La violencia del narco como una nueva forma de conflicto armado

Los medios se han volcado con la muerte de Nelson Mandela, dándome la impresión de que se han limitado a realizar un retrato de su figura histórica pero no de la realidad del personaje. De lo que sin duda pocos están hablando estos días es de la realidad de la Sudáfrica actual, un país con una gran desigualdad económica  y elevados índices de criminalidad y muertes violentas. No hablamos sólo de asaltos con violencia, hablamos de la “crisis de violaciones” y los repetidos ataques a granjeros blancos que culminan con tortura y asesinatos. John Simpson se preguntaba en mayo pasado en la BCC si la población blanca en Sudáfrica tiene futuro. Llamativa es la noticia de los refugiados somalíes que habían llegado a Sudáfrica y que han decidido volver a su país para huir de la violencia.

Recientemente Bussiness Insider publicó una lista con las 50 ciudades más violentas del mundo donde aparecen tres ciudades sudafricanas. Las listas se han convertido en un recurso facilón de los medios on-line. Pero esta merece realmente una lectura atenta:

01) San Pedro Sula (Honduras)
02) Acapulco (México)
03) Caracas (Venezuela)
04) Municipio de Distrito Central (Honduras)
05) Torreón (México)
06) Maceió (Brasil)
07) Cali (Colombia)
08) Nuevo Laredo (México)
09) Barquesimeto (Venezuela)
10) João Pessoa (Brasil)
11) Manaus (Brasil)
12) Ciudad de Guatemala (Guatemala)
13) Fortaleza (Brasil)
14) Salvador y Región Metropolitana de Salvador (El Salvador)
15) Culiacán (México)
16) Vitoria (Brasil)
17) Nueva Orleans (Estados Unidos)
18) Cuernavaca (México)
19) Ciudad Juárez (México)
20) Ciudad Guayana (Venezuela)
21) Detroit (Estados Unidos)
22) Cúcuta (Colombia)
23) São Luís (Brasil)
24) Medellín (Colombia)
25) Kingston (Jamaica)
26) Belém (Brasil)
27) Ciudad del Cabo (Sudáfrica)
28) Cuiabá (Brasil)
29) Santa Marta (Colombia)
30) Recife (Brasil)
31) Valencia (Venezuela)
32) Chihuahua (México)
33) San Juan (Puerto Rico)
34) Goiânia (Brasil)
35) Port-au-Prince (Haití)
36) Victoria (México)
37) Pereira (Colombia)
38) Nelson Mandela Bay (Sudáfrica)
39) Maracaibo (Venezuela)
40) St. Louis (Estados Unidos)
41) Baltimore (Estados Unidos)
42) Curitiba (Brasil)
43) Oakland (Estados Unidos)
44) San Salvador (El Salvador)
45) Macapá (Brasil)
46) Durbán (Sudáfrica)
47) Monterrey (México)
48) Belo Horizonte (Brasil)
49) Brasilia (Brasil)
50) Barranquilla (Colombia)

No hay que ser un genio de la geografía para ubicar las ciudades en un puñado de regiones: Sudáfrica, Estados Unidos, Caribe (Puerto Rico, Jamaica y Haití), México, Centroamérica (Honduras y Guatemala), Colombia, Venezuela y Brasil. De las cincuenta ciudades más violentas del mundo, cuarenta y nueve se ubican en Iberoamérica y el Caribe, principalmente en lo que podemos llamar el eje de la droga Colombia-México. En los extremos del eje encontramos dos países que son grandes mercados del consumo de droga: Estados Unidos y Brasil.

Brazilian army soldiers patrol with an armoured vehicle during an operation at Vila Cruzeiro slum in Rio de Janeiro
La infantería de marina brasileña en Vila Cruzeiro (Rio de Janeiro)

Habría que hacer un inciso en este punto: La estadística de ciudades más violentas se refiere a países que no están en guerra. Una clarificación que resulta fácil al hablar de lugares como Afganistán y Siria pero que resulta que no es tan evidente. Lo que nos lleva al segundo punto que quería introducir hoy, aparte de la violencia en las ciudades: La definición de qué constituye una guerra es totalmente arbitraria y cambiante según autores. Por ejemplo, el Uppsala Conflict Data Program habla de conflicto armado a partir de 25 muertes al año y siempre que uno de los actores implicados sea el Estado. Con esos criterios en el año 2010 había guerra en Perú pero no en México. En ese año hubo más de 15.000 muertes relacionadas con la “Guerra contra el narcotráfico” en México. Así que queda plantearse si esas clasificaciones, propias de la Guerra Fría y sus conflictos de bandos ideológicamente diferenciados, han quedado obsoletas para empeza a reflexionar si la violencia del narco en México y Centroamérica es una nueva forma de conflicto armado, guerras civiles posmodernas. Será uno de mis temas en 2014.