Volviendo a las Guerras Posmodernas en Guerras Posmodernas.com

 Caí en la cuenta que este año se cumple el décimo aniversario de que compré el dominio GuerrasPosmodernas.com ¡Ha pasado una década! Como tengo nueva plantilla y ahora WordPress permite justificar los textos, me dediqué a repasar lo que escribí en 2005. Aquel año acuñé el término Flanco Sur para señalar que España debía preocuparse por lo que pasaba al sur del Magreb, señalé el auge de la piratería en el Cuerno de África, defendí el potencial de la inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), etcétera. Durante largo tiempo me ufanaba de que este blog no era esclavo de la actualidad y las noticias. Bastaba que un tema se popularizara para perder interés en él y dirigir una mirada prospectiva a un tema emergente. Me releo y tengo la sensación de que en aquel entonces era más listo que ahora. Pero tiene una explicación. En aquel entonces había un mundo por descubrir. Mapeaba un nuevo territorio y cada paso era un hallazgo.

Creo que en los últimos años perdí esa chispa. Publiqué mi primer libro, que pide a gritos una versión ampliada y actualizada, con la sensación de que me había dejado fuera un tema que no sabía cómo encajar en mi hilo argumental. Me refiero a la guerra en red y las organizaciones distribuidas. Me embarqué en un proyecto de libro sobre el tema, que provisionalmente titulé Guerras Distribuidas, pero acada paso que daba las redes distribuidas se desvanecían en el aire. Desde Al Qaeda a Podemos, las pirámide jerárquicas siguen imperando. Aparqué el proyecto de libro y seguí con otras cosas.

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El verano pasado vislumbré de pronto el desarrollo de una Nueva Guerra Fría, caracterizada por la consolidación de un amorfo bloque ideológico opuesto a las democracias liberales. A él pertenece la Rusia de Putin, la alianza del Eje de la Resistencia en Oriente Medio y los gobiernos populistas de Hispanoamérica. Cuentan con sus aliados en Europa, como aquellos que defienden que la Europa Occidental continental debería desligarse de la OTAN para formar un bloque continental con Rusia. Esta Nueva Guerra Fría tiene episodios “calientes”, como la guerra en Ucrania y la guerra en Siria. También tiene elementos que recuerda a la vieja Guerra Fría, como los vuelos de la aviación rusa frente a las costas de Portugal, Reino Unido o California. Pero sobre todo se disputa en el terreno de la información, como la campaña propagandística rusa de conspiranoia sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre Ucrania Oriental.

Espero ir completando poco a poco el puzzle de la Nueva Guerra Fría, que me hizo volve a sentir el entusiasmo de explorar nuevos territorios. Pero es hora de volver a lo que siempre hice. Tengo que volver a hablar de la transformación de los conflictos armados en el siglo XXI. Tengo que volver a poner la mirada en el futuro. Tengo que volver a emplear el blog como cuaderno de apuntes para mis proyectos de libro. Hay que volver a las Guerras Posmodernas.