La conexión euroasiática

Ayer martes 16 de septiembre, tanto el parlamento ucraniano (rada suprema) como el Parlamento Europeo firmaron un acuerdo de asociación. La dimensión económica del acuerdo se ha dejado pendiente para 2016. Recordemos que la oposición rusa a tal acuerdo llevó al Kremlin a lanzar el año pasado una guerra económica contra Ucrania, como magnificamente explicó Andres Rodríguez en su blog “Ciencia y cosas”. El presidente ucraniano se vio empujado a reconsiderar la decisión y el rechazo de una parte de la ciudadanía ucraniana a su marcha atrás generó una importante movilización popular. El resto, ya saben ustedes, es historia.

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“Paris-Berlin-Moscou-Pékin : vers l’alliance continentale?”, artículo en el primer número de la revista francesa Voltaire, vinculada con el régimen sirio, el Frente Nacional y la Nouvelle Droite francesa.

En el Parlamento Europeo, 535 eurodiputados sobre 697 votaron a favor. “Oritxupolite” tuvo el detalle de llamar mi atención sobre el listado con el sentido del voto. En el apartado de votos en contra encontré una combinación jocosamente previsible: Los partidos de la eurodiputada Le Pen, el eurodiputado Iglesias, el eurodiputado Papadakis (Partido Comunista de Grecia) y el eurodiputado Epitideios (Asociación Popular – Amanecer Dorado) votaron lo mismo. Lástima no haber apostado con alguien cuando vaticiné que veríamos a Le Pen e Iglesias votando a menudo en el Parlamento Europeo lo mismo, porque hoy habría bebido unas cuantas cervezas gratis.

Cuando el otro día hice mi primera aproximación a la Nueva Guerra Fría, afirmé que el eje tradicional izquierda-derecha no nos sirve para ubicar la posición de gobiernos y fuerzas políticas en este nuevo conflicto global. Uno de los bandos se caracteriza por gobiernos autoritarios con retórica nacionalista-populista que mantienen un fuerte culto al líder. Y esas características las encontramos en gobiernos “socialistas” como los de Siria y Venezuela, en gobiernos de “centroizquierda” como el de Argentina, “centro” (sic) como el de Rusia y “conservadores” como Irán en tiempos de Ahmadineyad. Las simpatías y vínculos tanto personales como intelectuales del núcleo duro del partido Podemos (recordemos, por ejemplo, las repetidas referencias de Pablo Iglesias a Ernesto Laclau) hacía fácil anticipar su posicionamiento en el conflicto de Occidente con Rusia y sus aliados. Está de más recordar en qué canal se emite el programa “Fort Apache” y la función con la que nació (This new Spanish network will have a major role in reflecting the ideological legitimacy of our system to the world”).

41yNqnIPRvLEl euroasianismo renació como ideología en Rusia en el vacío político producido por la disolución de la Unión Soviética. En aquellos días, el belga Jean-François Thiriart visitó Moscú, donde conoció a Alexander Dugin. Thiriart era el autor de la idea de una Europa que rompiera vínculos con Estados Unidos para unirse de “Dublin a Vladivostok”. En los últimos años de su vida había ido evolucionando hacia posiciones cercanas al naciente nacional-bolchevismo ruso. Mientras tanto, en España, se publicaba en 1992 El Sueño Eurosiberiano de Jorge Vestrynge, que retomaba el sueño de De Gaulle de “una Europa entera con Rusia”. Vestrynge, por lo general un personaje bastante incomprendido aunque se haya explicado de forma meridiana en su obra (Memorias de un maldito, Rebeldes, revolucionarios y refractarios), pasó de ser dirigente en Alianza Popular a militar en el Partido Socialista Obrero Español precisamente por su incapacidad de encajar en los partidos tradicionales. Sus posturas estaban cercanas a quienes derivaron del gaullismo al nacionalismo económico (bolchevique-bonapartistas). De ahí que Vestrynge encontrara encaje en la Venezuela chavista y finalmente entrara en Podemos, para escándalo de quienes no han leído a Vestrynge y/o no han entendido la verdadera naturaleza de Podemos.