I Jornadas “El Mundo en el Siglo XXI”, Madrid 23 de noviembre

El próximo miércoles 23 de noviembre tendrá lugar en Madrid las primeras Jornadas “El Mundo en el Siglo XXI” dedicadas a “Oriente Medio y el conflicto árabe-israelí en el imaginario de la Seguridad Internacional”. Un servidor de ustedes estará allí entre  grandes expertos para hablar de Irán, país del que en su momento dediqué aquí mismo en este blog bastante atención a cuenta de su programa nuclear. Además, la amenaza iraní sobre el Estrecho de Ormuz me llevó a escribir sobre “Irán y la guerra naval asimétrica”. Así que hablaré de las particulares estrategias desarrolladas por Irán en su contexto geopolítico.
jornadas
Las jornadas tendrán lugar en la sede de las Comunidades Europeas (Paseo de la Castellana 46,) y las organiza SECINDEF con la colaboración de la Cátedra de España-Israel de la Universidad Rey Juan Carlos, IEEE, Artículo 30 y OPRYS (Observatorio de Prevención de la Radicalización Yihadista. Tienen ustedes aquí el programa de las jornadas. 

Posibilidades y límites de la cíberpolítica

Debo ser de las pocas personas en España que no acudió a Google cuando se anunció la candidatura de Miguel Sebastián a la alcaldía de Madrid. Recordaba su perfil de economista y cómo su nombre había sonado como ministro de Economía. Como tecnofriki reconozco en la página web de Miguel Sebastián un montón de guiños a la comunidad blogger y un montón de herramientas y posibilidades de participación ciudadana. Todo muy en la línea de lo visto, discutido y comentado en las jornadas Ciudad Digital. Me gusta. Tiene muy buena pinta. Pero no votaré a Miguel Sebastián… ¡Porque no estoy empadronado en Madrid!.

Yo y cientos de miles de navegantes de Internet hemos visto el vídeo de apoyo a Barack Obama que versiona el famoso anuncio de Apple de 1984 y convierte a Hillary Clinton en una alinante Gran Hermana. Pero la cuestión es ¿cuántos de nosotros vamos a votar en las presidenciales de 2008?

La gran cuestión es si una brillante campaña en Internet tiene impacto en el mundo real. No tengo a mano estadísticas del porcentaje de hogares españoles que disponen de conexión con banda ancha.Ni el porcentaje de españoles que navegan habitualmente por Internet. Así que no puedo ni me atrevo a elucubrar sobre el impacto real que tendrán todo este tipo de campañas. Pero creo que en las próximas elecciones locales la Internet política español alcanzará su madurez. Serán unas elecciones interesantes.

Yo sobreviví a la inaguración de la T4

Días antes de volver a Madrid descubrí con resignación que mi vuelo tendría lugar el día de la inaguración de la nueva terminal de Barajas, la T4. El día del viaje en el mostrador de facturación tenían un folleto que parecía un curso CEAC. Sólo para entrar en calor. Por suerte, había leído en el anuncio de aeropuerto, la terminal satélite de la T4, la T4S, sólo era para vuelos intercontinentales así que me iba a evitar un lío mayor.

Como no podía ser de otra manera mi vuelo, nacional, aterrizó en la terminal T4S. A partir de ahí, como un ratón en un laberinto. Pasillos, escaleras, escalera, pasillos y escaleras hasta llegar a un andén con una especie de metro sacado de “Desafío Total”. Tras la espera y entrar, una vocecita anunció la salida inminente. Todo muy automático. Pero como la gente no paraba de subir, las puertas automática no terminaban de cerrarse al tropezar una y otra vez con pasajeros. Hacían por cerrarse, retrocedían y volvían a abrirse. Hasta que no pudo subir nadie más. A pesar de los horarios, el trenecillo podría haber estado así media hora si la gente hubiera subido una a una.

Ya en la T4 (parece el nombre de un Terminator malo), a buscar la salida. Hasta ¡por fin!, salir a la calle. Error. Allí no había autobús que me llevara a la Terminal 2, donde está la conexión con el metro. Tenía que haber salido por otra salida, que evidentemente no tenía ninguna señalización que especificara que por allí se iba al autobús que lleva a las otras terminales. Pregunta tonta. ¿Por qué sin tener ni idea de holandés en Schipol siempre encontré todo a la primera, y en Barajas siendo español me he perdido varias veces?

Pero seguimos en esa salida que llevaba al autobús que conecta terminales. Era una especie de puente, con varias escaleras mecánicas de subida. ¿Y para bajar? Sólo era cuestión de seguir la lógica enrevesada del que diseñó el aeropuerto. .¿Sería aquella escalera angosta, sin señalizar y escondida en una esquina? No podía ser de otra forma. Suspiro. Por fin estaba en el autobús lanzadera que une las terminales. Tras unas vueltas extrañas, con pérdida de cobertura incluída (si que lleva a sitios perdidos la conexión de marras), miré el reloj. Hacía 40 minutos que mi avión había tocado tierra. Y aún no habíamos llegado a ninguna terminal. Paramos en la T3. Paramos en la T1. Paramos en la T2. Cuando llegué al andén de Metro no quise ni mirar la hora.

Ahora hagamos mentalmente el recorrido opuesto. Una hora, si tenemos suerte en los transbordos, desde mi casa al aeropuerto de Barajas. Una hora desde que bajas del metro hasta el avión. Pero si vamos a salir en avión hemos de pasar por facturación y buscar la puerta de embarque. ¿Cuánto? ¿Media hora? ¿Tres cuartos, con suerte? A eso añadamos que por ejemplo Iberia cierra sus vuelos 50 minutos antes de la salida. Eso significa que para coger un vuelo nacional en la nueva T4 he de salir cuatro horas antes de mi casa. En comparación, desde la estación de Cercanías más cercana a mi piso hasta Atocha se tardan diez minutos. Eso me da una idea. ¿Para cuándo el AVE a Canarias?