McCain y el final de algo

El funeral de John McCain fue un espléndido espectáculo político. El presidente Trump fue el gran ausente y, aunque ningún discurso lo mencionó por su nombre, todo el mundo entendió que la exaltación de virtudes atribuidas al fallecido en realidad era una lista de reproches al actual presidente.

La rotonda del Capitolio con el féretro de John McCain el 31 de agosto. Al fondo, los cuadros que representan a Cristóbal Colón desembarcando en América y Hernando de Soto descubriendo el río Mississipi. Foto: Justin Sullivan/Getty Images/AFP

Dijo Obama en su discurso, causando risas en el público, que la forma de McCain de reír el último era teniendo a los dos anteriores presidentes juntos hablando bien de él. Así, pudimos ver nuevamente a George W. Bush en actitud amistosa con Michelle Obama. Es interesante pensar que para el trumpista medio el consenso mediático en torno a la figura de McCain y los repetidos gestos amistosos entre antiguos rivales políticos son prueba de la existencia de una casta política respaldada por unos medios elitistas que viven de espalda al pueblo estadounidense.

Cuenta Eduardo Suárez en Letras Libres cómo con John McCain muere un cierto tipo de hacer política en EE.UU., caracterizada por la independencia de los congresistas y la porosidad de las fronteras ideológicas. Yo me pregunto si la muerte de McCain, del que se dice que nunca hubo guerra en la que los Estados Unidos pudieran verse implicados que le pareciera mal, simboliza también el ocaso de Estados Unidos como hiperpotencia global intervencionista.

Mientras tanto, en el lado oscuro de Twitter he leído barbaridades sobre el fallecido. Según una teoría conspirativa que aporta como prueba una foto se reunió en Siria con el líder del Estado Islámico. La clave de la teoría es que en un viaje a Siria, donde McCain se reunió con figuras de la oposición al régimen, se ve un hombre con barba y bigote que se parece al califa Ibrahim como un árabe con barba y bigote se parece a otro árabe con barba y bigote. Pero hubo algo que me llamó la atención y me pareció sintomático de una forma de entender la política y el mundo.

Resulta que leí una y otra vez comentarios a la condición de veterano de la guerra de Vietnam de McCain, al que se le calificaba de asesino y criminal de guerra. Y entonces pasó una cosa curiosa. Leí una mención a Vietnam entre los países donde se había mostrado respeto y desde donde se habían transmitido las condolencias por su fallecimiento. Así que decidí buscar sobre el tema tras leer un tuit muy dolido y sentido.

¿Qué encontré al buscar en las noticias de Vietnam? Que en Vietnam se consideraba a McCain un símbolo del acercamiento entre los dos países. La prensa de allí mencionaba tanto los mensajes oficiales como la opinión de ciudadanos corrientes que se habían acercado a la embajada a dejar mensajes de condolencia en un libro habilitado para el efecto. McCain era percibido como alguien que había hecho la guerra contra ellos de joven y en cambio ya mayor había trabajado para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Vietnam. Recordemos que en Vietnam las reformas del gobierno comunista han abierto la economía. Y también que la preocupación en Vietnam por las aspiraciones hegemónicas de China en la región, sin olvidar el conflicto armado fronterizo entre ambos países en 1979. Esa preocupación vietnamita es compartida por Estados Unidos y ha propiciado el acercamiento geopolítico entre ambos países, con gestos simbólicos como la escala de buques de guerra estadounidenses en puertos vietnamitas. Así que en medio del sentido dolor vietnamita por la desaparición de John McCain, su amigo en Washigton, teníamos a miembros de la TrueLeft española montándose un buen postureo en nombre del pueblo vietnamita. Qué alegórico.