Pilar Baselga y la negación del Holocausto

Escribí la entrada “Un blog para no morir idiota” porque después de terminar de leer el libro Tierras de Sangre de Timothy Snyder necesitaba tratar algo ligero y echarme unas risas. Mi intención era enseñar cómo personajes como Pilar Baselga, que se presentan como mentes libres y sagaces libres de la desinformación de los medios de comunicación, en realidad actúan de esponja de teorías conspirativas que otros han puesto en circulación. Y en el contexto de la Nueva Guera Fría, cómo no, Pilar Baselga habla maravillas de Irán o considera que Rusia y Siria son injusta víctimas de campñas de desinformación occidentales.

Hay un dato interesante. Pilar Baselga fue ponente en el XII Congreso Ciencia y Espíritu.

En una edición anterior intervino un ponente del que hablé hace no mucho en este blog: Manuel Galiana Ros.

Recordemos, Manuel Galiana Ros es el autor del libro Yihadismo wahabita. Traté sus vínculos con Irán en “La conexión iraní”. Me parece significativo los paralelismos. Tenemos dos personas que defienden la existencia de poderosas conspiraciones internacionales, son antisemitas de libro y han encontrado en Irán un país de referencia. Además, han pasado por el mismo congreso de ciencias ocultas y esoterismo. La pregunta que me surge es, ¿la predisposición para creer en temas paranormales y teorías conspirativas es la misma? Y si es así, ¿es algo sabido ya por los rusos? Eso explicaría que el canal Russia Today en español difunda tanta noticias sobre extraterrestres y fenómenos paranormales. Me refiero a titulares como “El avistamiento de un ovni en EE.UU. sugiere la existencia de bases alienígenas en la Tierra” o “Captan fenómenos paranormales en la cámara de la muerte de una cárcel abandonada”. Podría ser que en Rusia han entendido que el público occidental predispuesto a creer en extraterrestres y fenómenos paranormales es el más receptivo para noticias como “Nueva revelación de Snowden: El Mosad creó el Estado Islámico” o columnas de opinión como “Trump, presidente a pesar del Club Bilderberg”.

Varios lectores me señalaron otras teorías significativas defendidas por Pilar Baselga en entrevistas y artículos, como por ejemplo el asunto del Pizzagate o el negacionismo del Holocausto. El primero lo mencioné de pasada en mi entrada de blog, diciendo que era otro hilo del que se podría tirar pero en el que no quería entrar. Se trata de la teoría de que miembros de la campaña de Hillary Clinton dirigían una red pederasta con sede en los sótanos de una pizzería de Washington D.C. Un tipo que leyó esas teorías en Internet entró armado y pegando tiros en el local, decidido a “investigar” el asunto. El blog “No morir idiota” de Pilar Baselga trata el asunto con capturas de pantalla del foro 4chan. Y ahí tenemos la clave. Fue una teoría lanzada por trolls y miembros de la alt-right como parte de la campaña de apoyo a Donald Trump. Con lo que llegamos nuevamente a que personajes como Pilar Baselga son esponjas que recogen las teorías que circulan por Internet, sean pro-Trump o pro-Putin.

Otro asunto tratado por Pilar Baselga y sobre el que los lectores me llamaron la atención es la negación del Holocausto. Y claro, después del esfuerzo emocional de leer Tierras de Sangre de Timothy Snyder, un libro con 101 páginas de notas y bibliografía en su edición española en rústica, pues estoy para pocas bromas. Pero quizás merezca la pena dedicar unos pocos minutos al asunto y ahorrarles la charla de casi una hora y veinte minutos en el canal de Youtube “La Caja de Pandora”.

Pilar Baselga aborda el Holocausto con una técnica conspiranoica de libro que ya traté aquí. Se trata de “La premisa falsa”. Consiste en arrancar con un primer dato falso o estableciendo como la “verdad oficial” una idea falsa para construir sobre todo ello la teoría conspirativa. Pilar Baselga arranca su charla sobre el Holocausto estableciendo que la “verdad oficial” del Holocausto dice:

“Punto de partida: La versión oficial. Durante la Segunda Guerra Mundial 6 millones de judíos murieron en el holocausto (sic) gaseados en los campos de exterminio nazi”.

Pues bien, eso no así. Esa imagen del Holocausto (en mayúsculas, es un hecho histórico singular) puede que sea la que tenga el ciudadano medio. Pero no es así. El Holocausto no fue una campaña de exterminio de la población judía de los países bajo dominio nazi llevada a cabo de forma industrial y aséptica mediante cámaras de gas. Fue en su mayor parte algo brutal y salvaje, donde la mayoría de los verdugos estuvieron frente a las víctimas. Pensemos en lugares como el barranco de Babi Yar, no en Auschwitz. Relacionamos el Holocausto con las cámaras de gas de Auschwitz porque representan la lógica racional y burocrática de la sociedad moderna llevada al extremo del delirio. Cuenta Timothy Snyder en Tierras de Sangre:

“Cuando entraron en funcionamiento las cámaras de gas de Birkenau en la primavera de 1943, más de tres cuartas partes de las víctimas del Holocausto habían muerto ya” (pág. 449).

Birkenau fue el complejo también conocido por los alemanes como Auschwitz II.

Final de las vías del tren en Birkenau (Auschwitz II). Foto de mi viaje a Polonia en 2007.

Cuando pensemos en el Holocausto tenemos que pensar en judíos tiroteados al borde una zanja o un barranco, en judíos tiroteados al pie de la tumba que se les ordenó cavar primero, en niños judíos lanzados vivos a una fosa común llena de cadáveres para morir asfixiados bajo la tierra, en judíos muertos de un tiro en la nuca en campos de exterminio o en judíos muertos de hambre, enfermedad, frío o agotamiento en campos, guetos y vagones de tren.

Antes de las cámaras de gas, los nazis mataron judíos detenidos en redadas introduciéndolos engañados en furgonetas en cuya parte de atrás se introducía una manguera conectada con el tubo de escape. Los ejecutores se quejaban de que las víctimas perdían el control de las funciones corporales y tras retirar los cadáveres tenían que limpiar heces y orina. Así, se buscó una forma de matar judíos por asfixia más eficiente.

Retomamos a Timothy Snyder en Tierras de Sangre:

“la mayor parte de las muertes de judíos no tuvo lugar en los campos de concentración, sino de exterminio, en zanjas y camionetas de gas”. pág. 449.

El Holocausto no fue sólo fue llevado a cabo por la Alemania nazi. Países aliados, como Rumanía y Hungría, llevaron a cabo su propia campaña de exterminio de la población judía. Y los planes de exterminos nazis abarcaron otros grupos de población. Así que las pruebas históricas y los testimonios de testigos no judíos abundan como para que no se trata de una campaña judía de desprestigio contra el bueno de Adolf Hitler, que luchó contra el desempleo y construyó buenas infraestructuras en Alemania. Pero sigamos con los argumentos de Pilar Baselga.

Una vez establecida la premisa inicial falsa, que el Holocausto fue cosa de judíos muertos en cámaras de gas, Pilar Baselga aborda el asunto de las campos de exterminio con otra premisa falsa de partida. Una, por cierto, bastante tonta. Que como Wikipedia presenta la “versión oficial” del Holocasuto, señalar las incongruencias de Wikipedia es desmontar la historiografía oficial. ¿Y qué grandes mentiras encuentra? Incoherencias en los listados de campos de exterminio de Wikipedia. Ese es su gran argumento. Nada de abordar libros, autores, pruebas, testimonios, etc. sobre el Holocausto. Y encima, mete la pata. Por ejemplo, demuestra no conocer la existencia del Campo de Concentración de Varsovia, que no es lo mismo que el Gueto de Varsovia.

Luego, Pilar Baselga aborda el asunto de las cámaras de gas. Nuevamente, trata de desmontar la historiografía oficial sobre el Holocausto de la manera más tonta posible: muestra fotos actuales. Es un recurso muy habitual de los negadores del Holocausto: enseñar fotos actuales y argumentar que es imposible que allí pudieran gasearse a personas de forma masiva. Resulta que los campos de exterminio nazis no fueron preservados intactos en 1945 como una lección histórica para las generaciones del futuro siguiendo criterios museológicos actuales. Algunos fueron arrasados por los alemanes en su retirada frente a las tropas soviéticas, otros fueron demolidos por los gobiernos comunistas de los regímenes surgidos en Europa oriental tras la Segunda Guerra Mundial. El interés por preservar los campos de exterminio y convertirlos en museo fue cosa posterior. Así que enseñar una foto de cómo lucen hoy por dentro los edificios que se enseñan a los visitantes no nos da una idea de cómo eran las cámaras de gas ni cómo funcionaban en el momento en el que más judíos fueron exterminados. Así de simple.

Y podríamos seguir con los argumentos de Pilar Baselga contra la existencia histórica del Holocausto. Como el asunto de los falsos supervivientes del Holocausto. Que es un fenómeno que hemos visto en otros acontecimientos, como el 11-S. Ese día murió gente: pasajeros de avión, bomberos, trabajadores de empresas ubicadas en las Torres Gemelas. Pero la presidenta de la World Trade Center Survivors’ Network, “Tania Head”, resultó ser una española llamada Alicia Esteve Head, que por esas fechas estudiaba en Barcelona. Salió en los medios, dio charlas motivacionales y fue invitada a dar el discurso inagural del “Tribute Center” del 11-S, acto en el que intervinieron personalidades de Nueva York como el ex-alcade Rudolph Guiliani y el alcalde Michael Bloomberg. Todo se vino abajo, cuando un periodista del New York Times que preparaba un artículo para un aniversario del 11-S se molestó en comprobar datos de su biografía. Como que había estudiado en Harvard y Stanford, universidades donde no sabían nada de ella. Su historia dio lugar a un libro y un documental. Los paralelismos son fáciles de hacer. Las mentiras de una persona que se presenta como superviviente de un acontecimiento histórico, buscando notoriedad y atención, no niegan la existencia histórica de ese acontecimiento.

Paro aquí, porque creo que ya he aportado argumentos sobre el nivel de tontería presentadas en el vídeo de Pilar Baselga sobre el Holocausto y porque todo esto es un trabajo interminable. Uno se puede pasar la vida leyendo libros y artículos para profundizar en un tema y desmontar teorías conspirativas, pero siempre irá un paso por detrás de los “conspiranoicos”. La energía y tiempo necesaria para refutar una mentira es desproporcionadamente mayor que la necesaria para lanzarla en Internet. Esta vez simplemente se dan las circunstancias de que había leído hace muy poco el monumental libro Tierras de Sangre.