La otra cara del Mundial de fútbol

Hoy jueves 12 arranca la fase final de la Copa del Mundo de fútbol. Entraremos en unas semanas en que no se hablará de otra cosa. Pero la semana pasada decidí escribir en Sesión de Control sobre la otra cara, la de la gente que se manifiesta contra el despilfarro económico y los desalojados para dar paso a infraestructuras bajo la consigna popular “Não Vai Ter Copa”.. La otra cara de las incursiones de las fuerzas de seguridad en las favelas y los ataques contra las Unidades de Policía Pacificadora.

Guerra en las favelas

¿Cuándo el crimen organizado alcanza a ser otra cosa? Cuando las organizaciones criminales desarollan una agenda política y aspiran no ya a desafiar al estado sino a sustituirlo.

Hoy Francho Barón en El País hace la crónica de un asalto de una unidad de élite de la Policía Civil de Río de Janeiro en una favela. En palabras de Ignacio Cano, sociólogo español de la Universidad Estatal de Río de Janiero “se trata de una fuerza militarizada que responde a una estrategia militar”. Pero eso no es lo que me llamó la atención. Más bien esto:

Los narcotraficantes han establecido en las angostas callejuelas de la favela varias bocas de fumo (puntos de venta de droga) y han dictado leyes paralelas para legislar la vida de sus moradores: todo el mundo está obligado a colaborar con la firma y no se permiten robos dentro ni en las inmediaciones de la comunidad. El Comando Vermelho ofrece a cambio protección al vecindario y, con los réditos de la cocaína, de vez en cuando subvenciona pequeños gastos domésticos a quien lo pide, como la bombona del gas o algún medicamento de urgencia.

Las organizaciones criminales no sólo han impuestos sus leyes, imponen el orden público y establecen servicios asistenciales allí donde el Estado no llega.