La infantería de marina y las guerras posmodernas

El 4 de junio de 2010 elementos de la I Marine Expeditionary Force llevaron a cabo en la costa de California el ejercicio “Dawn Blitz”, las mayores maniobras anfibias del U.S. Marine Corps desde el 11-S. El objetivo era retomar las capacidades anfibias perdidas tras casi una década de combates en Afganistán e Iraq. Para muchos marines que participaron en aquellas maniobras, bastantes de ellos veteranos de ambas guerras, era la primera vez que pisaban un barco. Ese mismo mes de junio, el U.S. Marine Corps publicó la tercera versión del documento “Marine Corps Operating Concepts”, donde se hacía hincapié en la flexibilidad y adaptabilidad de la Infantería de Marina como fuerza expedicionaria anfibia preparada para luchar en guerras irregulares. El documento, de índole institucional, lleva un prólogo del teniente general George J. Flynn como segundo comandante de la oficina Combat Development and Integration que recientemente había declarado “Tras ocho años de guerra terrestre, donde el Cuerpo ha estado actuando como si fuera un segundo ejército de tierra, necesitamos volver a nuestras raíces expedicionarias anfibias”.

Ambos hechos no fueron casuales. Los gobiernos de los países occidentales viven tiempos de recortes presupuestarios y cada rama de las fuerzas armadas se ve obligada a justificar la existencia de unidades, la continuidad de programas y la necesidad de proyectos. Para el U.S. Marine Corps las alarmas habían saltado en el mes de mayo de 2010. El día 3 de ese mes, el Secretario de Defensa Robert M. Gates dio una conferencia durante unas jornadas de la Navy League. Refiriéndose al recurrente debate sobre la “brecha” entre las capacidades deseadas y las existentes, apuntó que la más importante que se corría el riesgo de crear era entre las capacidades que se aspiran a obtener y las que realmente serán necesarias en el futuro. Puso como ejemplo al Expeditionary Fighting Vehicle, uno de tantos casos de proyectos cuyo desarrollo se había retrasado notablemente y cuyo coste se había disparado. Mostró su duda sobre si sería “necesario o sensato lanzar otro gran desembarco anfibio de nuevo, especialmente según los avances en sistemas anti-buque van llevando el punto de lanzamiento potencial cada vez más lejos de la orilla”. Cuatro días más tarde, el secretario Gates dio una nueva conferencia, esta vez ante los alumnos del Command and General Staff College del U.S. Army. Algunos de ellos pudieron hacer preguntas a su término. Una de ellas fue sobre el futuro del U.S. Marine Corps y el secretario Gates contestó, reconociendo que no tenía las respuestas, que el papel de “segundo ejército de tierra” ejercido en Afganistán e Iraq llevaba a cuestionarse qué le diferencia entonces del U.S. Army y hacia dónde evolucionarían las misiones tras la experiencia de esas dos guerras.

El debate al otro lado del Atlántico fue recogido en España por la prensa. El 14 de agosto de 2010 el diario madrileño ABC titulaba “El mítico Cuerpo de Marines puede tener los días contados”. Más de un año después tan funesto augurio no se ha cumplido pero sí es cierto que la Infantería de Marina estadounidense ha entrado en una era de debate interno, recortes y reformas. El debate allí es transladable, con sus matices, a España. La Infantería de Marina española ha participado en misiones internacionales que sin duda escapan al perfil de misiones características de una unidad expedicionaria anfibia, lejos del mar como en Bosnia Herzegovina, Chad, Líbano y Afganistán. También aquí, como toda rama de la Administración del Estado se enfrenta a presupuestarios menguantes en el actual contexto de crisis económica mientras han de tomarse decisiones sobre los medios realmente necesarios para las misiones a cumplir. Merece entonces recoger la pregunta que el secretario Gates se hacía el 3 de mayo de 2010 ante la Navy League: “En el siglo XXI, ¿qué clase de capacidades anfibias realmente necesitamos para encarar los escenarios más probables y en qué cantidad?”. Para ello hace falta primero entender cuál es la naturaleza de los conflictos armados de la Postguerra Fría.

[Así comienza mi último artículo que a la espera de respuesta de los beta-testers irá destinado al Boletín de Infantería de Marina]

11 thoughts on “La infantería de marina y las guerras posmodernas

  1. El BIM tiene un ritmo de publicación muy lento. Pero al menos se publica gratuitamente en Internet.

    El artículo plantea el debate en USA y antes de entrar en materia cuenta la historia de la fascinación con la RMA tecnológica tras la Operación “Tormenta del Desierto” como advertencia de lo que los furores pueden hacer a la prognosis sobre el futuro. Entonces explico las guerras posmodernas. Creo que ahora soy más capaz de explicarlas que cuando escribí el libro. 😛

  2. Yo entro aquí a aprender, pero ¿no propuso Truman lo mismo (la “anexión” de los Marines por el de Tierra)? ¿Qué factores diferentes hay ahora? Espero la publicación con ganas.

  3. El debate de cargarse a la Infantería de Marina en EE.UU. (y España) ha sido recurrente desde finales de la Segunda Guerra Mundial.

    En EE.UU. lo han solucionado volviendo a las “raíces anfibias” y han recortado en batallones de cuartel general, carros de combate, infantería y artillería pero van a crear más grupos de Civil Affairs.

    Es decir, enfatizar su carácter expedicionario anfibio y preparase para las gueras posmodernas.

  4. Fijate como los Marines tardaron bien poco en llamar a los del Jydske Dragonregiment para que les enseñaran a usar carros de combate en operaciones radicalmente distintas de las habituales. Un Abrams (o un Leo) va a ser igual de diferenciador en Port Harcourt de lo que ya lo es en Helmand.

    Potenciar los elementos para NKOs, especializar tremendamente los dedicados a KOs (Acción Directa pura y dura), y convertir capacidades al estilo de “multiplicadores de fuerza”. De hecho la BRIMAR fue pionera en esto en su día, los AAV “no eran de nadie” y se usaban/usan para muchas tareas. Pues ese es el camino incorporando nuevas capacidades.

  5. No hay que confundir la última guerra con la próxima. Desde luego los EEUU deben conservar su capacidad anfibia y España también, Marruecos no cede ni un ápice en sus reclamaciones y en cualquier momento nos podemos encontrar con otros Sidi Ifni u otro Sahara Español… Esperemos que esta vez con un gobierno que tenga lo que hay que tener, material y espiritualmente.

    En cuanto al tema de la tecnología, no creo que haya nadie dispuesto aponer en duda que ahora hay dos tipos de ejércitos: los vencedores y lso blancos de pim, pam pum.

  6. “No hay que confundir la última guerra con la próxima”

    “en cualquier momento nos podemos encontrar con otros Sidi Ifni u otro Sahara Español”

    Pues más bien yo diría que no hay que confundir las guerras (o no guerras) de hace 60 y 40 años con la próxima.

    Jesús, el como el USMC ha solucionado el tema da para varios artículos, desafortunadamente sabes muy bien que apenas hay material en español al respecto, incluso con aficionados teniendo que poner al día a los profesionales.

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