Nostalgia por Tallin

Estoy en Riga y ahora pienso en Tallin. Las cosas sólo se ven con la perspectiva. Riga es más grande y tiene más vida nocturna. Está llena de terrazas, restaurantes, bares y cafés pensadas para los turistas. Si las estonias parecían inocentes angelitos rubios de ojos azules, las letonas son un show andante: Pelo larguísimo, escotes, minishorts y taconazos que repican sobre el empedrado. Entre eso y los cochazos parecen todas novias de mafiosos rusos en la Costa del Sol. Pero echo de menos Tallin.

Tallin es ese pequeño escondido tesoro del Báltico donde las tiendas de artesanía aún no han dado paso a las tiendas de souvenirs. Y donde se puede comer en el equivalente de la Plaza Mayor de Madrid y pensar que el precio es más que razonable. Riga en cambio parece más pensada para el turista, con sus tiendas de souvenirs y sus bares con pantallas enormes de televisión ofreciendo canales de deportes en inglés. Las atracciones turísticas de Tallin, más allá de la arquitectura y vistas del casco histórico, hasta resultan inocentes con perspectiva: Salones de máquinas tragaperras con carteles de “casino” que imitan la tipografía de Casio. Bueno esos “casinos” y algún que otro local de “striptiis”.

Riga es más grande y mis piernas lo notan. Al menos el empedrado no rompe los tobillos como en ciertas partes de Tallin. Así que si me lo permiten voy a descansar.

5 thoughts on “Nostalgia por Tallin

  1. más. más.

    Y, ¿qué más?

    Y ahora, qué? Ahora, dónde?

    no: no descanses. tienes que seguir contando! Ya descansarás luego. otro día. en otra ciudad.

  2. Bueno, Tallin es el dispensador de alcohol de Finlandia y eso se nota en el bolsillo…No te dejes atrapar por esa mirada inocente, que saben muy bien lo que quieren. 🙂

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