“La Revolución como espectáculo” de Rafael Uzcátegui

Encontré en mi librería de los tiempos universitarios “La Revolución como espectáculo” del venezolano Rafael Uzcátegui. Es un libro que se presenta como “una crítica anarquista al gobierno bolivariano”. El término “espectáculo” en el título hace referencia a Guy Debord y el situacionismo. Pero no se va a encontrar el lector abrumado con citas de Bakunin o Kropotkin. El libro resulta bastante comedido en cuanto su carga ideológica, lo cual es de agredecer. De hecho el autor más citado en el libro es Manuel Castells y su trilogía “La Era de la Información”.

El libro hace un repaso a diferentes aspectos de la realidad venezolana que desde fuera del país se perciben como completamente cambiadas por la Revolución Bolivariana. Resulta chocante descubrir así que tras la nacionalización de la industria petrolera llevada a cabo por el gobierno de Carlos Andres Pérez en los años 70 el proceso se haya revertido. Han aparecido empresas mixtas que han supuesto la entrada al sector petrolero de la estadounidense Chevron o la española Repsol YPF.

El libro va desgranando así las paradójicas contradicciones de un gobierno cuyo discurso va por un lado mientras la realidad va por otro. Más que una ruptura el libro señala las evidentes continuidades entre la IVª y la Vª República venezolana. En aras del desarrollo económico del país se sacrifican los derechos de las comunidades indígenas, se acallan las protestas vecinales y se reprime a los trabajadores cuando se trata de explotaciones mineras, extracción de hidrocarburos o factorías de empresas públicas. Significativo es el caso de la producción del teléfono móvil de baja coste “El Vergatario” (“el cojonudo”). Se trata del modelo chino ZTE 366 ensamblado en Venezuela en unas condiciones laborales que no se diferencia de cualquier maquila en Centroamérica o sweatshop del Sudeste Asiático.

Interesante también es lo que se cuenta sobre la impunidad policial y las ejecuciones extrajudiciales, aunque deja sin respuesta a las causas de la extramada violencia social en Venezuela.

La impresión que deja el libro es que a pesar de su apelación a la participación popular la Revolución Bolivariana es un modelo “top-down” que avanza de forma provisional y errática permanentemente según las iniciativas no necesariamente coordinadas lanzadas por el gobierno que cargadas de buenas intenciones no tienen la suficiente planificación, supervisión y continuidad.

La cuestión es si sin el liderazgo carismático de Hugo Chávez podría sobrevivir la Revolución Bolivariana. Y si faltara el flujo de recursos del estado que alimentan las redes clientelares se prolongaría en el tiempo el apoyo al gobierno. En la base del chavismo hay numerosos grupos radicales armados que como constataba David Beriain en un documental emitido por Cuatro en junio empiezan a estar desencantados con el gobierno chavista. Podría ser una combinación explosiva.

Criticando “Guerras Posmodernas”

Por su naturaleza “Guerras Posmodernas” es un texto sometible a permanente actualización. Pero más allá de los ejemplos que podría ir añadiendo, los asuntos que podría ir actualizando y las erratas pendientes de corregir hay una serie de cuestiones que merecen ser revisadas.

No he encontrado a nadie todavía que haya criticado duramente el libro. Así que seré yo quien señale sus debilidades:

-En la introducción histórica sobre la Guerra Moderna el período 1939-1989 no recibe la atención que se merece. Para mí el “corto siglo XX” es sólo una etapa de transición tras alcanzar la Guerra Moderna su cénit en la Primera Guerra Mundial. La Guerra Fría fue en el fondo un callejón sin salida de la Historia. Así que opté por ser breve y señalar someramente los fenómenos que luego se repeterían en las Guerras Posmodernas, como el papel de los medios de comunicación y la financiación ilícita de los conflictos. Pero creo que la Segunda Guerra Mundial y los conflictos en el Tercer Mundo durante la Guerra Fría merecían más espacio.

-En el segundo capítulo señalo la aparición de actores supraestatales y subestatales. Creo que a los primeros no presté suficiente atención. Hay procesos de integración regional bastantes desconocidos y en los lugares más insospechados que merecían ser nombrados para superar la idea de que la Unión Europea es un fenómeno particular y único. La ONU, la OTAN o la Unión Europea no son los únicos en haber mandado fuerzas de mantenimiento de la paz por el mundo.

La descripción de fenómenos como la cíberguerra o las empresas militares privadas creo que merecieron un tratamiento más profundo aunque tuviera pensado abordarlos más extensamente en futuros libros.

-En el tercer capítulo hablo de la construcción artificial de los estados-nación en el mundo postcolonial. Lo hago para señalar el nacionalismo como un fantasma agitado por ciertos líderes no democráticos. Por otro lado en el cuarto capítulo hablo de cómo en los países no desarrollados que no han logrado crear un verdadero estado-nación las identidades se definen en torno a lo local, étnico, religoso… Hay una cierta incompatibilidad entre esas dos visiones que demuestra que la cuestión identitaria en mi modelo de las guerras posmodernas no está bien resuelto.

-En el cuarto capítulo trato de crear el modelo de guerra posmoderna en el mundo no desarrollado. Evité entrar en la narración de sucesos y la recopilación de anécdotas pero creo que este capítulo hubiera ganado bastante con muchos más ejemplos concretos.

El uso de estadísticas elaboradas a partir de las bases de datos públicas de conflictos que recopilan algunos centros de “estudios de la paz” habría demostrado la disminución de los conflictos interestatales y a la vez habría demostrado las limitaciones de las definiciones al uso de “guerra”. México no aparece en ellas.

-Descarté por cuestiones de tiempo un epígrafe en las conclusiones sobre las Guerras Modernas del futuro. En un mundo en transición aún es posible que se produzcan esporádicos choques entre países. Mientras Europa Occidental reduce sus presupuetos militares el Sudeste Asiático, China, Corea del Sur y Japón viven una peculiar carrera militar. Sin embargo tienden a la cooperación militar asuntos como la piratería en el Estrecho de Malaca y el Cuerno de África. Es una relación compleja que merecería atención.

Todo el modelo de Guerras Posmodernas pretende la superación de la añeja geopolítica que hunde sus raíces en el mundo industrial del siglo XIX. Sin embargo hay un campo donde la geografía es relevante: El transporte canalizado de hidrocarburos. La geopolítica de los hidrocarburos seguirá dando que hablar en el siglo XXI.

EE.UU, Obama y Guerras Posmodernas

El otro día concluía la presentación de mi libro con sus dos últimas frases: “Ya no existen campos de batalla lejanos. Vivimos en un mundo que ya es uno solo”.

Quería decir no sólo que ya no podamos ignorar los conflictos de los lugares más recónditos por la ubicuidad de los medios de comunicación, sino que ya no debemos pasarlos por alto por las muchas veces desconocidas ramificaciones internacionales: Comunidades diaspóricas de los pueblos en conflictos en nuestras ciudades, empresas locales con intereses comerciales allí, cooperantes y periodistas sobre el terreno, etc.

El jueves pasado El País daba cuenta de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, la primera de la era Obama, y la resumía así:

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional, la primera que presenta el Gobierno de Obama, reconoce los límites de la influencia de Estados Unidos, alerta contra el peligro de querer extender la supremacía norteamericana a todos los rincones del planeta y advierte de que esta nación se enfrenta también hoy a un enemigo interior, a un movimiento terrorista enraizado entre ciudadanos estadounidenses.

En el documento esto último se expresa así:

This includes a determination to prevent terrorist attacks against the American people by fully coordinating the actions that we take abroad with the actions and precautions that we take at home.

Hoy en la Tercera de ABC, Darío Valcárcel hablaba de Estrategia de Seguridad Nacional y me alegro ver que también lo relacionaba con ideas de Guerras Posmodernas. Me alegra ver cómo se usa su marco teórico para comprender el presente. Para eso mismo escribí el libro.

Tras las Guerras Posmodernas

El martes fue la presentación del libro “Guerras Posmodernas”. Pensaba que cerraba por fin un ciclo. Que dejaría dormir las Guerras Posmodernas para empezar con otras cosas. Pero casi todo el mundo que ha leído el libro coincide que deja con ganas de más.

Creo que el camino está claro. Me lo he marcado yo mismo. Entiendo que teniendo un marco de análisis con aspiraciones a ser la “Teoría del Todo” de los conflictos bélicos es tentador ponerla prueba explicando desde los ataques de hackers rusos contra Estonia a las organizaciones criminales carcelarias brasileñas.

De momento ahí está “Un Flanco Sur Profundo”. Y hace poco trazaba el nexo entre “Guerras Posmodernas” y “Netwar” (realmente tengo ganas de encontrarle un título en español).

Me gustaría de aquí a un tiempo encontrarme que otras personas han tomado Guerras Posmodernas como punto de partida para aproximarse a casos concretos o lo hacen encajar en sus análisis de otras dimensiones de la realidad, como David de Ugarte hizo el martes en la presentación.

Me quedo de aquel día con algunas preguntas que me gustaría contestar mejor y con calma. ¿Tras las Guerras Posmodernas, qué? ¿Qué decir de una crisis como la de Irán, que gira en torno a un Estado-Nación? ¿Cómo afrontar el nation-building en un mundo de Estados débiles y qué papel están llamados a jugar los actores subestatales en la línea de lo que David Morales de UC Global apuntó? Espero hacer algunos apuntes adicionales al libro sobre temas que quedaron en el tintero o están evolucionando rápidamente. El modelo de “Guerras Posmodernas” seguirá en construcción.

Presentación de Guerras Posmodernas

El próximo martes día 25 de mayo tendrá lugar a las 19:00 la presentación del libro “Guerras Posmodernas” en el Centro de Innvoación del BBVA (Plaza Santa Bárbara, 2. Metro Alonso Martínez)

Portada Guerras Posmodernas

Estaré acompañado en la presentación por Fernando Summers (BBVA – Gestión del Conocimiento), David de Ugarte (Sociedad de las Indias Electrónicas y director de la Colección Planta 29) y David Morales (UC Global).

Construido el marco teórico, se cierra un ciclo para comenzar con bases sólidas otro. La presentación será una oportunidad estupenda de ponerle cara a nombres en Internet tras este periplo.

Aviso:

Les pido a los interesados en acudir y que no hayan contactado conmigo por los canales habituales que se pongan en contacto vía flancosur (arroba) yahoo.es para confirmar la asistencia.

“Guerras Posmodernas”, el libro

Hoy, por fin, tengo en mis manos el libro de “Guerras Posmodernas” en su versión en papel que edita Ediciones ElCobre dentro de la colección Planta 29. Estará en las librerías el próximo mes de mayo.

Guerras Posmodernas, el libro

Aunque GuerrasPosmodernas.com ha ejercido el papel de laboratorio de ideas y algunos textos se ven reflejados en el libro no se trata de una recopilación del blog. El libro es un marco teórico de la transformación de los conflictos armados y del panorama internacional tras el fin de la Guerra Fría. Con 118 páginas es, creo, un libro fácil de leer y que ocupa un hueco que estaba vacante en el panorama editorial español.

Habrá presentación en Madrid y en otros lugares de los que iré informando aquí. Espero sea una excusa para conocer en persona las caras detrás de tantos “nombres de guerra” en los comentarios, en otros blogs y foros de Internet. Es el perfecto fin de un ciclo que da paso a uno nuevo.