La conexión libia del atentado de Manchester

En algún parte leí que cuando los Mossos d’Esquadra encontraron acetona en la vivienda derruida por una explosión en Alcanar pensaron que habían dado con un laboratorio de drogas. Yo lo primero en que hubiera pensado es Triperóxido de Triacetona (TATP) aunque sólo fuera porque me dediqué a leer sobre ese explosivo mientras preparaba un artículo sobre el atentado en Manchester del pasado 22 de mayo para la revista UC Magazine de la empresa UC Global. El elemento clave, como hemos visto, son los conocimientos para manipular un explosivo tan delicado. En el caso de la célula yihadista de Ripoll les estalló el explosivo mientras lo manipulaban. En el caso de Manchester, el yihadista había viajado a Libia y es posible que allí recibiera conocimientos técnicos para preparar la bomba, asunto que trato en mi artículo y razón de su título: “La conexión libia”. La existencia de campos, organizaciones o personas capaces de transferir conocimiento a potenciales terroristas en países que sirvan de santuario a los yihadistas será una de las claves para que los yihadistas puedan pasar en Europa de atentados low-cost con atropellos y apuñalamientos a otros más complejos, por ejemplo usando explosivos. En caso de colapso del Califato en su actual territorio entre Siria e Iraq cobrarán importancia países como Libia, donde coexisten varios gobiernos y hay ciudades en manos de milicias locales.

Pueden leer mi artículo “La conexión libia” en el número 7 de la revista UC Magazine.

Una bomba de relojería en el Mediterráneo (actualizado)

Hace tiempo escribí aquí sobre SeaSheperds, la organización animalista que, con una flotilla de barcos y embarcaciones rápidas, trata de interrumpir la caza de ballenas. Tiempo después me encontré con el caso de las ONGs que han fletado barcos para rescatar a migrantes en el Mediterráneo. Hablamos de organizaciones como la española Proactiva Open Arms o la organización internacional Migrant Offshore Aid Station (MOAS). Pensé que de ahí podría salir un artículo sobre “Nuevos actores no estatales en el ámbito marítimo”, una de tantas ideas que duermen en mi disco duro.

Tiempo después me encontré a alguien, posiblemente de la alt-right en un blog o un foro, denunciando que la operación de rescate de migrantes en embarcaciones precarias y náufragos en el Mediterráneo era una farsa y que en realidad estas organizaciones trabajan de forma coordinada con las mafias del tráfico de personas. Según la teoría conspirativa, las ONGs no rescatan a nadie, sino que hacen un transbordo de pasajeros para facilitar el tramo final del viaje a Europa. No es más que una de muchas teorías conspirativas surgidas después de la crisis de los refugiados de 2015 en torno a un plan secreto de las élites europeas para sustituir la población blanca europea y que retoman viejos temas de la ultraderecha. Véase el plan Kalergi,, que precisamente toma su nombre del conde de Coudenhove-Kalergi, un visionario y pionero del paneuropeísmo.

Había un elemento interesante en la teoría conspirativa de las ONGs yendo y viniendo para introducir migrantes en Europa. Y era la geolocalización de los barcos vía el sistema AIS, que se puede ver en webs como marinetraffic.com.

En el vídeo que muestra la información de marinetraffic.com se ve el ir y venir desde Italia y Malta de buques como el MS Golfo Azzurro, Iuventa, Sea Eye, Vos Hestia, etc. Todos pertenecen o han sido fletados por organizaciones humanitarias y se dedican a rescatar personas en el Mar Mediterráneo. Pero el detalle importante es en qué parte del Mar Mediterráneo: lo hacen cerca de la la costa de Libia. El asunto no es ningún secreto. La propia Guardia Civil anunciaba el pasado día 29 de junio el rescate de  “1065 personas en embarcaciones a la deriva junto a las costas de Libia”.

La propia Guardia Civil contaba además a dónde iban a ser llevadas esas personas.

Es fácil entender los esfuerzos para rescatar personas en el Mediterráneo. En 2016 murieron 5.000 personas cruzando el Mediterráneo, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones. Y mas de 2.000 habrían muerto hasta finales de junio de este año. La duda es por qué se recoge a migrantes cerca de la costa de Libia y se les desembarca en Italia, dentro del Área Schengen. Sólo el fin de semana pasado 12.600 personas fueron desembarcadas en puertos italianos. Casi todas las 200.000 plazas en sitios de acogida en Italia están ya ocupadas. Evidentemente, el gobierno italiano ha pedido ayuda a la Unión Europea y amenazó con cerrar sus puertos a buques de bandera no italiana cargados de migrantes.

Según dato que recoge The Guardian, 60.228 personas llegaron a Italia por mar entre enero y mayo de 2017. Los primeros países de procedencia declarados son Nigeria (cerca del 15%), Bangladesh (12%), Guinea-Conakry (10%) y Costa de Marfil (9%). Así que no se trata de una avalancha de refugiados libios huyendo de la guerra civil que vive el país. El número de menores no acompañados se dobló entre 2015 y 2016, para sumar 25.846 a finales de 2016.

Al Yazira por su parte, ofrecía ayer la cifra de un total de 83.650 personas llegadas a Italia, según datos de la ONU, desde principios de 2017. Lo relevante es que suponía un 20% más que la cifra equivalente de 2016.

La agencia italiana ANSA ofrecía más datos en febrero de este año: entre enero de 2014 y noviembre de 2016 fueron medio millón los migrantes que llegaron a los puertos de Italia tras ser recogidos en el Mediterráneo. La décima parte eran menores no acompañados. Los solicitantes de asilo sólo fueron una minoría. 2.557 en el año 2015 y 3.181 hasta agosto de 2016.

Los datos de víctimas en el Mar Mediterráneo sólo pueden ser estimaciones. Pero si tomamos las publicadas, vemos que hay un riesgo cierto de muerte pero la proporción de migrantes rescatados en el Mar Mediterráneo es muchísimo mayor. Es más, las distintas operaciones de rescate, privadas y estatales, se están concentrando no muy lejos de costa de Libia. Con lo cual, es fácil imaginar que quien alista un barco cargado de migrantes no lo hace pensando en llegar por sus propios medios a Malta o Sicilia, sino tan sólo en llegar a alta mar y allí lanzar un SOS para que otro buque rescate a los pasajeros y los lleve a Italia. Es decir, todo ese esfuerzo internacional para rescatar migrantes cerca de la costa de Libia está creando un incentivo perverso que aumenta el problema, tal como demuestra el desembarco en Italia de ciudadanos de lugares tan lejanos de la cuenca mediterránea como Bangladesh.

La paradoja del asunto es que es un problema que le han creado otros a Italia. Supongo que las ONGs piensan estrictamente en términos de vidas salvadas. Pero yo me pregunto ¿qué pasa después del rescate y del desembarco en Italia? ¿Realizan algún seguimiento esas mismas ONGs sobre qué pasa con los migrantes que desembarcan en Italia o se olvidan del  asunto, delegando los problemas en las autoridades italianas? ¿Quién se ha hecho cargo de más de 50.000 menores sin acompañar? ¿Tiene Italia recursos para acoger, formar e integrar en el mercado laboral a todos esos migrantes o estamos creando una bomba de relojería? Recordemos el caso de Amis Anri, el pequeño delincuente tunecino que llegó a Italia en uno de esos barcos, cumplió condena por pegarle fuego al centro de acogida donde fue alojado y terminó radicalizado en Alemania. El 19 de diciembre de 2016 arrolló un mercadillo navideño en Berlín con un camión robado, asesinando en total a trece personas.

Significativamente no he leído en ninguna parte a nadie abordando esto asunto, más allá de la ultraderecha xenófoba y sus teorías de la conspiración. Así, claro está, llegan luego las sorpresas electorales que nos llevan a sesudos análisis sobre cómo la clase obrera se ha vuelto idiota votando a populistas de ultraderecha. Tenemos en Europa problemas de fondo que parece nadie en la política mainstream quiere abordar. Me pregunto qué van a decir los buenistas cuando nos estallen en la cara.

Actualización:

  • El gobierno de Italia ha recibido el respaldo de la Unión Europea para que los inmigrantes llegados al país se reenvíen a otros países. Alemania y Francia han tratado de escurrir el bulto y no se decidirá nada hasta una próxima cumbre europea en Estonia.
  • Francia y Alemania mostraron a Italia su acuerdo con un mayor control a las ONGs que recogen personas en el Mar Mediterráneo.
  • El ministro de Defensa austriaco ha amenazado con desplegar 750 militares en la frontera con Italia si el flujo de migrantes no cesa.
  • Una organización “identitaria” europea recauda fondos para fletar un barco e interferir en la labor de las ONGs humanitarias en la costa de Libia. Aquí el vídeo:
  • “Esclavos a las puertas de Europa”, un reportaje de Nacho Carretero en El País sobre cómo “cada vez más inmigrantes están siendo vendidos como esclavos en mercados de Libia”.
  • Un portavoz de la armada libia se queja de que la labor de las ONGs que recogen migrantes afecta a las relaciones del país con la Unión Europea. La misma noticia recoge la acusación de Carmelo Zuccaro, fiscal jefe de Catania (Sicilia), sobre que algunas organizaciones humanitarias mantienen vínculos con las redes de tráfico de personas.
  • Sigmar Gabriel, vicecanciller alemán, afirmó en mayo que establecer campamentos de refugiados en Libia no es la solución al problema y abogó por estabilizar los países de origen.
  • El New York Times ofrece un mapa con la ubicación de los rescates. De 2014 a 2016 la actividad se fue trasladando más al sur hasta llegar a la costa libia. Los autores del artículo afirman, como he hecho yo también, que la actividad de los buques de las ONGs crea un incentivo para zarpar desde Libia.
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Imagen: The New York Times

“Tribus, armas y petróleo”

El pasado octubre de 2011 salió publicado “Tribus, Armas y Petróleo” de Jesús Gil Fuensanta, Alejandro Lorca y Ariel José James.

Frente al puñado de libros escritos sobre la “Primavera Árabe” centrados en Egipto o que tratan el mundo árabe de forma general, es el primero que conozco publicado sobre Libia. La verdad es que quitando Marruecos representado como vecino o amenaza y la larga lista de libros que tocan el Sáhara Occidental desde una vena más o menos romántica, el Magreb suele ser objeto de poco interés en el panorama editorial español.

El libro, de 122 páginas “reales” de texto tiene tres partes bien diferenciadas. En la primera se hace una introducción a la tribu como institución, sus antecedentes históricos en el desierto libo-egipcio y su papel en la Libia del coronel Gadafi. En la segunda se hace un análisis de la guerra civil libia que es la parte más floja del libro porque Trípoli aún no había caído en el momento de la redacción y las especulaciones sobre la supervivencia del régimen quedan ahora fuera de lugar. En la tercera parte se abre el foco Oriente Medio y se especula sobre el devenir de la “Primavera Árabe”. En el momento de escribirse esa parte ya había caído Trípoli y las reflexiones sobre el futuro del país son mucho más pertinentes que las hechas en la segunda parte. Desde luego que el libro hubiera ganado si los autores hubieran esperado a la finalización del conflicto para rematar el libro, pero supongo que se impusieron criterios de oportunidad editorial.

El libro es interesante por los apuntes que hace de la realidad tribal de Libia:

Libia no es una nación-Estado tal como la interpreta Occidente, en los términos estrictamente weberianos, sino una federación de comunidades tribales de costumbres y leyes consuetudinarias, articuladas en la actualidad alrededor de un interés común por el petróleo y el gas. Cuando se rompa un pacto sobre el reparto de las rentas de estas comunidades habrá guerra civil, hasta que vuelva a existir un nuevo pacto.
pág. 54

Se apunta que el discurso exterior del Consejo Nacional de Transición “sigue un modelo demasiado occidental para una sociedad con otra mentalidad, como la libia, es decir suena a lo que los occidentales quieren oir” (pág. 66). Libia ha desaparecido de las noticias y su transición hacia la democracia no está exenta de dificultades, con grupos rebeldes enfrentados y epsiodios esporádicos de violencia. Uno de los retos del 2012 será volver a seguir con atención el Flanco Sur.

Cinco lecciones de la crisis libia

1. Información.

Los medios de comunicación convencionales han quedado muy por detrás de los acontecimientos. Es lógico, dada la necesidad de corroborar la información y sólo admitir determinadas fuentes. Pero los que nos dedicamos al análisis de información trabajamos con otros criterio (más arte que ciencia).

La impresión que me ha quedado es que los medios de comunicación convencionales han hecho una media entre las declaraciones oficiales del régimen libio y las informaciones procedentes del bando rebelde. El resultado es que han ido anunciando la caída de Masrata varias veces a la semana. Y en el caso de Az Zawiya y Ras Lanuf casi todos los días hasta que finalmente sucedió.

Se notó mucho en los primeros momentos de la revuelta el desfase entre la información que yo recolectaba en FlancoSur y la que los medios de comunicación ofrecían. La situación se reequilibró un tanto tras la entrada masiva de corresponsales occidentales en Cirenaica. Y al menos unos días, mientras se combatía en Ras Lanuf y Mars al-Brega, la información sobre lo que allí sucedía en los medios de comunicación fue relevante.

Una nota curiosa sobre ese desfase informativo: Al Yazira en árabe ha ofrecido más y mejor información que su versión en inglés. Tan sencillo como que ciudadanos libios llamaban y contaban lo que veían con sus ojos. Y sus corresponsales sabían lo que estaba pasando a su alrededor. El anglomundo informativo ya no es referencia.

La imagen definitiva la dio el canal 24h de RTVE hace unas pocas noches. El locutor hablaba mientras en dos pequeños recuadros de la pantalla se veía la señal de los canales NHK y Al Yazira. El mensaje era “Están pasando cosas interesantes pero la información está en otra parte”.

2. Acción

Las crisis reflejan el temple de personas… e instituciones. Ha sido interesante ver el “sentido de Estado” que han demostrado países periféricos en el Mediterráneo como Portugal y Turquía. Ambos pusieron todos los medios para evacuar sus ciudadanos en el país. La pequeña comunidad portuguesa fue evacuada en un C-130 Hércules donde quedó espacio para que lo hicieran algunos españoles. La armada turca movilizó media docena de fragatas que escoltaron en diferentes viajes a barcos de pasajeros. Mientras, los ciudadanos españoles se agolpaban el aeropuerto internacional de Trípoli donde se agotaban los víveres y un representante del consulado les decía que “se buscaran la vida”. Otro día habrá que contar la historia de cómo Repsol YPF sacó a sus trabajadores (su presidente dijo “si hace falta se traerán a los trabajadores de Libia en bicicleta”) en un avión charter mientras el gobierno español dejó pasar los días hasta finalmente mandar un viejo Boeing 707 que ha dado varios sustos en los últimos años a sus pasajeros. El avión tuvo que esperar, por lo visto, en Malta a los permisos pertinentes del gobierno libio, mientras no paraban de entrar y salir aviones de todas las nacionalidades del aeropuerto de Trípoli. Los otros gobiernos, parece, no tuvieron que pedir tantos permisos.

3. Inacción.

Tendrá que llegar el día que en España se tenga un debate serio sobre el papel de las fuerzas armadas. Lo primero que se dispuso para sacar a los ciudadanos españoles de Libia, tarde y mal, fue un avión en el que viajar según alguno “era más peligroso que pasear por las calles de Trípoli”. Llegado el momento de aportar medios a una coalición internacional se mandan 4 aviones. Al mismo nivel que potencias globales como Bélgica, Dinamarca y Noruega. ¿Dónde está el portaaviones Príncipe de Asturias? Navegando como puede tras cancelarse el necesario Mid Life Update que con la crisis se da por hecho que nunca llegará.

A los españoles les toman el pelo con el destino de sus impuestos. En plena crisis y con la reducción del empleo público se han sacado muy pocas plazas de soldado. Por lo que para esas pocas plazas habrá muchos candidatos. Aun así el Ministerio de Defensa ha destinado una partida de varios millones de euros para convencer a los parados que se hagan soldados. Un dinero tan bien empleado como ese solitario helicóptero Eurocopter EC-225 del Cuerpo Nacional de Policía para pasear VIPs mientras los GEO lllevan años reclamando tener uno que les pueda permitir desplazarse con sus equipos rápidamente a donde hagan falta.

Lo que sospechamos muchos es que la “falta de presupuesto” se ha convertido en una excusa para no hacer nunca nada porque se perdieron hace tiempo las habilidades y capacidades intelectuales necesarias. Recen los que crean y sepan para que no llegue ese día en que tengamos no ante una crisis que podamos dejar pasar, sino una en la que haya que luchar por vidas españolas. Esos muchos de los que hablaba esperamos que si llega ese momento tengamos todos ya otro pasaporte.

4. Interacción.

Mientras la acción pasaba en las calles de Egipto y la gente transmitía rumores y opiniones boca a boca, los jóvenes subían fotos a Flickr, actualizaban sus perfiles en Facebook y en Twitter. La sociedad civil egipcia entró en ebullición pero a la prensa occidental le encantó decir que Mubarak cayó gracias a una nueva “Twitter Revolution” (¿cuántas llevamos?). La verdad es que los medios de comunicación tuvieron siempre a intelectuales egipcios que entrevistar y en la red los bloggers siempre tuvieron a quien a enlazar.

En Libia sólo hemos tenidos rumores propagados en Twitter y fotos. Ha faltado texto y contexto. Los próximos revolucionarios deberían aprender algo más que hacer pancartas fotogénicas rechazando la ayuda externa y manejar Twitter.

5. Reflexión.

He seguido el debate a ambos lados del espectro político tradicional: Derecha e izquierda. Y el espectáculo no ha sido nada edificante. La derecha conservadora católica nacionalista española, aislacionista e islamófoba, ha olvidado sus ambiciones imperiales de cuando jugó a ser neocón dispuesta a democratizar a los árabes a hostias. De invadir Iraq, acusando al que se oponía de ser amigo de los dictadores, hemos pasado al viejo realismo político de jugar al mal menor. Ahora lo que importa es la estabilidad del Norte de África y mantener a raya a la emigración ilegal y el islamismo. Gaddafi resulta ser un gobernante cabal, garante de la estabilidad.

Que Francia haya asumido un cierto protagonismo político mientras Obama estaba de viaje por Brasil ha sido recibido con cinismo: “Sarkozy está en el fondo jugando a defender los intereses del Estado francés”, dicen. “Los franceses siempre van a lo suyo”, sentencian. “Es puro electoralismo”, rematan. Y cuando uno presta atención, lo que encuentra es el tradicional desprecio al gabacho que sólo refleja envidia y frustación. Ya quisieran ellos poder mandar portaaviones por aquí y paracaidistas por allá para defender una “Grandeur” que España nunca tuvo. Luego uno mira a quienes ocupan los altos cargos en Defensa en España, uniformados o no, y le entra la risa floja. Pero, ¿para qué tener una visión global del mundo? “Como en España no se vive en ninguna parte”. Razón de más para olvidarnos de lo que pasa fuera.

¿Y la izquierda? ¡Ah, la izquierda! Paren el mundo que yo me bajo. Qué dolor de cabeza deben tener a estas alturas. ¡Ya no saben cuál de sus prejuicios emplear para formarse una opinión!

Cuando empezaron las revueltas en Libia enseguida corrieron a saludar este nuevo amenecer del pueblo árabe que luchaba por librarse del yugo de un sátrapa que ofrecía tantos negocios con Europa. “¡Occidente permanece impasible mientras masacran al pueblo libio!”. ¡Cuántas noticias subidas a Menéame recordando los encuentros compartidos con jefes de gobierno europeos! ¡Cuántas noticias sobre petróleo, inversiones y venta de armas…! Qué sucio era todo lo relacionado con Gaddafi. ¡Qué poco valían las vidas de los libios masacrados comparadas con el petróleo! Sólo Al Qaeda en el Magreb Islámico parecía apoyar con un comunicado las revueltas.

Pero cuando Occidente cambió su postura ante la situación en Libia no les faltó tiempo para descubrir que la república de masas libia era el paraíso en la tierra. El primer país africano en renta per cápita. El primer país africano por Índice de Desarrollo Humano. Una democracia popular. Supimos que Gaddafi había construido hospitales y autopistas. Parecían Pío Moa justificando el franquismo. Gaddafi era todo un campeón antiimperialista. Si EE.UU. quiere acabar con él “algo bueno habrá hecho”.

Habíamos estado engañados. El apoyo a la revuelta popular es una maniobra occidental para apropiarse de los recursos petroleros y las reservas de divisas libias. Y, ¿qué revueltas? Donde antes había ciudadanos que habían cogido la armas en una revuelta para luchar contra un dictador ahora teníamos “milicianos” hasta arriba de drogas al servicio de Occidente.

Aquí tienen. Un tal JRMora. Desde el 17 de febrero jamás publicó una viñeta sobre la situación en Libia (las revisé todas). Se aprobó la Zona de Exclusión Aérea sobre Libia. Se desató la euforia en Bengasi. Ondearon banderas de la revolución en la martirizada ciudad de Az Zawiya. Y publica una viñeta con un niño de mirada triste al que le está cayendo encima una bomba. ¿Es demagogo, hipórcrita o idiota? La izquierda perdida cualquier consideración ética ha quedado reducida a una etiqueta vacía meramente estética.

Medidas necesarias

-Ok, so what do you do when there’s a war?

-We open a file; we have a meeting; we write a press release in wich we communicate our heartfelt regret.

-And if the war continues?

-In that case, we play hardball; we form a committee, and sometimes even a subcommittee and we request the beligerants to end the carnage.

-And if the war continues?

-Then we send a recommendation, not a request. Do you see the nuance? I’m not afraid to send one, a real recommendation.

Mangeclous de Albert Cohen.