La amenaza de lobos solitarios

Ayer viernes un adolescente de 18 años la emprendió a tiros en un McDonald’s y un centro comercial en Múnich. De las nueve víctimas mortales, hubo veinte heridos, ocho tenían entre 14 y 21 años. Un policía de paisano llegó a intercambiar disparos con el atacante. Posiblemente ese fuera el origen de los testimonios de la existencia de varios tiradores. Finalmente, el tirador terminó suicidándose después de huir de la zona. El perfil que se ha dado conocer de él es de un adolescente depresivo, que sufrió abuso escolar y de alguna forma fascinado por las matanzas en centros escolares. Ayer, por cierto, se cumplía el 5º aniversario de la matanza en la isla noruega de Utoya, donde Anders Breivik mató a 77 personas que participaban en un campamento de verano del Partido Laborista noruego.

La policía de Múnich ha descartado que el ataque de ayer tuviera intención política. Lo que no ha evitado las especulaciones en Internet por ser el atacante, nacido en Alemania, hijo de iraníes. Evidentemente, tras las matanzas de Orlando y Niza las opiniones públicas en Occidente están bastante susceptibles. Y hay quien quiere creer que las autoridades alemanas ocultan algo. Dejando a un lado las motivaciones, los asesinatos de ayer se asemejan al fenómeno de los “lobo solitarios”, terroristas que actúan de forma aislada, por su carácter impredecible y porque generan fascinación en potenciales imitadores. Precisamente, el miércoles pasado el diario La Razón publicó la entrevista que me realizó Marta Sotres  sobre los “lobos solitarios”.

De lobos solitarios y psicópatas

El profesor Javier Jordán Enamorado hace unas precisiones sobre el concepto “lobo solitario” en El Confidencial que me aplico. Creo que tendemos a mezclar conceptos en un batiburrillo donde entran los lobos solitarios en sentido estricto, como Breivik y el Unabomber, con la yihad atomizada de personas que han vivido en grupo un proceso de radicalización y actúan de forma aislada.

El otro día hablaba del debate sobre los terroristas como psicópatas. Y encuentro una entrevista en el diario digital Público a Reza Gholami, profesor de la School of Oriental and African Studies de Londres, donde lamenta que a los sospechosos del atentado de Woolwich se les haya considerado automáticamente terroristas y no se haya indagado si su caso entra en el terreno de la psicopatía. El buen profesor lamenta que sólo porque los sospechosos hayan justificado su acción “en el nombre de Alá” y uno de ellos mantuviera vínculos con un grupo islamista el caso se ha politizado. “Suele suceder”, apuntaría yo cínicamente. Eso sí, a la islamofobia la llama “ideología del odio”.