Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (II)

En mi primera y segunda entrada del blog sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre territorio ucraniano mostré restos del fuselaje que probaban que la explosión había sido externa. C. J. Chivers ahonda en el tema en el New York Times y cita a  Reed Foster, un analista de IHS Jane’s que explica las características de la cabeza de guerra del misil que dispara el sistema antiaéreo Buk. En mi entrada anterior mencionaba 70 kilos de peso, una masa considerable que explicaría la desintegración del Boeing 777 en el aire. Foster apunta que la cabeza de guerra lleva 20 kilos de explosivo con una cubierta de aluminio prefragmentada para actuar de metralla.

En la foto anterior se aprecia lo que parece un fragmento de la cabina. Tiene un considerable boquete y bastante impactos de metralla. Ezra Braam ha hecho el trabajo de superponerla sobre una foto de un Boeing 777 de Malaysia Airlines para ver cómo encajan. Podemos concluir que el misil que derribó el avión estalló por delante y a la izquierda, enviando un montón de fragmentos de metralla que atravesó el fuselaje.

10555011_10203641525254600_695226455_nEl estudio de los restos del aparato por parte de los expertos aporta información sobre el tipo de arma que derribó el avión. Pero Michael Bociurkiw , portavoz de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa contaba para la BBC World Service Radio que se encontró personas cortando los restos del avión con motosierras. Menciona específicamente la zona de primera clase, que como sabemos está ubicada en la parte delantera del avión. Justo la zona en cuyos restos presumimos debe haber mayor concentración de impactos de metralla y que más revelan sobre el misil empleado. Despedazar el avión es una forma de hacer más complicado el puzzle de los encargados de reconstruir el derribo y por tanto de dificultar la investigación.

El misil que destruyó el Boeing 777 estalló por el lado izquierdo y delantero. No parece los daños producidos por un misil ligero de guía infrarroja, como el R-60 que puede llevar el avión de ataque Su-25. Como vimos ayer, un teniente general ruso insinuó que el derribo podría haber sido obra de un Su-25 ucraniano que supuestamente estuvo en la zona en el momento del derribo. Pero en tal caso, los daños principales habrían sido en la zona de uno de los dos motores, porque el R-60 es de guía infrarroja. Recordemos que el Su-25 carecer de radar y sólo puede disparar ese tipo de misil. Además, su techo operativo es inferior a la altura a la que volaba el vuelo MH17.

Dicen que desde Rusia trataron de alterar el dato en la entrada de la Wikipedia dedicada al Su-25. No sé si es cierto. Pero lástima para los manipuladores, yo ayer enlacé los datos en la página del fabricante del avión.  La idea de un Su-25, con su limitada aceleración, capacidad de trepada y carencia de radar para combate aire-aire fuera empleado para derribar un avión comercial volando a más de 30.000 pies de altura me parece un disparate.

He encontrado que The Interpreter recoge información de un asunto repetido por los que plantean hipótesis conspirativas. Dicen que el vuelo MH17 de Malaysia Airlines seguía una ruta anómala. Sospecho que esta variante conspirativa tiene que ver con el desconocimiento de que Ucrania Oriental, a pesar de ser una zona de guerra, seguía siendo lugar de paso para vuelos internacionales con destino Asia. The Interpreter recoge el desmentido del gobierno malayo sobre un presunto desvío sospechoso de la ruta ordenado por los controladores aéreos ucranianos.

Luego tenemos otra clase de bulos, los que tratan de restar credibilidad a las pruebas que sitúan un sistema Buk en manos rebeldes el día del derribo del vuelo MH17. El vídeo anterior muestra un sistema Buk sobre la plataforma de un camión circulando por algún lado de Ucrania. Eurasian Union recoge la versión de las milicias prorrusas de que una dirección en un cartel publicitario ubica al camión y el remolque en un ciudad en manos del gobierno de Kiev. A ese enlace llegué, mira tú por dónde, vía el grupo español Eurasian Hub. En Bellincat, el nuevo portal de análisis OSINT de Eliot Higgins, cotejan las imágenes de la grabación con imágenes de servicios de geolocalización e identifican el lugar por el que circula el vehículo con poco margen de dudas en un localidad en manos de las milicias prorrusas. Así que la versión rusa que recoge Eurasian Union no es cierta.

Javier Morales y Rubén Ruiz Ramas aportaron “Cuatro claves sobre la tragedia del vuelo MH17 en Ucrania”, que por lo visto al que maneja el perfil de Twitter de Eurasian Hub no le gustó. Debe ser porque no contiene intoxicación rusa. Por su parte, The Examiner recoge las diez mayores mentiras rusas acerca del derribo del vuelo MH17. Por último, el imprescindible Andrés Rodríguez hace en su blog un repaso a la calidad informativa de Russia Today en español.

Una de las fuentes de bulos sobre Ucrania en los últimos meses ha sido una persona que se presentaba como un español trabajando de controlador aéreo en Ucrania. Recientemente se ha destapado por fin el bulo y borró su cuenta de Twitter. Detalles de su identidad y actividades han sido reveladas estos días. Quizás el asunto sea merecedor de atención en un futuro próximo, aunque sólo sea para estudiar cómo se difunde la propaganda y como hay crédulos dispuestos a tragarla.

[Mi agradecimiento por los enlaces que me proporcionaron información o me pusieron en la pista de ella a Marta Ter, Alejandro Lacomba, Señor Gremlin y Slowly]