“The Attacks of 26/11”

TheAttacksof_2611El 26 de noviembre de 2008 un comando terrorista perteneciente al grupo yihadista Lashkar-e-Taiba (con conexiones en España)y procedente de Pakistán desembarcó en la bahía de Mumbai. Sus miembros se repartieron en parejas por la ciudad. Algunos dejaron artefactos explosivos con temporizador en al menos dos taxis para que explotaran mientras lanzaban sus ataques y así aumentar la confusión. Los terroristas abrieron fuego en un bar, una estación  de tren, un hospital, dos hoteles y la sede local de la organización judía hasídica Chabad Lubavitch. 166 personas murieron y cientos resultaron heridas. Aquellos acontecimientos los vivieron varios políticos españoles, entre ellos Esperanza Aguirre. También estuvo allí Gonzalo Martín, que ha sido firma invitada en  este blog y que contó la experiencia en gonzalomartin.tv.

Los ataques de Mumbai causaron un impacto tremendo en la India por prolongarse durante horas, con la policía superada por ataques simultáneos en varios puntos de la ciudad mientras los medios y las redes sociales daban una cobertura masiva. Los policías, con viejos fusiles de cerrojo Lee-Enfield, se vieron totalmente superados por la potencia de fuego de los terroristas, que mantuvieron contacto con alguien en Pakistán que les iba proporcionando información que recogía en los medios e Internet. Aquel ataque sirvió a John Sullivan y Adam Elkus para teorizar sobre un nuevo tipo de ataque terrorista que bautizaron “urban siege” (asedio urbano) y que me parece personalmente el marco más interesante para interpretar la última ola de ataques terroristas, desde el centro comercial Westgate de  Nairobi en 2013 a los ataques de París el 13 de noviembre de 2015. Será un tema al que volveré.

En mis lecturas sobre aquellos ataques llegué a la película india “The Attacks of 26/11” de 2013. La película trata de mostrar los hechos reales y usa como hilo conductor la comparecencia ante una comisión no identificada de Rakesh Maria, el comisario de policía al mando de la sala de control durante los ataques. Sin embargo, la película no cuenta cada uno de los ataques, sino que se centra principalmente en aquellos en los que participó Ajmal Kasab, el único terrorista que fue capturado con vida y cuya imagen se convirtió en una de las más asociadas a los ataques, al difundirse un fotograma de unas grabaciones de una cámara de seguridad de la histórica estación de tren Chhatrapati Shivaji Terminus. Los dos personajes terminarán por cruzarse. El clímax final de la película se produce cuando durante los interrogatorios a Ajmal Kasab, Rakesh Maria tiene la idea de llevarlo a la morgue para que vea los cadáveres de sus compañeros de comando terrorista. Esa escena final está basada en un hecho real. Ajmal Kasab se derrumbó después de ver las caras desfiguradas de los muertos, cuando él creía que los encontraría con una mueca congelada de felicidad al vislumbrar el paraíso antes de morir.

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Al contrario de lo que uno pueda esperar del cine indio, se trata de una película que intenta mantenerse en el género del docudrama. Aunque los intentos de realismo se convierten en un lastre en las escenas rodadas con steadicam en el barco pesquero que lleva a los terroristas a Mumbai. Entre los vaivenes del barco y un uso poco depurado de la técnica, nos encontramos un resultado algo chapucero. Por su parte, las escenas de los ametrallamientos a sangre fría de las víctimas están cargadas de un dramatismo subido de tono, pero dada la carga emocional de los acontecimientos es comprensible. Para el que quiera conocer aquellos ataques recomiendo encarecidamente el visionado del documental “Terror in Mumbai”, producido por la cadena estadounidense HBO y narrado por Fareed Zakaria. Descubrirán que la realidad bien contada supera cualquier ficción.

De la película merece la pena rescatar un fragmento que he subido a Youtube tras ponerle subtítulos en español. Muestra el caos y confusión en la sala de control de la policía de Mumbai mientras se suceden ataques en varios puntos de la ciudad. La saturación no la producen solo la avalancha de informaciones sobre los ataques, sino los rumores. informaciones contradictorias y múltiples versiones sobre cada uno de ellos. Contiene una de las escenas más visualmente logradas de la película, con Rakesh Maria aturdido por la infoxicación en medio del caos e incapaz de responder a los requerimientos de sus subordinados. A continuación, el personaje de Rakesh Maria reflexiona lo que supone para la policía enfrentarse a un comando terrorista dispuesto a morir en una situación totalmente novedosa. Unas reflexiones que resultarán familiares a los policías francesas que intervinieron el 13 de noviembre de 2015 en París.

La ola del terrorismo futuro

-El 24 de diciembre de 1994 cuatro terroristas secuestraron el vuelo 8969 de Air France que hacía la ruta Argel-París. El avión terminó en Marsella, siendo asesinados durante el secuestro tres rehenes, donde el Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional realizó un asalto que se saldó con la muerte de los cuatro secuestradores y salvando la viida el resto de pasajeros y tripulantes.

Recuerdo comentar mis impresiones no muy positivas del asalto del GIGN al avión con un grupo de amigos en una de aquellas tertulias frikis del sábado noche. Sólo años más tarde leería en Internet que dos terroristas atrincherados en la cabina del avión barrieron literalmente al primer grupo de asalto con sus armas automáticas. Recuerdo debatir con mis amigos el secuestro de avión perfecto y hablar del desafío que significaría el terrorismo suicida o el impacto que supondría estrellar una avión lleno de pasajeros contra un lugar simbólico. Por ejemplo, la Torre Eiffel. Sólo años más tarde leería en Internet que los terroristas que secuestraron el avión pensaban posiblemente estrellarlo en París contra… la Torre Eiffel.

-El 1 de mayo de 2001 el presidente George W. Bush propuso en un discurso en la National Defense University que su país contara con una defensa antimisiles efectiva. Comenté el asunto con el que sería más tarde mi profesor de Relaciones Internacionales y los dos entendíamos que era un error. La amenaza del hipotético puñado de solitarios ICBM procedentes de un rogue state era poco creíble. La principal amenaza era el terrorismo yihadista. Yo pensaba en aquel entonces en un arma nuclear táctica detonada en Nueva York. Mi modelo era una lectura de la pubertad, “El Quinto Jinete”.

-El viernes 3 de diciembre de 2004, comienzo del “puente” de la Constitución de aquel año, conocí en persona a la gente de Las Indias. Me presenté en su oficina con mi cámara digital y un ejemplar de “11-M: Redes para ganar una guerra” con la única aspiración de saludarlos y conseguir que David me firmara el libro. Almorzamos en un restaurante sefardí de la calle Santísima Trinidad. Y cuando volvimos por la tarde a la oficina saltó la noticia de la explosión de varios artefactos de ETA en varias de las vías de salida de la ciudad. Para mí fue impactante vivir un tibio ensayo de ataque simultáneo a las redes de comunicación de Madrid por parte de ETA en pleno cuartel general indiano. Había sido precisamente la Bitácora de las Indias la que en los meses de marzo y abril de aquel año me habían abierto los ojos hasta decidir que en adelante no me iba a dedicar a estudiar los conflictos armados en el mundo subdesarrollado sino que estábamos ante una transformación general de los conflictos armados.

-El 12 de mayo de 2006 el Primeiro Comando da Capital lanzó un ataque masivo en la ciudad de Sao Paulo coordinado mediante telefonía móvil. Las comisarías de policía fueron asediadas, los agentes de la ley asesinados en sus propias casas y autobuses públicos incendiados en los cruces de calles… Las autoridades quedaron totalmente superadas por la situación y la ciudad quedó paralizada durante varios días. En un principio por el colpaso en las calles y luego por el miedo de la gente a salir de casa.

Lo he discutido muchas veces. Hacer mucho daño y provocar el terror no requiere una planificación brillante. Requiere principalmente una voluntad terrrible para el mal. Porque no cuesta mucha imaginación plantearse ataques terroristas más contundentes. En eso, curiosamente, los buenos siempre van por delante. Uno lee “Global Guerrillas” de John Robb y más parece un manual para las guerras posmodernas que un libro que alerta sobre la evolución de los conflictos armados y el terrorismo.

Será una noche larga en Mumbai. Pero no digan que asistimos a una nueva página del terrorismo. Ya estaba escrita.