Siria (2): La respuesta occidental

La semana pasada la comunidad OSINT de Twitter estuvo pendiente de los movimientos de los medios aéreos estadounidenses. Pudimos ver el cruce del Atlántico de un KC-10 y del viaje de varios KC-135 de Reino Unido hacia Oriente Medio. El jueves día 11 cesó toda actividad sospechosa. Como alguien recordó, es justo cuando no pasa nada cuando suceden los ataques militares.

Las alarmas saltaron ese día con el mensaje del presidente Trump vía Twitter. Visto después de lo sucedido, queda claro que estaba entusiasmado con la perspectiva de probar por primera vez en combate los nuevos misiles AGM-158 JASSM. Trump hizo precisamente lo que le criticó al presidente Obama en 2013.

Finalmente los ataques tuvieron lugar en la madrugada del sábado 14 de abril. Participaron medios aéreos y navales de EE.UU., Reino Unido y Francia. Los objetivos alcanzaron fueron tres: un centro de investigación sobre armas químicas cerca de Damasco y dos almacenes en la provincia de Homs.

Imagen: defense.gov

Las siguientes unidades de la armada de los Estados Unidos participaron en el ataque, según declaró en una rueda de prensa Dana White, jefa de portavoces del Pentágono.

-El crucero CG-61 USS “Monterey”, clase “Ticonderoga”, disparó 30 misiles de crucero Tomahawk desde el Mar Rojo.

-El destructor DDG-58 USS “Laboon”, clase “Arleigh Burke”, disparó 7 misiles de crucero Tomahawk desde el Mar Rojo.

-El destructor DDG-76 USS “Higgins”, clase “Arleigh Burke”, disparó 23 misiles de crucero Tomahawk desde el norte del Golfo Pérsico.

-El submarino nuclear SSN-785 USS “John Warner”, clase “Virginia”, disparó 6 misiles de crucero Tomahawk desde el Mar Mediterráneo.

Además, participaron en el ataque dos bombarderos B-1 Lancer operando desde Qatar, que lanzaron 19 misiles JASSM.

En la rueda de prensa, la jefa de portavoces Dana White especificó también la participación británica y francesa.

-La fragata francesa D653 “Languedoc”, clase FREMM, disparó tres Missile de Croisière Naval (MdCN), versión naval del misil SCALP.

-Aviones de combate Tornado y Tyhpoon de la Royal Air force lanzaron un total de ocho misiles Storm Shadow, denominación británica del misil SCALP.

-Aviones de combate Mirage 2000 y Rafale franceses lanzaron un total de nueve misiles SCALP.

En la operación militar intervinieron muchos otros aviones realizado misiones de abastecimiento en vuelo, mando y control, inteligencia y escolta. En las siguientes horas hubo varios movimientos de aviones y drones, tal como el blog The Aviatonist recogió en “Everything We Know (And No One Has Said So Far) About The First Waves Of Air Strikes On Syria“. Su labor entonces fue posiblemente la evaluación del éxito de la operación. Es de destacar que dos KC-135 despegaron desde la base aérea de Zaragoza, en un despliegue temporal desde su base habitual en el Reino Unido.

Los tres objetivos fueron atacados con un total de 105 proyectiles, que entraron en el espacio aéreo sirio desde sur, este y oeste. No hace falta mirar un mapa para entender que los misiles disparados por los aviones y unidades navales estadounidenses sobrevolaron el espacio aéreo de naciones aliadas en la región. El empleo de misiles de crucero y largo alcance (stand off) implica que no hubo necesidad de entrar en el espacio aéreo sirio para dispararlos.

En la rueda de prensa del Pentágono se dijo que las defensas antiaéreas sirias habían disparado unos 40 misiles, muchos de ellos en trayectoria balística y cuando ya el objetivo había sido alcanzado. La versión rusa es que, al contrario, las defensas aéreas sirias derribaron 71 de 103 misiles lanzados.

Después de los ataques, hemos podido ver imágenes de las instalaciones sirias atacadas. Algunas obtenidas por medios de reconocimiento y otras hechas sobre el terreno. El centro de investigación de Barzeh fue alcanzado por 57 misiles estadounidenses. Antes del ataque, estaba formado por tres complejos de edificios.

Imagen: defense.gov
Centro de investigación de armas química en Barzeh, cerca de Damasco. Foto vía Veli-Pekka Kivimäki.
Comparación del lugar con una imagen previa. Foto: Digital Globe vía Veli-Pekka Kivimäki.

Podemos ver también en las imágenes del “antes y después” que ningún edificio de los alrededores fue alcanzado a pesar del trabajo de demolición hecho por decenas de misiles. Si alguno de los misiles hubiera sufrido problemas o se hubiera desviado por un impacto de un proyectil de las defensas antiaéreas de tal forma que hubiera terminado impactado en otra parte está claro que los medios de información sirios y rusos lo habrían mostrado.

Imagen: defense.gov

Según el Pentágono, es el único de los tres objetivos que se considera dañado pero no destruido. En la imagen de arriba a la derecha puede verse el impacto de un misil alejado del resto de edificios. Quizás sea un misil SCALP francés el que falló y por eso se habla de 9 y no 10 de misiles.

Almacén a 20km. al oeste de Homs después del ataque. Foto DigitalGloba vía Christiaan Trebiert.
Mismo almacén tras el ataque. Foto DigitalGlobe vía Christiaan Trebiert.

Este almacén al oeste de Homs fue alcanzado por una combinación de misiles Tomahawk y misiles SCALP en sus variantes SCALP/Storm Shadow lanzada desde aviones y MdCN lanzada desde buque.

Por último, el tercer objetivo alcanzado fue identificado como un almacén de armas químicas y centro de mando ubicado a 15km. al oeste de Homs. Fue alcanzado por misiles SCALP.

Imagen: defense.gov
Objetivo alcanzado a 15m. al oeste de Homs. antes del ataque. Foto vía Christian Trebiert.
Objetivo alcanzado a 15m. al oeste de Homs. después del ataque. Foto vía Christian Trebiert.

Vista la información disponible sobre el ataque con armas químicas y la respuesta occidental, en la tercera y última parte abordaré las valoraciones hechas.

Irán, ¿misión imposible?

Llevo más de diez años escribiendo en este blog de asuntos de seguridad y defensa. A veces sucede que busco en Internet información de un tema y me aparece en el buscador una entrada del blog que escribí hace años de la que no recordaba absolutamente nada. Yo mismo me suelo sorprender del hallazgo. Otras veces me sucede al contrario. Estoy absolutamente convencido de haber escrito un tema y cuando voy a buscar la entrada del blog no aparece. Me sucedió hace poco, tras leer en el ElMed.io  un artículo de Daniel Pipes donde repasa las opciones de Israel para destruir el programa nuclear iraní: “Cómo puede Israel destruir el programa nuclear iraní”.

La primera opción que menciona Daniel Pipes es:

Operaciones aéreas. Aviones que crucen varias fronteras internacionales y arrojen bombas, como en 1981 en Irak y en 2007 en Siria. Esta parece la opción por defecto. Hay estudios que muestran que sería difícil pero realizable.

Mi opinión es que no sería difícil, sería muy difícil. Y estaba totalmente seguro de haberlo explicado. Busqué y no apareció la entrada del blog donde analizaba el asunto.  Lo más parecido que encontré fue la séptima entrega de mi serie sobre el programa nuclear de Irán: “La opción militar”.

Tenemos dos precedentes. La Operación “Ópera” contra el programa nuclear iraquí en 1981 y la Operación “Huerto” contra el programa nuclear sirio en 2007. La primera es bastante conocida. Un puñado de F-16 voló desde Israel hasta Iraq siguiendo la frontera jordano-saudí, soltó un montón de bombas “tontas” sobre un reactor nuclear en construcción a las afueras de Bagdad y regresó sin novedad.  La segunda es menos conocida porque nadie ha reclamado la autoría y porque el régimen de Bashar Al Assad ha querido correr un tupido velo sobre que un puñado de aviones atravesara sus defensas aéreas y entrara “hasta la cocina”, un reactor nuclear de tecnología norcoreana en construcción en el desierto sirio oriental.

En ambos casos, el programa nuclear iraquí y sirio, pretendía dotarse de un arma nuclear elaborada a partir del plutonio-239 que se genera en una reacción nuclear a partir de la combustión de uranio en una única central nuclear. Destruida la cara y compleja central nuclear construida con tecnología extranjera, el programa nuclear quedó cortado en seco. El caso iraní es diferente. El programa nuclear iraní ha buscado la autonomía tecnológica y ha seguido varias rutas tecnológicas, aunque el esfuerzo principal (conocido) se puso en desarrollar la capacidad de enriquecer uranio mediante tecnología comprada a una red clandestina dirigida por el padre de la bomba atómica pakistaní. Hablé de todo ello aquí en 2006. Véase: “Uranio como combustible nuclear”, “Las instalaciones de tratamiento de uranio” y “El enriquecimiento de uranio”. El reciente acuerdo nuclear con Irán, del que todo el mundo habla y nadie ha leído, establece un máximo al que Irán puede enriquecer uranio, limita la infraestructura que Irán puede hacer funcionar y establece un régimen de inspecciones. El acuerdo, que ha sido tan celebrado en España, gira en torno a la buena voluntad de Irán, pero es un tema del que hablar otro día.

Obas en la planta de Natanz en septiembre de 2002
Obas en la planta de Natanz en septiembre de 2002
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Mismas instalaciones en febrero de 2004 camufladas bajo tierra

Irán cuenta con una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz. Fotos de satélites civiles mostraron durante la pasada década obras de construcción que dejaron instalaciones bajo tierra. Esas instalaciones ya fueron el objetivo de Stuxnet, un ciberarma desarrollada por Israel y Estados Unidos. Así que podemos dar por hecho que sería un objetivo prioritario en un hipotético ataque aéreo contra el programa nuclear iraní.

Supongamos entonces que Israel quisiera lanzar un ataque aéreo resolutivo contra el programa nuclear iraní. Por simplificar, imaginemos que la información que dispone Israel sobre la planta es correcta y que un ataque contra la planta de Natanz sería fulminante para el programa nuclear iraní. aunque pensemos por un momento lo complicado que sería en el mundo real estar seguros de que Irán no alberga otras instalaciones secretas igual de estratégicas y obtener los datos técnicos de la construcción que permitan hacer los cálculos oportunos para su destrucción.

F-15I Ra'am
F-15I Ra’am

Así que lo primero que hay que tener en cuenta es que se requieren bombas antibúnker. Israel cuenta con la bomba GBU-28 de 5.000 libras (2.268 kilos). En teoría la fuerza aérea israelí sólo cuenta con un avión en su arsenal capaz de cargar con esa bomba: El F-15I Ra’am (Trueno), versión específica para Israel del F-15E Strike Eagle. Es el avión escogido para los ataques estratégicos a larga distancia. En caso de un ataque a las instalaciones subterráneas en Natanz los F-15I del 69º Escuadrón serían sin duda los escogidos para la misión.

La primera cuestión a considerar evidentemente es la distancia entre Israel e Irán. El 69º escuadrón tiene su base en Hatzerim, a las afueras de Be’er Sheva. Hay más de 1.600 kilómetros en línea recta hasta la planta de Natanz. Una ruta que cruza Jordania e Iraq. Podríamos imaginar que Jordania haría la vista gorda ante una operación israelí, pero no Iraq. Ahora mismo Iraq e Irán son aliados en la lucha contra el Estado Islámico. Además, desde la caída del régimen de Saddam Hussein, la administración y las fuerzas armadas iraquíes están penetradas por la inteligencia iraní. Podríamos imaginar que la fuerza aérea israelí decidiera sobrevolar territorio iraquí aprovechando la debilidad de las defensas antiaéreas iraquíes . Su fuerza aérea sólo contaba hasta hace poco con aviones ligeros y de transporte, cuando llegaron los primeros cazabombarderos en servicio desde 2003.

Ruta directa entra la base de Hatzerim y las instalaciones nucleares de Natanz
Ruta directa entra la base de Hatzerim y las instalaciones nucleares de Natanz

Considerando que los F-15I irían cargados con al menos una GBU-28 y volarían a baja cota sería necesario al menos un reabastecimiento en vuelo.  La fuerza aérea israelí cuenta con Boeing 707 modificados como aviones cisternas. La maniobra de repostaje en vuelo es lenta y delicada, exponiendo a los aviones durante su realización. Es difícil imaginar que tal maniobra se hiciera a bajo cota y en cielos hostiles. Una alternativa sería buscar una ruta diferente, por ejemplo atravesando el norte de Arabia Saudita. En los últimos años se han publicado noticias sobre un acuerdo secreto entre Israel y Arabia Saudita por el que el segundo país fingiría no ver en su radares a los aviones israelíes rumbo a Irán. Se ha hablado también de que los aviones israelíes podrían atacar Irán desde Azerbaiyán. En ambos casos es previsible represalias iraníes. Por no hablar del escándalo en el mundo árabe-musulmán de la ayuda saudí a los planes de Israel.

Cuando los aviones israelíes entraron en Siria en 2007 para destruir su programa nuclear algo curioso pasó. La red de defensa aérea siria resultó incapaz de detectar a los aviones israelíes. Se habla de avanzados sistemas de guerra electrónica, de un cíber-arma que apagó los radares, de sabotaje in situ e incluso de todo junto a la vez. El grupo de F-15I israelíes se encontrarían con la red de defensa antiáerea de Irán, país que lleva esperando un ataque así bastante tiempo.

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Sistemas SAM cerca de Natanz. Rojo = HQ-2 (copia china del S-75/SA-2). Naranja = HAWK. Verde brillante = 2K12 (SA-6). Verde apagado = TOR-M1E Fuente: Air Power Australia

Dependiendo del grado de sorpresa esperada y del nivel de hostilidad de los países cuyo espacio aéreo el grupo de F-15I tendría que atravesar, habría que añadir un grupo de escoltas (“sweepers”) encargados de barrer la ruta de aviones enemigos y aviones encargados de suprimir las defensas antiaéreas enemigas (SEAD). con misiles antiradar. Aquí llegamos a uno de los puntos peliagudos. Lo que tendría que ser una discreta misión de ataque estratégico a larga distancia con aviones volando bajo y a gran velocidad, podría convertirse en un circo aéreo de decenas y decenas de aviones realmente difícil de hacer pasar por un espacio aéreo hostil de forma discreta. Cada avión que se añada al paquete de ataque significa más combustible que deberán cargar los aviones cisternas hasta que quizás hagan falta más. Sería un caso típico de “mission creep”.

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Boeing 707 de la fuerza aérea israelí modificado como cistena y tres F-15

Las fuerzas armadas iraníes cuentan con tecnología occidental de los años setenta modernizada localmente combinada con sistemas rusos y chinos más modernos. Es esperable que los equipos israelíes de guerra electrónica fueran capaces de incapacitar los sistemas más antiguos y parte de los equipos rusos actuales. Se habla de acuerdos de intercambio de información entre Rusia e Israel, por los que Israel habría ofrecido información a Rusia sobre los sistemas de defensa antiaérea georgianos de factura israelí a cambio de información sobre los sistemas de defensa antiaéreos rusos en manos de Siria. Sin embargo, las relaciones entre ambos países posiblemente ya no sean las mismas. De hecho, Rusia ha anunciado estar dispuesta a vender los avanzados sistemas de defensa antiaérea S-300 a Irán. El levantamiento de las sanciones internacionales a Irán supondrá importantes ingresos para el país cuyas autoridades ya han anunciado que dedicarán recursos a la modernización de las fuerzas armadas del país.

Hasta ahora, los israelíes han resuelto sus desafíos estratégicos con audacia e ingenio. Desde el rescate de rehenes en Entebbe al ataque del programa nuclear sirio. Así que la solución a los problemas aquí planteados podrían venir de formas inesperadas, como la ayuda de aliados desconocidos hasta el momento o soluciones técnicas como F-15 con sisternas de repostaje “buddy pack”. Pero quizás Natanz sea un objetivo demasiado complejo. Siempre creí que la solución militar era inviable. Ahora hay que estudiar el acuerdo nuclear con Irán.

Michael Knights escribió en 2007 “Hard Target: Rolling-Back Iranian Nuclear Programmes”.