Operación Serval y la audacia

El año pasado destaqué aquí el desarrollo de las operaciones militares francesas en Mali, la Operación Serval. El ejército francés desplegó a toda prisa unidades ligeras que formaron sobre el terreno agrupaciones modulares ad hoc de entidad batallón (Groupement Tactique Inter Armes) y se lanzaron por las llanuras africanas a toda velocidad mientras fuerzas paracaidistas y de operaciones especiales rompían la linealidad del frente con saltos paracaidistas y asaltos aerotransportados. Los franceses lo llamaron “Maniobra Aeroterrestre en Profundidad”.

servalCon el paso del tiempo, dije que la Operación Serval iba a quedar como ejemplo de brillante campaña militar. Y así ha sido. La RAND Corporation acaba de publicar un informe 67 páginas sobre la Operación Serval: France’s War in Mali. Lessons for an Expeditionary Army.El informe recoge fuentes francesas, en especial el testimonio de varios oficiales franceses que realizaron presentaciones sobre la Operación Serval en Estados Unidos. Es interesante el punto de escepticismo que aporta el informe, planteando qué hubiera pasado si los grupos yihadistas hubieran presentado una verdadera resistencia al avance francés. Ciertamente no sabemos si el colaspo de los yihadistas se debió a la sorpresa y el desbordamiento provocado por el avance francés o la falta de voluntad de combatir. De cualquier manera, me resultó interesante los puntos destacados por el autor estadounidense desde su mirada externa. En primer lugar cómo en la cultura militar francesa se tolera asumir riesgos y se prima la audacia. “De l’audace, encore de l’audace, toujours de l’audace” que decía Danton. En segundo lugar, el autor destaca el empleo de fuerzas ligeras y la “rusticidad” de los medios franceses. Algo atribuible a los recursos limitados del ejército francés, que empleó vehículos como los ERC-90, VBL y los Panhard P4, que no hubieran desentonado en un despliegue de los años 80. Asunción de riegos y austeridad de medios, sobra decirlo, son conceptos que el autor considera ajenos a la mentalidad estadounidense y que en el caso francés atribuye a hacer de la necesidad virtud.

Los franceses entrevistados en el informe apuntan que son conscientes de que el modo estaounidense hubiera sido acumular fuerzas más pesadas y aplastar al enemigo con potencia de fuego. Creo que William Lind habría reconocido aquí inmediatamente el contraste entre lo que él denomina Guerras de 2ª Generación (acumulación de potencia de fuego) y Guerras de 3ª Generación (guerra de maniobra). Por último, el autor destaca la modularidad de las fuerzas francesas, capaces de organizar rápidamente compañías de distintos regimientos en una unidad provisional y volverlos a reorganizar sobre la marcha. Esa facilidad se debe a la costumbre francesa de desgajar compañías de sus unidades de origen para desplegarlas en misiones internacionales en unidades interarmas, recogiendo además una larga tradición de despliegues en ultramar de las unidades coloniales (las “tropas de marina”) y legionarias.

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