Vehículo «Dragón» 8×8, ¿demasiado grande, demasiado caro y demasiado tarde?

La guerra es un fenómeno social y por tanto está en constante transformación. Cualquier autor podría pasar su vida publicando cada cinco años un libro con el título La transformación de la guerra y cada libro contaría cosas nuevas. Esa constante transformación se convierte en ocasiones en un salto y aquel que lo entiende a tiempo y se prepara para él obtiene una gran ventaja. Véase al ejército alemán en el norte de Francia en 1940 o a la fuerza aérea israelí en 1982 en el valle de la Bekaá.

Estamos a las puertas de uno de esos grandes saltos. Es el tema del reciente libro Guerra multidominio y mosaico: El nuevo pensamiento militar estadounidense de Guillermo Pulido, colaborador de la revista Ejércitos y que ha pasado por este blog como firma invitada. También tenemos la experiencia acumulada en los conflictos de alta intensidad vividos en los últimos siete años (Ucrania, Libia, Alto Karabaj…) donde han tenido un destacado papel los drones, la artillería y la guerra electrónica. Así que, como planteé en la primera parte, que el programa estrella del Ejército de Tierra español sea un vehículo 8×8 nacido para sustituir al humilde BMR es un síntoma preocupante. Bien por la falta de presupuesto para contar con un verdadero programa estrella que suponga un salto en capacidades, bien por la falta de ideas.

Repasando los planes del Ejército de Tierra para el Vehículo de Combate de Ruedas 8×8 “Dragón” me he encontrado que una vez más se espera de un proyecto que cumpla funciones completamente diferentes. Por un lado, el “Dragón” será el vehículo que emplear en misiones de paz y estabilización sustituyendo a los vehículos a prueba de minas tipo RG-31 y a los vehículos de transporte de tropas 6×6 BMR. Por otro lado, el “Dragón” cumplirá la función de vehículo de combate de infantería (VCI) sustituyendo a los veteranos vehículos de oruga M-113 en las brigadas mecanizadas. Esto último es resultado de otro de los problemas del Ejército de Tierra.

Actualmente, el Ejército de Tierra español cuenta con cuatro brigadas mecanizadas que se componen de un batallón de carros, otro de caballería y dos o tres batallones de infantería. Esas cuatro brigadas presentan tres organigramas distintos en función del número y tipo de batallones de infantería, mezclando batallones mecanizados con vehículos de cadenas con batallones ligeros sobre vehículos de ruedas. Esa extraña mezcla es el resultado de asignar a las brigadas mecanizadas los batallones del Ejército de Tierra ubicados en el País Vasco y Cataluña que se ha decidido mantener a toda costa por cuestiones políticas y que no se sabía bien dónde meter. Pero ya volveremos hablaremos del lío organizativo del Ejército de Tierra en otra ocasión (ya lo hice antes en «Ejército de Tierra español: ¿alguien al volante?«).

El problema que señalo es que, en el caso de los batallones mecanizados, encontramos batallones con el vehículo de combate de infantería “Pizarro” y otros con el veterano transporte de tropa M-113. La falta de fondos hizo que el programa “Pizarro” se alargara por más de 25 años y no se pudieran comprar suficientes vehículos para dotas a todas las unidades. Ahí surgió la necesidad de mantener al veterano M-113 (sí, ese vehículo de la guerra de Vietnam). Ahora, finalmente, su sustituto no será otro vehículo de cadenas sino un vehículo de combate de infantería de ruedas.

El otro día Juanjo Fernández, periodista que cubre los temas de defensa en El Confidencial con artículos siempre recomendables, contaba la tendencia en el entorno OTAN de adoptar vehículos de combate de infantería de ruedas. Y ponía como caso relevante el del vehículo Boxer, desarrollado por un consorcio germano-holandés y que dentro de la OTAN ha sido adquirido por Alemania, Reino Unido, Holanda y Lituania. La cuestión es que el Boxer es descomunal y en su versiones más pesadas se va cerca de las cuarenta toneladas. Juanjo Fernández recoge en su artículo las dudas de si el diseño de los modernos vehículos 8×8, cada vez más grandes buscando mejores protección y capacidades, ha superado un límite que afecta al objetivo perseguido, convirtiéndolos en un blanco perfecto en el campo de batalla y limitando su principal ventaja que era la movilidad estratégica (véase «Ruedas y cadenas«).

Los modernos vehículos 8×8 cuentan con motores capaces y el propio tren de rodaje de ocho ruedas les proporciona una gran movilidad que algunos equiparan casi con los vehículos de cadenas. Pero como señala Juanjo Fernández, no hemos de olvidar de características como la de la presión sobre el suelo. El peso de los vehículos de cadena se reparte por una mayor superficie. Es famoso el caso del vehículo Alvis Scorpion cuya presión sobre el suelo era inferior al de una pisada humana. Así, los británicos los desplegaron y emplearon en la Guerra de las Malvinas sobre terrenos blandos, mientras que los argentinos nunca pudieron desplegar sus Panhard AML-90 de ruedas más allá de Puerto Argentino. Además, señala Juanjo Fernández que la presión sobre el suelo afecta no sólo a la movilidad todo terreno, sino a cuestiones como la posibilidad de carga en cubiertas de buques de transporte. También hay que considerar que vehículos cada vez más grandes resultan demasiado pesados para ser transportados por aire (el vehículo 8×8 «Stryker» estadounidense es transportable en un C-130 Hércules).

El vehículo «Dragón» en la feria FEINDEF 2020. Foto: Juan Luis Chulilla.

Los visitantes de la feria FEINDEF 2020 pudieron comprobar que el futuro Vehículo de Combate de Ruedas 8×8 «Dragón» es enorme también. Las noticias hablan de que su peso será de 35 toneladas, más del doble del peso del veterano BMR. Y a mí me surge la duda de si es realmente necesario contar con un monstruoso vehículo de combate de infantería de ruedas que ocupe el hueco destinado a los vehículos de combate de infantería «Pizarro» en las brigadas mecanizadas del Ejército de Tierra. La ventaja de un vehículo así es que podrá desplazarse por sus propios medios muchísimo más lejos que un vehículo de cadenas. Recordemos que Francia desembarcó vehículos VBCI en el puerto de Dakar durante la Operación SERVAL y estos se desplazaron por carretera hasta el frente de batalla en el norte de Mali, recorriendo miles y miles de kilómetros.

El pasado verano Octavio Díaz Cámara, otro veterano de la información de temas militares en España, planteaba en el portal Defensa.com si no sería mejor asumir que es mejor dividir el programa «Dragón» en dos. Octavio Díaz Cámara hacía cuentas. La primera fase del programa «Dragón» suponen 2.100 millones de euros por 348 vehículos, que junto con otras partidas, da un precio de 7 millones de euro por vehículo. La intención del Ejército de Tierra español es sustituir a cientos de vehículos BMR y M-113 con un total de cerca de 1.000 vehículos «Dragón». Posiblemente el precio final por unidad se reduzca por una cuestión de economías de escala si se alcanzan las mil unidades. Pero se pregunta Octavio Díaz Cámara si el Ejército de Tierra va a obtener los fondos para un programa de 7.000 millones de euros. Su idea alternativa es que se compren sólo 500 vehículos «Dragón» parara dotar entre 8 y 10 batallones. Y propone que se desarrolle un programa paralelo de un vehículo mucho más económico. Las opciones que plantean son: 1) el IVECO Orso, un vehículo italiano 4×4 de unas 25 toneladas 2) el «Griffon» francés, un vehículo 6×6 también de 25 toneladas. Ambos son a pruebas de minas y su precio ronda el millón de euros.

IVECO «Orso». Foto: ejército italiano vía Wikipedia.

«Griffon». Foto: Kevin B. vía Wikipedia.

La idea de Octavio Díaz Cámara merece una reflexión. La intención original del Ejército de Tierra español era encontrar el sustituto del BMR. Si repasamos la vida operativa de ese vehículo encontramos que fue el caballo de batalla de las tropas españolas en lugares como Bosnia, Líbano, Iraq y Afganistán. El principal problema del BMR es que al tener el motor a un lado conductores sin suficiente experiencia lo hacían volcar. Y sobre todo, a partir de la experiencia de Afganistán, su principal problema fueron las minas anticarro y los artefactos explosivos improvisados (IED). Yo sólo conozco dos casos de vehículos de la familia BMR alcanzados por lanzagranadas anticarro. Uno sucedió en Bosnia y el proyectil alcanzó afortunadamente justo el bloque del motor, por lo que no hubo bajas personales. El segundo caso sucedió en Iraq y un proyectil RPG con cabeza rompedora (posiblemente un OG-7) golpeó la torreta de un vehículo de caballería VEC-25, por lo que tampoco tuvo consecuencias. Por tanto, podemos concluir que el vehículo ideal para sustituir al BMR es otro vehículo de ruedas con capacidades mejoradas para resistir minas y artefactos explosivos. Esto es, casco en «V» y suspensión elevada. Debería estar preparado para que se le instalen rejillas que detonen prematuramente granadas anticarro. Y si bien debería estar mejor protegido que el BMR no debería tener un peso excesivo, ya que no está destinado a participar en conflictos convencionales de alta intensidad.

La alternativa que plantea Octavio Díaz Cámara es que el Ejército de Tierra sólo compre 500 vehículos «Dragón» y complete las plantillas con un vehículo como el «Orso» o el «Griffon», que cuestan sólo un millón de euros. El dinero ahorrado se destinaría entonces a otras necesidades del Ejército de Tierra, como modernizar la artillería y el material de zapadores. Los mal pensados saben que cuando en España se hace un recorte como este que se plantea, el dinero ahorrado nunca va destinado a solventar otras necesidades. Además, ya tenemos el precedente del programa «Pizarro». Se alargó más de 25 años, la tercera fase no llegó, se prolongó la vida de un vehículo superado como el M-113 y ahora se espera que sea otro tipo de vehículo el que sustituya el hueco que tendría que haber ocupado el «Pizarro».

Si tuviéramos que predecir lo que va a sustituir haciendo una extrapolación de la trayectoria habitual de los programas de defensa podemos apostar que llegará otra crisis que hará que se retrase y finalmente se anulen futuras fases del programa «Dragón». Llegará un general que dirá que gracias a sus poderosas capacidades en realidad 348 vehículos, o los que se hayan comprado a esas alturas, son suficientes. Por el camino se parchearán los BMR que estén en mejor estado o se reducirán batallones de infantería pero nunca estados mayores de brigadas y planas mayores de regimientos.

6 comentarios sobre “Vehículo «Dragón» 8×8, ¿demasiado grande, demasiado caro y demasiado tarde?

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  1. Nunca se reducen estados mayores de brigadas y planas mayores de regimientos, ni otros estados mayores, se reducirá cualquier cosa antes que eso…

  2. No entiendo cuál es la doctrina detrás del uso de vehículos de combate de infantería actuales.

    Si son para transportar infantería, ¿para qué necesitan cañones de 30mm? Esos cañones no sirven de mucho contra un carro de combate y si quisiéramos combatir contra infantería entiendo que sería mejor usar un cañón más grande de por ejemplo 105mm. Si queremos defendernos de carros de combate mejor usar otros carros o misiles anticarro.

    Ni siquiera a 7 millones por unidad son mucho más baratos que un carro. Mejor tener por el mismo precio (28 millones) 2 Leopardo y 4 Orso que 4 Dragón.

  3. Yo soy mas de infanteria ligera que mecanizada/caballeria pero este cacharro me parece un ataud .
    Se esta pensando a 30 años cuando los drones cada vez son mas letales y mas pequeños, y las armas anticarro tambien.
    En la propia FEINDEF el ejercito norteamericano llevo un stryker que era la mitad y habia un nuevo carl gustaf que pesa solamete 7 kilos.
    Ojala me equivoque.

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