El otro balance del conflicto en Gaza

Me ha preguntado Dani, el comentarista más prolífico de este blog, por las celebraciones de victoria en las calles de Gaza. Ya anticipé el otro día:

En la extraña lógica palestina cualquier concesión arrancada a Israel para lograr un alto el fuego en medio de escombros humeantes se venderá internamente como una “victoria”.

Es un absurdo provocado por la mediatización del conflicto. Lo importante no es la realidad en el campo de batalla, sino la construcción del relato. Ahí tenemos el caso de la Flotilla a Gaza. Cuando me molesté en ver el documental realizado por uno de los españoles abordo del Mavi Marmara prestando tratando de reconstruir la secuencia de eventos, a pesar de los trucos de montaje y prestando atención a aquello que se muestra pero no se menciona, descubrimos algo muy diferente al “relato oficial” (ver primera, segunda, tercera y cuarta parte de mi análisis). Había pasado un año y mi descubrimiento era irrelevante. El asalto constituyó una debacle mediática para Israel y cuando ya se establecido el relato, convencer a alguien de que no pasó lo que él cree que pasó sería inútil.

El otro día, los palestinos celebrando un triunfo inexistente en Gaza sólo construían el relato para los medios de comunicación. Así, Íñigo Sáenz de Medina ya proclamaba los vencedores y perdedores la misma noche del alto el fuego. Yo creo que habrá que esperar a ver los movimientos en la región para entender quién ha salido ganando (que sin duda no son ni HAMAS ni Israel). Pero creo que si consideramos que la intensificación del lanzamiento de cohetes por parte de HAMAS tenía como objetivo atrapar a Israel en una escalada que llevara a una nueva Operación “Plomo Fundido” podemos decir entonces que ha sido un fracaso para HAMAS. ¿Qué ha sucedido esta vez? Cúpula de Hierro.

Decía un amigo ingeniero que esta clase de sistema de interceptación de proyectiles son costosísimos y en cambio tienen una fiabilidad reducida. Según él su único función es psicológica. Las única estadísticas de efectividad que disponemos son las oficiales y nunca pondría mi mano en el fuego por ellas. Aproximadamente por cada dos cohetes que impactaron en suelo israelí un tercero fue interceptado. Pero el resultado es perceptible. La sociedad israelí ya no tiene un sentimiento de indefesión frente a los ataques. Ahora hay un sistema defensivo frente a los cohetes. Eso le ha dado al gobierno israelí más margen de maniobra porque la destrucción y las víctimas han sido menos. Tras sólo ocho días y sin que un soldado israelí pisara suelo, HAMAS aceptó un alto el fuego. Creo que en su condición de agresor eso es un fracaso.

Este último conflicto también ha tenido un segundo hito importante. Por primera vez han caído cohetes en Jerusalén y Tel Aviv. Siempre dije que cuando cayeran en Tel Aviv se habría cruzado una línea imaginaria que provocaría una fuerte reacción de la sociedad israelí. Pero los cohetes caídos han sido escasos y no han provocado daños, por lo que nunca se cruzó esa línea. Los municipios de Jerusalén y Tel Aviv-Yafo acogen residentes de todas las etnias y religiones. La estrategia de aterrorizar la población con armas indiscriminadas sólo puede tener un resultado. A la larga se va a generar un sentimiento de cohesión entre las víctimas. Y ciudadanos israelíes de etnia árabe, cristianos y musulmanes, se van a empezar a preguntar cuál es su bando. Tenemos un precedente al respecto.

Durante la Guerra del Líbano en 2006 murieron en Israel 43 civiles. 18 de esas víctimas eran árabes. Y una cosa interesante ha pasado desde entonces. Ha aumentado el número de ciudadanos israelíes que son árabes (son el 20% de la población del país) que se han presentado voluntarios a realizar el servicio militar. En los dos últimos años el número se ha doblado. Son todavía un número muy pequeño. 400 soldados árabes provenientes de una población total de 1,5 millones de personas. Pero la tendencia es significativa. Y cada historia personal es un hito.

En 2008 una joven árabe y musulmana se presentó voluntaria al servicio militar con la intención de convertirse en sanitaria. Sus notas fueron tan altas que fue destinada a la unidad de rescate de combate de la fuerza aérea. Sólo cuando llegó allí, alguien cayó en la cuenta que por el hecho de ser musulmana no podría acceder a credenciales de seguridad para estar en una unidad especial que hace misiones secretas. Pero la intercesión del comandante de la unidad, alegando su especial valía, permitió que se quedara. Se convirtió en el primer ciudadano israelí de etnia árabe en esa unidad. Ella procedía del norte del país, la zona más castigada por los cohetes de Hezbolá en la guerra de 2006.

Elinor Joseph es una árabe cristina que se presentó voluntaria a hacer el servicio militar también con la intención de ser sanitaria por cuestiones de conciencia imaginables. Pero una vez logrado su objetivo quiso vivir la experiencia de ser soldado con todas sus consecuencias y pidió ser trasladada al Batallón Caracal, la única unidad de infantería del ejército israelí que acepta mujeres. Se convirtió así en la primera mujer árabe en una unidad combatiente. Procede del norte de Israel, la zona más afectada por los cohetes de Hezbolá en 2006. Y en una entrevista contó que en los peores momentos durante la instrucción pensaba en el cohete de Hezbolá que cayó cerca de su casa en aquella guerra para motivarse a seguir.

Elinor Joseph salió en la prensa en 2010. Pero desde entonces se han ido repitiendo casos parecidos. Como el de Shirin Shlian, que va por los centros de secundaria dando charlas a los estudiantes árabes sobre lo que les puede aportar en su futuro laboral realizar el servicio militar. ¿Su procedencia? Galilea. Y tras el caso pionero de Elinor Joseph, podemos contar el de Monalisa Abdo. Ingresó en el ejército y fue destinada a una unidad logística. Meses después pidió ser trasladada al Batallón Caracal. Luego aprobó las pruebas para el curso de oficial y el pasado mes de octubre se graduó para volver a su antiguo batallón como la primera oficial árabe en una unidad de combate. Sobra decir que Monalisa Abo es procedente de Haifa, otra lugar afectado por los cohetes de Hezbolá en 2006.

Pero la experiencia se extiende. Y el mando militar para protección civil que intervienen en catástrofes y emergencias ha empezado a buscar activamente reclutas entre la población árabe. Las barreras que ha roto no sólo son étnicas, sino de género. Las voluntarias procedentes de las aldeas que son un feudo del Movimiento Islámico de Israel sirven llevando el hiyab pero se han convertido en un ejemplo para el resto de mujeres y ahora son motivo de orgullo para los alcaldes de sus pueblos.

El incremento de voluntarios procedentes de las minorias en las fuerzas armadas israelíes es un fenómeno generalizado. Hay un fuerte elemento de búsqueda de pertenencia a una sociedad donde las fuerza armadas ha sido una potente generadora de identidad y también hay una búsqueda de ventajas en el mercado laboral, que no debemos despreciar. Pero la amenaza en forma de cohetes lanzados de forma indiscriminada contra la población civil, vengan del Líbano o de Gaza, ha generado una nueva divisoria amigos-enemigos.