Retirarse de Afganistán no es una opción

El invierno anterior todos los informes y noticias anticipaban una gran ofensiva de los talibán tan pronto llegara la primavera a las montañas afganas. La gran ofensiva no llegó en la forma esperada. No se trató de un ataque general y simultáneo en el curso de un tiempo corto. Tomó la forma de una marea creciente que fue llevando la inseguridad y la violencia a un número creciente.

España tiene un contingente en el oeste del país y en su Área de Operaciones esa extensión e intensificación de la insurgencia talibán se fue sintiendo de forma creciente. La situación allí pasó más o menos desapercibida para los medios de comunicación españoles, en los cuales Iraq o Afganistán ganan titulares sólo con cuentas elevadas de muertos. Quizás la política de información del Ministerio de Defensa español tuviera algo que ver. Por suerte hemos contado con una blogsfera española de seguridad y defensa atenta a la cuestión. Buen ejemplo es el seguimiento de Blimdablog a la situación de Afganistán.

Ahora mismo nos encontramos en el mismo punto que en el invierno pasado: Una espera tensa a lo que vendrá tras el deshielo. Desde EE.UU. se exige un mayor compromiso de los países implicados en Afganistán desde la percepción que sólo un puñado de países están haciendo todo lo que puede para que el país no vuelva a caer bajo yugo talibán. España no es uno de ellos.

Cabe preguntarse si quienes toman decisiones están considerando lo que hay en juego: La seguridad de nuestras tropas, nuestra credibilidad ante nuestros aliados y el significado de Afganistán en el actual contexto internacional. El Alijar exponía el pasado viernes en “Nuestras opciones militares en Afganistán”. Estudiar los tres factores que he nombrado sólo nos puede llevar a concluir que es necesario incrementar el papel de España. No podemos tener tropas en un país en guerra creyendo que la etiqueta de “misión de paz” les da un aura de invulnerabilidad. No podemos permitirnos abandonar de nuevo a nuestros aliados en un momento crucial y esperar su ayuda en un hipotético momento futuro de necesidad. Y nos jugamos demasiadas cosas, desde la estabilidad regional a las esperanzas y libertades de muchas personas, para escurrir el bulto. Dudo que nadie tome decisiones serias antes de las elecciones. ¿Qué pasará entonces?

6 thoughts on “Retirarse de Afganistán no es una opción

  1. Hola:

    Crees que la situación en Afganistán cambie luego de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Porque el desastre iraquí puede convertirse en un ejemplo de que los norteamericanos se están involucrando en el exterior más de lo debido.

    Por otro lado, creo que Afganistán es ahora mucho más importante que Iraq, no solo por la presencia de ALQaeda, sino también porque dejar ese país a su suerte ha demostrado tener resultados desastrosos.

    Saludos.

    OSCAR

  2. Gracias a este post, alguien como yo, desinformada por los medios de comunicación, ha recordado que hay españoles en Afganistán y, además, que es lo que se supone que hacen allí. Aunque no estoy muy segura de que los militares lo recuerden…

  3. Buenas, Lobo, gracias por la cita. Veo en la red análisis sobre nuestras opciones que pecan de un grave defecto. No consideran la influencia de las acciones del enemigo sobre las diferentes líneas de acción que presentan. Muchos análisis se fijan sólo en lo que podemos hacer o no hacer, pero no en lo que la acción enemiga nos puede llevar a hacer. Por mucho que se presenten algunos incrementos cualitativos (mas que cuantitativos) de participación en Afganistán, si todo se orienta a un perfil tipo peacekeeping, y no COIN orientado a la población, nos va a dar igual. Bailaremos al son que nos toquen los insurgentes.

    Saludos.

  4. El problema de fondo que afecta a las tres líneas de actuación que mencionas es la visión cortoplacista de nuestros políticos. Parece que tras la caída del Muro la visión a largo plazo desapareció. Ya no había “grandes problemas” los conflictos eran contemplados como algo local y de alcance limitado. Los políticos que nos gobiernan, bien el Gobierno, bien en la oposición, no han tenido la necesidad de mirar hacia el futuro largo. 4 años es su horizonte temporal más lejano.

    Eso significa que Afganistán les preocupa sí, pero no tanto como debería porque no son capaces de ver qué nos jugamos realmente en ese país, no son capaces de relacionar el futoro de España con el de Afganistán porque no tienen perspectiva global.

    Dicho con otras palabras. La Guerra Fría suponía la posibilidad de una “guerra total” que nos afectase a todos, y por lo tanto, con esa idea en la cabeza se actuaba más o menos, mejor o peor. Sin la Guerra Fría, el escenario de juego ha quedado muy reducido, países como Afgnistán están muy lejos, están fuera de las casillas de nuestro tablero, y los políticos no valoran lo que allí sucede, y suceda, como algo que afectará a España y sus intereses.

  5. Nada de eso, de Afganistán se puede ir uno igual que de Kosovo (ya lo hizo Chacón) y de Iraq: De prisa, con nocturnidad y a paso ligero.

    Luego a la burda retirada le llamas falazmente “repliegue” y a otra cosa mariposa.

    Nos estamos especializando en retiradas precipitadas y unilaterales y eso en la escena internacional se acaba pagando, sobre todo con vecinos como los que tenemos por el sur. Al tiempo

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