontramos en el diario El Mundo? El siguiente titular:

Compañeros del cabo español muerto en el Líbano: ‘Están cayendo de Israel, tío. No puede ser eso’

Vaya con el error. Un error de transcripción que se convierte en un titular que cambia la secuencia de hechos y transforma otra frase en un reproche. Los proyectiles caen desde Israel y eso no puede ser. No señor.

Está claro que el periodismo español sobre Israel sufre siempre la ley de Murphy. Cuando la tostada cae al suelo, siempre cae del lado de la mantequilla. Nunca verán un error que quite responsabilidades a Israel, atribuya un muerto erróneamente al otro bando, añada méritos a un personaje israelí, infle los logros del país, etc. Siempre verán a los periodistas españoles cometer “pequeños” errores que cambian el sentido de la noticia. Un día un fallido cohete palestino que mata palestinos se transforma en un misil israelí. Otro un ataque de Hezbolá contra Israel que inicia una secuencia de hechos desaparece para quedar sólo la respuesta israelí. Y así, siempre. Cualquiera diría que los periodistas españoles le tienen manían a Israel. Pero eso sería ser muy mal pensados, ¿no?