Sobre la überización de las fuerza armadas españolas

Este fin de semana El Confidencial ha publicado un artículo de opinión firmado por París Álvarez con el original título “La ‘uberización’ de las Fuerzas Armadas”. Resulta que me han pedido mi opinión sobre él y el propio autor me contactó por Twitter pidiéndome que ayudara a su difusión. Tengo opiniones encontradas sobre el artículo, así que las despacharé brevemente aquí en vez de un hilo de Twitter.

La idea principal del artículo es que las fuerzas armada españolas han sucumbido a modelos de gestión propios del mundo empresarial que no se adaptan a su particular naturaleza y que han sido puestas al servicio del capitalismo global. Sin embargo, mi impresión es que el autor abusa de la metáfora para tratar los problema de las fuerzas armadas españolas en general, que en mi opinión no se deben a la aplicación de la lógica del capitalismo de plataformas o su puesta al servicio de los intereses del capitalismo global sino a problemas de otra índole.

Transcribo el arranque del artículo.

En los últimos años, el Ejército, modelo de formalidad y consistencia, ha sido invadido por las más experimentales ocurrencias de mercadotecnia: instaurar jornadas partidas de trabajo diurno y nocturno -como los vigilantes de seguridad privada-, sustituir los pagos debidos por días de permiso -como en los call centers-, descontar complementos salariales por bajas médicas -como en los puestos de becario-, bloquear o hacer desaparecer los días de asuntos propios -como en las empresas de contratación temporal-, o dejar las horas extra en un limbo impagado -como le ocurre al 5% de los trabajadores por cuenta ajena-.

Y también la explicación del autor de lo que entiende por el fenómeno de uberización.

Llamamos ‘uberización‘ (por la empresa Uber) al proceso de subordinar sectores públicos nacionales bajo superestructuras privadas globales, cobrando rentas sobre puestos precarios y dañando a los trabajadores cualificados -desde el transporte público con permisos, hasta la hostelería con licencias-.

Creo que si el artículo se hubiera limitado a tratar la gestión del personal habría sido una aportación bastante original e interesante. Desde luego, creo que hay bastantes temas sobre la mesa a debatir: la caída del número de aspirantes a oficial y suboficial, el futuro de la tropa que se va a casa con 45 años, el modelo de reserva voluntaria, etc. Hay otras que requieren abrir un debate que no he visto tratado sino en el mundo anglosajón: la captación y retención de talento en las FF.AA. en materias como la inteligencia y la ciberguerra donde el arquetipo de militar no necesariamente encaja con el tradicional. Y todos lo que el autor detalla y a mí se me escapa.

Tras tratar el tema de la gestión de personal, el autor entra en el meollo de los problemas de las fuerzas armadas españolas: la falta de recursos después del hachazo a sus presupuestos durante la crisis. Y aquí es donde empiezan mis objeciones. Una de las tesis del autor es que el problema de las fuerzas armadas españolas es que han sido puestas al servicio de los intereses particulares de las grandes corporaciones del capitalismo global.

Mi opinión es que el problema del Ministerio de Defensa no está en el capitalismo salvaje sino en el europeísmo mal entendido. Las fuerzas armadas españolas se han convertido en un cliente cautivo de la industria europea porque en Europa se entendía que era incompatible recibir fondos de cohesión (y en París lo mismo sobre disfrutar de la colaboración en la lucha contra ETA) a la vez que tener una política de compras de sistemas de armas totalmente independiente. Véase el caso de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra. Tras la pertinente evaluación, se eligió el helicóptero de ataque AH-64 Apache y el helicóptero de transporte UH-60 Blackhawk de transporte táctico. Se compraron en cambio los Tigre y Super Puma en Europa. Las malas lenguas cuentan que a este último se le llamaba “Mortadelo” por el alias del terrorista etarra extraditado por Francia.

Claro está, sobre el papel, una política industrial de defensa europea era, a priori, una buena idea. Por ejemplo contar con un sistema de geoposicionamiento por satélite como el Galileo impide que llegado el caso desde Washington alguien apriete un botón o haga click y te deje sin GPS. Pero la lista de fiascos industriales de nuestras fuerzas armadas apuntan a Europa: el Eurofighter, el A-400M, el NH90, el Tigre… La última excepción confirma la regla. Defensa.com hablaba el otro día de “colapso” del programa de Vehículo de Combate de Ruedas 8×8 “Dragón” que fabricará Santa Bárbara Blindados (SBB), una subsidiaria española de la estadounidense General Dynamics. Todo el mundo sabía que SBB era el ganador de antemano porque era el único competidor con una fábrica en España.

Cuando no hay competencia ni alternativa no hay incentivo ninguno para hacer las cosas bien. Capítulo aparte es la ausencia de cláusulas de penalización por retrasos en los contratos de compra que firma España. Cláusulas como por ejemplo la que aplicó Australia por los retrasos en la entrega de helicópteros NH90 que le llevaron a recibir uno extra gratis. Y tenemos más problemas. Como la compra de más aviones de transporte A-400M de los necesarios para asegurar su fabricación en Sevilla y que España pintara algo dentro del consorcio Airbus. O la compra con sobreprecio de helicópteros de Eurocopter para garantizar su montaje y los puestos de trabajo en la comunidad autónoma del ministro de Defensa que tuvo la ocurrencia. Sin olvidar la compra con sobreprecio de dos patrulleros de altura para que el astillero público Navantia hiciera su conversión al Astillero 4.0.

Para colmo, tenemos en España unas fuerzas armadas que se encontraron con los hachazos presupuestarios de la crisis justo en el momento en que sucedía uno de esos saltos generacionales en los sistemas de armas, con la entrada de los cazas de 5ª Generación, la generalización de los drones y la madurez de las ciberarmas. Y mientras, unos presupuestos atados a la losa de los grandes programas europeos que se salían de madre presupuestaria. Ahí, no hay lógica neoliberal del capitalismo de plataforma que valga. Es el complejo militar-industrial de toda la vida avanzando hacia su máxima ineficacia.

El artículo reproduce una idea que le escuché a un político español: que en España el problema de las fuerzas armadas es la compra de sistemas de armas innecesarias y por tanto absolutamente inútiles. Ahí ya entramos en el terreno del hablar por hablar dentro de la escuela “lo que no se usa en misiones de paz no sirve para nada”. La primera y fundamental tarea de las fuerzas armadas es proporcionar la paz mediante la disuasión. Y ahí entra el contar con un buen número de sistemas de armas para la guerra convencional y a militares entrenados para usarlos que posiblemente lleguen al final de su servicio sin haber entrado nunca en combate real. Los problemas están en la industria europea y sus sobreprecios, retrasos en la entrega y capacidades finales por debajo de las esperadas. No en unas fuerzas armadas comprando sistemas de armas inútiles por capricho.

Lo que me chirría del artículo es que interpreta la realidad a su manera para que encaje en ese modelo de fuerzas armadas al servicio del capitalismo global. Los problemas del Sahel tienen que ver con algo más que proteger a las empresas mineras francesas. Y el despliegue de las fuerzas armadas en las Repúblicas Bálticas no tiene nada que ver con proteger el gasoducto Nordstream 2, que es un proyecto germano-ruso y cuenta con la oposición estadounidense.

Hay pasajes del artículo que me dejan perplejo.

[L]o que a menudo equivale a la obligación de adquirir carísimo material cuyo uso es innecesario, cuya durabilidad es dudosa y cuyo mantenimiento es incosteable. Habitualmente, el resultado final es su reventa -además abaratadísima, por ser ya de segunda mano- a potenciales adversarios, como ha sido el caso de los helicópteros de ataque AH-64E Apache para Marruecos, o bombas y granadas para Turquía.

¿Se refiere al autor a que España  le ha revendido helicópteros Apache a un potencial enemigo como Marruecos? España nunca ha tenido helicópteros Apache.

[L]a falta de confianza de la clase política en la producción española ha llevado a la práctica desaparición de CETME (Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales)

¿La “práctica desaparición de CETME? Ese centro dejó de existir hace mucho tiempo. Los fusiles CETME L fueron fabricados por la Empresa Nacional Santa Bárbara.

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[L]a presión alemana logra vendernos carros de combate Leopard de 63 toneladas -cuando el límite de carga de nuestros aviones es de 44.

Jamás se planteó en España contar con aviones de transporte estratégico capaces de llevar carros de combate. Y creo que todo el mundo estará de acuerdo que la compra de los Leopard 2E respondió a un análisis razonado de los modelos en el mercado.

Tengo la sensación de que hay pasajes del artículo donde la búsqueda de un efecto literario  o la contundencia de los argumentos se ha puesto por encima de la veracidad o la exactitud. Ya saben lo que pienso de hablar en 2019 de Blackwater: “Los mercenarios de la antigua Blackwater crecen al vertiginoso ritmo de los fondos de inversión Blackrock y Blackstone. Todo muy negro”. Y tener como fuente a “cierto teniente” , que habla mucho por hablar, es no haber buscado las mejores fuentes.

Concluyendo. Se puede hablar mucho y mal de la política de Defensa en España, de la gestión de personal de sus fuerzas armadas y de la desastrosa gestión de sus grandes programas. Pero creo que se puede hacer sin los fuegos de artificio del capitalismo post algo punto cero.