El fiasco francés en Somalia y los límites del poder militar europeo.

En la madrugada del sábado 12 de enero pasado miembros del Service Action de la Direction générale de la sécurité extérieure (la unidad paramiltar del servicio secreto exterior) y del Commandement des opérations spéciales lanzaron una operación para rescatar a un agente francés que llevaba secuestrado desde 2009 en manos de las milicias islamistas somalíes. La operación fue un fracaso y se saldó con dos miembros del comando francés fallecidos. El cadáver de uno de ellos, un teniente especialista en desactivación de explosivos, fue recuperado. El segundo fue dado por desaparecido hasta que en la cuenta de Twitter de un grupo islamista somalí aparecieron varias fotos del cádaver junto material capturado a la fuerza francesas: Dos subfusiles Heckler und Koch MP7, una pistola Glock 19, varios cargadores PMAG para fusil de asalto AR15, un cargador para fusil de asalto Sig Sauer, dos cascos Opscore con gafas de visión nocturna PVS-14, una emisora Motorola, barra Halligan, cizallas, etc.

material

En este tipo de sucesos los detalles que se filtran y las declaraciones oficiales hay que cogerlas con pinza. Supongo que según vayan rodando cabezas y pisen suelo francés los implicados en la operación empezarán a correr los rumores. De momento se sabe que la operación fue lanzada desde el buque de asalto anfibio L9013 Mistral que navegaba frente a las costa somalí, más allá del horizonte con la escolta del destructor D621 Chevalier Paul. El grupo de cincuenta comandos se trasladó a tierra con la escolta de dos helicópteros de ataque Tigre en varios helicópteros EC 725 Caracal del Groupe aérien mixte 56, la unidad de la fuerza aérea francesa que da apoyo a la DGSE. Aterrizaron a tres kilómetros del objetivo en una noche de luna llena. Al parecer habitantes de la zona oyeron la llegada de los helicópteros y alertaron a la milicia islamista. El resultado es que se entabló un largo tiroteo en el que las fuerzas francesas se vieron sorprendidas por la potencia de fuego de las milicias somalíes. Algo extraño si tenemos en cuenta que Somalia fue el país que dio nombre a los technicals.

Camión Pegaso con montaje antiaéreo ZPU-4 de 14,5mm. en Somalia

El caos y confusión entre los comandos franceses llevó a que sólo cuando se retiraron y llegaron al punto de exfiltración notaron la ausencia de uno de sus miembros, que se dio luego por desaparecido hasta que se publicó la foto del cuerpo. Según la versión oficial francesa murieron “17 terroristas” y con toda probabilidad el rehén, ya que oyeron disparos dentro de la habitación donde estaba retenido. Dos datos poco creíbles teniendo en cuenta el desarrollo de la operación, donde ni siquiera está claro que el comando asaltante lograra llegar a la edificación donde presuntamente estaba el rehén. Las fuentes locales hablan de cuatro u ocho civiles somalíes muertos en el tiroteo. Según Al Shabab el rehén sigue vivo pero no han proporcionado prueba de ello.

material comando francés
Una de las fotos del material del comando francés publicadas por Al Shabab muestra una foto satélite que alguien se molestó en ampliar y localizar. Se trata de un área urbana que se parece poco a la remota aldea rural al lado de una ciénaga de la que hablaron las primeras crónicas. Se trata de una zona con una cierta densidad de población donde no es difícil imaginar la repetición de las escenas de la batalla de Mogadiscio en 1993, con cada somalí sacando su AK colgado detrás de la puerta.

Lo primero que llama la atención es el colosal fallo de inteligencia en una operación así. Las primeras razones (excusas) que se dieron fue que la operación militar francesa contra fuerzas islamistas Malí podía traer consecuencias para la seguridad del rehén francés. Pero ahora se sabe que la planificación de la operación llevaba como mínimo un mes, lo que implicó el traslado de los dos buques de la armada francesa de los que se llevaba semanas sin saber nada para preocupación de los familiares de la tripulación. Ser sorprendidos de camino al objetivo y perder a un hombre delata la ausencia de aviones sin piloto con sistemas de visión nocturna que permitiera hacer un seguimiento a la operación. El aterrizaje a tres kilómetros del objetivo fue una decisión de enorme torpeza para quien quiera haya visto y oído en acción a un helicóptero en plena naturaleza. Y más razones da pensar que fueron alrededor de medio docena de helicópteros los que participaron. Una auténtica sinfonía en la noche. El comando francés cuyo cuerpo mostraron los islamistas iba vestido de civil, algo absurdo para una operación militar de esta naturaleza a no ser que pensemos que la “estética contratista de PMC” ha permeado a las unidades de operaciones especiales en su permanente búsqueda de la distinción. Y significativo el detalle de la radio comercial Motorola para una operación tan importante de unidades de élite.

Leyendo y oyendo a los que entienden de estas cosas surgen en la conversación las experiencias estadounidenses en más de diez años de guerras por medio mundo. Nada de esa experiencia es comparable a la de los países europeos, dedicados afanosamente a operaciones de mantenimiento de paz y humanitarias. Basta recordar aquella emboscada en Afganistán en la que murieron diez soldados franceses y que llevó a sus familiares a acciones judiciales por la sospecha de negligencia en el liderazgo, formación y equipamiento de los soldados.

Se sabe ahora que en la operación en Somalia las fuerzas francesas necesitaron la ayuda estadounidense. La Casa Blanca ha emitido un comunicado en el que admite que un avión estadounidense entró en el espacio aéreo somalí. Al parecer sirvió como enlace de comunicaciones. La impotencia francesa la hemos visto recientemente en Malí, con la necesidad de recurrir a los medios de transporte estratégico del Reino Unido y de empresas rusas. Los únicos medios de reconocimiento son un solitario Atlantique 2 con base en Dakar y los soldados del Commandement des opérations spéciales sobre el terreno. Ha habido quejas también por la vetustez de los cisternas C-135FR. Da la impresión de que las fuerzas armadas francesas, como las españolas, son un artefacto hueco. Programas estrellas de alta tecnología (carros de combate, cazabombarderos y fragatas de última generación) mientras falla todo lo demás. Así, la crisis económica terminará por enterrar las aspiraciones de la Unión Europea de ser potencia global. Un poder militar que se desvanece por falta de presupuesto y porque la guerra le es cada vez más ajena.