Lecciones de la crisis de rehenes en Irán

Concluyó la crisis desatada por la captura de 15 marineros e infantes de marina británicos. Ha tardado en resolverse más que la anterior (no es la primera vez que algo así sucede tras la invasión de Iraq) pero al menos ha concluído mucho mejor que la primera.

No había tratado el tema hasta ahora. Me limité esta vez a ser un lector pasivo. Seguir el asunto por las noticias, columnas de opinión, blogs y foros fue interesante. Los análisis de la situación se dividían principalmente en:

  • El régimen islamofascista (sic) de Teherán ha mostrado una vez más su verdadera cara. ¡Es hora de bombardear Irán!
  • El Reino Unido, potencia ocupante de Iraq, ha sufrido una humillación a manos del régimen antiimperialista de Teherán, que al servicio del pueblo iraní bla, bla, bla.

Tras reiterados fracasos al analizar y actuar en Oriente Medio ni unos y otros parecen haber aprendido cosa alguna. Podemos sacar varios cosas en claro.

La captura de los 15 marineros e infantes de marina británicos ha tenido todo el aspecto de una operación calculada para provocar una crisis diplomática. Si bien es cierto que los límites de las aguas territoriales en la zona estén en disputa es muy raro que los británicos “metan la pata” geográficamente en la era del GPS y tras cuatro años de ocupación de Iraq con un incidente similar previo.

La noticia de que las tropas británicas estaban realizando labores de espionaje en la zona es una tontería enorme. Soldados de uniforme, en una embarcación con pabellón militar y realizando labores de inspección del tráfico marítimo es algo tan clandestino e ilícito como una patrulla de la Guardia Civil controlando el tráfico en una Operación Salida de las vacaciones.

Comentario aparte merecen los medios que ofrecieron las declaraciones de los militares británicos para la televisión iraní como una confesión libre y espontánea: “Los militares británicos reconocen que estaban en aguas iraníes” tituló algún medio. Como si tales declaraciones tuvieran valor alguno.

El asunto ha sido un ejemplo perfecto de lo que he dicho aquí cada vez que he tratado el tema: Si Irán fuera atacada en un intento de destruir su programa nuclear tendría muchos medios no convencionales para tomar represalias. Lo ha hecho ante, por ejemplo a través del terrorismo, y lo podrá hacer en el futuro cuando quiera. La presencia de tropas estadounidenses y británicas en Iraq sólo lo haría todo más fácil.

Por otro lado la resolución de la crisis demuestra la existencia de contrapesos y balances en la maquinaria del poder en Teherán. Quienes teman a un Ahmadinejad dispuesto a cometer toda clase de locuras megalomaníacas ya tienen una prueba que los otros poderes no tan en la sombra del régimen ponen al final las cosas en su sitio para evitar que la cuerda de tanto tensarla se rompa. Se olvidan algunos que el objetivo principal de todo régimen autoritario es el mantenimiento del status quo.

Moeh en un renovado Guerra y Paz repasa la crisis paso a paso.

ComingAnarchy.com recoge una batería de conclusiones de blogs y think tanks.

7 thoughts on “Lecciones de la crisis de rehenes en Irán

  1. Excelente post, Sr. Lobo. Muy de acuerdo en todo excepto en una cosa: me parece perfectamente plausible que esos soldados estuvieran allí por error. ¡Pues anda que no hemos visto cagadas, confusiones, meteduras de pata, bajas por fuego amigo, bombas inteligentes poco inteligentes, y un larguísimo etcétera en operaciones militares en los últimos años!

    Mire lo del 11-M, sin ir más lejos. Claro, que ahí tenían que coordinarse entre sí los servicios secretos de Marruecos, los franceses y el CNI, más las juventudes del PSOE, y claro, es normal que se les escapara alguna cosa 🙂

  2. Lo dije en uno de los foros y repito la pregunta, ¿tan difícil es bloquear una señal GPS? si los pescadores de atún se hartan de hacerlo, mucho más la Guardia de la Revolución.

  3. Yo creo que una zona que lleva años siendo zona de disputa territorial, donde los limites son marcados por una roca detras de un arbol, o x pasos a la izquierda de la sombra de dicho arbol hace completamente impredecible saber donde estaban…que han entrado en iran para alguna operacion es mas que seguro, pero creo que 12 soldados y una capitan revisando botes pesqueros no tienen ninguna pinta de espia, si estuvieran haciendo algo que no debiesen no hubieran sido deportados al reino unido como gesto de buena voluntad.

  4. Sin ir más lejos el ejército suizo se internó por error varios kilómetros en Liechtenstein. Y llevaban GPs y todo. Yo creo que Irán sabia que los ingleses no controlaban las aguas bien y que seinternaban más de una vez. Me estraña mucho que hayan hecho esto sin estar 100% seguros de que era en sus aguas. Luego el Reino Unido dirán lo que quieran de puertas a fuera per ya se sabe. Esto es para la galeria, que si los presionaron psicológicamente (y resulta que estuvieron comiendo a placer jugando a ping pong ajedrez y no se que más … vamos como en Guantánamo) Dirán que su GPS ponía aguas iraquies en fin… que los Iranies les han pillado y no lo van a reconocer. Es lo que pienso.

    Supongo que en Irán la operación ha sido calculada.. a partir de ahora imagino que el Reino Unido se cuidara mucho de entrar más en aguas iraníes.

  5. Se olvidan algunos que el objetivo principal de todo régimen autoritario es el mantenimiento del status quo.

    … De todo régimen político, en realidad. Incluso los partidos revolucionarios dejan de serlo al cabo de unos cuantos años en el poder. Hay muchas diferencias entre Irán y los gobiernos occidentales, pero precisamente el afán de mantener el “status quo” no es una de ellas. Por norma general un sistema político sólo acepta cambios cuando éstos son fáciles -o lo parecen- y hay mucho que ganar con ellos, o cuando se enfrenta directamente a la posibilidad de un colapso.

    Tampoco es un secreto que Irán, Gran Bretaña y Estados Unidos están librando una guerra de influencias en Iraq, sobre todo en el sur chií. Este asunto de los rehenes ha sido más que nada un farol, una pequeña escenificación de cara a la galería, porque en realidad ninguna de las dos partes desea un conflicto abierto y declarado. Una guerra contra Irán probablemente dispararía los precios del crudo, y esto a su vez podría provocar una recesión económica mundial. Ni a Estados Unidos, ni a Irán ni a Rusia o China les interesa que algo así pueda suceder. Es una situación en la que todo el mundo pierde. Por supuesto Bush, Blair y Ahmadinejad pueden decir lo que les venga en gana, pero al final la última palabra la tienen quiénes realmente detentan el poder detrás de ellos.

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