Dos jornadas y un debate

El arranque de curso este año viene bastante animado.

El 10 y 11 de octubre tendremos en Madrid la I Jornadas Sobre Seguridad, Terrorismo y Geoestrategia Internacional organizadas por ECOSED (Espacio Corporativo de Seguridad y Defensa) en colaboración con el Instituto Español de Estudios Estratégicos. El programa  puede leerse aquí. Impartirán conferencias, entre otros, Alejandro Adán, Óscar Pérez Ventura, José María Blanco, Hristina Hristova y Luis de la Corte.

Un mes más tarde, los días 26 y 27 de noviembre, tendrán lugar en Barcelona las 2as. Jornadas de Prevención de la Radicalización Yihadista, organizadas por Monitorización del Yihadismo y Salafismo (MYS). El progrema puede leerse aquí. Participarán como ponentes, entre otros, Óscar Pérez Ventura, José María Blanco, Chema Gil y Jofre Montoto.

Tengo la sensación de que tengo a la mayoría de los ponentes “fichados” en Twitter. Al fin y al cabo los que nos dedicamos a esto en España no somos tanto. Así que vamos conformando una pequeña comunidad de conocimiento. Y como ejemplo de que vamos avanzando, se ha producido una novedad en algo que en lugares como Estados Unidos es habitual: Los debates vía documentos de análisis o propuesta de transformación que se cruzan en las publicaciones especializadas.

No hace mucho, Federico Aznar Fernández-Montesinos publicó un Documento de Análisis en el Instituto Español de Estudios Estratégicos con el título “El terrorismo global y los lobos solitarios”. En el texto planteaba que la aparición de un terrorismo yihadista atomizado era el reflejo de la debilidad estratégica de Al Qaeda y un síntoma de su fracaso global. Poco después, Chema Gil y José María Blanco daban la réplica en el Documento de Opinión titulado “El terrorismo global no ha fracasado”, donde argumentaban que la extensión geográfica de grupos afines de Al Qaeda y el impacto en las sociedades occidentales de las acciones yihadistas eran prueba de su avance. Mi aportación al debate espero que la puedan leer pronto.

Veinticinco días en Bogotá (I)

[Primera entrega de nuestro enviado especial en Colombia, Gonzalo Martín]

Decía el gran Henrique Cymerman que “pobrecitos enviados especiales” a quienes le entrevistaban sobre el conflicto árabe-israelí. Con ello quería expresar la dificultad de comprender un enfrentamiento tan enredado, complejo y extenso como el de Oriente Medio y la casi segura certeza de dejarse llevar por cualquier opinión ante una realidad tan poliédrica en unas semanas de visita y por mucha lectura que se acumule. Algo que puede comprobarse en algunas entradas de Guerras Posmodernas.

Es por ello que conviene redactar el recorrido de veinticinco días en Bogotá con unas fuertes dosis de advertencia y cuidado con los verbos y adjetivos: sólo puede aspirarse a presentar un espejo imperfecto de las opiniones recibidas, a ser posible lo más desnuda de interpretaciones, sólo confesar las conjeturas. El encargo consiste en transmitir las impresiones que, sobre el terreno, tiene un observador más o menos cuidadoso de lo que sucede en Colombia.

Tomé el hábito de hacer la misma pregunta a todas las personas con las que entablaba una conversación suficientemente larga y cordial: ¿qué sucederá con el proceso de paz?. Las respuestas tienen el sesgo inevitable de alimentarse únicamente de los círculos en los que se mueve un profesional que visita por negocios: lo que va de la calle 72 hasta más allá de la 120 de Bogotá, el opulento norte de la ciudad, espacios de barrios dónde me hablan de su tendencia a ser autosuficientes (es decir, dotados de todos los recursos para poder vivir caminando, tanto para llegar al trabajo como para el ocio y las compras) por razones de seguridad y, probablemente, por el tráfico agobiante de la capital de Colombia.

Pesimismo

La mayoría de los interrogados eran pesimistas. En primer lugar, por experiencias pasadas. No es la primera vez que se intenta. El sentimiento más común era la desconfianza sobre las intenciones de la guerrilla. Jugarían, según este punto de vista, con las buenas intenciones del gobierno Santos para extender la ilusión hasta cerca de la fecha de las elecciones (el año próximo) en donde se tensaría la cuerda y se romperían las negociaciones para provocar la derrota política y social del Presidente.

Conocí a la hija de un general que me trasladó una reflexión común de los puntos de vista que aparecen en la prensa. El general estaba destinado a dar apoyo al equipo negociador de la República en La Habana. Su explicación sobre la visión de su padre era la de un militar profesional que deja de lado sus opiniones personales para cumplir, a su pesar, con su deber. Sus sentimientos eran de repugnancia ante la negociación con un grupo terrorista al que desde luego no se percibe con una épica revolucionaria, sino puramente criminal. El pesimismo generalizado de este punto de vista llama la atención de que sólo se negocia con las FARC, quedando la guerrilla del Sur fuera de este proceso y, por tanto, la opción clara de que la guerra no termine.

La lectura de helicóptero de la prensa y de los nuevos medios digitales (interesantísimo seguir La Silla Vacía, relevante su posicionamiento de periodismo realista y humilde) conduce a llevarse la impresión de un proceso estructurado parecido en sus fases y agenda a lo que conocemos de los enfoques intentados en España en el proceso de paz de ETA, o el irlandés, paralelismos empleados en toda la tendencia actual de resolución de conflictos por la vía de la negociación: las tensiones sobre al alcance de la negociación (es decir, limitarse a negociar la salida militar y evitar o no pagar un precio político que fuera un premio al lado insurgente en el conflicto), qué hacer con los delitos pendientes y cómo deben ser tratados por la justicia, qué hacer con los guerrilleros retirados y con el armamento, cómo legitimar la futura participación electoral e institucional de lo que, hasta ayer, sería un grupo armado que ampara el cultivo y tráfico de droga para financiarse, ha perpetrado largos y crueles secuestros, ha asesinado y disparado por doquier en nombre de su causa. Igualmente, cómo garantizar la dignidad de las víctimas, especialmente ante la posible exoneración judicial de las causas en las que se ven envueltos guerrilleros. También los daños creados por la acción militar gubernamental (el Gobierno Santos ya he ha hecho actos de reconocimiento). Igualmente, las FARC se disculpan por sus víctimas. Con lo que finalmente tenemos esa cuestión pendiente de este tipo de procesos: si se produce la reconciliación.

Optimismo

La lectura de los medios informativos ofrece al espectador recién llegado síntomas de que no todo es un viaje al fracaso. Noticias de guerrilleros que se entregan sin más. Con declaraciones acerca de sus deseos de tener una vida normal, aprender un oficio e integrarse en la cotidianeidad. La incorporación del ELN, la guerrilla sur fuera del proceso, es algo que parece perseguido por todos.

En segundo lugar, la sensación de que las negociaciones son difíciles, pero que lo son porque se discute, digámoslo así, en serio y con su escenario: el Gobierno anuncia que someterá a referendo el posible acuerdo (¿sabe ya si tiene un acuerdo?) el mismo día que las elecciones futuras (¿esperando que refuerce la posible reelección de Santos?) para lo que necesita cambiar una legislación que tiene dudas constitucionales (¿normal que consiga el respaldo institucional tan rápido?). Ante el anuncio, las FARC deciden suspender la negociación (pero lo que realmente anuncian es que van a reflexionar sobre ello) argumentando que eso impide considerar el alcance político reclamado por su parte: desean una nueva Constitución y el reconocimiento de su agenda de cambio político para estructurar un nuevo tipo de participación política.

Pero, a pesar de lo dramático de la retirada y las palabras empleadas, se dan un tiempo muy corto y pasado un fin de semana vuelven a la mesa. Por su parte, el gobierno da la sensación de hacerse el fuerte anunciando el retiro de su delegación para consultas, retiro que tiene la misma brevedad que el guerrillero: es inevitable tener la sensación de que todo parece pactado y que las dos partes han escenificado una obra de teatro para contentar a sus bases y demostrar que no hay concesiones sobre asuntos irrenunciables. Algún día se sabrá.

Ceno con un profesor universitario de periodismo. Izquierdista, dicho como un reduccionismo estúpido sobre las visiones de las personas, me muestra su escepticismo sobre el proceso, pero él ve la botella medio llena. Para él hay un cambio de contexto y atribuye al uribismo (las agresivas y dramáticas posiciones contrarias a la negociación del ex presidente Álvaro Uribe y sus grupos de apoyo) un mérito probablemente no intencionado: el cambio de lenguaje. Los grupos paramilatares ya no son paramilitares, sino “bandas criminales”. Colombia ya no es el símbolo mundial del narcotráfico, sino que ese sambenito en el discurso internacional se lo ha quedado México. El cambio de lenguaje tendría, sin embargo, como rasgo subyacente el que la realidad no se ha transformado excesivamente más allá de sus denominaciones.

[Continuará]

De nuestro enviado especial en Colombia

Al propósito de volver a mirar al futuro he de añadir otro, dedicar atención a lo que sucede en Iberoamérica. No creo que en España se esté prestando la suficiente atención al eje Colombia-México, por no hablar de las olvidadas insurgencias de Perú y Paraguay. Hay que hablar de la mutación del crimen organizado en México y de la pacificación de las favelas brasileñas.

Para hacer efectivo ese propósito, empezaré abordando el actual proceso de paz en Colombia entre el gobierno y las FARC. Pero no lo haré yo, sino que daré paso a nuestro enviado especial en Colombia, Gonzalo Martín, que ha elaborado una crónica tras veinticinco días en el país y que publicaré por entregas.

 

Prospectiva

En enero de 2005 advertí que Estados Unidos estaba perdiendo la guerra en Iraq mientras la muchachada aznarista de RedLiberal denunciaba los análisis pesimistas sobre el país como un síntoma de simpatía hacia Al Qaeda. “Ayatolá del retroprogresismo” me llamó alguien en los comentarios. Lean Fiasco de Thomas E. Ricks y me cuentan.

Luego, en marzo de 2005 acuñé el término “Flanco Sur Profundo” para referirme a que la mirada estratégica de España tenía que ir más allá del Magreb y adentrarse en África Occidental. Aquel año llamé la atención en noviembre sobre la piratería en frente de las costas de Somalia, de donde España había retirado su presencia naval. Hoy España participa allí en la misión Atalanta con un patrullero de altura. Tirando de la teoría de juegos deduje que ETA quería negociar con el gobierno de Rodríguez Zapatero, a pesar de las advertencias de los simpatizantes del Partido Popular que señalaban cada acto de fuerza de la banda terrorista como un signo inequívoco de lo contrario.

En noviembre de 2008 acudí a la Universidad de Granada a presentar una comunicación en un congreso académico coorganizado con el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra. “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental” se tituló mi comunicación. Estados fallidos, espacios sin gobernar, narcotráfico procedente de Sudamérica rumbo a Europa y  Al Qaeda en el Magreb Islámico. Fue una introducción que hoy resulta somera. Pero un año después sucedió el primer secuestro de españoles que terminaron en manos de AQMI y sobra hablar de la crisis en Mali.

Bastante tiempo después, en noviembre de 2011, dije que veríamos al Partido Popular cambiar de discurso frente al terrorismo etarra tan pronto llegar al poder. Y dije que en un País Vasco sin terrorismo desaparecerían los reparos morales de muchos a la hora de votar a la izquierda abertzale, lo que produciría su despegue electoral y llevaría a algún nacionalista español a echar de menos el pasado. Decir esto último generó la indignación de cierto lector que me pidió bajo pseudónimo una rectificación. No sólo no lo hice, sino que fui señalando el cumplimiento paso a paso de mi vaticinio hasta llegar al momento en que un miembro del PP dijo que prefería para sus hijos un País Vasco con terrorismo de ETA que un País Vasco independiente y en paz. Pero me alejo de los temas centrales de esto blog, dirá alguno. En medio de un extraño ambiente prebélico con sesudos análisis sobre el inminente ataque a Irán, yo dije que no iba a tener lugar. Lo que me lleva a preguntar, ¿alguien ha reclamado a Lluís Bassets en El País qué fue de su ataque veraniego con aviones no tripulados? ¿Una licencia poética?

Será en verano, época guerrera por excelencia. En mitad de la campaña presidencial, con Obama y Romney enzarzados en la pelea decisiva. Un tiempo de transición, por tanto, en el que se abren las ventanas a iniciativas inusuales. Todo será muy rápido, con bombardeos de precisión realizados por aviones no tripulados.

Tampoco creí que se fuera a producir una guerra con Corea del Norte, a pesar de lo mucho que se dijo en aquel entonces de una guerra como advertencia a China o como estímulo económico para el complejo militar-industrial estadounidense.

Ahora miro atrás y tengo la sensación de que llevo demasiado tiempo prestando atención al Gran Oriente Medio, India, China y Asia-Pacífico. No soy un experto en esas regiones pero no paro de dejar de tener el sentimiento que faltan voces en España que cuenten las tendencias que encuentro en mis lecturas. Por supuesto, me encantaría ceder el testigo y ver cómo surge un blog en español que nos cuente sobre el ascenso militar de China e India y su pugna en el Océano Índico. Me gustaría leer un blog en español que nos cuente el rearme de los países vecinos de China (Corea del Sur, Japón, Vietnam, Filipinas, Taiwán) y sus alianzas con Estados Unidos. Me gustaría leer un blog en español sobre el crecimiento militar de los países alrededor del Estrecho de Malaca  y sus alianzas. Asia se mueve en una lógica distinta a las Guerras Posmodernas y merece un blog diferente a este. Me gustaría leer un blog en español que hablara sobre al ascenso de Qatar y Emiratos Árabes Unidos como actores relevantes en el Gran Oriente Medio, la disputa por la hegemonía de Arabia Saudita e Irán en el Golfo Pérsico y en definitiva, del gran conflicto chiita-sunní que tiene ahora mismo en Siria uno de sus episodios más sangrientos.

El principal problema que veo en escribir sobre el Gran Oriente Medio es que estoy yendo a remolque de los acontecimientos, algo que procuré no hacer durante mucho tiempo mientras construía el concepto de Guerras Posmodernas. Creo que si repasáramos lo que he escrito en el último año apenas he hablado de casi ninguna tendencia. Los textos que escribí y las lecturas que acumulé sobre el futuro de las ciudades como campo de batalla o ciberguerra quedaron interrumpidos, al igual que el arranque de lo que tiene que ser una versión muy ampliada y revisada de mi libro que absorba los contenidos del que iba a hacer su continuación. Creo que va siendo hora que este blog vuelva a sus orígenes.

Robert D. Kaplan sobre Siria

Abu Saif al-Andalusi, autor del blog El Baluarte de la Hispanidad, me hacía saber hace poco que había releído el espacio que dedica Robert D. Kaplan a Siria en Rumbo a  Tartaria. Pueden leer aquí las líneas que llamaron la atención a Abu Saif al-Andalusi.

Por su parte, Demócrito de Abdera me avisó de la entrevista que a Robert D. Kaplan le han hecho en el ABC con motivo de la edición en España de La venganza de la geografía. Se muestra muy pesimista sobre el futuro de Siria:

Siria no es un país, es una expresión geográfica. Describe vagamente el área entre las montañas de Turquía y los desiertos de Arabia Saudí. Incluye los países de Siria, Líbano, Israel y Jordania. Siria tiene diferentes grupos étnicos localizados regionalmente: drusos en el sur, kurdos en el noreste, suníes en el centro, chiíes-alauíes en el noroeste. Esos grupos no son leales a Siria, sino a sus referentes regionales y étnicos. Esencialmente, no hay país que salvar. […] Va a ser muy difícil que Siria se mantenga unida. […] Me resulta difícil ver que Siria permanezca como un único país controlado desde el centro.

A día de hoy, tristemente, me parece que la única salida política a la guerra civil es un partición del país.

¿El comienzo del fin del “Imperio estadounidense”?

Una vez le preguntaron al ministro de asuntos exteriores chino Zhou Enlai sobre los acontecimientos de Mayo de 1968 en París. Contestó que le parecía pronto para valorar su significado. En algún momento la frase se tergiversó y hoy en día se cita la respuesta en una versión en la que Zhou Enlai de lo que se mostraba reacio a emitir una valoración era de la Revolución Francesa de 1798. Normalmente quien atribuye esa cita apócrifa a Zhou Enlai señala la tradicional prudencia china y su visión a largo plazo. La misma que llevó a Den Xiapoing a plantear reformas que alejaran a China del modelo soviético para convertir al país en potencia mundial avanzado el siglo XXI.

Llevo interesado en los asuntos de seguridad y defensa desde finales de los 80 y recuerdo en aquel entonces cómo todo lo que fabricaba China era una evolución de tecnología soviética recibida antes de la ruptura con la URSS. China llegó a ofrecerle a Brasil el F-7M Airguard, su copia del MiG-21, a cambio de dos turbohélices EMB-312 Tucano por ejemplar. Hoy, China desarrolla su propio caza de quinta generación (Europa no está ni se le espera en ese campo) mientras Brasil pone como condición a los ofertantes de su programa FX-2 altas transferencias tecnológicas.

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Siempre insisto en que lo importante respecto a China no es dónde está hoy, sino dónde va estar. Cada paso tecnológico dado es acogido con comentarios negativos por algún pretendido escéptico que señala lo que a China le queda por recorrer y lo improbable de que alcance ese hito. Tiempo después ese hito es superado y de nuevo escuchamos que el desarollo chino es un espejismo carente de bases sólidas porque se dan las circunstancias para que el siguiente hito tecnológico nunca sea superado. Y así desde finales de los años 80 hasta el presente y más allá.

El ascenso chino no presenta ningún problema de acotación temporal a los historiadores. Su inicio está bien delimitado en el tiempo. Pero en estos días, siguiendo la posible intervención estadounidense en Siria, me he empezado a preguntar si lo que hemos vistos son síntomas de lo que en un futuro y con la perspectiva del tiempo señalaremos como el comienzo del declive de la condición de Estados Unidos como solitaria híper potencia. No tanto porque hayan mermado los medios con los que Washington pueda actuar, pero sí porque haya disminuido su capacidad de actuar de forma unilateral.

Al contrario que en la guerra de Kosovo, ya no tenemos a una Rusia débil pendiente de la renovación de créditos por parte del Banco Mundial y por tanto dispuesta a dejar pasar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una resolución contra un aliado. Putin lanzó una renovación de sus fuerzas armadas a raíz de las lecciones de la guerra con Georgia en 2008 que en el futuro seguro aumentará el perfil internacional del país, como estamos viendo ahora en el Mediterráneo.

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La invasión de Iraq en 2003 y su posterior ocupación agotó por largo tiempo la disposición de la opinión pública estadounidense de embarcarse en aventuras en el extranjero. La idea de invadir un país para cambiar su régimen político está totalmente fuera del debate político. Irónicamente, la mentira que se usó para justificar la invasión de Iraq sobre las armas de destrucción masiva del régimen de Hussein han retornado como un bumerang. A pesar de las informaciones ofrecidas por Médicos Sin Fronteras sobre el presunto ataque con armas químicas del 21 de agosto en Ghouta existe una desconfianza generalizada a pesar de que los indicios sean de que efectivamente se usaron armas químicas o al menos armas termobáricas. La crisis en Siria es un ejemplo de que hay problemas que superan la capacidad de Estados Unidos de generar orden a bombazos y que tenemos ahora crisis con demasiados actores internacionales implicados para que una accción unilateral sea capaz de ofrecer resultados. Pero antes de que alguno arranque a aplaudir el comienzo del fin del imperio estadounidense habría que recordar que asistiremos en paralelo al ascenso del nuevo imperialismo ruso y un creciente imperalismo chino.

Bibliografía sobre la yihad afgana

Una de las preguntas que me asaltó durante mucho tiempo fue cómo terminaron los Estados Unidos apoyando a radicales islamistas en la guerra de Afganistán durante los años 80. La respuesta corta y rápida es que en aquel momento se hizo como una medida cortoplacista en el que “todo valía” para perjudicar a la Unión Soviética. Pero eso no explica por qué se apoyó a los islamistas radicales en concreto. Así que con esa pregunta en mi cabeza leí bastantes cosas. Hice un resumen de lo que aprendí hace ya bastante tiempo aquí mismo, en este blog. Lo escribí en 2007 bajo los efectos de leer la estúpida entrada de la Wikipedia en español sobre Osama Bin Laden (recordemos que en el 90% de los casos, la versión en inglés es “enciclopédicamente” mejor).

Antes de escribir aquella entrada y desde entonces nunca paré de encontrar comentarios por ahí que a “Bin Laden lo entrenó la CIA”, en un sobresimplificación de lo que fue la yihad afgana. Estos días he visto el mismo fenómeno, referido a Siria, donde alguno mete en el mismo saco al ISIS, el Frente Al-Nusra, el Ejército Sirio Libre y los Comités de Coordinación Local para afirmar cosas como que “EE.UU. es aliada de Al Qaeda en Siria”. Pero de Siria, supongo, tendremos que seguir hablando.

Hablaba de todo esto hace poco con Demócrito de Abdera y prometí confeccionar una bibliografía sobre la yihad afgana, listando los libros que me ayudaron a comprender cómo EE.UU. terminó apoyando a islamistas radicales y cómo de entre los árabes-afganos surgió lo que algún día llegó a ser Al Qaeda.

Ghost Wars: The Secret History of the CIA, Afghanistan and Bin Laden de Steve Coll. Una obra monumental que abarca de 1979 al 9 10 de septiembre de 2001. El libro es condenadamente exhaustivo y detallado. Leer sus cientos y cientos de páginas menudas se siente como ascender el Tourmalet. En sus páginas leemos sobre los enrevesados recovecos de los pasillos de Washington y los azarosos giros inesperados de la Historia. El mundo pudo haber seguido otro camino de haber tomado ciertas personas otras decisiones en otros momentos, de haber existido otra correlación de fuerzas en pugnas internas, de haberse considerado ciertos factores despreciados, etc. Pero la Historia transcurrió por el camino que siguió, porque aquellas personas contaban con la información disponible en aquel momento. Y resulta ahora fácil señalar los errores porque ya sabemos cómo terminó todo. Así que, cuando terminas el libro literalmente te entran ganas de darle con un bate de béisbol en la cara al primero que te suelta un cliché progre sobre EE.UU., la guerra de Afganistán, Bin Laden y Al Qaeda.

La torre elevada: Al-Qaeda y los orígenes del 11-S de Lawrence Right. Otro libro ganador del Pulitzer. Si Steve Coll trataba de seguir el hilo entre la yihad afgana y el 11-S, Lawrence Right se remonta a Qutb y los Hermanos Musulmanes en Egipto en los años 50, tal como hacía “The Power of Nightmares”. Es un libro entretenido y ameno, cuyos capítulos finales, el FBI yendo un paso detrás de Al Qaeda tras el atentado contra el USS Cole, se leen como un thriller no menos apasionante porque sepamos cómo concluye.

Soldados de Dios de  Robert D. Kaplan. Uno de sus primeros libros. Juraría que el propio Kaplan lo señalaba como una “obra de juventud”. Para lo que nos interesa, se trata de un libro donde entre otras cosas se describe el ambiente de la retaguardia de la yihad afgana. Kaplan visita esa “corte de los milagros” que era Peshawar, con sus guerrilleros, intrigantes, periodistas, activistas, cooperantes, espías y buscavidas. Kaplan apunta a los intereses de Pakistán en apoyar a unos rebeldes y a otros no, junto a las circunstancias particulares de cada grupo que moldearon la decisión. Tras su lectura la idea de unos muyahidines organizados de forma jerárquica y totalmente controlados por la CIA resulta risible.

La guerra eterna de Dexter Filkins. Un libro de memorias periodísticas de un reportero de guerra que vivió la yihad afgana, Afganistán bajo los talibán y hasta estuvo metido en el meollo de la batalla de Fallujah. El espacio que dedica al final de la yihad afgana es breve. Pero es significativo por el encontronazo que tiene con los árabes-afganos, en una onda totalmente diferente a la de los muyahidines, hospitalarios y agradecidos por la cobertura extranjera.

El plan de ataque a Siria

Mi primera colaboración con Miradas de Internacional se titula “El plan de ataque a Siria”. En ella hablo de las unidades navales que Estados Unidos ha movilizado recientemente el Mediterráneo oriental y planteo qué objetivos podría golpear la operación de castigo al régimen de Assad si se buscara influir en el transcurso de la guerra en Siria. Fue escrita la semana pasada, lo que ha bastado para que acuse algo el vertiginoso avance de los acontecimientos.

Un vídeo sobre Siria y una diatriba

Ya estoy de vuelta en casa tras tres días fuera. Y me he encontrado una explosión de noticias, análisis y artículos de opinión sobre Siria en menéame.net y muros de Facebook. (En el momento de escribir este párrafo la primera noticia de portada es “Corresponsal de Associated Press afirma que el ataque en Damasco fue obra de los rebeldes“).

La misma gente que ha estado callada estos dos últimos años sobre las atrocidades sucedidas en Siria ha estallado indignada ante un posible ataque punitivo y limitado de Estados Unidos contra el régimen de Assad. La misma gente que ha mostrado de forma sarcástica su incredulidad ante la “propaganda estadounidense” y ha denunciado tanto al “imperialismo yanki” como a los intereses del “complejo militar industrial”, no ha parado de enlazar y citar informaciones provenientes de Russia Today e ignorar en sus análisis los intereses del neoimperialismo ruso en Siria. La misma gente que ha mostrado su escepticismo sobre las informaciones sobre un presunto ataque con armas químicas por parte del régimen de Assad no ha parado de enlazar a informaciones que responsabilizan a los rebeldes de lo sucedido.

Resulta interesante ver que lo que ha disparado este súbito interés por un conflicto al que sólo cuatro gatos le estábamos prestando atención es que Estados Unidos pretendiera adoptar un papel visible y notorio. Y nótese que digo “papel” sin emplear términos como intervención armada, ataque, injerencia, imperialismo, etc… porque si eso fuera lo que realmente ha indignado a la gente que ha salido en tromba a criticar a Estados Unidos, habríamos leído previamente sus artículos de condena al papel de Rusia, Irán y Hezbolá. Así que sólo podemos decir que lo que asistimos estos días es un brote del “antiamericanismo” ignorante e infantil de la izquierda europea. Considerando el desprecio mostrado todo este tiempo por las víctimas civiles, podemos descartar sin reparos que Siria sea para la izquierda europea una cuestión ética y asumir ya que se trata de una mera cuestión estética. Sin ideas y alternativas desde hace mucho tiempo, en medio de la presente crisis, para muchos simpatizantes de la izquierda posicionarse ante una cuestión de relevancia pública se ha convertido únicamente en un medio para obtener votos en menéame.net y “Me gusta” en Facebook.

Dicho todo esto, pasaré a analizar un vídeo titulado “Lo que no te cuentan sobre Siria: Nuevo fraude de las pruebas de las armas químicasen Siria”, del que un amigo me ha pedido que dé mi opinión.

Arranca contando que el 21 de agosto se produjo un ataque con gas sarín y que la noticia del ataque fue difundida segun el vídeo por los “medios de desinformación masivos” sin existir prueba alguna. Fuera de lo que hayan dicho los gobiernos, tenemos la información dada por Médicos Sin Fronteras, que cita como fuente a los médicos sirios que trabajan sobre el terreno y con los que la organización mantiene contacto. Médicos Sin Fronteras especificaba que los consideraba de máxima confianza y que consideraba creíble su testimonio. Es necesario añadir que tan pronto el gobierno de los Estados Unidos anunció su intención de tomar represalias, Médicos Sin Fronteras rechazó públicamente que su información fuera usada como excusa para un ataque militar. Habrá, además, que esperar a que el equipo de inspectores de Naciones Unidas publique su informe tras haber estado en el terreno tomando muestras para poder tener un veredicto sobre el asunto.

Pasamos a continuación a “las muchas cosas que no cuadran”, según el vídeo. Se nos cuenta cómo se publicaron en Internet y la prensa para ilustrar la noticia imágenes con cadáveres que corresponden a acontecimientos en Egipto e Iraq. Esto en sí mismo no significa nada. Quienes no movemos en estos asuntos estamos acostumbrados a que inmediatamente tras una noticia impactante aparezcan fotos y vídeos en Internet que alguien intenta colar como un documento gráfico del acontecimiento. A veces son de sucesos anteriores y a veces son montajes. Recordemos, por ejemplo, aquellas “fotos del cádaver de Bin Laden” o incluso aquellas presuntas fotos del accidente de Diana de Gales que alguien señaló como falsas porque ni las ambulancias ni los enfermos se parecían a los que se pueden ver en París. Es una obviedad, pero que aparezcan fotos manipuladas o se intente engañar con fotos de otros acontecimientos no es una prueba de que algo no pasó.

Pasamos entonces al cuestionamiento de que una masacre con armas químicas haya sucedido en las afueras de Damasco. En el vídeo dicen que la zona había sido evacuada y que en ella no quedaba población civil. Me parece que los autores del vídeo desconocen que el presunto ataque con armas químicas no se produjo en un solo punto aquel día, sino en varios. Se habla del ataque de Ghouta, pero Ghouta es una región de la provincia de Damasco. La Wikipedia en inglés lo define como “un cinturón agrícola al sur y este de Damasco”. Añade el vídeo otra idea errónea. Se pregunta qué sentido tiene que el régimen de Assad usara armas químicas “porque ya está ganando en todos los frentes”. Las razones del régimen sirio para cruzar la “línea roja” marcada por Washington es materia de discusión y debate aparte. Lo relevante aquí es que es no es cierto que el régimen de Assad esté “ganando en todos los frentes”. Precisamente estas últimas semanas una de las noticias relevantes sobre la guerra civil siria era que los rebeldes estaban ganando terreno en Damasco, la capital del país. El diario francés Le Figaro hablaba de la entrada en acción a mediados de agosto de un grupo de 300 rebeldes del Ejército Sirio Libre entrenados por Estados Unidos y que había cruzado la frontera desde Jordania para operar en la región de Ghouta. Esa apoyo directo de Estados Unidos sería, según el periódico francés, lo que habría llevado al régimen de Assad a tomar medidas contundentes. Por su parte, el Institute for the Study of War informaba ya el 9 de agosto de los avances de los rebeldes en Damasco.

A continuación, el vídeo cuenta que las informaciones sobre presuntos ataques con armas químicas por parte del régimen de Assad han coincidido a lo largo del tiempo con visitas de representantes de la ONU y de personalidades de proyección internacional. No se mencionan esas fechas, aunque sabemos que hasta ahora el asunto no había alcanzado tanta transcendencia porque nunca se habían dado por buenas las informaciones. Lo que sí es una “coincidencia” es que haya sucedido el presunto ataque con la llegada de un equipo de inspectores de la ONU. El argumento aquí es que el régimen de Assad no sería tan tonto como para hacer algo así contando con la presencia de inspectores interncionales en el país. El argumento considera que el régimen toma decisiones enteramente racionales o que existe una cadena de mando totalmente férrea y vertical por la que tal decisión sólo la pudo tomar el presidente Assdad. Ambas ideas podrían no ser ciertas. Sólo puedo decir que sí, que es un dato extraño.

El siguiente argumento es que la “única” prueba es un vídeo que muestre a presuntas víctimas del ataque. En un momento se dice que podría ser un vídeo de las matanzas de kurdas cometidas por los rebeldes. En otra parte dice que es un montaje. Señala que los “niños no presentan convulsiones ni símtomas de asfixia, típicos de la intoxicación con gas sarín” y “parecen más bien drogados”. Se ha hablado en la prensa del uso de gas sarín. La cuestión es que hay varios tipos de armas químicas (vesificantes, asfixiantes, neurotóxicas..) y varios tipos de gases de cada uno de ellos, con lo que los síntomas de armas químicas no son uniformes. Pero de la misma forma que en el vídeo se dice que los síntomas no corresponden a los de un ataque con armas químicas, hay testimonios de médicos que dicen justo lo contrario.

Otros argumentos para desacreditar el vídeo que muestra a niños víctimas del presunto ataque con armas químicas es que no hay madres gritando en la sala, que aparecen niños sin camiseta pero las niñas siempre llevan una prenda que les cubre el torso… Son argumentos bastantes tontos. Pero el más tonto de todos es que “los cuerpos no presentan ningún signo de haber sufrido un bombardeo”. Argumento realmente tonto si tenemos en cuenta que estamos hablando de las víctimas de un presunto ataque con armas químicas. Es decir, personas afectadas por ¡un gas! En esa misma idea ahonda el argumento de que el personal médico no presenta manchas de sangre en su ropa de trabajo. Igualmente tontos me parecen los argumentos de que los cadáveres hayan sido alineados en el suelo de una sala “como para una representación” o que el lugar donde se ve que son atendidos los afectados no parezca un hospital. Cualquiera que haya seguido la guerra civil siria y haya prestado atención a las organizaciones que tratan de ayudar a la población siria sabe que una de las grandes carencias es la de material médico. Posiblemente las personas que aparecen en el vídeo fueran atendidas en un hospital improvisado. En cuanto a que los cadáveres fueran alineados en el suelo de un lugar que no parece una instalación médica bastaría recordar que tras los atentados del 11-M los cadáveres fueron llevados a un pabellón del IFEMA en Madrid, un recinto ferial. En el caso del vídeo de Siria podemos imaginar que al recoger un número alto de muertos y agonizantes por los que no se pudo hacer nada, los cuerpos fueran llevados a un lugar para ser identificados y recogidos por sus familias.

Resumiendo, que tenemos un vídeo que trata de argumentar que no hubo un ataque con armas químicas al este de Damasco recientemente. Utiliza como argumento las informaciones erróneas publicadas al respecto y cuestiona la verosimilitud de una grabación que muestra a las víctimas del presunto ataque. Creo que el autor del vídeo ha seleccionado arbitrariamente las fuentes al presentar el “engaño” de aquellos que intridujeron imágenes de matanzas en Iraq y Egipto pero no menciona la existencia de una fuente como Médicos Sin Fronteras. En cuanto a la grabación de una atención improvisada a los afectados y víctimas del presunto ataque químico concuerda perfectamente con la precariedad de las instalaciones médicas, falta de preparación del personal y escasez de recursos que sufre la población en las áreas controladas por los rebeldes, tal como cuentan quienes han estado allí. Por ejemplo, Antonio Pampliega en su libro Siria. Más allá de Bab Al-Salam.

Creo que tenemos que esperar a que los inspectores de la ONU emitan su informe. Pero este vídeo ya llega tarde. Ahora mismo la línea argumental del gobierno sirio es que el ataque sí se produjo pero fue culpa de los rebeldes, tal como recogía la noticia que aparecía en la portada de menéame.net Un periodista afirma que los muertos en Ghouta se produjeron por la explosión de una munición química proporcionada por Arabia Saudita a los rebeldes al ser erróneamente manejada. Sobra decir que la noticia parte de la idea de que hubo un sólo foco de propagación del gas, cuando sabemos que los testimonios hablan de varios lugares de la provincia de Ghouta atacados el mismo día presuntamente con armas químicas. [Actualización gracias a Manel Gozalbo: Varios medios han difundido la noticia “Corresponsal de Associated Press afirma que…” Paul Colford, director de relaciones con los medios de Associated Press ha salido al paso para desmentir que el periodista citado en la noticia esté en plantilla en la agencia. Y en otro orden de cosas, un experto británico en armas químicas afirma que la hipótesis de un supuesto accidente en un depósito rebelde de armas químicas no es consistente con la aparición de víctimas en varios focos tal como dije incialmente. Gracias a Manel Gozalbo por ponerme en conocimiento ambos enlaces]

Sospecho que podría pasarme hasta el fin de los tiempos destripando todas las noticias, análisis y opiniones surgidas estos días sobre Siria. Pero creo que ya he dicho casi todo lo que tenía que decir sobre Siria. Sólo tengo que añadir que mientras muchos han estado estos dias denunciando el “imperialismo yanki”, la opinión casi unánime en Estados Unidos es que una intervención militar limitada en Siria es sólo un mal sustituto de una política coherente y determinada ante el conflicto. El rechazo del parlamento británico a intervenir al lado de Estados Unidos y la propia decisión de Obama de retrasar su decisión hasta someterla a un apoyo parlamentario ha provocado una imagen de duda y debilidad. Si esta crisis tiene algo que ver con el imperialismo de Washington es su ocaso. Que Estados Unidos pierda su naturaleza de híperpotencia solitaria para dejar vacios que ocupan Rusia o Irán no es algo que deba alegrarnos precisamente.

Lo que está en juego en Siria (y 3)

El régimen de Gadafi cayó porque las extravagancias de su líder le granjearon pocas amistades sinceras. Cuando cesó el embargo internacional contra Libia, a pesar de las múltiples noticias al respecto, no se materializaron las grandes compras de armamento que hubieran modernizado sus fuerzas armadas. La intervención militar fue relativamente fácil. Las defensas aéreas eran débiles y antiguas. La mayoría de los blancos estaban en la franja costera del país. Nadie lloró la muerte de Gadafi.

El régimen de Assad no sólo cuenta con el respaldo de Rusia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Forma parte de una alianza dentro del Gran Oriente Medio, el “Eje de la Resistencia”, que ha proporcionado suministros, combatientes y apoyos durante la presente guerra civil. El puente aéreo Irán-Siria, con Boeing 747 e Il-76 iraníes aterrizando en Damasco, ha proporcionado suministros y asesores, aparte de la ayuda económica iraní a Siria. Por su parte, la ofensiva lanzada desde el Líbano por la organización Hezbolá ayudó a aliviar la presión rebelde sobre Homs y darle la vuelta al conflicto, cuando a finales de 2012 los rebeldes estrechaban su cerco sobre la ciudad para cortar la autopista M5 que conecta Damasco con el norte del país. Por último, la organización chiita iraquí “Badr” anunciaba que había desplegado en Siria a 1.500 voluntarios. Es decir, los apoyos del régimen de Assad provienen de un corredor chiita que arranca en Líbano, conecta con el sur de Iraq y llega a Irán.

En el bando opuesto tenemos a las petromonarquías de la península arábiga que, tras las revoluciones en Túnez y Egipto, decidieron cabalgar la ola y no dejarse arrastrar por ella (véase mi artículo en Fuerzas de Defensa y Seguridad de julio 2012). Ya vimos en Libia la inédita intervención de Qatar y Emiratos Árabes Unidos, que mandaron aviones de combate para integrarse en el dispositivo de la OTAN y apoyaron abiertamente a los rebeldes, con C-17 qataríes aterrizando en Bengazi a plena luz del día. Así que en Siria, aparte de Qatar y Emiratos Árabes Unidos tenemos también a Arabia Saudita apoyando a grupos rebeldes. Una caída del régimen de Assad cortaría al “Eje de la Resistencia”, privando a Irán de una insistituible plataforma logística para apoyar a Hezbolá e intervenir en Líbano. La paradoja es que en la búsqueda de un buen posicionamiento de cara a la Siria post-Assad, Qatar y Arabia Saudita están apoyando a grupos rebeldes diferentes y riviales.

Estamos, por tanto, asistiendo en Siria a una guerra por delegación (proxy war) entre sunníes y chiitas que significa para el Gran Oriente Medio lo que la guerra del Congo, la “Primera Guerra Mundial Africana”, lo fue para África. Es indudable que el significado e importancia de la guerra civil siria transciende las fronteras del país. En esa búsqueda de metáforas históricas, Itxaso Domínguez de Olazábal recogía en Miradas de Internacional una idea que ya ha empezado a circular por ahí: “¿Pueden trazarse paralelismos entre el conflicto sirio y la guerra civil española?”. Queda por ver si la guerra civil siria podría contaminar a Líbano o si los kurdos iraquíes cumplen su amenaza de intervenir. Lo que sí podemos estar seguros es que, a pesar de las elucubraciones sobre el “imperialismo yanki”, esta es una guerra interna en el seno de Dar al Islam.

[Ver Parte 1 y Parte 2]