La muerte del fiscal argentino Nisman en el contexto de la geopolítica de la Nueva Guerra Fría

AMIA julio 2010

El 18 de julio de 1994 estalló un vehículo con una bomba frente a la sede Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en la calle Pasteur de Buenos Aires. Murieron 85 personas. La investigación del caso AMIA fue en sus comienzos un desastre y el atentado terrorista sigue impune a día de hoy.  Cuando acudí al acto de recuerdo a las víctimas el 16 de julio de 2010 me sorprendió las medidas de seguridad y tener que explicar por qué yo, que no era judío, quería acceder a la calle Pasteur. Me quedé con la sensación de que la comunidad judía lloraba a sus muertos a solas mientras la vida en Buenos Aires seguía su ritmo habitual. Para la comunidad judía aquella tragedia de 1994 no estaba cerrada en absoluto.

La principal pista del caso apunta a Irán y Hezbolá, tal como Marcelo Wio explicó en 2013 en un extenso repaso a la historia del caso AMIA rescatado hoy por Revista de Medio Oriente. Por ejemplo, en 2005 se identificó al ejecutor del atentado, un joven libanés llamado Ibrahim Hussein Berro. Finalmente en 2006 varios fiscales, entre los que se encontraba Alberto Nisman, presentaron un informe que según resume Marcelo Wio:

[…] señalaba que el atentado contra la sede de la AMIA fue llevado a cabo por la organización terrorista libanesa Hezbollah por orden de las más altas autoridades del gobierno iraní, y con el apoyo local de diplomáticos iraníes que estaban acreditados en la Argentina. Este hecho no excluye la posibilidad de que otras personas estuviesen involucradas en el atentado.

La cadena de mando desde la embajada iraní en Argentina al gobierno iraní en Teherán fue identificada. Con el paso del tiempo, algunos de los diplomáticos iraníes en Buenos Aires implicados en el atentado alcanzarían cargos importantes a su vuelta de Irán, convirtiendo las órdenes de búsqueda y captura lanzadas por la justicia argentina en un escollo para las relaciones entre ambos países. Hay que considerar el alineamiento de Argentina, que si bien pertenece al bloque regional Mercosur sus políticas están más cercanas al bloque de la Alianza Bolivariana (ALBA). Así se pasó del peronismo neoliberal de Carlos Saúl Menem, que en su acercamiento a Estados Unidos participó en la coalición internacional contra Saddam Hussein, al peronismo “nacional y popular” del matrimonio Kirchner.

En los últimos años Argentina se ha acercado a Rusia e Irán, los dos países más señalados del bloque anti-occidental en la Nueva Guerra Fría. Muy escaso de recursos el Ministerio de Defensa argentino compró a Rusia helicópteros dos Mil Mi-17 y recibió condiciones ventajosas para recibir tres más. Recientemente la armada argentina encargó a Rusia 4 buques remolcadores de altura y de apoyo a plataformas petrolíferas clase Neftegaz que serán destinados, como los helicópteros, a la presencia argentina en la Antártida. En otro orden de cosas, el año pasado Russia Today comenzó a emitir en abierto en Argentina tras un acuerdo de los gobiernos de Buenos Aires y Moscú. Aunque no mucho tiempo atrás, la cadena emitiera un programa sobre Argentina tan delirante como el presentado por Daniel Estulin.

En 2013 Argentina firmó un memorándum con el gobierno iraní. El fiscal Nisman, que como vimos investigó la causa AMIA, emprendió una investigación sobre el acuerdo bilateral y emprendió una acusación contra la presidente Cristina Fernández Kirchner y el canciller Héctor Timerman, entre otros, por encubrimiento. Al parecer el acuerdo incluía una cláusula por la que Argentina solicitaba a Interpol que retirara la orden de búsqueda y captura internacional contra los ciudadanos iraníes vinculados a la causa AMIA, un obstáculo para que pudieran desplazarse por el extranjero. La causa AMIA era un obstáculo en las relaciones entre ambos países. Nisman explica todo el asunto en la siguiente entrevista.

Nisman contó estar sometido a fuertes presiones. “Yo puedo salir muerto de esto”, llegó a afirmar. Hoy lunes 19 debía acudir a los tribunales. Apareció muerto en su casa.

[Actualización]

Llama mi atención Mario M. Durán sobre la entrada “Detrás de Nisman” en el blog de Santiago O´Donnell, periodista argentino que repasó los cables diplomáticos enviados desde Buenos Aires y divulgados por Wikileaks. El fiscal Nisman aparecía en ellos y O’Donell nos cuenta:
-Que Nisman investigó la causa AMIA y armó el caso judicial en estrecho contacto con la embajada estadounidense y las organizaciones judías argentinas, empeñadas en implicar a Irán.
-Que Nisman era un fiscal ambicioso que llegó a ser cercano al gobierno Kirchner para luego distanciarse.
-Que Nisman le contó a O’Donell que su principal fuente era un agente de los servicios de inteligencia argentinos que tenía contactos con EE.UU. e Israel.

El caso me recordó inmediatamente al juez Garzón, una figura de la judicatura con ambición y gran proyección pública que tras sus vínculos cercanos al partido del poder se convirtió en su principal azote pero que se le conocía también por ser un juez instructor poco meticulosos y cuyos casos se desinflaban en el juicio. O’Donell considera que el trabajo de Nisman como fiscal en la causa AMIA estaba viciado. Podemos imginar, por ejemplo, que Estados Unidos e Israel quisieran “intoxicar” la instrucción del fiscal Nisma en la causa AMIA con información falsa. Pero de lo que estamos tratando es de la otra causa,  sobre las maniobras del gobierno argentino para torcer la acción de la justicia. Se trata de un asunto interno argentino donde es mucho más difícil imaginar una manipulación de pruebas a cargo de potencias extranjeras. De hecho, O’Donell no cuenta nada de ese otro proceso.