La familia, Chaikovski y el Estado de Derecho

Recuero de mis lecturas de Marvin Harris que la institución del matrimonio venía a cumplir más o menos dos funciones: Establecer ante la comunidad la potestad sobre los hijos y vínculos de propiedad y herencia.

En este país la cosa era que antes de las pruebas de ADN uno era el hijo de su padre sólo si había nacido dentro de un matrimonio. En el caso contrario se era “hijo natural” y no se tenía derecho a llevar el apellido de su supuesto padre. Por otro lado, en las distintas culturas con el bodorrio se establecían acuerdos sobre propiedad. Que si unas vacas como dote, que si Portugal forma parte ahora de la corona española, que si el marido muere la viuda hereda.

Si uno se para a pensar, el matrimonio y los sacramentos de la Iglesia Católica tienen una función social no muy diferente a los ritos de cualquier tribu perdida por ahí. El bautizo es la presentación en sociedad del recién nacido, y su aceptación y bienvenida por parte de la comunidad. La confirmación, un rito de paso al fin de la infancia… En la España del Caudillo el matrimonio como la mayoría de los ritos sociales pasaba por la Iglesia Católica. Y tanto lío montado primero con la ley del divorcio y ahora con el matrimonio entre personas del mismo sexo suena a los chirridos de una institución que se revuelve ante un monopolio perdido.

La evolución de la sociedad ha ido cortocircuitando ese monopolio. Hoy en día no hace falta haber nacido dentro de un matrimonio para ser reconocido como el legítimo hijo de tu padre. Y en teoría dos personas que decidieran convivir juntas de forma indefinida sin casarse sólo tendrían que ir a un notario y arreglar el papeleo para cada uno incluir en su testamento al otro (¿me aclara algún abogado este punto?) . La familia entendida como comunidad intergeneracional adopta hay formas muy diversas. Lo mismo conviven los hijos de uno los cónyuges nacidos en diferentes matrimonios, que tenemos una familia monoparental formada por alguien y una criatura rescatada de un orfanato de un país subdesarollado. Nuevas formas, nuevos retos y nuevas soluciones.

Me aventuro más. Un persona homosexual en España podría adoptar individualmente a un niño. Y luego convivir con su pareja, que designara al niño como su legítimo heredero. Formarían una familia. Seguro que ya está pasando. ¿Entonces por qué tanto revuelo con el matrimonio entre personas homosexuales y su derecho a adoptar?

No se trate de que empiecen a ocurrir cosas. Se trata de colocar una etiqueta a cosas que ya están pasando. Y así a partir de ahora los pilotos de Iberia que sean homosexuales podrán darle billetes gratis a sus legítimos esposos. Y por eso el mundo, ¡y la Civilización Occidental se acaban!.

Aunque creo que al final lo empiezo a entender (nótese el inteligente juego de palabras). Si personas como Michel Foucault o Piotr Ilich Chaikovski hubieran podido vivir su homosexualidad libre y abiertamente no habríamos tenido ni “Vigilar y Castigar” ni “El Lago de los Cisnes”. Todos los artistas y filósofos homosexuales no habrían creado las obras desgarradas o trágicas que los catapultaron a la Historia. Chaikovski mismo le habría dado por ser feliz y componer la canción del verano. Y entonces ahí sí que la hubiéramos liado. ¡La Civilización Occidental se habría ido a tomar por culo seguro! (Leche esta última frase se puede entender de dos maneras. Acabo de caer en la cuenta en el doble significado de esta última frase. Se celebra hoy el Día del Orgullo Gay en Madrid y desde luego… ¡Estoy sembrao!).

3 respuestas a “La familia, Chaikovski y el Estado de Derecho

  1. Creeré que la Iglesia Católica realmente se adapta a los tiempos y defiende a todos sus feligreses, el dia que una boda entre homosexuales esté celebrado por una mujer sacerdote, lesbiana, a la que le ayuda su compañera en el oficio.

    Hasta entonces paso de esa institución.

  2. “Y en teoría dos personas que decidieran convivir juntas de forma indefinida sin casarse sólo tendrían que ir a un notario y arreglar el papeleo para cada uno incluir en su testamento al otro”

    Eso tengo entendido, sí…

    Respecto a todo este revuelo, creo que es puro afan de tocapelotismo… o bien una falta de autoestima terrible. Unos se afanan en prohibir las cosas mediante dogmas que hacen pensar en enfervorecidos sacerdotes llamando a las cruzadas contra los infieles… y otros se tiran de los pelos y se rasgan las vestiduras ante tamaño desajuste. Lo más curioso es que cada uno hace lo que le sale de los cojones y no por ello deja caer el dedo acusador que señala al otro.

    Unos tachan de retrogrados a otros y los unos son tachados de enfermos… todos se acusan, todos se insultan, las grandes entidades mediaticas se frotan las manos, a rio revuelto ganancia de pescadores… y conozco a gente que no ha pisado una iglesia en su vida, se acuesta con gente de su mismo sexo, curra en el mismo puesto de trabajo desde hace 20 años y lo unico que le importa es ahorrar lo suficiente para irse en verano una semana a Italia en plan romantico.

    No habrá grandes cambios en los derechos de los homosexuales, pues como bien apuntas, en todo sistema hay suficientes huecos como para beneficiarse de tal o cual vacio legal. No por mostrarse más colericos contra algunos grupos sociales van a extender más la palabra que supuestamente se les encomendo que difundieran. Pues eso, puro afan de tocapelotismo :).

    (ojo, intento mostrarme imparcial en el tema, una de mis mejores amiga es lesbiana, unos amigos de la familia son gays, parte de mi familia es catolica y yo mismo me eduque en ese ambiente… no me avergüenzo de ninguno de ellos, ni los descalifico en un burdo juego de voluntades).

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