Imposturas científicas

Se aproxima una fecha que marca un hito en el camino de mi vida. Es una tontería cronológica, sólo una cuestión de cifras. Pero a pesar de eso no paro de darle bastantes vueltas a lo que me espera a partir de aquí. Cosas de terminar la vida de estudiante y plantearte como vas a pagar el alquiler y poner un plato de pasta sobre la mesa (garbanzos nunca he cocinado).

Ahora miro atrás y pienso en aquellas noches de sábado con una cerveza en la mano hablando con los amigos y contando batallitas sobre el camino a elegir en la vida. Y si bien es verdad que he hecho lo que me ha dado la real gana ahora abro los periódicos por la sección de anuncios de trabajo y me río. Está muy bien eso de ser fiel a bla, bla, bla… Pero el día que cogí este camino me cerré las puertas al 90% del mercado laboral (el 8,6% restante son puestos de comercial para “jóvenes licenciados”). Así que mientras salta la sorpresa me queda el mundo académico o… el mundo académico. ¡Uff!

Podríamos empezar a hablar de los criterios de valoración de méritos en la contratación de profesores. En mi universidad había un departamento que valoraba hasta 14 puntos la presentación del programa de la asignatura y hasta 8 los méritos académicos. Supongamos que yo compitiera con Fernando Reinares o Manuel Castells en esas condiciones. Como yo sea amiguete de los profes que componen el tribunal tururú a los catedráticos. Casualidades de la vida el departamento de Sociología de mi universidad tiene uno de los criterios de selección más objetivos que conozco. Con lo cual en cualquier universidad española competiré contra los protegidos de los catedráticos de turno, y en la única universidad donde podría jugar a mi favor el “efecto cancha” el juego está equilibrado. Bueno, se supone que me fui de aquí para no volver.

Más allá de las pruebas y presentación de programas de asignatura ante tribunales está la valoración de “méritos objetivos”. Estos son: Expendiente académico. Cursos de posgrado y doctorado realizados. Libros, capítulos de libros y artículos publicados en revistas científicas. Ponencias en congresos. E investigaciones en las que se ha tomado parte. Además, según universidad y departamento lo mismo se valoran las becas Erasmus que idiomas extranjeros. Aquí empieza a ponerse la cosa interesante.

Escribir un capitulito de libro o formar parte de una investigación es cosa muchas veces de ser elegido por la mano de Dios. El doctorado es un rito de paso que implica escribir un tocho que nadie se va leer (todo el que se mueva en la universidad conoce anécdotas divertidas al respecto). Los “cum laudem” se dan como churros. Y las ponencias en los congresos científicos ¡todo un mundo por descubrir!. Veamos.

Siempre ha habido sospechas de que en muchas “revistas científicas” se aceptan los artículos tal cual entran. Ha habido experimentos de mandar artículos con notas a pie de página con frases del tipo “estoy seguro que esto no lo ha revisado nadie”. Más divertido fue el asunto Sokal. Pero Jeremy Stribling, Max Krohn y Dan Aguayo han dado un paso más al desarrollar un generador de artículos científicos sobre computación.

La idea es mandar artículos de coña a congresos científicos que aparentan tener unos criterios de admisión muy laxos. Detrás de estos congresos hay organizaciones académicas fantasmas que se dedican a organizar esta clase de saraos. Evidentemente se paga por participar y porque una ponencia admitida sea publicada en las actas del congreso. Quienes participan suelen ser estudiantes recién licenciados con un C.V. de poco peso, a la búsqueda de méritos con los que inflarlos.

Yo mismo estoy por hacerme un currículum en el, abandonado por mí, mundo de la informática. Ahí van mis aportaciones a la ciencia: “A case for Web Services”, “Magot: Autonomous, Perfect Symmetries” y mi favorito: “Deconstructing DHCP”.

Para que luego digan que la ciencia en España va mal. Yo ya he puesto mi granito de arena. ¿Alguien más se anima?

2 respuestas a “Imposturas científicas

  1. te ha quedado perfecto el Derrida informatico.

    por cierto, no se donde encontré un generador de artículos postmodernos… muy bueno.

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