Buenas noticias inventadas

Ayer pasó algo curioso. El periodista Rafael Núñez Huesca cayó en la cuenta que el Telediario de las 15:00 de La 1 (hora peninsular) incluyó la noticia de una concentración de musulmanes en repulsa por los atentados en Cataluña donde se veía a gente con “abrigos y bufandas”. Capturó ese momento y lo compartió en Twitter.

Como en las actuales circunstancias proliferan bulos de todo tipo me animé a verlo y comprobé que en los archivos de RTVE.es efectivamente aparecen esas imágenes. Entonces lo siguiente que hice fue acudir a la página de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) para ver qué temperatura hace estos días en Fuenlabrada, ya que uno de los carteles es de una organización musulmana de ese municipio madrileño. El termómetro ha estado marcando entre 15 y 30 grados, así que no parecía que fuera un tiempo propicio para ir bien abrigado. Mee fijé en los edificios y me puse a buscar concentraciones de repulsa contra atentados yihadistas llevadas a cabo por colectivos musulmanes en Madrid para comparar el entorno. Allí apareció una noticia en el diario madrileño El Mundo que daba cuenta de una realizada en enero de 2015. La noticia se ilustraba con la siguiente foto:

Foto de Javier Barbancho. 11 de enero 2015 en Madrid. Pie de foto original: “Concentración en Atocha. Cientos de musulmanes y árabes,piden por el Islam paz, no al terrorismo, respeto a las mezquitas, etc, Condena de atentado en Francia”. Foto vía El Mundo.

Y aquí un fotograma del Telediario de La 1 que que he capturado.

Imagen del Telediario de las 15:00 (hora Peninsular) del viernes 18 de agosto de 2017.

Como pueden ver se trata de la misma concentración celebrada cerca de la Estación de Atocha en Madrid en enero de 2015. Podríamos pensar que se “coló” esta noticia pero pocos segundos después de que se emitiera la imagen anterior aparecía un rótulo informando que se trataba de una manifestación de rechazo a los atentados en Cataluña.

Imagen del Telediario de las 15:00 (hora Peninsular) del viernes 18 de agosto de 2017.

Entonces me surgió la duda. ¿Cómo pudo equivocarse la primera cadena de la televisión pública española y emitir una noticia correspondiente a un acontecimiento ocurrido en enero de 2015?  Supongo que, como es verano, andan escasos de personal por las vacaciones y, a lo mejor, no tenían un equipo móvil que mandar a recoger el testimonio del portavoz de alguna asociación musulmana, cuyos miembros probablemente también estén de vacaciones. Así que, a falta de cámara y a falta de entrevistado, emitieron un acontecimiento ya pasado para mostrar al público la noticia real de que hay musulmanes españoles que rechazan el terrorismo yihadista.

Siempre podían habar optado por meter imágenes de archivo mientras una voz en off daba cuenta de los diferentes comunicados de asociaciones musulmanas españolas que han condenado los atentados de Cataluña. Así que estamos ante un error garrafal que espero alguien explicará o ante un intento de hacer pedagogía desde la cadena pública. Si se trata de lo segundo, la pregunta inevitable entonces es en cuántos asuntos más existe una directiva política para que las noticias eduquen al público incluso a costa de la realidad y quiénes toman esa decisión.

Después de compartir en Twitter el hallazgo, del que no fui el primer descubridor, el profesor Rafael Grasa apareció de la nada para insistirme en que era irrelevante que la noticia fuera falsa. Según él, lo importante es que existe una realidad objetiva de musulmanes en España que condenan el terrorismo, como los que él pudo ver en alguna concentración pública en Cataluña. El punto de vista es interesante porque cambia el criterio de lo que es correcto en los medios. No se trata de la veracidad en sí misma de la noticia sino de un “espíritu de veracidad”. Es decir, al transmitir una crónica de un encuentro deportivo da igual los entresijos, lo importante es dar correctamente el resultado o al menos acertar con quién ganó. Es decir, lo que cuenta al dar la noticia es la intención con la que se da .

Rescato lo que dije en “La postverdad era esto“:

He visto casos de periodistas españoles que cuando se les señala los errores, inexactitudes y omisiones en sus crónicas o su análisis sobre la cuestión palestina muestran absoluta indiferencia porque consideran que hay una verdad de fondo en su sesgo anti-israelí. Así que si una crónica está llena de errores o mentiras es irrelevante porque le transmite una verdad absoluta al lector: los israelíes son unos hijos de la gran puta. No importa la noticia, sino la buena intención con la que se escribe.

La sensación que tengo ahora es que alguien ha decidido convencernos de que los inmigrantes musulmanes son buena gente y han decidido hacer pedagogía al respecto. Vean el siguiente tuit:

Más de 50.000 personas lo compartieron y más de 84.000 le dieron al “me gusta” de Twitter. Tan emotiva historia del taxista marroquí fue recogida por la página web del canal de televisión La Sexta. Fue tal el impacto del tuit que en algún momento alguien cayó en la cuenta de que la historia se repetía. Había en Twitter una legión de hermanos cuya madre fue trasladada en Barcelona por un taxista marroquí y además lo contaban todos con las mismas palabras. ¿Un meme que alguien ordenó repetir? ¿Un red de bots? Quién sabe. Pero alguien decidió que debíamos enternecernos con la historia de un taxista marroquí.

[Actualización]. Mientras se ha insistido que el tuit fue repetido como un meme por cuentas de Twitter de personas con perfil político podemita, algunas personas me han señalado que el texto del tuit fue repetido por personas de ultraderecha que imagino lo habrán hecho de manera irónica. Una auténtica meme war.

Y así llegamos al tema que abordé aquí hace semanas: el traslado a Europa de migrantes por parte de buques fletados por ONGs que los recogen de manos de las mafias y los desembarcan en Italia. Dije que el asunto era una bomba de relojería y en este tiempo ha estallado: Italia ha impuesto un “código de conducta” a las ONGs y ha desplegado un buque militar en la costa libia, algunas ONGs se han retirado de la zona, las autoridades libias han decidido implicarse más, las autoridades italianas han mostrado la complicidad de una ONG con los traficantes de personas, etc. La cuestión que descubrí que la narrativa de ONGs y medios eran engañosa. Estos últimos habían adoptado la narrativa de las ONGs de forma acrítica, cuando fuera de España medios británicos o alemanes habían mostrado ya el asunto, que era fácil de comprobar mediante el Sistema de Identificación Automático (AIS en sus siglas en inglés) que, vía páginas como VesselFinder.com y MarineTraffic.com, nos permite saber qué pasa en la costa libia. Nuevamente, alguien decidió que las noticias sobre ONGS salvando vidas en el Mediterráneo era muy vendible y muchos se han aferrado a ella. De nuevo, lo importante no es la realidad. Lo importante es ser buena persona, tener buenos sentimientos y contar una historia positiva. ¿En cuántas cosas más nos están vendiendo la moto? Es triste decirlo. Pero estamos en la era de las Fake News.