La Gran Estrategia de los bombardeos de Rusia en Siria

Hoy traigo de nuevo a Willy Pulido, autor del blog Apocalipsis MAD, como firma invitada a Guerras Posmodernas.

Están circulando una desmesurada cantidad de informaciones en Internet que afirman que Rusia ha bombardeado más al ISIS en unos días que EEUU y aliados en un año. Sin quitar valor a la intervención rusa contra salafistas yihadistas, rebeldes e ISIS, lo cierto es que es falso que Rusia ha hecho más contra el ISIS que la coalición liderada por EEUU en el año precedente.

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La inmensa mayoría de los ataques rusos, como se ve en la imagen, se dirigen contra opositores a Assad, mientras que contra el ISIS (área en rojo) son testimoniales. La coalición ha realizado miles de bombardeos durante el último año y poco, tal y como hemos visto en innumerables vídeos en las batallas en las zonas kurdas o durante la batalla de Tikrit o Baiji. Los bombardeos americanos fueron los que salvaron al ejército iraquí y las milicias chiíes de un fracaso estrepitoso en Tikrit y allanaron el camino a la conquista al ISIS de amplias franjas de terreno al norte de Irak y Siria.

Lo que sí se puede achacar a la coalición es haber tenido una estrategia de contención del ISIS y no de destrucción del mismo. Sólo hemos bombardeado en apoyo de limitados objetivos terrestres de kurdos e iraquíes, renunciando a una implicación terrestre que hubiese sido decisiva en arrebatar los núcleos de población al Estado Islámico. Confiábamos en que podríamos erigir unas fuerzas estatales en Irak que retomaran el terreno, pero tal pretensión se dio de bruces con la realidad de una guerra civil que impide tal cosa y hace que el gobierno se apoye en milicias. La estrategia de Obama, el liderar desde atrás, ha sido un fracaso absoluto certificado y reconocido por los propios analistas de inteligencia americanos.

El caso sirio ha sido más embarazoso todavía, ya que son múltiples los indicios de que han tenido que apoyarse mayoritariamente (EE.UU. y sus socios saudíes, turcos, etc) en una pléyade de yihadistas salafistas e incluso a Al-Nusra (con los sospechosos casos de milicianos que una vez en Siria se pasan a ese grupo de Al Qaeda).

Por contra, la intervención rusa, aunque mucho más modesta, sí está enmarcada en una estrategia y plan coherente para imponer un orden en la región y establecer unos parámetros de cuándo se ha ganado la guerra. El arco chií que va de Damasco a Teherán, pasando por Bagdad, tiene la suficiente coherencia y comunión de intereses para luchar en una alianza de índole confesional. Así como el interés ruso de mantener sus bases en el Mediterráneo y tener en Irán un socio geopolítico en el golfo que balancee a EE.UU. y suníes.

Por contra, la falta de liderazgo y mentalidad estratégica de Obama, ha hecho del bando sunní y occidental una auténtica jaula de grillos en el que cada uno va por su cuenta y sin tener comunión de intereses por perseguir objetivos distintos y conflictivos entre sí. El reciente apoyo de Egipto a la intervención rusa es la perfecta demostración de ello.

La falta de impulso y la persecución de objetivos decisivos por parte de Obama y occidente, ha dejado un vacío de poder que el dividido bando árabe/suní no es capaz de rellenar. Los intereses comunes y el liderazgo iraní y ruso sí tiene ahora la capacidad de llenar el vacío y construir un orden político. La única oportunidad razonable que tuvo occidente de prevenir lo que puede ser un desastre estratégico y geopolítico era: 1) haber impuesto una Zona de Exclusión Aérea y un bloqueo marítimo en Siria para impedir la llegada de refuerzos iraníes y rusos, opción que una vez Rusia termine de erigir su “burbuja A2/AD” en Siria será difícilmente inaceptable políticamente para cualquier gobierno occidental (opción que sí la escogió Arabia Saudí de manera preventiva y acertada en el caso de Yemen); 2) haber enviado unos cuantos batallones al norte de Irak (Mosul) para arrebatar el control de la ciudad al ISIS. De esa manera se habría desarticulado la posibilidad del actual eje de alauíes, chíies, iraníes y rusos, a la vez que se reducía hasta casi la insignificancia al ISIS.

Sólo la historia podrá responder el por qué Obama ha seguido una no-estrategia en Oriente Medio. Pero sea como fuere, lo cierto es que hemos servido en bandeja a Rusia e Irán (lo del acuerdo nuclear ya es de traca) un festín geopolítico, cuando hubiera sido relativamente sencillo negárselo.

Es por eso que Rusia apenas bombardea posiciones del ISIS, porque piensa estratégicamente y porque si todo es propicio (ya veremos cómo se suceden los acontecimientos), el Estado Islámico caerá como fruta madura al final de este largo y complejo proceso político-militar. Como dice Yuri Barmin del Russian Council: Rusia no podía permitir que se derrumbara el régimen de Assad y (además de perder sus bases) se construyera un mito respecto al poderío yihadista, generando un efecto llamada enorme a la yihad confluyendo miles de voluntarios a Oriente Medio que luego significaría una amenaza a Rusia en el Cáucaso y Asia Central.