Historias de la blogsfera

Creo que el primer blog personal que empecé a leer fue “Where is Raed?”. Su autor era un iraquí que hablaba de su día a día mientras caían las bombas estadounidenses. Se convirtió en una celebridad, las entradas de su post se publicaron en un libro (hay ediciones en castellano y catalán) y al tiempo empezó un segundo blog al que no le he prestado mucha atención.

El segundo blog del que me convertí en lector regular tenía una autor muy peculiar: Kim du Toit, un sudafricano, descendiente de hugonotes y emigrado a EE.UU. Llegué a su blog por un enlace a un ensayo suyo que asustaba: The Pussification Of The Western Male. Al que le ponga los pelos de punta mejor no lea aquella entrada en el blog de la mujer de du Toit donde argumentaba que los hombres son más inteligentes que las mujeres por naturaleza.

Du Toit tenía opiniones muy contundentes sobre muchas cuestiones políticas, aunque con un peculiar sentido del humor que me hizo convertirme en lector asiduo de su blog. Como defensor de la tenencia de armas comentaba de vez en cuando sus experiencias en el campo de tiro con cierta arma o munición, o daba su opinión sobre armas de colección que aparecían en venta en sitios webs dedicados a ello. Los fines de semana simplemente colocaba fotos de actrices de los años 40 ó 50.

El asunto es que él y su mujer decidieron montar un negocio en el que invirtieron todos sus ahorros. Todo fue bien hasta que uno de los inversores tecleó “Kim du Toit” en Google y se encontró con un blog donde un pirado de las armas hablaba de colgar a los demócratas de un árbol y colocaba fotos de mujeres ligeras de ropa. Los inversores se asustaron y huyeron. El negocio se hundió y la situación económica de la familia se volvió precaria. Kim empezó a buscar trabajo. Pasó varias entrevistas con éxito y cuando justo se suponía que tenía que recibir la llamada para empezar a trabajar, no volvió a saber de la empresa que lo había contrado.

No supe nada de lo que había pasado hasta hace poco. Simplemente me encontré con que su blog había desaparecido. Al tiempo me enteré que tenía uno nuevo donde escribía de forma anónima. Era él, su estilo era inconfundible. Finalmente salió a la luz con un nuevo blog donde ha suavizado su imagen.

Bueno, ahora quizás entiendan por qué firmo como Lobo Estepario y en todas las fotos donde salgo (si es que salgo) la cara no se me vea bien.

3 thoughts on “Historias de la blogsfera

  1. jo!

    no lo había visto nunca así. en mi ingenuidad sólo pensaba en lo bueno de este tinglado (como que cualquiear pueda ofrecerte su ayuda para cualquier proyecto que tengas entre manos).

    la historia da miedo.

    como siempre, abriéndonos los ojos.

  2. Cuando uno se esconde es porke no tiene mucho interes en defender lo ke dice ante los demas al ser señalado como el autor.

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