“Yihadismo wahabista” de Manuel Galiana Ros

El año pasado me llamó la atención la proliferación de artículos que culpaban a Arabia Saudita de los atentados en Francia y Bélgica como responsable última del yihadismo global. Evidentemente Arabia Saudita no es un país muy recomendable para vivir y emular. Y ciertamente las autoridades saudíes dedican recursos a hacer proselitismo de su visión conservadora del Islam. Véase el canal en español Córdoba Internacional TV. Pero las raíces intelectuales del yihadismo son externas a Arabia Saudita. Al igual que el origen de las figuras más relevantes de la yihad global, excepción hecha de Bin Laden, que precisamente terminó enemistado con las autoridades saudíes.

Ese goteo fino de artículos me llamó la atención en su momento y lo que me resultó evidente es que tenía que tratarse de una narrativa diseñada ex profeso para crear rechazo en Occidente hacia Arabia Saudita, pasís cuyos intereses geopolíticos en Oriente Medio chocan con Irán (anoten este dato). Así que cuando me encontré un ejemplar de Yihadismo wahabita y sus raíces sionistas y talmúdicas de Manuel Galiana Ros en la Casa del Libro en Bilbao me llevé el libro a casa. Se trata de un panfleto conspiranocio y antisemita de una editorial de ultraderecha. Me extrañó encontrar un libro así en una librería convencional. Pero desde luego su lectura ha resultado muy interesante por la perspectiva que proporciona sobre la Nueva Guerra Fría y los vínculos del autor.

Para empezar, la portada del libro es engañosa. Manuel Galiana Ros aparece como autor, pero suyos son sólo la introduccion y el epílogo, que ocupan menos del 10% del libro. El libro se compone en realidad de un texto de un autor francés sobre el wahabismo junto a  una recopilación de artículos de temas y autores diversos copiados y pegados de Internet. La labor de edición es pobre o inexistente, con erratas y un abuso cansino de cursivas, entrecomillados y notas a pie de página tan típico de esta clase de libros. Voy a extenderme en destripar aquí el contenido del libro. Así que puedes saltar de aquí al final, donde hablo de las ideas que transmite Galiana Ros y lo que he encontrado detrás del libro.

El grueso de Yihadismo wahabita lo ocupa la traducción de Les Égarés (“Los extraviados”), obra del francés Jean-Michel Vernochet, que sí aparece mencionado en la portada. La tesis de Vernochet es que el wahabismo, la corriente del Islam dominante en Arabia Saudita, es una herejía que, con su rigidez y dogmatismo, está alejada de la verdadera naturaleza del Islam y es causante del Choque de Civilizaciones con Occidente.

El wahabismo, recordemos, debe su nombre a Muhammad ibn Abd-al-Wahhab (1702-1792), un clérigo rigorista que pretendía purificar el Islam y que firmó un pacto con la familia Al Saud. A cambio de legitimidad religiosa a sus aspiraciones de poder, los Al Saud le convirtieron en la autoridad religiosa en sus territorios. Y así sigue a día de hoy, el wahabismo es la corriente islámica oficial en Arabia Saudita. Una de sus características, por ejemplo, es el rechazo a la veneración de santos y la visita de sus tumbas. Prácticas del Islam popular que uno puede encontrar en África Occidental y Turquía. Según Vernochet, se trata de un rasgo del wahabismo tomado del judaísmo ultraortodoxo y su fijación por el cumplimiento a rajatabla de la ley. Como es, también según Vernochet, la aplicación de la pena de muerte por lapidación. Además, la demolición de tumbas de santos por los yihadistas es una prueba de la influencia wahabita en todo el mundo. Resulta que la pena de muerte mediante lapidación fue introducida en Irán después de la revolución islámica. Y ahí sí que está claro que no hay influencia wahabita alguna. Así que sería interesante revisar las afirmaciones del autor sobre la influencia del wahabismo en el yihadismo.

La cosa se pone interesante cuando Jean-Michel Vernochet nos cuenta que Al Wahhab recibió dinero de un agente británico para estudiar en distintas capitales árabes y así convertirse en un clérigo eminente. El objetivo de los británicos era entonces asegurarse el control de la península arábiga como lugar estratégico en la ruta a la India. Ese periplo más allá de los dominios de los Al Saud no aparece en su biografía de la Wikipedia. Curiosamente, encontramos referencia a la existencia de un panfleto titulado Memoirs of Mr. Hempher, The British Spy to the Middle East. Resulta ser un texto apócrifo de 1868 de carácter conspirativo y origen otomano que es la fuente que cita Vernochet pero omitiendo su naturaleza.

Además, nos cuenta que según algunos, “aquí surge una dificultad recurrente, la de la fiabilidad y la identificación de las fuentes” (pág. 25), tanto los Al Saud como Al Wahhab eran descendientes de criptojudíos pertenecientes a la corriente sabatea. El wahabismo sería entonces una creación de una secta mesiánica criptojudía infiltrada en el Islam. Sabateos y wahabíes compartirían entonces buscar “la inversión de la ley y la negación de todo código moral” (pág. 55).

Luego tenemos un repaso histórico de las peripecias de la casa Al Saud hasta que que en 1932 se proclamó el tercer reino saudía, habiendo arrebatado por el camino la Meca y Medina a la dinastía hachemí. Desde entonces, Arabia Saudita ha mantenido una estrecha alianza con Estados Unidos y Reino Unido. ¿Cómo la explica Jean-Michel Vernochet? Según nos cuenta, el asunto no tiene nada que ver con intereses geopolíticos. Resulta que el dogmatismo wahabí se “acomoda perfectamente” a los “preceptos ultra liberales de la Escuela de Chicago y a los libertarios de la escuela freudiana-marxista conocida como de Frankfurt” (pág. 35). Llevo tiempo leyendo a la derecha echándole la culpa de todos los males de Occidente al “marxismo cultural” y la Escuela de Frankfurt. (Quizás tenga que hablar de ello algún día). Pero la pirueta dialéctica de Vernochet me ha parecido mortal de necesidad.

Por último, Vernochet expone cómo el wahabismo es la corriente dominante de Qatar, emirato que muestra una fachada de modernidad al mundo, pensemos en el canal de noticias Al Yazira, pero que mantiene una política de apoyo a grupos yihadistas radicales como parte de una agenda exterior diferente a Arabia Saudita. Esas sutilezas no están presentes en el libro a la hora de tratar un tema bastante interesante. Porque siempre se habla de Arabia Saudita como fuente de todo mal en Oriente Medio y nunca se menciona a Qatar, ese simpático patrocinador del Fútbol Club Barcelona y la franquicia de Al Qaeda en Siria. Vernochet en cambio liquida el asunto aludiendo al “complot americano-israelí-wahabita” (pág. 85).

Jean-Michel Vernochet. Foto: Red Voltaire.

En la segunda parte del libro encontramos una serie de textos tomados de Internet. El primero de ellos, por ejemplo, menciona como fuente “wordpress.com”. Esto es, Manuel Galiana Ros tomó un texto de blog con motor WordPress y no se molestó en citar el autor y fuente. Una búsqueda no muy larga me remite al original, “Atatürk’s Jewish Family Background”, donde además encuentro las imágenes que acompañan al capítulo del libro. Se trata de un blog con una única entrada (!), el texto traducido por Galiana Ros. A continuación encontramos la traducción de “When Ataturk Recited Shema Yisrael”. Sobre el criptojudaísmo del fundador de la Turquía moderna volveremos más tarde.

El tercer texto traducido por Galiana Ros es “Made in Saudi Arabia: Salafist Radicalism in Africa” de Wayne Madsen, que no encontré que aportara nada relevante. Menciona una cadena de atentados en Egipto que atribuye a la mano de Arabia Saudita e Israel, “una alianza insidiosa con la que los investigadores legítimos del 11 de septiembre están bien familiarizados” (pág. 118). Los siguientes capítulos son “Los cristianos de Irak; entre lo malo y lo peor; los chiitas y los sunitas” de Raad Salam Naaman, texto del que no encontré rastro en Internet, y “The Haunting of Iraq and Palestine” de Renee Parsons. Puedo estar más o menos de acuerdo con sus autores, pero no encontré nada escandaloso o realmente disparatado en ellos.

La cosa se pone “interesante” en los dos siguientes capítulos, que Manuel Galiana Ros copió y pegó de El Espía Digital, incluyendo las imágenes y fotos. De hecho, la contraportada del libro es una ilustración tomada de uno de estos dos artículos. Ambos aparecieron, por cierto, en el boletín nº126 de 11 de agosto de 2014 de esa publicación. El primero es “Oriente Medio… ¿el caos?” de Jad el Khannoussi. Presenta la idea de que las políticas de Estados Unidos para Oriente Medio nunca han sido erráticas, sino que han mantenido durante décadas una misma línea de actuación inspirada en una línea estratégica trazada por diferentes personajes israelíes y aprobada en una sesión secreta del Senado estadounidense en diciembre de 1982: la demolición de los estados árabes en entidades más pequeñas (pág. 134). Por tanto, lo que desde fuera puede interpretarse como políticas contradictorias o diferentes de un gobierno estadounidense a otro forman parte de una misma estrategia de “caos controlado” (pág. 135) que Estados Unidos aplica en otras regiones vía terceros. Según menciona Jad el Khannoussi, la intervención francesa en el Sahel para frenar la conquista yihadista de Mali fue una acción desestabilizadora, como lo fue el apoyo de Polonia a Ucrania.

Ilustración de El Espía Digital reproducida en la contraportada del libro.

El segundo artículo copiado y pegado de El Espía Digital es “La alianza forjada en sangre entre Arabia Saudita e Israel” de David Hearst. Se trata de un artículo escrito al calor del conflicto de Gaza del verano de 2014. Según Hearst, la intervención israelí en Gaza fue una “orden real” saudí. La lógica de que Israel cumplió órdenes saudíes no queda explicada. Curiosamente toma unas declaraciones de israelíes y saudíes para darles la vuelta. Por un lado, personalidades israelíes manifestaron su aprobación a la idea de, que en caso de que se desmilitarizara la Franja de Gaza, tanto Arabia Saudita como Emiratos Árabes Unidos aportarían dinero para la reconstrucción (en una nueva era de coexistencia en paz, se entiende). En cambio Hearst lo considera algo siniestro, prueba de la complicidad de las petromonarquías con Israel. Igual que con las declaraciones de un príncipe saudí, que afirmó que una vez llegara la paz no tendría inconveniente de invitar a su casa familiar tanto a palestinos e israelíes.  Hearst considera esto una traición a la causa palestina. Da la sensación de que no conoce el espíritu de la Iniciativa de Paz Árabe.

Seguimos con “Las razones de la justa causa palestina”, texto atribuido a Ricardo Martínez. En realidad, se trata de una entrevista hecha por él a Simán Kury y Edgar Saade, integrantes de la Asociación Salvadoreña Palestina. La entrevista fue publicada por Russia Today. Aquí Manuel Galiana Ros copió y pegó el texto, eliminando el enunciado de las preguntas a excepción de la primera. La explicación del conflicto árabe-israelí es aquí panfletaria y ahistórica. Por ejemplo decir, que los británicos armaron a judíos y desarmaron a los árabes antes de la partición (recordemos la matanza de Hebrón de 1929). Que la llegada de judíos se produjo después de la proclamación del Estado de Israel y proveniente de Europa (olvidando persecuciones y progromos en todo el Oriente Medio) antes y después de 1948. Que la convivencia era pacífica antes de la proclamación del Estado de Israel, negar el carácter terrorista de HAMAS (que ataca con armas no guiadas núcleos de población civil), que el Estado de Israel ha sido reconocido ya por el lado palestino (HAMAS no lo ha hecho), etc.

“Who finances ISIS?” es un caso curioso. Se trata de un texto firmado por Andreas Becker para la cadena alemana Deutsche Welle que reprodujo Russia Today eliminando la firma de Becker y cambiando la foto que lo acompaña por una de Ali Al-Saadi para AFP. Nuevamente Manuel Galiana Ros se equivocó al copiar y pegar de Internet. Atribuye la autoría del texto al fotógrafo Ali Al-Saadi, cuyo trabajo reproduce en la página 144 para ilustrar el artículo sobre la “justa causa palestina”.

El siguiente copia-pega de Manuel Galiana Ros es nuevamente un artículo del canal Russia Today: “El Estado Islámico ya está en tierras asiáticas: desarticulan una red en Malasia”. Aparece sin firmar y supongo que como en el caso anterior debe tratarse de una traducción al español de un tercer medio. Sin embarga Galiana Ros vuelve a confundirse y lo atribuye sin nombre a AFP, que es la agencia que firma la foto que encabeza el artículo y que aprovechó para la portada del libro.

Imagen de AFP que Manuel Galiana Ros tomó de Russia Today para la portada de su libro.

Seguimos con artículos en la página web de Russia Today: “EIIL: ¿El monstruo de siempre con diferente máscara?” de Nagham Salman, colaboradora de la cadena. Es curioso que use las siglas EIIL (Estado Islámico de Iraq y el Levante) porque enumera grupos yihadistas y cita ISIS, ISIL, Daesh.. como si fueran grupos diferentes. La tesis de esta autora que los grupos yihadistas están controlados por Occidente. Afirma que la guerra civil libia comenzó en 2011 sólo después de que Francia introdujera mercenarios en el país y que luego envió a Mali para tener una excusa para intervenir allí. Luego dice que la gran ofensiva del Estado Islámico en Iraq de junio de 2014 fue lanzada por yihadistas al servicio de Occidente “tras el fracaso cosechado en Siria” (pág. 151). De paso, afirma que el Estado Islámico es una creación del Mossad israelí “según fuentes acreditadas como Red Voltaire e Infowars” (pág. 151). Esta última aseveración es para caerse de la silla de la risa. Encontramos nuevamente la tesis del “caos controlado” por Occidente.

Llegado a este punto, Manuel Galiana Ros parece que no se molestó en buscar nuevas fuentes y el siguiente artículo es un nuevo copia y pega de Russia Today: “Mercenarios yihadistas del Estado Islámico ¿amigos en Siria y enemigos en Iraq?”, también de Nagham Salman. Pero ¡otra vez! se confunde o equivoca con la atribución de la autoría, aunque salga bien claro en la parte de arriba del texto en la página wegb. En el libro sólo aparece la fecha y no hay mención a Nagham Salman como autora. En el mismo tono descuidado que el anterior, habla como si el Estado Islámico fuera un fenómeno surgido en Siria y reprocha la repentina preocupación occidental por su aparición en Iraq. Es justo al revés. Apareció en Iraq y entonces no importó a nadie porque luchaba contra Estados Unidos y sus aliados. El asunto generó tanta apatía y desinterés que hay muchos textos, como este, que tratan de explicar la súbita aparición del Estado Islámico en el panorama internacional Su explicación es conspiranoica: algo así sólo es posible por ser una creación de Occidente. Pero esa necesidad de explicaciones mágicas son sólo producto de la ignorancia.  El Estado Islámico tiene un largo recorrido desde 2003. Claro que la autora parece no haber oído nunca hablar de Al Zarqawi y el grupo Monoteísmo y Yihad.

A continuación encontramos otro artículo de Nagham Salman en Russia Today cuya autora sí identifica correctamente Manuel Galiana Ros, para variar: “¿Quién recluta, quién paga, quién adiestra y quién arma a los yihadistas del EIIL?”. Nuevamente encontramos una explicación mágica de asuntos complejos. Por ejemplo, “Al Qaeda fue una gran obra de ingeniería de los servicios secretos estadounidenses y saudíes” (pág. 156). Nagham Salman nos cuenta que John McCain presidió el 4 de febrero de 2011 una reunión en El Cairo donde se organizó la Primavera Árabe. A continuación yihadistas egipcios y tunecinos fueron enviados a Libia coincidiendo con los bombardeos franceses. La guerra civil siria estalló tras entrar en el país radicales islamistas procedentes de Europa y tras pasar por campamentos de entrenamiento de la CIA, el Mossad y el MI6 en Turquía y Jodrania, en un programa financiado por Arabia Saudita y Qatar.

Nótese que ni libios ni sirios tienen papel alguno en los acontecimientos de sus países, según Nagham Salman. Y tantos países diferentes con agendas diferentes trabjaron aquí al unísono como un reloj. Tampoco se mencionan las protestas populares contra los regímenes por el efecto contagio en la región. Nuevamente repite el chiste de llamar a Infowar y Voltairenet “fuentes acreditadas” cuando menciona que el Abu Bakr Al Bagdadi, líder del Estado Islámico, es un “agente sionista” llamado Elliot Shimon, que primero fue general del Ejército Sirio Libre y luego se pasó al Estado Islámico. Para rematar dice que se le puede ver al lado de John McCain en una foto hecha en Siria donde no hay nadie parecido al líder del Estado Islámico.

John McCain al lado de gente que no se parece a Abu Bakr Al Bagdadi. Foto: Russia Today.

Seguimos en Russia Today con un artículo breve sin firma: “China revela la ‘verdadera’ razon de la campaña de EE.UU. contra el Estado Islámico”. El artículo recoge la versión china de que Estados Unidos “está aprovechando el caos del Estado Islámico para alinear sus intereses en Oriente Medio” (pág. 161) Que es como si los chinos dijeran “Todos los países sólo se preocupan por sus propios intereses, menos nosotros que nos preocupamos por los nuestros”.

Y sin abandonar Russia Today, el siguiente artículo es “Un informático saca a la luz los métodos brutales de Boko Haram en Nigeria”, que es otra pieza breve y sin firma donde simplemente se habla de la detención del responsable de la difusión de comunicados e imagen en Internet de Boko Haram.

Llegamos finalmente a un auténtico “bocato di cardinale”, un artículo de la sin par Nazanín Armanian sacado de su blog en el diario Público: “Guerra contra Siria: El ‘plan B’ de la agenda oculta de Obama”. Nazanín Armanian es un personaje del que algún día tendré que hablar aquí porque no hay nadie en España cuyos desvaríos mentales alcancen un nivel tan psicotrónico y sin embargo se le tome tan en serio. Por ejemplo, sin ir más lejos recientemente pasó por el Parlamento de Canarias. 

Nazanín Armanian tiene un estilo peculiar en el que va soltando frases que se saca del sombrero sin mirar nunca atrás. Lo mismo te dice que Estados Unidos pretende destruir “el ejército sirio por sus vínculos con Rusia” y que luego hará lo mismo con las fuerzas armadas de Ucrania, que las acciones de Estados Unidos en Oriente Medio tienen el objetivo de “empujar el precio del petróleo al alza perjudicando a China” (pág. 166). Que Estados Unidos sea aliado del gobierno de Kiev o que le interese un precio del petróleo contenido no es aquí relevante, porque la realidad nunca es relevante para Nazanín Armanian. Así nos cuenta que Estados Unidos montó “bandas criminales para provocar el terror entre la población” y es también responsable de “crear y armas a los grupos terroristas” en Siria como “viva imagen de los escuadrones de la muerte de Latinoamérica en los ochenta” (pág. 166). Este párrafo es pura proyección. Está hablando del comportamiento de las milicias shabiha del régimen sirio. Pero la referencia a la Latinoamérica de los años 80 es un buen efecto de humo y espejo para desviar la atención del lector.

Habla del Estado Islámico como el “califato americano” porque según ella la ofensiva de 2014 era parte de un plan estadounidense. Menciona el ataque químico realizado por el régimen sirio en agosto de 2013 como un ataque de “falsa bandera”, cuando hay una investigación de técnicos de la ONU por medio. Menciona los planes de Obama de bombardear Siria (el artículo es de octubre de 2014) y de mandar “árabes y pakistaníes” a luchar en Iraq contra el Estados Islámico. Como vemos, la gracia es leer sus artículos años después de escrito y ver cómo habla y habla de cosas que inventó sobre la marcha. Pero supongo que el lector despistado medio encuentra argumentos que refuerzan sus prejuicios de que Estados Unidos es el Mal absoluto y no recuerda esos detalles pintorescos que sólo a ella se le ocurren. (¿Pakistaníes combatiendo al Estado Islámico en Iraq al servicio de Estados Unidos? WTF?).

Otra rasgo característico de Nazanín Armanian es que, como muchas veces no tiene ni idea de lo que habla, cuando se encuentra algo que no entiende inventa una explicación sobre la marcha. Menciona el grupo Jorasán, vinculado al núcleo duro de Al Qaeda y al que Estados Unidos atacó en Siria en septiembre de 2014. Según ella es un invento de Estados Unidos y especula las razones de haber elegido un nombre que coincide con el de una provincia de Irán hasta 2004. El Gran Jorasán es una región histórica que engloba Afganistán y que aparece en un hadiz popular entre los yihadistas:

“Si ves venir los estandartes negros desde Jorasán, únete a ese ejército. Incluso si tienes que arrastrate sobre hielo. No habrá poder que lo pueda detener. Y llegarán finalmente a Jerusalén, donde eregirán sus banderas”

Como la yihad global arrancó en Afganistán, los miembros de Al Qaeda consideraban que ese hadiz tenía un significado profético. No es un plan secreto de la CIA de crear un grupo yihadista que opere en Irán y Asia Central.

Otro ejemplo. Menciona el término Af-Pak, que se popularizó en Estados Unidos para dar a entender que no se podía tratar la guerra en Afganistán como un fenómeno aislado sin tratar también la complicada relación de Washington con Pakistán y el ambivalente papel de “estado profundo” pakistaní frente a los talibán y el yihadismo. Se escribieron cataratas de artículos sobre el tema. Pero, según le escuché decir en una conferencia en 2010, el término Af-Pak reflejaba los planes de Estados Unidos de unir los dos países en uno solo para frenar a China en Asia Central. ¡Ole! Y aquí, dice que la aparición del Estado Islámico es parte de un plan de Estados Unidos de unir Siria e Iraq en el aérea Ir-Sir “para que rime con Af-Pak” (pág. 168). ¿Qué significa esa frase absurda? Y así, toda la vida. Genia y figura.

Lo bueno de estos artículos conspiranoicos es que cuando pasa el tiempo, la perspectiva permite echarse unas risas. El siguiente capítulo es “El Plan Erdogan, tapadera de la OTAN” de Manlio Dinucci. El artículo, tomado de la Red Voltaire, explica los planes urdidos conjuntamente por los gobiernos de Estados Unidos y Turquía para intervenir en Siria bajo el paraguas de la OTAN. El artículo es de 2014. Y claro, pasa como en el artículo de Nazanín Armanian, que afirmaba en 2014 que Obama estaba loco por encontrar una excusa para entrar en la guerra civil siria y atacar al régimen de Damasco. El artículo de Dinucci suena muy serio a ojos del profano porque explica la existencia del Allied Land Command con base en Izmir y su encaje en el organigrama de la OTAN, donde se coordinaría la invasión de Siria. El tiempo ha puesto el asunto en su sitio.

Volvemos a otro artículo corto y anónimo de Russia Today en “Turquía pide a EE.UU. que ataque a Assad a cambio de su apoyo contra el Estado Islámico”, que Manuel Galiana Ros atribuye erróneamente a la agencia Reuters. Se trata de la agencia origen de la foto que ilustra el artículo en la página web de Russia Today, no el origen del texto.

Y por fin llegamos a los “Comentarios y epílogo” de Manuel Galiana Ros, que cierran el libro. En la recapitulación sobre la primera mitad del libro, el autor toma la historia apócrifa de que el wahabismo fue una doctrina promovida por el Reino Unido para dividir a los pueblos musulmanes. Y juega a apuntar que los protagonistas de la historia, los Al Saud y Al Wahhab, eran criptojudíos sabateos (“se nos podrá acusar de ver aquí una conspiración judía“, pág. 180). Ese secreto llegaría hasta la actualidad y explicaría que supuestamente los “mandatarios islámicos” de la península arábiga afirmaran que para ellos era muy importante la creación de “un Hogar Nacional judío” (pág. 181). Son las primeras noticias que tengo de que líderes de las petromonarquía árabes eran sionistas.

Ilustración publicada por Russia Today y reproducida en el libro (pág. 160).

La largo mano judía se extendería también por Turquía, según Manuel Galiana Ros, de ahí la inclusión de dos textos sobre el carácter criptojudío de Mustafá Kemal, padre de la Turquía moderna y “candidato ideal por parte del sionismo internacional para liderar un proceso revolucionario para la toma del poder” (pág. 181). De paso nos cuenta que “sería más apropiado” llamar a la Revolución Rusa la “revolución judía” (pág. 181). Curiosamente Jean-Michel Vernochet también ve judíos por todas partes. Y nos cuenta que el golpe de Estado en Egipto contra el gobierno de los Hermanos Musulmanes fue obra de “la  mano escondida del sionismo” (pág. 86).

A continuación Manuel Galiana Ros habla de una supuesta conversación entre Vladimir Putin y el rey de Arabia Saudita. Putin se habría negado a la construcción de una mezquita con dinero saudí en Moscú porque en Arabia Saudita no hubiera sido posible construir una catedral ortodoxa. Y a continuación Galiana Ros hace un copia y pega de un discurso de Putin ante el parlamento de su país donde llama a los inmigrantes musulmanes a “en Rusia vivid como rusos”. Tras el texto del discurso se nos cuenta que Putin recibió una ovación de cinco minutos. El texto suena raro, porque da a entender que los musulmanes son una comunidad extraña en Rusia y en realidad allí hay una importante minoría musulmana. Sólo lleva 5 segundos de búsqueda encontrar que el supuesto discurso es un bulo.

Cerca del final, Galiana Ros habla de su esperanza en los Movimientos Nacionales Europeos, eufemismo para partidos políticos de ultraderecha. Y termina contándonos que, tras la caída del comunismo, “Rusia como nación fue saqueada por los oligopolios sionistas” pero gracias a Putin en los últimos quince años “el espíritu nacional y tradicional ruso […] ha podido renacer” (pág. 186). Así que nos encontramos en una nueva política de bloques. Por un lado tenemos a las fuerzas del “sionismo, globalismo, predominancia de los mercados y de la usura” representadas por la “estructura militar de la OTAN” y unos Estados Unidos “que sigue la consigna de los lobbies israelitas”. Por otro lado, tenemos a “los países que pretenden un reparto mundial de la riqueza y una mayor justicia para las poblaciones del mundo” (pág. 186). Nos habla, sin duda, de la Nueva Guerra Fría.

Así que recapitulemos. Tenemos a un ultraderechista español, conspiranoico y antisemita, que traduce un texto del francés y lo junta con otros muchos sacados de Russia Today y de sitios como la Red Voltaire, de la que ya he hablado aquí. La mayor parte de los textos sacados de Internet nos cuentan que todos los males de Oriente Medio son obra de un plan secreto estadounidense e israelí, en el que colaboran las petromonarquías árabes, para someter a la región a un permamente estado de caos mediante el apoyo a fuerzas yihadistas. Sobra decir a estas alturas, sabiendo quiénes nos quieren vender como los malos en este película, a quiénes nos quieren vender como los buenos en Oriente Medio.

El propio Manuel Galiana Ros cuenta que tuvo conocimiento de la existencia del libro Les Egares de Jean-Michel Vernochet en un viaje a Irán en 2014 para presentar la edición en farsi de su libro Los lobbies sionistas en España. Fue la francesa Marie Pomier, que identifica como una “conocida antisionista” (pág. 9), quien le pasó un ejemplar. En Conspiracy Watch encontramos la referencia a un evento en Irán donde coincidieron en 2014 Vernochet y Pomier con el inefable Thierry Meyssan de la Red Voltaire y otros personajes calificados como “negacionistas [del Holocausto]”.

Galiana Ros cuenta que tras pasar “un par de días” en el sudoeste del país tuvo la idea de escribir otro libro, La guerra sionista contra Jomeini. A partir de ahí, tirar el hilo es fácil y nos encontramos a otros autores españoles que escriben sobre Irán o vinculados al canal iraní HispanTV, grupos de ultraderecha que simpatizan con el Kremlin y el régimen sirio, etc. ¿Podemos hablar entonces de el “lobby iraní español”?.