España y el dilema de vender corbetas a Arabia Saudita

Los reyes de España y Arabia Saudita. Foto: CasaReal.es
Los reyes de España y Arabia Saudita. Foto: CasaReal.es

El rey Felipe VI realizó un viaje a Arabia Saudita entre los días 14 y 16 de enero de este año. En la agenda del viaje estuvo la negociación del contrato por cinco corbetas, acondicionamiento de una base naval en la costa del Golfo Pérsico y servicios asociados de formación. Resulta que la armada de Arabia Saudita está inmersa en un programa ambicioso de modernización y quiere potenciar su flota del Golfo Pérsico, sustituyendo las corbetas clase Badr. La empresa pública Navantia tiene buenas posibilidades de ganar el contrato. Pero considerando la naturaleza del régimen político de Arabia Saudita y que el país está inmerso en la guerra de Yemen. Así que se presenta un dilema moral que trato en mi reciente colaboración con la revista EL MEDIO: Arabia Saudita y un dilema para España.

 

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Una yihad atomizada y nihilista

No sé si la última ola de violencia contra la población judía en Israel supone una nueva Intifada. Ya hubo una ola previa de violencia en 2014 donde los atropellos fueron la principal forma de atentado que también generó preocupación por su posible deriva en una Intifada. Lo que sí podemos señalar es que la dinámica de ataques aislados es una campaña terrorista que responde perfectamente al modelo de terrorismo de lobos solitarios. Aunque se presente a los atacantes como individuos aislados y desesperados, la presente ola terrorista se da en un contexto de incitación a la violencia por parte de personalidades palestinas que nos llevaría a un largo estudio de los mensajes lanzados en los medios palestinos. Y es que esa es la esencia misma del modelo. Por un lado, hay unos líderes y predicadores que a través de los medios de comunicación lanzan las directrices. Incluso hay quienes publican material informativo de tácticas, técnicas y procedimientos para realizar ataques. Por otro lado están los individuos que recogen el mensaje y atentan. Es un modelo, por cierto, que nació con el nombre de “resistencia sin líderes” en la ultraderecha estadounidense y forma parte de los temas de la guerra en red al que me referí en “El regreso de la yihad atomizada”.

Si el terrorismo es una forma de violencia política organizada, la pregunta es ¿cuál es el objetivo político de esta campaña terrorista en Israel? Señala Gabriel Albiac que se producen pocas víctimas israelíes y que la mayoría de los atacantes terminando abatidos. Así que no hay un cálculo racional, sino la satisfacción del “placer de la venganza”. Albiac interpreta que es una ola de violencia que no hay que entender en términos  de lucha nacionalista sino religiosa. Y esa es una idea que he defendido al tratar con españoles que defendían el modelo de “paz por territorios”. Siguen entendiendo el conflicto palestino-israelí como una lucha de liberación nacional cuando se convirtió en una yihad que aspira a la destrucción del Estado de Israel y no a la creación de uno palestino que conviva en paz.

El desfase entre lo que los activistas españoles bien intencionados creen sobre el conflicto y lo que los palestinos realmente piensan es el tema de mi último artículo en la revista El Medio: “Los payasos españoles y la calle palestina”.